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Construyendo una sociedad civil o el triunfo de la iniciativa privada. Biscarrués, historia de una lucha.

    lunes 21.jun.2010    por RTVE.es    5 Comentarios

Lola Giménez rebusca entre las pilas de papel amontonadas en la mesa del despacho que ocupa en el pequeño edificio de ladrillo que es la sede del ayuntamiento del pequeño pueblo oscense de Biscarrués. El local es a la vez centro cívico, biblioteca e improvisado salón de juegos. En una habitación contigua las mujeres mayores del pueblo tejen bordados mientras van comentando novedades en un improvisado ambiente mezcla de clase y reunión social. No hay muchos espacios en Biscarrués para la socialización. Cuando Lola encuentra lo que quería mostrarme me tiende el folleto para volver a sumergirse en otra pila de papeles y DVDs que lucen en sus portadas sugerentes vistas del río surcado por antiguas nabatas (balsas de troncos con las que antaño se bajaba la madera por los ríos). El folleto publicita unas jornadas gastronómicas que quieren poner en valor algunos de los productos locales: aceite, vino, almendras, miel. La lista de iniciativas, a juzgar por el número de folletos, es grande.




Contextualicemos la escena. Por Biscarrués transcurre el río Gállego, un importante afluente del Ebro. Desde hace ya casi 30 años la zona está amenazada por un pantano que tenía que servir como almacén de agua para los nuevos regadíos de Monegros. La polémica tuvo su máxima intensidad durante el gobierno del PP: el polémico Plan Hidrológico Nacional reavivó el interés por este pantano dándole una dimensión al asunto más hiriente si cabe para los habitantes de esta zona pre-pirenaica. El agua seguiría su curso hasta mucho más allá de Monegros, para alcanzar las costas del Levante español.


Las políticas hidráulicas basadas en los grandes embalses se desarrollaron a espaldas de las poblaciones pirenaicas, algo que se vio favorecido por decenios de una política autoritaria que a mediados de los 80 era ya insostenible. Careciendo de cultura asociativa ni de canales cívicos para organizar una respuesta a esa política se fueron creando por pura necesidad plataformas y coordinadoras. Los problemas comunes los pusieron en contacto y hoy en día, a costa de grandes esfuerzos, la voz de la oposición a los grandes pantanos tiene un peso específico importante en la opinión pública aragonesa. La convicción, refrendada por los expertos, de que es posible una política distinta sustentada en el ahorro y la modernización de infraestructuras ha hecho el resto.


Pero… a lo que iba. Quería hablar de un curioso fenómeno, de cómo una tierra abandonada por la administración está saliendo adelante por sí sola. ¿Si van a inundar el valle, para qué invertir en él? Imaginaros los efectos de esta afirmación durante casi 30 años. La zona adolece de todo lo imaginable: sin planes de desarrollo rural, sin invertir en infraestructuras, con una agricultura de subsistencia paradójicamente de secano (no pueden utilizar el agua del Gállego)…pues bien, son las diversas coordinadoras las que están llenando precariamente el vacío dejado por la administración.

La Coordinadora de Biscarrués-Mallos de Riglos está realizando las tareas de promoción de la zona que corresponderían a una inexistente oficina de turismo. Organizan jornadas de promoción de la artesanía de la zona, dan a conocer los productos gastronómicos (de gran calidad), han recuperado tradiciones culturales (en peligro por la falta de transmisión generacional) y, por supuesto, ponen el acento en crear numerosas rutas senderistas que tienen como indiscutible protagonista el río. Han producido videos sobre la recuperación de las nabatas y sobre tradiciones populares ligadas a las celebraciones de Semana Santa.



Todo se debe al potencial humano de la zona que no han querido ver de brazos cruzados cómo se destruye su comarca. Un ejemplo de cómo crear un tejido civil a espaldas de la administración en un país como el nuestro tan acostumbrado a esperar pacientemente a que las soluciones surjan de arriba y caigan sobre todos como la tan esperada lluvia. Eso si no hay sequía. Si la hay…a cargar las cosas y emigrar a otra parte.


Eduardo Laplaza

RTVE.es   21.jun.2010 13:57    

5 Comentarios

son "mallos de riglos", no "mayos"

miércoles 23 jun 2010, 11:36

A veces, es mejor que las instituciones se olviden de tí. En Biscarrués, Ayerbe, Morillo de Galligo, Agüero, Riglos, las personas toman el timón de sus destinos y no permiten que otros decidan por ellos, especialmente cuando esas decisiones son las peores posibles para el planeta, el futuro y las personas.
Igual en Biscarrués como en Santaliestra, Yesa, Bal de Chistau y tantos pueblos, las personas se convierten en héroes, un David colectivo frente al Goliat de la sinrazón.

miércoles 23 jun 2010, 17:06

bravo por los q siguen viviendo alli, con alegria y energia para luchar y salvar todo lo q merece la pena¡¡

miércoles 23 jun 2010, 19:45

En tenerife quiero denuciar,que hace meses que se viene produciendo un urbanismo salvaje en suelo rustico protegido,incluso en los montes de las poblaciones de Candelaria, Arafo, Guimar etc. He dado parte a un grupo ecologista de ben maget, y a la ceprona pero no susede nada. Espero que algún medio de comunicación de una esplicación.

domingo 27 jun 2010, 17:10

La sociedad civil deberia solidarisarse y unir fuerzas contra procesos injustos de la administración. Por desgracia, en ciertos lugares por falta de gente concienciada o por que se declara de bien de interes publico ciertas obras con una aplastante ilogica, la apinodadora publica hace caso omiso a la razón.
Suerte a estas gentes.

lunes 28 jun 2010, 09:57

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