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POSTRELATO VIII "NUNCA LLEGARÁS A NADA"

Ésta es nuestra propuesta para resolver el Lunes, la cosa va de billares y un encuentro y, como se trata de celebrar algo teatral, pedimos, a ser posible, un diálogo para continuar ...

Esperamos vuestra creatividad en este blog y/o el correo elpostre@rtve.es

NUNCA LLEGARÁS A NADA

ACOTACIÓN:Se abre el telón. Unos billares de barrio. Un tipo joven, tatuado (Blas) juega solo. La Encargada, una cuarentona entrada en carnes, pasa a su lado con una fregona.

ENCARGADA- ¿Ya estás aquí? ¿No tienes casa?

¡¡¡ A POSTRELATEAR !!!

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NUNCA LLEGARÁS A NADA

Se abre el telón. Unos billares de barrio. Un tipo joven, tatuado –Blas– juega solo. La Encargada, una cuarentona entrada en carnes, pasa a su lado con una fregona.

ENCARGADA: ¿Ya estás aquí? ¿No tienes casa?
BLAS: Tenía que venir.
ENCARGADA: ¿A mis billares? ¿Tan temprano?
BLAS: Como en casa no se está en ningún sitio, necesitaba ir a alguno.
ENCARGADA: Anda, aparta; déjame limpiar un poco. Y olvida tus habituales malabares lingüísticos a estas alturas de la mañana.
BLAS: ¿Qué ocurre, le producen vértigo estas horas?
ENCARGADA: No tienes remedio Blas, es que no lo tienes. ¿Y tus padres? ¿Qué te dicen de todos estos madrugones?
BLAS: Señora, en veinticuatro horas les da tiempo de decir tantas cosas, que no sé nunca con qué quedarme…
ENCARGADA: Quita, liante, ¡que tengo mucho trabajo! Tú por quien vienes aquí es por la Jessi… ¡si lo sabré yo! ¿Se puede saber cuándo pensáis deciros algo?
BLAS: ¿Jessi? Si ya somos amigos. Amigos con derecho a goce.
ENCARGADA: Visual, dirás. Porque nunca pasáis de las miraditas… ¡ay si sentaras un poco la cabeza!
BLAS: Eso nunca. Prefiero sentarme de la forma convencional. La cabeza para llevar gorras; y poco más. Si lo nuestro es serio, hágame caso: amigos para siempre, hasta que la muerte nosepare.
ENCARGADA: ¿Hasta que la muerte nosepare? ¡Lo mucho que hablas, y lo poco que dices siempre!
BLAS: Lo retuerzo todo, ¿verdad?
ENCARGADA: ¡El pescuezo te voy a retorcer yo a ti!

Silencio –cómodo–.

BLAS: ¿Sabe? Hay algo que sí puedo decirle…
ENCARGADA: Dime.
BLAS: Nunca miento. Creo que es lo único que puedo asegurarle.
ENCARGADA: ¿No te escuchas?
BLAS: A lo máximo que llegué una vez fue a oírme.
ENCARGADA: ¡Qué difícil resulta hablar contigo! Pero piensa por una vez, ¡piensa! Tus madrugones por mis billares, Jessi, esta cháchara absurda que siempre te traes… ¿no te aterra pensar que así nunca llegarás a nada?
BLAS: Quizá, señora. Quizá.

Blas golpea la bola blanca. El telón se cierra antes de que podamos ver si alguna bola ha entrado.

Se abre el telón.
Unos billares de barrio. Un tipo joven (Blas), tatuado, juega solo.
La encargada, una cuarentona entrada en carnes, pasa a su lado con una fregona.
Encargada: ¿ya estás aquí? ¿no tienes casa?
Blas:¡Pues claro que tengo casa! o es que me ves pinta de vagabundo...
Encargada: No me preguntes de que te veo pinta, porque sospecho que no te gustaría la respuesta.
Blas: Sí, mejor que no sigamos por ahí. Pues sí, tengo casa, aunque eso no significa que esté a gusto en ella. Si te apetece te la enseño y me das tu sincera opinión.
Encargada: ¡Jesús! ¡No me faltaría más que eso! Que sepas que yo no tengo por costumbre intimar con la clientela, así que no me queda más remedio que confiar en tu opinión.
Blas: Lástima, porque puede que si la vieras no me abroncarías por estar aquí tanto tiempo. Bueno, ¿y tú qué?
Encargada: ¿Como que qué de que?
Blas: No te alteres, mujer, que si tú tampoco tienes casa.
Encargada: Por supuesto que sí. No sólo tengo casa, sino además marido, dos hijos, un perro y un pájaro...por si te quedaban más ganas de seguir preguntando. Claro que, para ser completamente sincera, mio mio, sólo son el marido y los hijos. La casa pertenece a la casera y los animales los recogimos de la calle, a donde sospecho que regresarán algún día. Si yo también paso aquí tantas horas, aguantando vagos, borrachos y pirados como tú, que sepas que no es por gusto, sino por absoluta necesidad. Que te quede bien claro, ¡eh!.
Bueno, ahora que te he contado mis intimidades, de lo que ya me estoy empezando a arrepentir, te toca a tí hacerme alguna confesión interesante.
Blas: No tengo nada que contar. Vivo solo.
Encargada:Es que, pensaba que al menos habría una mujer. Entonces quien es esa que llevas en el brazo.
Blas: ¿Lo dices por el tatuaje en forma de corazón con Paula escrito dentro? Si te soy sincero, no tengo la menor idea. Me lo hice un día que iba muy borrracho y muy puesto, pero sospecho que me quise tatuar como prueba de amor Laura, que era una tía que conocía desde crio y que me volvía loco, aunque no me hiciera ni caso. Ahora pienso que con el pedo que llevaba, no debía hablar con demasiada claridad y el tatuador debió entender Paula, en lugar de Laura. Pero bueno, todavía no tengo del todo claro si existió y pasó algo con la tal Paula.
Encargada: Pues es una lástima. La verdad es que yo esperaba una historia un poco más romántica... y por si no lo sabes, yo sí que me llamo Paula.

La Encargada recogió la fregona, que había apoyado en el suelo mientras hablaban, y retomó su camino hacia los servicios, al tiempo que sus carnes se agitaban rítmicamente por una risa que a duras penas conseguía ahogar. Mientras murmuraba: ¡Señor, señor! ¡Menuda juventud!

MCristinaRM

ACOTACIÓN: Se abre el telón. Unos billares de barrio. Un tipo joven, tatuado (Blas) juega solo. La Encargada, una cuarentona entrada en carnes, pasa a su lado con una fregona.
ENCARGADA (MARI): ¿Ya estás aquí? ¿No tienes casa?
BLAS: ¿Y tú, es que no tienes suficientes meados que fregar? Si quieres te meo ahora mismo el servicio y así no te aburres y no dices tonterías.
MARI : Vaya humor que traes hoy. ¿Sigues mal con tu mujer?
BLAS: No me habla, joder Mari, es que casi ni me mira.
MARI: Tienes que darle tiempo, es normal que tarde en acostumbrarse otra vez a ti.
BLAS: Si eso ya lo sé, y entiendo que no me va a perdonar de buenas a primeras. Pero, no sé... hostias, que soy su marido y tenemos un hijo.
MARI: Es verdad, ¿qué tal el crío?
BLAS: Es que esa es otra, no me deja tocarle. Es poner un pie en la habitación de la cuna y ella se lo pega al pecho que casi lo ahoga, y no me deja cogerlo.
MARI: Es una pena, es un niño muy guapo.
BLAS: Bueno...
MARI: ¿Qué pasa, sigues con aquello?
BLAS: ¡Cómo no voy a seguir! ¿Tú me has visto la cara?. Y ella tampoco es una belleza, pero mira por donde el crío es precioso. ¡Qué quieres que piense!
MARI: Mira, yo de pequeñita era guapísima, en cambio ahora... ya me ves que carnes.
BLAS: Pues yo no te hacía ascos.
MARI: Quita esas manos, estás tonto o qué.
BLAS: Perdona, Mari, pero es que me estoy volviendo loco. No me arrepiento de lo que hice y lo de la cárcel, pues bueno, hay que apechugar con ello. Pero es que cuando por fin salgo todo ha cambiado. La gente del partido dice que me apoya, pero que no pueden dejarse ver junto a un tipo como yo. ¡Asesino! Antes me decían cosas más bonitas que asesino. Pero todo esto lo llevo más o menos bien, unas veces eres el bueno y otra el malo; pero joder, mi mujer no.
Reconozco que ha sido mucho tiempo ella sola, tirando para adelante con la tienda y encima el crío, pero podía pensar también en lo que yo he pasado.
MARI: Sí que lo sabe.
BLAS: ¿Ha hablado contigo?
MARI: Sí. He charlado mucho con ella en este tiempo, la he visto llorar mucho, por ti. Hazme caso, te quiere, pero tiene que acostumbrarse otra vez a ti. Mataste a aquel policía y cualquiera cambia después de tanto tiempo encerrado. Además tú no se lo pones nada fácil, todo el día aquí metido.
BLAS: Tienes razón Mari...
MARI: ...
BLAS: Oye.
MARI: ¿Qué?
BLAS: ¿Por qué no te vienes conmigo un ratito al almacén?
MARI: ¿Pero estás loco o qué?
BLAS: Mari, que la cárcel es muy dura...
MARI: Venga, vamos, pero solo un poco que tengo que acabar con los baños.

Se abre el telón y vemos a un joven tatuado jugando al billar.
Una mujer de unos cuarenta años, entrada en carnes, pasa por su lado con una fregona;

MUJER : - ¿ Ya estás aquí ? ¿ Es que no tienes casa ?

El joven no se inmuta mientras hace una carambola.

MUJER : - ( Que se ha puesto a limpiar una máquina tragaperras ) Esa habilidad que

tienes con esas bolas ya la podrías utilizar para otras cosas

JOVEN : - ( Que sigue concentrado en el juego ) ¿Como por ejemplo?….

MUJER : - ( Que se sorprende porque el joven habla ) Pues como por ejemplo para

trabajar…

JOVEN : - No la veo yo muy contenta con su trabajo.

MUJER : - Y desde cuando tiene una que estar contenta mientras trabaja.

JOVEN : - ( Dando tiza al taco ) Pues no, no tengo casa. Vivo en casa de mi padre.

MUJER : - Ah, ¿ Y esa no es tu casa ?.

JOVEN : - ( Que hace otra carambola ) No. Le acabo de decir que es la casa de mi

padre.

MUJER : - Vamos que no te llevas bien con tu padre. Tienes una mancha en la

manga de la camisa.

JOVEN : - ( Se fija en la mancha y guarda silencio mientras hace carambola )

MUJER :- ( Que saca una escalera del cuarto de limpieza ) Anda, sujeta la escalera

que voy a limpiar la lámpara.

JOVEN : - ( Que hace lo que le manda ) Jugando al billar se puede ganar mucho

dinero sabe.

MUJER : - ¿Para comprarte un piso?…

JOVEN : - Sí… ( entre dientes ) ..Aunque ya es demasiado tarde…

MUJER : ( Que lo ha oído y bajando las escaleras ) ¿ Tarde ? Hablas como si

tuvieses ochenta años.

JOVEN : - ( Volviendo al billar ) ¿Usted tiene marido?.

MUJER : - ( Que sale de guardar la escalera ) ¡Yo! Que quieres que me

degüellen…quita ,quita… Tengo un perro muy gracioso. Se llama

Boby. Vivo en un quinto y cuando meto la llave en la puerta del portal

ya sabe que soy yo. Se pone como loco de contento. Con eso me basta.

JOVEN : - ( Que sonrie mientras hace carambola ) Me está empezando usted a caer

muy bién.

MUJER : - ¿ Y la casa de tu padre no es también de tu madre o qué?.

El Joven Calla. Tira una carambola y falla.

Hay un largo silencio. Después suena una sirena que va acercandose.


MUJER : - ( Que se asoma a la puerta ) ¡ Es la policía ! ¿ Que pasará ?

Entran dos policías con ímpetu acercndose hasta el joven.


POLICIA : - ¿ Es usted Blas Orellana Martín ?

JOVEN : - ( Mientras deja lentamente el taco encima de la mesa de billar ) Sí, soy yo.

POLICIA : - Queda detenido por el presunto asesinato de Antonio Orellana

jimenez.

Mientras le ponen las esposas el joven y la mujer se miran con intensidad. La Mujer
tiene una mirada atónita y tierna al mismo tiempo.

El joven sale escoltado por los dos policias.

La mujer se queda sola en la escena completamente paralizada, aturdida.
Silencio absoluto….

Rompiendo el silencio entra una mujer de unos cincuenta años nerviosa y muy deprisa. Tiene la cara llena de golpes y lágrimas en los ojos. Es evidente , que no hace mucho, le han dado una paliza.

MUJER II : - ( Acercándose a la mujer del los billares )
¿ Ha visto usted hoy a mi hijo ?


Las mujeres se miran. Hay un silencio muy tenso. La mujer del billar levanta muy lentamente un brazo indicando hacia la puerta. La luz baja poco a poco hasta negro.
Se cierra el telón.

Isaac m. Cuende Perez.

Unos billares de barrio. Un tipo joven, tatuado (Blas), juega solo. La encargada, una cuarentona entrada en carnes pasa a su lado con una fregona instigándolo:
Encargada: -¿Ya estás aquí? ¿No tienes casa?
Chico: -No empieces…
(Absorto sobre la mesa de billar, no ve detrás de él a un tipo con el aspecto de un viajante de Comercio)
Hombre: -¡Muchacho! ¡Nunca llegarás a nada! He estado observándote. Podría darte algunas lecciones.
Chico: -Bien… (Responde distraído)
Hombre: -Me hospedo cerca de aquí. Esto tiene el aspecto de un antro, no crees muchacho.
Chico: -Yo vengo por aquí a menudo.
Hombre: -¡Entiendo! Es que…, claro, yo no acostumbro a frecuentar estos ambientes. Estaré tres semanas en ésta ciudad. Mi nombre es Zacarías.
Chico: -Yo me llamo Blas. ¿Vende algo Zacarías?
Hombre: -¡Los mejores aspiradores del mercado muchacho! Podría hacerte una demostración. Dejaría tu casa tan aséptica como un quirófano.
Chico: -Trabajo en un taller de coches y cuando estoy debajo de ellos, me cae encima toda la mierda de la ciudad. Estoy inmunizado.
(Ajustándose el nudo de la corbata, aquel hombre charlatán de mirada ávida continua hablando mientras observa la jugada de Blas)
Hombre: - Me gustas muchacho; dices lo justo y sabes escuchar, pero el billar no es lo tuyo. Creo que tendrás que pagar tú las cervezas. Oye muchacho; esa cuarentona que anda de un lado a otro con una fregona, a pesar de su abundante carne, no está mal. No me importaría estar con ella un rato… No sé, por su aspecto diría que ha estado con más de uno. Esas cosas se notan… ¿Conoces su nombre?
Chico: -Claro, se llama Julia, es la encarga. Ya le dije antes que vengo por aquí a menudo.
Hombre: -Has reparado en los pechos de la morena, esa camarera que se cantonea al pasar por entre las mesas.
Chico: -Quien podría no fijarse. A mí también me tienen revolucionado.
Hombre: -¡Y te has fijado en la falda tan ceñida que lleva! Apuesto a que si se agachase se le marcaría aún más el trasero. ¡Muchacho! ¡Qué piernas! ¡Qué curvas! Ahora mismo estoy teniendo una fantasía con ella. La veo caminar, contoneándose, vestida, únicamente, con ese pequeño delantal que lleva.
Chico: -Yo no necesito tener fantasías, lo hago con ella cuando quiero… Ve este tatuaje en mi brazo, estas dos marcas, anoche me lo mordió.
Hombre: -¡Muchacho! Hace años que no…, ya sabes... ¿Crees que yo…? Quiero decir que si ella…
Chico: -Comprendo Zacarías. Pero habría que preguntárselo. ¿Quiere que se la presente?
Hombre: -¡Sí! Pero no sé… Mi mujer, mis hijos, tengo cuatro. La mayor, de su edad…
Chico: -¡Zacarías, olvide a su mujer y a su hija!
Hombre: -¡Hijo! ¡Tú me comprendes!
(La camarera pasa cerca de ellos)
Chico: -¡Eh, Toni! ¡Quiero que conozcas a un amigo! Te presento a Zacarías. Vende aspiradores y quiere llevarte a la cama. ¡Qué te parece! ¿Aceptas?
Hombre: -¡Muchacho! ¡Esas cosas no se dicen así!
Camarera: -¡Te has vuelto loco Blas! No haga caso a mi marido, su humor, a veces, es desagradable. ¡Oye Blas! Hoy salgo antes. Podríamos irnos por ahí a tomar una copa.
Chico: -¡Claro cariño! Y llévate esta noche a casa tu delantal, Zacarías me dio antes una idea. (Elevando la voz mientras mira a Zacarías) ¡Ah! Zacarías, aún le queda la encargada, dígale que va de mi parte, es mi madre…

Abel dijo:
ENCARGADA - ¿Ya estás aquí? ¿No tienes casa?

EL JUGADOR - Bien sabes que siempre he tenido casa (con voz de actor de “La vida es sueño“). Esperar un momento (con voz de persona normal). Encender la luz del patio de butacas que no veo bien. Me lo temía, mira que lo he dicho veces, si no hacemos publicidad, si no vamos a los medios a hacer promoción, ¿quién va a venir a vernos? Señor, baje usted aquí. Si, a usted le digo, al que está en el gallinero. Baje que no le vamos a cobrar suplemento. Somos más en el escenario y entre bambalinas, que los que han venido a vernos ¡Manda huevos!

ENCARGADA- Nos vas a meter en un lío. Limítate a interpretar tu papel y calla. Apagar las luces y que siga la función.

EL JUGADOR - De eso nada. Nuestra obra no tiene sentido si no actuamos para un público en condiciones. A partir de treinta o cuarenta, como mínimo. Nuestro drama no es nada comparado con el de estos cuatro o cinco que han venido hoy. El señor solitario, en el gallinero, podrá contarnos su historia, y la muchacha con muletas de la segunda fila, y la de la silla de ruedas, y los otros dos de la cuarta. Que suban al escenario y nos cuenten su hazaña de la vida. Cinco dramas en busca de autor.

ESPECTADOR SOLITARIO - Conmigo no hay problema, si quieren subo y les cuento lo que me pasa. Soy poeta sin editor, así que hay tela.
ESPECTADORA CON MULETAS - Por mi está bien. Ya que vine, casi prefiero desahogarme con todos ustedes.
ESPECTADORA EN SILLA DE RUEDAS - Si me ayudan a subir en la silla, también les cuento lo mío.

EL DIRECTOR - Me presento: Soy el director y la propuesta de Blas me parece perfecta. Esta noche será especial. Suban todos al escenario. Nos situaremos alrededor de unas velas encendidas, con todo a oscuras y cada uno de nosotros, contaremos algo de lo que nunca hablamos, diez minutos para cada uno y de aquí saldrá una obra nueva, fresca, innovadora, de trans vanguardia, no vayas a comparar. Mañana se harán eco los periódicos, las radios, las televisiones y por la noche, nuestro teatro estrenará la obra: “NOS INTERESA SU DRAMA”, o parecido. Seguro que se agotan las entradas y hasta tendremos que prorrogar.

EL JUGADOR - Está bien, pero que conste que la iniciativa fue mía. Ya decía mi padre que nunca llegaré a nada ¿Como voy a triunfar si me robas las ideas? No me jodas, Margallo.

ESPECTADORES, AL ÚNISONO - ¿Cuánto nos van a pagar? ¿Pondrán nuestro nombre en los carteles?
Empieza el drama. Se cierra el telón.

Jo, Jo, Jo, se cachondean de todos vosotros, el ganador no ha seguido, para nada, lo establecido, no sé, no sé, esta cosa no funciona, algo hay...

No estoy de acuerdo con el título del relato de Evaristo Cadenas. Creo que él si puede llegar a mucho.
Gracias. Es una satisfaccion que compartimos, tanto por su originalidad como por la capacidad de sintesis.
DORI Y JOSE MARIA

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