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30 años de aventura europea

    viernes 12.jun.2015    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

Firma Tratado Adhesión España

Este blog empieza sus primeros pasos coincidiendo con el trigésimo aniversario de la firma del Tratado de adhesión de España y Portugal a la Unión Europea (en aquella época Comunidades Europeas). La idea de que África ya no empezaba en los Pirineos, sino que Europa acababa en el Mediterráneo, comenzaba a ser una realidad. Tras 8 largos años de negociaciones, España y Europa cerraban una deuda histórica.

El ingreso no fue fácil. El 61% de los ciudadanos de la CEE (10 países en aquel momento) eran favorables a la incorporación de los dos nuevos países. Luxemburgo (79% a favor), Italia (74%), Alemania, Holanda y Bélgica, eran por este orden los máximos defensores de que la península Ibérica formara parte de la Europa comunitaria. Los más recelosos eran Dinamarca (21% en contra), Gran Bretaña (20%) y Francia (18%).

Francia fue uno de los países que puso el precio más alto al ingreso de los nuevos socios, especialmente en temas de industria, pesca, emigración y agricultura. Se obligó al nuevo país a  implantar el IVA desde el primer momento que, junto a la eliminación de algunos arenceles, provocó un aumento de la inflación y la pérdida de competitividad de algunos productos. Difíciles habían sido las negociaciones en materia agrícola sobre todo frutas, hortalizas, vino y materias grasas.  Cerca de diez millones de españoles vivían directa o indirectamente del campo. Manuel Marín, entonces Secretario de Estado y jefe del equipo negociador, recuerda que "tuvimos que negociar zanahoria por zanahoria, melón por melón, sandía por sandía". En el sector pesquero, por ejemplo, se aumentó ligeramente la flota pesquera, pero los barcos españoles no pudieron faenar en el caladero irlandés hasta 1995.

España se incorporaba a una Europa sumida en una drástica reconversión industrial, con un 11,3% de paro, lo que suponía que más de 13 millones de personas no tenían trabajo. Bélgica tenía un 14,7% de desempleo, Irlanda (17,4%), Reino Unido  (12,2%), Francia (11,1%), Holanda (14%), Alemania (8,6%) y curiosamente la tasa de paro de Grecia se situaba en el 2,8%. España tenía 2.869.200 parados, un 21,7% de la población activa. En España, la esperanza de vida ha pasado de 76,4 años a 83,2. Según datos de la Comisión Europea, entre 1986 y 2013, nuestro país recibió 151.400 millones de euros para el sector agroalimentario y otros 153.000 millones en fondos de desarrollo regional y social. En ese tiempo ha multiplicado por 8 el volumen de exportaciones totales.

Uno de los temores de cada ampliación es el de la inmigración, que al final acaba siempre no siendo tan preocupante. Como pasó posteriormente con la ampliación de la Europa del Este en 2004, España tuvo que cumplir un periodo transitorio de 7 años, lo que suponía que hasta 1993, ningún español podía establecerse en los países comunitarios.

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Con la entrada de España en 1986, el PIB comunitario aumentó un 7,7%. La economía española se convertía en la quinta potencia de la Europa de los doce, un puesto que ha mantenido en estos 30 años, a pesar de que su renta per cápita era solo superior a la de Irlanda y Grecia. Con un mercado muy cerrado y protegido, las exportaciones de nuestro país suponían el 11,3% de la actividad económica, mientras que la media europea se situaba en un 24,9%.  España presentaba importantes desquilibrios regionales, una reconversión industrial a medio hacer y necesitaba importantes ayudas públicas para el saneamiento de muchas empresas.

Los españoles debían familiarizarse con nombres como Fondos estructurales y de cohesión, PAC, Zonas de Urgente Reindustrialización (ZUR), luego llegarían la flexiseguridad, los Erasmus, el euro, el TTIP…

 

“España aporta su saber de nación vieja y su entusiasmo de pueblo joven con la convicción de que un futuro de unidad es el único posible” dijo el 12 de junio de 1985 el entonces presidente del gobierno, Felipe González. Se iniciaba una era de cambios políticos, económicos y sociales. Hace 30 años, los españoles eran conscientes de que unirse al carro europeo significaba una indiscutible garantía de normalidad democrática. Se decía con orgullo “¡Ya somos europeos!”, pero en Europa aún desconfiaban del proceso democrático.

Cuando España “llegó” a Europa, todavía estaba en pie el muro de Berlín, no existía el euro, se avanzaba hacia Maastrich y la unión de estados y Schengen daba sus primeros pasos. Tres décadas después el espacio europeo está formado por 28 países y 500 millones de personas, preocupa la superación de la crisis, el peligro de que desaparezca la Europa social, se intenta evitar la salida de Grecia del euro, el Reino Unido plantea un referéndum sobre su permanencia, otros estados siguen negociando su entrada en la UE y han aparecido nuevos desafíos.

30 años después, y a pesar de algunas decepciones, la aventura continúa.

 

Categorías: Actualidad

Ángela Gonzalo del Moral   12.jun.2015 15:23    

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