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Gdańsk, la ciudad que reivindica la concordia

    viernes 18.oct.2019    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

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Iglesia de santa María y grúas del antiguo astillero de Gdansk Foto: angelaGonzaloM

Gdańsk es un ejemplo de la complicada historia polaca y sus difíciles relaciones con Alemania y Rusia. Esta ciudad, fue una de las más ricas entre los siglos XIV y XVI, cuando formó parte de la liga hanseática, fue polaca, prusa y alemana, de donde procede su antiguo nombre de Danzig.  

Su agitada historia ha estado marcada por las conquistas de los caballeros teutónicos, el dinámico y enriquecedor comercio de la liga Hanseática, el difícil equilibrio de la ciudad libre de entreguerras y el trágico inicio de la Segunda Guerra Mundial.

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Zarandeada por el nazismo, pasó a ser controlada por los soviéticos y acabó erigida en líder sindical de los trabajadores del telón de acero. Acontecimientos que le han valido el reconocimiento del Premio Princesa de Asturias de la concordia. Porque a pesar de esa convulsa historia, la ciudad está ligada a la lucha por las libertades cívicas frente a la intolerancia y la opresión.

En el siglo XX tres momentos históricos marcaron el devenir de la ciudad: la proclamación de ciudad libre, el inicio de la Segunda Guerra Mundial y la organización de los primeros sindicatos libres de Europa del Este.


Hay dos lugares  que marcan la historia de la ciudad en el último siglo: la península de Westerplatte y los astilleros Lenin.

En la desembocadura del río Vístula se encuentra la zona de Westerplatte, una fortaleza geoestratégica que era por donde históricamente había salido el grano almacenado en los silos de la vieja ciudad. Hace 80 años, por allí entró el viejo acorazado escuela Schleswig-Holstein y abrió fuego contra la guarnición polaca.

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Mapa en Museo de la II Guerra Mundial de Gdansk Foto: angelaGonzaloM

Eran las 4 de la madrugada del 1 de septiembre de 1939, y los doscientos soldados que estaban en los cuarteles resistieron 7 días. Para Hitler fue fácil controlarla. El 85% de sus ciudadanos eran alemanes, el 15% polacos. Actualmente es un emblema de la resistencia polaca  durante los seis años que duró la guerra. Como recuerdo del conflicto, desde 2017 está abierto el Museo de la Segunda Guerra Mundial. 

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Reproducción calle en Varsovia (Museo de la II Guerra Mundial de Gdansk) Foto: angelaGonzaloM

Descendemos a 14 metros bajo tierra y entramos en una calle de la Varsovia de 1939. Una luz tenue lilosa, nos introduce en una trágica experiencia de la historia reciente de Europa.

El tecleteo de las máquinas de escribir, que iba marcando los nombres de los represaliados por el nazismo, ya fueran comunistas, gitanos o judíos, se entremezcla con los pasos firmes de las tropas del Tercer Reich, el latido de los miles de resistentes esperando en sus casas u ocultos en armarios y cobijos antibombardeos. Y por encima de esos sonidos... los bombardeos. El museo muestra el terror de millones de personas en el mundo durante los años que duró la II Guerra Mundial. La salida de la exposición es la misma calle por la que entramos... ahora totalmente en ruinas. Como quedó Gdańsk tras la huida de los alemanes y la llegada de los tanques soviéticos.

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Reproducción calle en Varsovia (Museo de la II Guerra Mundial de Gdansk) Foto: angelaGonzaloM


Fue la premonición de lo que estaba por llegar a la ciudad, el dominio de la Unión Soviética, durante casi 4 décadas.La resistencia ciudadana durante el dominio de la URSS está simbolizada en las enormes grúas de los antiguos astilleros Lenin. Trabajaban unos 20.000 obreros y nos imaginamos el laberinto de pasillos entre grúas, canalizaciones, máquinas, herramientas y barcos en construcción.

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Centro Europeo de Solidaridad (Museo Solidarnosc en Gdansk) Foto: angelaGonzaloM


En las décadas de los 70 y 80, la ciudad volvió a tener un papel importante en la historia europea. En diciembre de 1970 el aumento de precios de productos básicos provocó la primera huelga en los astilleros de Gdańsk. La represión policial acabó con 16 muertos, cientos de heridos y miles de detenidos. La opresión política llevó a muchos sindicalistas a trabajar en la clandestinidad formando comités de defensa de los trabajadores.  

En 1980,  otra subida de precios fue el detonante de una nueva huelga, que se extendió por todo el país. Aparece la figura de un técnico electricista, Lech Walesa. Subido a un montacargas lideró las movilizaciones sindicales. En unos tablones de madera, junto a la puerta número 2 del astillero, por donde pasaban todos los trabajadores, se escribieron las 21 demandas de los huelguistas. La más importante: la autorización de sindicatos libres. Ese tablón está ahora en el Centro Europeo de Solidaridad. Un museo dedicado a explicar todo lo que ocurrió durante la década de los 80 en el país.

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La huelga duró un mes y finalizó con una gran victoria: la firma de los Acuerdos de Gdańsk, y el nacimiento del sindicato Solidarnösc (Solidaridad).   A pesar de eso, la ley marcial devolvió al sindicato a la clandestinidad, pero ya se había plantado la semilla de la caída del telón de acero. La arquitecta Ewa Stepinska nos llama la atención en una curiosa coincidencia  de fechas.

La arquitecta Ewa Stepinska nos Ewa también nos recuerda una premonitoria  inscripción en la puerta dorada, antigua entrada al casco antiguo de Gdańsk.  "En concordia crecen los estados pequeños y en discordia se derrumban los estados grandes".  Siglos más tarde, la ciudad obtiene un importante reconocimiento a la Concordia con la concesión del Premio Princesa de Asturias de 2019.

Políticas actuales de cohesión en Gdansk

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Museo Solidaridad en Gdansk Foto: angelaGonzaloM

Las ciudades viven de su pasado, no quieren olvidarlo, pero sus ciudadanos miran al futuro y apuestan por renovarse. La capital del Pomerania es la sexta ciudad polaca, principal puerto de Polonia, y lidera un área metropolitana  de más de un millón de habitantes, conocida como la "Triple ciudad", en la que se incluyen Gdynia y Sopot. 

La historia de la antigua Dánzig, su denominación alemana, está marcada por una ubicación estratégica en la costa báltica y a lo largo de su historia ha pertenecido a varios países. En el periodo de entreguerras la Liga de Naciones, a través del Tratado de Versalles, le concedió el título de Ciudad Libre. Décadas más tarde, en la península de Westerplatte se libró la primera batalla de la Segunda Guerra Mundial. Al acabar el conflicto, esta antigua ciudad alemana quedó prácticamente en ruinas y pasó a ser integrada por Polonia, como ocurrió con otras ciudades del oeste polaco. 

En el reparto de Yalta y Postdam, formó parte del bloque soviético y cuatro décadas después surgieron los primeros focos de oposición al régimen comunista. La ciudad en la que nacieron Arthur Schopenhauer, Daniel Fahrenheit, Günter Grass, o Lech Walesa es una metrópolis moderna, centro de ciencia y cultura y en las últimas décadas ha liderado las luchas sociales del país. En 1983 uno de sus ciudadanos de más renombre internacional, Lech Walesa, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz y en 1990 se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente desde 1939.

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Calle de Gdańsk Foto: angelaGonzaloM

Convertida en símbolo de la resistencia contra el nazismo y de la lucha por la recuperación de las libertades en Europa, la ciudad de Gdańsk conmemoró en septiembre, el octogésimo aniversario de la Segunda Guerra Mundial bajo el lema “Unidos por encima de las diferencias, para rendir homenaje a las víctimas y a los héroes y dar testimonio de la escala de la tragedia humana, del heroísmo y del sacrificio”. Gdańsk está considerada una ciudad abierta y generosa con un gran dinamismo económico. El ayuntamiento gandense , destaca también su carácter tolerante y sus esfuerzos por conseguir una cohesión ciudadana especialmente a través de programas dedicados a la integración de la inmigración y la defensa del colectivo LGTB.

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Foto: angelaGonzaloM

De su casi medio millón de habitantes, más de 20.000 son extranjeros, la mayoría refugiados procedentes de países de la antigua URSS, como Chechenia o Ucrania, así como de otras zonas en conflicto, como Ruanda y Siria. En 2016, los responsables municipales presentaron el documento Modelo de integración de los inmigrantes, que desarrolla un sistema de gestión en las instituciones públicas y organizaciones sociales de la ciudad, con el objetivo de facilitar la integración de refugiados e inmigrantes en áreas como la educación, la cultura, la asistencia social, el alojamiento, el empleo y la salud.

Además, se constituyó un consejo consultivo, integrado por doce representantes de los inmigrantes y dos refugiados, que se encarga de transmitir a las autoridades locales las necesidades y preocupaciones de este grupo de población. En 2018 Gdańsk aprobó el Modelo para la igualdad de trato para mejorar las condiciones de los grupos sociales más frágiles.

El impulso de las políticas sociales desarrolladas por Gdańsk se atribuye al que fue su alcalde durante las últimas dos décadas, Pawel Adamowicz, quien estuvo en el cargo desde 1998 hasta su apuñalamiento y posterior fallecimiento durante un acto público en enero de este año. La actual alcaldesa, Aleksandra Dulkiewicz, sustituyó en funciones a Adamowicz, hasta las elecciones anticipadas celebradas el pasado mes de marzo, en las que resultó elegida con un 82 % de los votos.

 

 

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Categorías: Actualidad , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral   18.oct.2019 09:46    

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