20 posts con categoría "ultramarinos"

Los humos de Colombia

Estado colombiano no es lo mismo que territorio colombiano. Dicho de otra manera, Colombia es un país en el que el Estado sólo se muestra, sólo ejerce como tal, en una porción del territorio.

Ésa es una de las explicaciones de por qué Colombia de desangra desde hace lustros. El vacío que deja el Estado lo cubren grupos paraestatales en forma de terratenientes sin escrúpulos, de guerrillas sanguinarias o de bandas paramilitares también sanguinarias.

Podría pensarse que, leída esta presentación, el cumplimiento de una ley en todo el territorio colombiano es una quimera. Pues no.

Pizarro es una aldea orillada al Pacífico por la que no circula un solo coche. Es lógico. De Pizarro ni entra ni sale una sola carretera. Sólo se puede acceder a través de las tradicionales pangas, suerte de canoas algunas de ellas motorizadas. La presencia de Los Rastrojos, grupo paramilitar brutal y sanguinario, es silenciosa, pero constante. Las FARC andan en retirada hacia la cabecera de los ríos. Sólo hay un viejo hotel y un local que dice ser un restaurante. El que quiere fumar, se sale a la calle. Lo dice la ley.

Montería es la capital del departamento de Córdoba. Es la cuna y el vivero de los grupos paramilitares, las antiguas Autodefensas de Colombia (AUC). Los Rastrojos, las Águilas Negras, los Paisas campan a su aire por la ciudad y sus alrededores. A quien no respeta las normas de los violentos se le obliga a dejar la ciudad. A quien no hace caso, se le tirotea. Así es Montería. En la ribera del río Sinú abundan los restaurantes. El que quiere fumar, se sale a la calle. Lo dice la ley.

Soacha es un municipio pegado a Bogotá. Los paramilitares y la guerrilla se despliegan discretamente por las esquinas. Van a la caza del joven desesperado con la intención de reclutarlo para la causa. Soacha es pobre y está poblado en gran parte por una legión de desgraciados que ha tenido que abandonar sus ricas finquitas por la presión de los violentos. En Soacha hay algunas casas de comidas. El que quiere fumar, se sale a la calle. Lo dice la ley.

Recién regresado de Colombia bajé a un bar de tapas cercano a mi casa de Madrid dispuesto a deleitarme con una torta de foie con setas sobre un lecho de cebolla caramelizada. Ansioso por paladear tan exquisito manjar, abrí la boca y súbitamente me invadió el humo del Ducados del señor de al lado. Aquí, el que quiere saborear –objetivo último de quién accede a un buen restaurante- se tiene que salir a la calle. Cambiemos la ley. Digo yo que será más fácil que en Colombia…

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RTVE.es   17.mar.2010 12:39    

Chile, otro golpe del destino

Hace justo un año viajaba con un equipo de En Portada por el epicentro de este demoledor terremoto chileno. Recorrimos las más de cinco horas que separan en coche Santiago de Chile de la aldea de Putú, apenas unos kilómetros al norte del lugar en el que ha crujido la tierra.

Putú es un pueblecito tranquilo y hospitalario, famoso en la comarca por su kilométrica playa de dunas. La comarca vive alejada de todo.

Chile es un país que cuida a sus visitantes. No pilla de paso hacia ningún sitio, de modo que si alguien lo visita es porque realmente está interesado en conocerlo… Por eso, se cuida tanto al extranjero cuando se le ve aparecer en ciudades como Concepción, Talca, Constitución

¿Por qué fuimos a Putú? Allí vive Patricio Guijón, la única persona en el mundo que contempló el suicidio del ex presidente chileno Salvador Allende. Y fuimos a entrevistarle, claro. El Pachi Guijón –así le llaman sus amigos- es un médico chaparro, de ojos azules metálicos, que sonríe con la generosidad de quien ha vuelto a nacer. De hecho, volvió a nacer aquel 11 de septiembre de 1973 al salir vivo del Palacio de la Moneda. Habita y cuida un rancho en Putú, pasea a diario a caballo y todavía da consejos de salud a sus vecinos. Vive alejado del ruido mediático y de las voces que le tacharon de mentiroso por mantener que Allende se suicidó cuando lo políticamente correcto era decir que había muerto combatiendo. Durante todo el día me he preguntado qué habría sido de él y de su esposa.

La zona, se ve en las imágenes, está devastada. Un amigo me cuenta que su hijo ha quedado atrapado en un pueblo no lejano de Santiago. Sin agua, sin luz, sin teléfono, sin dinero. Y así decenas de miles de chilenos.

Pero Chile no es Haití, ni René Preval es Michelle Bachelet. Chile, a pesar de sus desigualdades, es un país que funciona. Es un país que sabe arrimar el hombro. Un país que pierde en unos días a una gran presidenta a la que el destino le ha colocado la trágica oportunidad de demostrar una vez más su valía.

Y el destino también ha querido dar una oportunidad al Ejército y los Carabineros de Chile para reconciliarse con muchos de los que aún se les revuelve el estómago cuando escuchan el rumor de las botas de los militares. El Ejército se debe volcar y eso ayudará a cerrar algunas viejas heridas.

¿Y qué ha sido de mi querido Pachi Guijón? Pues un amigo común me acaba de escribir un correo electrónico en el que me confirma que el Pachi y su mujer estaban pasando unos días en Santiago de Chile. Se han salvado. La ventura ya le salvó aquel 11 de septiembre y lo ha vuelto a salvar en este 27 de febrero. Se lo merece.

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RTVE.es   28.feb.2010 21:19    

Funeral con 37 años de retraso

Ésta no es una historia cualquiera. Es una de esas historias que marca la vida de algunos de los seres humanos que nos acompañan en este planeta.

El 14 de septiembre de 1979, unos 4.000 chilenos se plantaron ante la iglesia de Lonquén, en Chile, para recibir los restos de una –otra más- matanza de la dictadura de Augusto Pinochet.

Esperaban 15 osamentas de otros tantos opositores que el 7 de octubre de 1973, apenas un mes después del golpe de Estado, fueron detenidos por carabineros de la Isla de Maipo. Nunca más se supo de ellos. Como de otros tantos centenares. Miles.

Pasaron las horas y esos 4.000 chilenos, indignados y doloridos, escucharon estupefactos lo que pareció una broma macabra. Los restos no llegarían nunca a esa iglesia -no los llorarían sus familiares, no los besarían sus novias- porque agentes de la dictadura los habían arrojado a una fosa común del cementerio parroquial de Isla de Maipo. Se enteraron así, sin anestesia ni pudor.

Hoy, 37 años después de la tragedia y 31 años después de aquella cruel tomadura de pelo, por fin se ha podido probar que los huesos comidos por la cal pertenecen a los Maureira, Astudillo y Hernández Flores.

Y dentro de unos días, esta vez sí, cuatro mil o cuarenta mil chilenos se reunirán en Isla de Maipo para honrar a sus muertos.

El viejo asesino y ladrón ya no podrá escuchar los gritos silenciosos que escupirán los corazones de esos cuatro mil o cuarenta mil chilenos. En algunos habrá odio. En otros, resentimiento. Y en casi todos habrá incomprensión por vivir en un mundo en el que han tenido que esperar 37 años para saber qué fue de su ser querido.

Sí estará en el homenaje la todavía presidenta Michelle Bachelet, hija de un digno general torturado y humillado hasta la muerte por las huestes del viejo asesino y ladrón.

Y yo espero estar allí con los ojos y el corazón de mi querida amiga Viviana Díaz, otro de los magníficos seres humanos, también con una vida marcada, que nos acompaña en este planeta.

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RTVE.es   24.feb.2010 18:26    

Democratizar la élite

La Francia de Sarkozy anda dándole vueltas a la idea de contaminar las universidades elitistas con estudiantes de la banlieue.

El progreso de la Humanidad se ha basado en democratizar las élites. Es un proceso lento, pero implacable. Es como equilibrar la presencia de mujeres y hombres en los lugares en los que se toman decisiones. No hay debate. No puede haberlo. Tiene que ser así, entre otras cosas, para que todos nos podamos seguir mirando a la cara.

El vivero de esas élites que gobernarán a las masas no puede estar en las cunas, si no en las calles. Eso no significa que tenga que desaparecer la prestigiosa ENA que fundó Charles de Gaulle. Abro paréntesis: Qué envidia, cuánto nos gustaría tener en España muchos políticos formados en la ENA… Y eso que han salido algunos muy corruptos aunque, eso sí, con mucha clase.

En Estados Unidos lo de democratizar la élite está en la esencia misma del país. Allí, cuando los políticos tradicionales fallan –los de estirpe como los Kennedy, los Bush o los Gore- se recurre a eso, a democratizar la élite.


Hablemos de Stephen Fincher. Dice hoy el Washington Post que es la gran apuesta del Partido Republicano para las elecciones del 2 de noviembre (se actualiza toda la Cámara de Representantes, se renueva más de un tercio del Senado y se eligen 38 gobernadores).


Fincher es un tipo rubio y sonriente padre de tres hijos rubios y sonrientes. Parece un auténtico wasp. Presume en su web –creada para recaudar fondos, como casi todas las de los políticos estadounidenses- de ser granjero, cantante vocacional de Gospel y entrenador de la Little League de béisbol. Quiere ser congresista por Tennessee y lo que más sorprende es que en su web no hay manera de saber qué estudios le respaldan.

Desde luego, yo no le votaría. Pero no hay que olvidar que en Estados Unidos un tipo como Barack Obama estudió en la Universidad de Harvard. Y seguramente si Obama hubiera nacido francés no habría podido hacer su carrera en la ENA… Exactamente lo que le pasó a Nicolas Sarkozy.

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RTVE.es    8.ene.2010 13:50    

Chile en democracia

En una democracia es bueno que funcionen dos oficios: el de juez y el de periodista. El terrible caso del asesinato del ex presidente de Chile, Eduardo Frei Montalva, pone de manifiesto que en ese país esos dos oficios están frescos y engrasados.

El juez Alejandro Madrid ha procesado a seis personas por envenenar a Frei (su hijo ya fue presidente y aspira a repetir en las elecciones del domingo) con talio y mostaza sulfúrica. Fue un crimen político provocado por una dictadura enloquecida. El juez Madrid ha desnudado otra vez a la ultraderecha chilena que insiste en justificar lo injustificable. Y lo hace a sólo unos días de los comicios presidenciales.

¿Intencionalidad política por parte del juez? Uno puede pensar que sí, pero parece que no. En Chile aún tengo amigos lo suficientemente lúcidos para hacerme ver que allí la Justicia transita por caminos libres de contaminación política… Que la justicia chilena ha sido tan manipulada y vejada que ningún político se atrevería hoy siquiera a insinuar presión alguna a un magistrado. Acabaría con su carrera.

¿Y el periodismo? Al menos, un tipo de periodismo aún está sano. La periodista Mónica González ha sido quien ha investigado el caso Frei durante los últimos 12 años y esa investigación ha servido de base para el proceso abierto por el juez Madrid. Su trabajo periodístico ha sido minucioso y certero… Impecable. Merece la pena echarle un vistazo.

Y todo esto ocurre cuando se cumplen tres años de la muerte del dictador Augusto Pinochet.

Nota: Algunos medios se refieren a Pinochet como ex dictador, como si se hubiera arrepentido alguna vez. Creo que el cargo de ex dictador no existe.

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RTVE.es   10.dic.2009 18:19    

El retratista de monstruos

A Hans Ertl se le conoció como el fotógrafo de Hitler. No es del todo cierto. Algunas fotos sí le hizo al Führer, aunque en realidad es por Erwin Rommel por quien sentía pasión y disfrutaba retratándole. Rommel, el Zorro del desierto, fue un hombre complejo. Caballeroso con sus rivales y firme ante alguna de las infinitas órdenes absurdas de su líder… Pero eso es otra historia.

Hablo de Ertl porque su huella aún perdura en la Chiquitanía, ese espacio mágico del oriente boliviano en el que se arremolinan la naturaleza, la cultura y la religión.

Ertl fue un genio. Además de fantásticos retratos de los monstruos nazis –desgraciadamente lo más conocido de su biografía-, fue el inventor de artilugios tan populares como la cámara sumergible o el primero que instaló cámaras en las tablas de los saltadores de esquí. Tanta inspiración la compartía con otro genio de la imagen, la cineasta Leni Riefenstahl. Ertl nunca negó que Riefenstahl fue su amor y su amante.

El genio Ertl dejó Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y halló su paraíso en una finca a medio camino entre Concepción –ver la foto de su catedral en el último post- y San Javier, dos de los más bellos pueblos de la Chiquitanía boliviana. En su finca La Dolorida vivió más de 50 años como un ermitaño y murió en 2000 casi como un proscrito.

Pasará a la historia como el retratista de monstruos. Eso ya es irremediable y seguramente se lo tiene merecido. Supongo que era consciente de que vivir como un ermitaño era la pena autoimpuesta por haber colaborado con el régimen más abyecto de todo el siglo XX. Pero Ertl también debería pasar a la historia como el retratista de almas casi invisibles. Durante este viaje a la Chiquitanía he descubierto que nadie ha sido capaz hasta ahora de retratar mejor que él el alma esquiva de los indígenas.

La foto que podéis ver en este post la conseguí en los archivos de Concepción. Internet está repleto de imágenes como ésta, en la que cuesta distinguir el aura de los chiquitanos de la luz natural que atraviesa los ventanales del templo. Os invito a buscar más fotos. Es uno de los muchos placeres que nos brinda la red.


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RTVE.es    3.nov.2009 11:23    

Viaje a la Chiquitanía

Hace algo más de 300 años, un grupo de aventureros emprendió en nombre de Dios un viaje a los confines de América. O mejor dicho, a lo que entonces eran los confines de América. Por encomienda de la Compañía de Jesús, y también del Imperio Español, desplegaron con los años una malla de comunidades en tierra de chiquitanos y guarayos para poner freno a la continuas invasiones paulistas desde Brasil.

Nació así la aventura de la Chiquitanía, otros la llaman Chiquitania, en el ahora convulso oriente boliviano que planta cara al Gobierno indigenista de Evo Morales.

Hoy la Chiquitanía es una de la regiones –inmensa, casi la mitad del territorio español- más atractivas de América. Sus templos se empotran en medio de una naturaleza agreste. Por el campo chiquitano no es extraño ver a estadounidenses, pulcramente uniformados por Timberland, prismáticos en mano observando aves autóctonas.

Las calles en damero de estos pueblos se arropan con la melodía de los violines. No es extraño toparse en plena calle con algún joven que afina su instrumento o ataca alguna partitura del barroco chiquitano. Eso les da un aire de cuento a las aldeas.

La música es el elemento que engarza a toda la región. Tanto, que los primeros misioneros la utilizaron para ganarse el cariño de los indígenas. Hacia Dios a través de la música. Cuentan que los primeros habitantes de estas tierras se sentían irremediablemente atraídos hacia la cruz que portaban los misioneros cuando estos extraían algún sonido melodioso de sus flautas.

Hoy las aldeas de la Chiquitanía recuerdan a esos poblados del realismo mágico de Gabriel García Márquez. Aquéllos en los que cuando llueve lo hace de forma torrencial y durante meses y cuando el calor aprieta es tan húmedo que si exprimes tu puño se deslizan gotas de agua.

Si el Gobierno boliviano no tuviera pendientes un millón de tareas, lanzaría una campaña internacional de turismo chiquitano. Eso ayudaría a sacar de la pobreza, que no miseria, a los chiquitanos del siglo XXI.

Lo primero: Habría que asfaltar carreteras. Llegar a la bella aldea de San Antonio de Lomerío, por ejemplo, consiste en salvar arroyos y quebradas durante unas cuatro horas. Y sólo se accede en vehículos con tracción a las cuatro ruedas.

Y también: Habría que organizar la industria hotelera de la zona. Los hoteles son tan baratos como deficientes. En el que estuvo alojado el equipo de En Portada la habitación costó unos 10 euros la noche con desayuno incluido. El servicio no era malo, sencillamente no existía. Los turistas –por lo general- prefieren pagar algo más y sentirse mejor tratados. Recomiendo el hotel Chiquitos y en segundo lugar el Gran Hotel, frente a la catedral.

Y además: Los restaurantes deben concienciarse de que los niños a los diez años deben estar en la escuela y no trabajando de camareros.

Así es la bella Chiquitanía. Pero también debo confesar que no tengo claro que los chiquitanos, un pueblo humilde y muy sensible, quieran cambiar. Al fin y al cabo en estos pueblos perdidos se vive con una dignidad que cuesta encontrar en barrios de la periferia de las grandes ciudades. En Santa Cruz de la Sierra, sin ir más lejos.. En ellas se supone que ya ha llegado eso que llamamos progreso.

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RTVE.es   30.oct.2009 15:07    

Rubén, el zafrero boliviano

Rubén nació en Sucre, Bolivia.

No sabe cuántos años hace de eso. Es extrañamente alto en un mundo de pequeños, masca hoja de coca sin parar y su flequillo al viento le da un aire de protagonista de película pandillera.


Rubén es zafrero. Se dedica desde que amanece aquí en Bolivia (seis de la mañana) hasta que cae el sol (seis de la tarde) a cortar y amontonar caña de azúcar en la finca de un oligarca que no conoce. Es soltero y come lo que le preparan las esposas de sus compañeros de faena… Una faena que es una de las más duras a los que hombres y mujeres se enfrentan cada día en este planeta.


No hay ocio. Por la noche duerme y por el día trabaja. Sólo una vez cada quince días baja a Montero, una ciudad que aún respeta el corte colonial de sus calles, Allí bebe chicha y se emborracha sin remedio.

El patrón le paga 20 pesos bolivianos (unos dos euros) por cada tonelada de caña de azúcar que corta y amontona. Deslomándose de sol a sol, logra sacar 100 euros a la semana.

Rubén los ahorra para comprar un huerto en su Sucre natal.

Al caer la noche, Rubén y sus compañeros regresan caminando al campamento… Campamento de es un exceso de palabra para reflejar las condiciones en las que viven los zafreros: Una vieja nave en ruinas. Maloliente. Húmeda. Y con un plástico azul como único techo.

Y en esas condiciones viven decenas de niños que dedican el día a perseguir perros tiñosos.
Descalzos. Sucios. Inexpresivos. Estos niños no saben lo que es una escuela. Nunca han oído hablar a un profesor. Su castellano es tan básico como incomprensible. Así, su destino no puede ser otro que la zafra… Una de las faenas más duras a las que hombres y mujeres se enfrentan cada día en este planeta.

Y por eso Rubén está todavía soltero. Porque no quiere condenar a sus hijos a ser zafreros.

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RTVE.es   23.oct.2009 14:19    

El orgullo sereno de Hortensia Bussi

12 de septiembre de 1973. Frío atardecer en el cementerio de Santa Inés. Viña del Mar, Chile.

Un grupo de militares llega al cementerio con un ataúd sellado. Ninguna bandera cubre el ataúd. Hortensia Bussi exige que le muestren los restos de su marido, de Salvador Allende Gossens. Los militares se niegan. Ella se gira, arranca unas flores silvestres y las arroja sobre el féretro.

Se yergue orgullosa y les advierte: “Que todos los presentes sepan que aquí se ha enterrado al presidente constitucional de Chile”. Los militares callan y miran al suelo.

Esas palabras tronaron en un país en el que, en sólo unas horas, se había logrado amordazar a miles y miles de personas.

Al día siguiente, la Tencha –así la llamaba su marido Chicho y sus amigos- partió al exilio mexicano y allí vivió hasta 1988.

Hortensia Bussi murió ayer en Santiago de Chile. A los 94 años. No tuvo una vida fácil. Porque fue difícil ser la esposa de Salvador Allende, un sabio presumido amante de la buena vida y sus placeres. Y también fue difícil ser su viuda.

La Tencha” ha muerto consciente de que ella respondió con grandeza el día en que la Historia le reclamó estar a la altura de las circunstancias… Haciendo callar, aunque sólo fuera durante unos minutos, al oficial de la Armada que supervisó ese gélido entierro en una tumba sin nombre del cementerio de Santa Inés de Viña del Mar.

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RTVE.es   19.jun.2009 10:51    

Ellas ya no bailan solas (Recuerdo a Jara)

Conocí a Joan Jara en enero de 2001 a las puertas de Estadio Nacional de Chile. Extraña paradoja… El mismo recinto en el que “los milicos” se ensañaron con su marido antes de acribillarlo con 44 balazos. Ella asistía a un concierto multitudinario de Sting. Yo acompañaba a un grupo de dirigentes de la Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos invitadas por el cantante.

A las puertas del Estadio, un grupo de asesores de Sting impidieron la entrada de las mujeres, entre ellas mi querida amiga Viviana Díaz. Larga espera bajo un sol radiante y 40 grados. A pesar de todo, mantuvieron la misma paciente compostura con la que escuchaban a los jueces pinochetistas argumentos como “olvídese de su marido, seguro que salió a comprar tabaco y se fue para siempre con su polola (novia-amante chilena)”.

Apareció Joan Jara. Atractiva en su madurez. Pelo canoso y ojos siempre brillantes. Se acercó a uno de los gorilas de Sting y le dijo algo parecido a esto: “Ten seguro que perderás tu trabajo si tu jefe se entera de cómo has tratado a estas señoras”.

Viviana Díaz y sus compañeras de vida silenciosa pudieron entrar al recinto y emocionarse al escuchar “Ellas bailan solas”, la canción que Sting dedicó a ellas y muchas como ellas y que pasados tantos años aún logra estremecerme.

Foto: Tumba de Víctor Jara en el Cementerio General de Santiago de Chile. Enero de 2009.


Hoy sabemos que está detenido uno de los presuntos asesinos de Víctor Jara. Un soldado llamado José Paredes, uno más de los que no supieron comportarse como humanos ante órdenes inhumanas.

Hoy sabemos que hay jueces chilenos dispuestos a hacer su trabajo. Quizá a regañadientes, pero hacen su trabajo.

Y hoy reconocemos en el periodismo ese oficio que mantiene un contrato con la sociedad para contar la verdad. El Centro de Investigación Periodística, que dirige Mónica González, ha hecho un relato estremecedor de la muerte de Jara. El informe está tan documentado que no deja margen para las dudas.

Joan Jara asegura que es chocante volver a la muerte. A la tragedia que la dejó desamparada hace 36 años. Y hasta duda de la existencia de ese fantasma alto, rubio, de pelo engominado y voz atronadora que recorría los pasillos del Estado Nacional amenazando a los prisioneros. En Chile se le conoce como el Príncipe. El príncipe criminal. ¿Caerá alguna vez en manos de la Justicia?

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RTVE.es   28.may.2009 12:05    

José Antonio Guardiola

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Se puede vivir sin saber qué es el azimut. Pero difícilmente se puede navegar o volar sin manejar el azimut. El azimut, el norte magnético, el rumbo… Son los que nos facilitan ir hacia donde queremos y gracias a ese sentido de la orientación el mundo es lo que es.
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