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Lutero, el hombre que dividió a la Europa del norte y del sur

    lunes 30.oct.2017    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

Martín Lutero de Lucas Cranach_Foto Wikipedia
 
El 31 de octubre de 1517, un fraile agustino, el alemán Martín Lutero, clava en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg, 95 tesis en las que proponía un debate teológico sobre lo que él consideraba un abuso de la iglesia católica reflejado en las indulgencias papales. Uno de los puntos más importantes de sus tesis, criticaba el uso excesivo que hacía la Santa Sede de ellas para recaudar fondos dedicados a la construcción de la Basílica de San Pedro y que para Lutero eran  inapropiadas y contrarias a la enseñanza bíblica. Colgar las tesis sobre las que debatir era una práctica común en las universidades de la época. Pero en esta ocasión, ese debate fue el inicio de la gran división del catolicismo, a la vez que abrió una brecha económica y social entre el norte y el sur de Europa. El primero, liderado por Alemania, más proclive a las nuevas corrientes religioso-filosóficas, y el segundo defensor de Roma. El desafío de Lutero no solo acabó provocando violentas guerras sino también que también cambió la faz cultural y económica de Europa.
 
Las tesis de Lutero supusieron reformas más allá de la iglesia extendiéndose a la sociedad y a la política. También a la cultura, empujada por la invención de la imprenta en 1440. Algunos historiadores remarcan este hecho trascendental con el fin de la Edad Media. Precisamente el trabajo más reconocido de Gutemberg, fue la Biblia de 42 líneas. Las ideas de la reforma se vieron reforzadas por artistas y músicos de la época. Pintores como Lucas Cranach el Viejo o Alberto Durero, convirtieron sus obras en divulgadores de la nueva religión. 
 
Alberto Durero fue el mayor representante del Renacimiento en el norte de Europa y uno de sus primeros aliados. El pintor de Núremberg empezó su propia reforma artística mucho antes de que Lutero iniciará su enfrentamiento con Roma. Durero se distanció de las convenciones pictóricas que imperaban desde la Edad Media y reivindicó la figura y creatividad del artista frente a la linealidad del artesano medieval. 
 
 
La embajada alemana y la Fundación Goethe, proponen revisar ese movimiento y el de la Contrareforma, a través de obras de grandes artistas plásticos del Museo Thyssen de Madrid.  Entre las obras de la pinacoteca madrileña que ilustran esa época encontramos "Jesús entre los doctores", de Durero; el retrato del emperador Carlos V, de Lucas Cranach  el Viejo; "Hércules en la corte de Onfalia", de su hijo Hans; "Santa Ana con la Virgen, el niño y un donante", de un anónimo de Suabia; "El tamborilero desobediente" de Nicolaes Maes o del contrareformista Fernando de Zurbarán "Santa Casilda".
 
La lucha religiosa también se vio potenciada por el arte, que divulgaba las teorías de unos y otros como si de una campaña publicitaria se tratara. Un ejemplo de ello son los cuadros de Juan Federico I de Sajonia, que podemos ver en el Museo del Prado y que ofrecen dos aproximaciones del mismo personaje desde posiciones ideológicas y sensibilidades religiosas muy contrastadas. 
 
Dc8f4434-2883-4261-af0b-2d421c96a50a_Foto Museo del Prado
 
Este noble alemán, elector de Sajonia, había confiado su imagen pública a Lucas Cranach, desarrollando un ambicioso programa que lo presentaba como sostén de la Reforma. Mientras Carnach lo pinta con ricos ropajes, joyas y envuelto en una gran luminosidad; Tiziano, escoge colores fríos, y lo muestra inmediatamente después de perder la batalla de Mühlberg ante las tropas de Carlos V, con armadura, herido y derrotado. En su trabajo divulgativo de la reforma, Lucas Cranach realizó en un año, ciento veinte retratos análogos de los electores de Sajonia, la mayoría tablillas hechos en serie. Se trata de un mismo equema compositivo definido por un dibujo muy básico y el uso de tres colores, donde se repite de forma casi idéntica el rostro y varían los atributos o la posición de la figura. 
 
Los dos autores enfrentan las nuevas ideologías en las representaciones del emperador Carlos V. En el Thyssen podemos ver "Retrato del emperador Carlos V", en la que Carnach el Viejo enfatiza el labio inferior caído y el mentón prominente del gobernante, que aparece con un único elemento que hace referencia a su condición real: el toisón de oro, que pende de su collar. En el Museo del Prado, Tiziano, en "Carlos V en la batalla de Mühlberg", aparece en su caballo con armadura y sosteniendo una lanza como símbolo de la lucha por la unidad cristiana. 
 
1933.7_Foto Museo Thyssen-Bornemisza
 
Lutero se convirtió en un auténtico líder popular, incluso algunos artistas aprovechaban algún momento de su vida religiosa para potenciarla aún más. Es el caso de Santa Ana, que fue una figura clave para el fundador del protestantismo, ya que le prometió que se haría fraile si sobrevivía a una tormenta. Dos semanas más tarde ingresó en el monasterio de Erfurt, donde estudió teología. Años más tarde comenzaría a cuestionarse algunas de las enseñanzas religiosas que culminarían en la redacción de sus tesis contra la compra del perdón a través de las indulgencias. Un ejemplo de su popularidad fue la obra de un anónimo alemán de Suabia, que pinta a Santa Ana con la Virgen, el Niño y un donante. Sin embargo los artistas representantes del catolicismo, como Francisco de Zurbarán, pintan imágenes religiosas de martires como en el cuadro "Santa Casilda", una imagen religiosa en la que se representa a una figura real, a través de colores más oscuros. La contrarreforma, iniciada a mediados del siglo XVI, con el Concilio de Trento, necesitaba imágenes para evangelizar y sirvió a las comunidades religiosas para actualizar su fondo artístico. 
 
 
Años más tarde Lutero colgaría los hábitos y se casaría con una religiosa, Katharina von Bora, que se había fugado de un convento. Tuvieron 6 hijos. Como ellos, muchos sacerdotes y frailes simpatizantes de la nueva corriente religiosa en Europa, dejaron el hábito y contrajeron matrimonio, convencidos de que el celibato contradecía la Biblia por ser antinatural. La nueva divulgación pictórica de la Reforma, huía de la imagen de la Virgen como icono de maternidad. Los artistas protestantes optaron por representarla a través de mujeres de carne y hueso. A eso añadían colores más claros que los artistas de la contrarreforma y viviendas que mostraban la transparencia del hogar demostrando una de las tesis del protestantismo: si se es moral, no hay nada que esconder. 
 
Hugo_Vogel_Luther_Wartburg_de Hugo Vogel_Foto Wikipedia
 Con la Reforma, en el norte de Europa emergieron corrientes iconoclastas que promulgaban el fin del mecenazgo de imágenes religiosas, originando géneros hasta entonces menores, como el paisaje, el retrato y los bodegones. El bodegón se utilizó para exibir el poder colonialista de estos poderes y de la burguesía como nueva clase emergente. Un poder favorecido en el comercio con Oriente. "Bodegón con cuenco chino", del holandés Willem Kalf, nos muestra un cuenco de la época Ming, una copa de vino, que reproduce los modelos venecianos, un tapiz persa de Afganistán y una copa nautilo, que alude a la expansión marítima. 
 
No solo el arte ayudó a su difusión. Las nuevas ideas, encontraron un gran apoyo para su expansión en la imprenta que difundía no solo nuevas obras literarias, sino, sobre todo, facilitó la edición de nuevas traducciones de la Biblia en lenguas vernáculas, más comprensibles para la mayoría de la población. Mientras que los obispos católicos limitaron el acceso de los laicos a las escrituras y mantenían una única Biblia autorizada escrita en latín.
 
Lutherbibel_Foto Wikipedia_Torsten Schleese
 
El luteranismo se convirtió en pocos años, en la fe de más de la mitad de la población alemana y en dos décadas más tarde se había expandido por Escandinavia y Europa central. Inglaterra, con Enrique VIII rechazó la autoridad papal y potenció el anglicanismo, mientras en Suiza y Países Bajos, principalmente, se influencieron de las ideas de Juan Calvino. 
 
Las conquistas de Estados Unidos y Canadá, por ciudadanos procedentes de estos países expandió el protestantismo hacia las nuevas tierras. Muchos de ellos eran calvinistas puritanos portando una biblia en la mano. Los grandes países del sur de Europa como Francia, España o Italia, se mantuvieron fieles a la Santa Sede y a la contrareforma. 
 
Tampoco la música fue ajena al nuevo movimiento europeo. Lutero era músico con talento que amaba la armonía de las voces y los instrumentos. Compuso poesías y estrofas que sus seguidores cantaron como canciones de protesta. El canto fue un sello de los luteranos y una de las armas más afiladas de la Reforma. 
 
“La música es un don y un regalo de Dios; ahuyenta al diablo y da alegría a las personas”, diría Lutero que falleció en 1546, casi 30 años después de presentar sus famosas 95 tesis. Para entonces, apoyado por la burguesía y la nobleza, el protestantismo había cambiado por completo el mapa de la sociedad europea.
 
Categorías: Religión

Ángela Gonzalo del Moral   30.oct.2017 11:38    

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