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No existen los kiwis ácidos


No deja de ser curioso que después de recorrer casi 20 mil kilómetros(19.617, para los amantes de la precisión) llegues a un lugar donde te sientes como en casa: Nueva Zelanda, un rincón remoto de este globo azul donde recuperas parte (una pequeña parte) de la confianza en el futuro de este planeta. Sus paisajes, pero también su gente, te envuelven, te abducen, te arropan. Da gusto llegar tan lejos para comprobar que en realidad las antípodas están tan próximas a nosotros. Estuvimos allí 7 días y en ese tiempo no nos cruzamos con una sola persona, un sólo kiwi (como se llama a los neozelandeses) que no nos facilitara las cosas. Nadie que no transmitiera buen rollo. Todos los kiwis nos parecían dulces.

El ejemplo de Peter es bastante ilustrativo: un chaval de Invercargill (ciudad de la isla sur) con el que coincidimos en uno de los vuelos internos que pillamos y que a sus casi 30 años (diría yo...) decía con cierta resignación que aún no había salido de su isla, de Nueva Zelanda. A mí eso me pareció un regalo. Es como estar encerrado en una cárcel de bosques salvajes, playas únicas, glaciares majestuosos, fiordos... vamos, una cárcel paradisíaca, por contradictorio que parezca. En fin, el caso es que este chico nos comentaba que le encantaría viajar y que le gustaría hacerlo con una cámara, como íbamos nosotros, para después poder mostrar todo lo que había "descubierto". Creo que Peter encarnaba perfectamente el espíritu de este programa. Cuando aterrizamos, antes de despedirnos, le hice una promesa que sólo voy a poder cumplir a medias. Me regaló una cerveza típica de allí, una Epic Pale Ale, y me pidió que la sacáramos en el programa. Peter, tío, lo siento... nos la bebimos al llegar al hotel. A cambio sólo me queda dejar aquí constancia de que la gente de allí es encantadora. Que, según mi experiencia, no existen los kiwis ácidos.



Ácidos, no, pero diferentes en algunas cosas desde luego que sí. Lo comprobé el primer día que pisé aquellas tierras. Entramos en una cafetería antes de empezar a grabar con Sonia, Xavi y el pequeño David (amigo ya inseparable de mi compañero Jesús) y vi algo que me descolocó. Lo atribuí al agotamiento y al jet lag. Pensé que debía estar alucinando y seguí tomándome mi "short black" (algo parecido al café, remotamente parecido).

Empezamos entonces a trabajar. Los mejores momentos hemos tratado de que los podáis vivir vosotros también en el programa, pero siempre queda algo que se escapa. Una propina. Algo difícil de "cazar" con la cámara y quizá todavía más difícil de explicar con palabras. Cosas como el cielo por la noche en el lago Tekapo. Allí te sentías un poco más cerca de la estrellas. Eran cientos, miles, millones, infinitas. Un océano entero de estrellas que te invitaba a quedarte allí parado, embobado, alucinado, mirándolas hasta que se hiciera de día. Cosas como el rugir de los glaciares al moverse lentamente a los pies del monte Cook. Como el olor de las miles de flores diferentes que invaden el jardín botánico de Christchurch... o como el sabor de las ostras del restaurante de Javier o las gambas del de Pedro. No sé, cosas que te hacen sentir que estás en un lugar único.

Y como nada de lo que diga o escriba va a ser comparable con la sensación que te recorre el cuerpo cuando estás allí viviéndolo en directo, lo único que me queda es aconsejaros que, si tenéis oportunidad, os olvidéis de las 28 desquiciantes horas de vuelo y os vayáis a las antípodas. Ya me contaréis...

Por cierto, no me olvido de eso que vi en la cafetería y que me dejó ojiplático (como diría la gran María). De hecho, dos días después, lo volví a ver en pleno centro de Auckland, en Queen Street, la calle principal. Lo vi y me volví a quedar perplejo unos segundos. Lo achacaqué de nuevo al jet lag. "Debo estar demasiado cansado", pensé. Después os lo explico mejor.

A lo largo de nuestro viaje visitamos Auckland, Christchurch, Kaikoura, Lago Tekapo y Dunedin. Y tanto nos impresionaron los lugares como los casi diez españoles que conocimos. Grandes personajes todos ellos. Gente que ha encontrado su lugar allí, en el extremo opuesto de su casa, de su familia y de sus amigos. Y todos (o casi todos) coinciden en varias cosas.

Una muy importante es esa frase que sueltan con media sonrisa: "vine aquí de vacaciones y me enamoré hasta tal punto de este país que... ¡aquí me tienes!". Sí, muchos de ellos están allí "por culpa" de unas vacaciones. Conclusión: cuidado con ir de vacaciones a Nueva Zelanda que lo mismo os cambia la vida (esta frase es de Sonia). También coinciden en que viven más tranquilos, menos estresados. ¡Ay, el estres, nuestro amigo el estrés!... Bueno, pues para ellos es un completo desconocido. No atascos, no pitos, no prisas, no comida rápida, no coger número para bajar a la playa. No. Para ellos, no.

Y por último, también coinciden, todo hay que decirlo, en que por muy bien que se vive allí y por muy felices que son con el estilo de vida kiwi, NADA puede sustituir a la familia (ya lo decía Vito Corleone). Ni siquiera a las cañas con los amigos o al aperitivo.

Mariano, ese biólogo que se cansó de su oficina y de su trabajo de informático y se fue a las montañas siguiendo a su vocación, sabe bien que no todo es tan sencillo. Que es difícil marcharte cuando alguien a quien quieres está enfermo o cuando el teléfono no es suficiente para saber de "los tuyos". Que no todo es disfrutar de la naturaleza. Por eso te alegras de verdad cuando ves que a un gran tipo como él las cosas le van bien. Mariano apostó y ganó. Cuando le conozcáis también os alegraréis por él.

También Carmen sabe que no es tan fácil construir una vida a 20 mil kilómetros de casa. A ella, después de separarse sólo le quedaron dos opciones: quedarse en Nueva Zelanda o marcharse y dejar allí a sus dos hijos. Carmen no sólo tiró para adelante sino que además lo hizo con una sonrisa "de rabo a rabo", como dice ella. Cuando le pedí por e-mail que me dijera cuál era su profesión, me escribió lo siguiente: "Profesora de Español en la Universidad de Otago, Guía turística bilingüe, Profesora de Salsa, piloto de helicópteros y... madre". Imposible resumir mejor cómo es Carmen.

Breve paréntesis: (cuando grabábamos con Carmen en la Universidad de Otago volví a ver de refilón eso que me estaba dejando alucinado desde que llegué a Nueva Zelanda. Lo vi de pasada, me descolocó, pero seguí grabando como si nada).

Pero a lo que iba... Tampoco todo ha sido tan sencillo para Pedro. Él es un grande de Nueva Zelanda que lleva 30 años allí, 3 matrimonios y 6 hijos. Pero no ha podido conseguir que su madre, de 90 y tantos años, viaje hasta allí y por tanto la mujer aún no conoce a sus dos nietas de casi 4 años: Lola y Estela. Yo desde aquí le digo, señora, que Pedro está feliz y que tiene usted unas nietas adorables. Dos auténticos soles. Enhorabuena.



El caso de Javier sí fue algo menos complicado. Él fue el más listo de la clase. "Tío, yo me vine a aprender inglés y la profesora alquilaba habitaciones y ella dormía en una caravana. Al tercer día, ya estaba yo durmiendo en la caravana". Y hasta hoy. Y felices los dos.

Joan, el catalán que importa jamón y chorizo haciendo con ello una auténtica labor social para los neozelandeses, es de los pocos que he encontrado al que no le acaba de gustar el estilo de vida de allí. Él sigue echando de menos su pequeño pueblo en Cataluña y sigue sintiéndose de allí a pesar de que lleva 34 años en las antípodas. Lo resumía muy bien: "puedes sacar al tío del pueblo, pero no al pueblo del tío". Tomo nota, Joan.

Todos: Ana y Chris, Jorge, Amadeo, Sonia y Xavi, Iñaki... todos los españoles que me he cruzado tienen una intensa historia detrás que a nosotros nos ha hecho el país aún más atractivo y a mí me ha llevado a pensar que Nueva Zelanda tiene algo de magnético.

Y sí, tienen costumbres bastante peculiares. Si no, no se explica aquello que vi el primer día en una cafetería, y después en Queen Street y también en la Universidad de Otago. Al final lo pregunté y me dijeron que sí, que era verdad, que no me estaba volviendo loco: QUE LA GENTE IBA DESCALZA. Así es, descalzos y más felices que nadie. "Aquí las calles están limpísimas, nadie tira una lata ni un cigarro ni nada de nada por eso es habitual que la gente aquí vaya descalza a muchos sitios", me dijo Carmen, "yo también lo hago a veces y es un gusto".

No creo que sea fácil encontrar eso en otro lugar. En realidad no creo que haya muchos lugares como Nueva Zelanda.

Me voy a desayunar: hoy, tostadas y dos kiwis.

Hasta muy pronto!

37 Comentarios

Increíble tu relato, Luis. Mi más sincera enhorabuena. Me ha encantado el programa, pero tu relato me ha emocionado una barbaridad. Yo estuve de vacaciones en Nueva Zelanda con mi chico hace año y medio y nos quedamos con ganas de más. Sölo pudimos ir 17 días; poco, pero suficiente para darse cuenta de lo que supone aquel lugar. Desde entonces, tenemos el firme propósito de volver allí a vivir o, al menos, a pasar unos 6 meses. Merece la pena muy mucho.

Enhorabuena!!

P.D.: Hasta niños de uniforme vi descalzos!!

Como se nota que has trabajado en el Tomate. Lanzando el gancho con lo que viste en la cafetería todo el rato. Tampoco es para tanto que vayan descalzos.

Jesús y Luís deberían pagaros por promocionar de esa manera tan atractiva Nueva Zelanda. La mitad de los blogueros están deseando marcharse para allá para disfrutar de esa naturaleza aún no muy explotada que queda.
Jose Luís BCN avisa cuando te vayas...., a lo mejor me animo a tomarme un mes o dos sabáticos y me marcho también.
Enhorabuena por el programa.

ENHORABUENNA!!
Me ha fascinado el programa y lo bien que reflejais la realidad del pais. De hecho gracias a vosotros, en noviembre nos vamos para allá mi marido mis dos hijas y yo y pasaremos un mes para sentir bien la esencia del lugar y si nos gusta y lo conseguimos, la idea es volver para ya quedarnos a vivir.
Luis ¿ como hiciste para contactar con esa gente?, me parecieron encantadores y sería bonito poder verles y que nos expliquen su experiencia y nos puedan dar una mano para cuando nos vayamos a vivir.
Bueno amigos, gracias por ser tan profesionales y ayudar a los indecisos a conseguir no serlo tanto...

ENHORABUENA!! Me ha encantado vuestro programa, y como retratais el pais, las zonas y sus gentes.
De hecho nosotros, envueltos por un gran desanimo y poca confianza en nuetro pais, teniamos pensado desde ya hace algun tiempo emigrar a otro lugar y la verdad es que teniamos en mente bonitos lugares pero con este programa nos habéis despertado un alto interés por esa zona y en noviembre nos vamos para pasar 1 mes y conocer mas el lugar y si ese es el nuestro, en poco tiempo instalarnos en él.
¿ como hicisteis para contactar con esa gente que me parecieron todos especiales y encantadores??, ¿seria posible contactar con alguno de ellos??
Nos encantaria conocerlesy poder consultar con ellos las dudas tipicas que te surjen cuando te quieres ir para allá...
Buenos amigos, suerte en los siguientes programas, a mi ya me teneis en el bote...

Jajaja! acabo de leer vuestro blog y me ha encantado. en unos momentos veré el programa. Vivo en Nueva Zelanda desde hace 10 meses y si, lo de andar descalzo (hasta en invierno) a mi tambien me sorprendio mucho. estos kiwis son de lo más relajado que he conocido en mi vida :-D Si alguien ahi está pensando en venir a nz, lo recomiendo; las 28 horas de vuelo valen la pena

Sabía que NZ era un país impresionante, no sólo por el señor de los anillos y demás pero hasta que no vi el documental, hace unas semanas, no me aseguré del todo. Que pasada, que preciosidad, que todo. Creo que 28 horas de vuelo merecen más que la pena para disfrutar de esa maravilla. No creo que vaya nunca a Nueva Zelanda porque estoy segura de que si la visito me quedaré eternamente.

Hola! Gracias chicos por el reportaje que nos habéis ofrecido! Hace ya tiempo que llevbo siguiendo y reunindo informaciones sobre este país. Hace un buen par de años ya, me hice amigo de una chica neozelandeza. Ella me habla muy bien del lugar. De hecho, tengo el sueño de viajr allí, a conocer. Para vivir, seria excelente, pues tiene todo lo que me gusta: estilo de vida, paisaje, moderno, jardines, naturaleza...
Saludos de Almería!!!

Para nosotros el programa fue una catarsis... siempre hemos querido viajar a las antípodas, también por separado, incluso antes de conocernos. Nos volvió a poner en contacto con ese sueño y nos ha removido, nos ha removido mucho. No paramos de mirar en la web, casas para comprar allí (aunque veas nuestra cuenta corriente y te partas de la risa) y nos estamos haciendo expertos en las zonas y los barrios más chulos. Dios qué peligro!! nos habeis removido tanto, que estamos ensayando y vamos descalzos a todos lados! Gracias

Hola a todos! de casualidad vi el reportaje de Nueva Zelanda y comentándoselo a mi marido llegué a la web. Nosotros viajamos allí en el 2006, cuando yo estaba embarazada de 3 meses, y realmente nos planteamos quedarnos a vivir (aunque, sobretodo para mí, la familia y el Mediterráneo tira mucho mucho.... aunque cuando quede huérfana... Dios dirá!!!! seis meses allí y seis aquí cuando me jubile... jejejje...). Estuvimos un total de 21 días recorriendo el país en autocaravana y, como dice Luís, ni un solo Kiwi (ni de los que se comen ni de los que hablan y caminan) resultó ser ácido para nosotros. El país, y SOBRETODO su gente, es maravilloso. Los paisajes ya los habéis visto en el programa y su gente... ha sido capaz de cautivar a los españoles que allí se han quedado, no?? A nosotros nos cautivaron totalmente... siempre amables y colaboradores, siempre con una sonrisa en los labios. A nuestro "kiwi", el bebé que llevaba dentro y que como no sabíamos si era niño o niña "bautizamos" así durante el viaje, le prometimos volver algún día a conocer ese país que tanto nos ha marcado (fue mi mejor mes de embarazo!!). Sólo esperamos que, aunque reciba millones de visitas turísticas, siga manteniendo su sencillez y su estado salvaje. Ah! y los que os planteáis ir de vacaciones.... no lo dudéis... es el destino perfecto!!!! Pero como se ha dicho anteriormente, mínimo (y lo encuentro justo porque para una vez que se va a ir a la antípodas en la vida, verdad??) 15 días. A nosotros 21 nos supieron a muy poco... Como sugerencia, que es lo que nosotros hicimos, a la ida escala de 3 días en Seoul, muy recomendable también y con una gente amabilísima. Si alguien quiere leer de nuestro viaje (a nosotros nos fueron muy útiles las consultas a blogs de otros viajeros, documentales y a la web oficial de turismo de New Zealand www.newzealand.com) publicamos un blog mientras duró en http://kiwisennuevazelanda.blogspot.com/
Buen trabajo y buen viaje!!!

Desde que con 17 años me rechazaran desde la embajada Australiana, por el dichoso formatos de puntos, no había sentido esa senciación, ese nosequé que me hizo dirigir mi mirada hacia las antípodas. Desde que ví vuestro programa sobre New Zealand, me caló tan hondo ese paraiso de pais, que me he convertido en un navegante de internet pro-kiwiland, hasta tal punto que casí sé más ya sobre la cultura, gegrafía, costumbres, economía, etc, de Nueva Zelanda que de España. Lástima que con cuarenta años se me haya pasado el arrós para ir a vivir y trabajar allí, pues es bastante complicado si tienes familia y no tienes estudios superiores y un inglés fluido. Y además los viajes allí no son asequibles a todas las economías...
Enhorabuena al equipo del mejor programa cultu-travel de la televisión.
Un saludo
Juanjo Cuadros
08210 - Barberà del Vallès (Barcelona)
+34650225391

Hola

Felicidades por este programa. No me canso de verlo y me estoy animando a visitar el país por momentos. Me encantaría ponerme en contacto con Xavier y Sonia para preguntarles algunas cosillas. ¿Alguien sabe cómo puedo conseguir su e-mail? Veo que hay un post suyo más arriba. Xavier y Sonia: si leéis este mensaje, por favor escribidme: alex.boladeras@btinternet.com

¡Gracias!

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Laura, Luis, Belén, Tirma y Lucía son los reporteros de 'Españoles en el mundo', el programa de TVE que busca a nuestros compatriotas allá donde estén.
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