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Niza, la ciudad que 'inventó' el turismo de invierno

    martes 9.nov.2021    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

 

161_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

 

En Europa hay muchas ciudades que han formado parte de varios países. Muchas como botín de guerra, otras por acontecimientos históricos. Y luego está Niza, que durante siglos fue parte del Piamonte, la Saboya y la Cerdeña italianas y en 1860 pasó a ser francesa a cambio de ayudar a los defensores de la unidad de Italia contra los austríacos.

La cesión se ratificó en un referéndum muy polémico y lleno de irregularidades. Curiosamente Giuseppe Garibaldi, el gran héroe italiano, nació en Niza y siempre se opuso a ese acuerdo. Como él muchos irredentistas nizardos se negaron a quedarse en Francia y se establecieron en la naciente Italia. Tiene una estatua en su ciudad natal situada en dirección a Italia, dicen que para que no se enfade.   

En una de las colinas que rodean la ciudad encontramos Terra Amata, donde se estableció un campamento de homo erectus hace ya unos 400.000 años. Allí encendieron el fuego, tallaron  herramientas, especialmente el biface o hacha de mano, levantaron chozas y cazaron en las marismas. Esto nos habla de la antigüedad de esta ciudad, que también fue conquistada por griegos y romanos.

 

La llegada de los británicos cambió su historia

 

108_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

 

Frente a Terra Amata está la colina del castillo, desde donde se descubre porque se llama a esta zona, la costa azul. Sus aguas del azul intenso del mar contrastan con el azul turquesa de las playas y Niza no solo es la capital, sino que fue el origen del turismo de invierno, lo que le ha valido ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad.

 

087_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

François Laquièze, director de la Mission Nice Patrimoine Mondial, resalta que se ha tenido en cuenta el patrimonio, el urbanismo y la construcción de un paisaje vegetal…. con sus plantas exóticas llevadas desde otros países hasta la ciudad a principios del XIX.

Su clima templado y su ubicación junto al mar, a los pies de los Alpes, fueron una atracción para las familias aristócratas y de clase alta británicas que a mediados del siglo XVIII acostumbraban a pasar el invierno en la costa azul. 

Referente del turismo de invierno

 

165_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

Llegaban en otoño y alargaban su estancia hasta finales de la primavera.  Niza se incorporó a la lista del gran tour iniciático que estas familias organizaban para que los jóvenes pasaran a la edad adulta, con el máximo de conocimientos posible. Luego se añadirían aristócratas rusos polacos y de otros países del imperio austrohúngaro.  más tarde, a mediados del siglo XX, llegarían los estadounidenses. Todo este ir y venir ha dejado una huella en la arquitectura y el diseño de la ciudad.

Se construyó una nueva villa solo para los ingleses, porque aportaban mucho dinero a la ciudad, que en aquella época era bastante pobre.. Nos  explica Caterina Prochilo que en el siglo XIX la zona de los pescadores, muy pobres, se convirtió en una especie de paseo para las damas.

 

231_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

 

Ellos juntaron las terrazas de sus casas, situadas junto a la cours saleya, formando un paseo por el que pasaban estas aristócratas, sin tener que ensuciarse los pies con la arena de la  playa. Tiempo más tarde levantaron uno de los emblemas de la ciudad: el paseo de los ingleses.

La necesidad de construir sus casas de invierno, las villas, comportó un verdadero cambio del diseño urbano que alcanza un perímetro de unas 550 hectáreas, con impresionantes hoteles e inmuebles. La diversidad de las influencias culturales acentuó su cosmopolitismo y enriqueció su ya impresionante patrimonio arquitectónico con estilos tan diferentes como el neoclasicismo, el eclecticismo, el art noveau o el art Déco.

Fue un referente mundial para este tipo de turismo. En la segunda mitad del siglo XIX,  se añadió la Riviera italiana de Liguria, la costa dálmata en la Riviera austrohúngara, Yalta en Crimea o los lagos alpinos.

 

El Consiglio de l'Ornato diseñó el urbanismo de Niza

 

050_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

Cuando todo este movimiento turístico, económico y social empezó la ciudad pertenecía todavía al Reino de Saboya. Pero Niza no sería lo que es sin dos hechos importantes, la destrucción del castillo y las murallas ordenada por Luis XIV a principios del siglo XVIII, para dominar la ciudad. Esto provocó la ruptura de las costuras de la ciudad vieja y facilitó la creación de nuevos barrios  ampliando su urbanismo. Más tarde el Consiglio de l’Ornato puso en orden el diseño de las nuevas calles y obligó a mantener las fachadas originales.

Cuando se observa la ciudad desde la colina del castillo se puede ver una homogeneidad en sus barrios, también cuando se camina por las calles del centro histórico. Eso es debido a que en 1825, el ayuntamiento le pidió al arquitecto municipal, Jean-Antoine Scoffier, que realizara un plan regulador de embellecimiento de la ciudad, que incluyera la alineación de las calles y la estética de los edificios.

El exterior de las casas y de la ciudad se regía por la normativa del Ornato, que no entraba a controlar las modificaciones que se hicieran en el interior de las viviendas. Scoffier es el responsable del actual diseño urbano de la ciudad, y la ejecución de las normativas del Consiglio permitieron que creciera de forma ordenada alrededor del centro histórico. 

La cultura nizarda sigue muy presente en la ciudad

 

027_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

 

Niza, la quinta ciudad de Francia, nunca fue italiana, pero mantiene sus raíces piamontesas en su casco antiguo, en la arquitectura, la gastronomía, en la defensa de su lengua autóctona -el nizardo-, y sobre todo en la forma en que la viven sus ciudadanos. En 1860 los habitantes de Niza pasaron de un día a otro a depender de Francia, no hablaban el idioma de su nuevo país y tuvieron que ir adaptándose, pero mantuvieron durante muchos años el nizardo, una lengua provenzal como idioma local que todavía perdura. En los letreros de las calles los nombres aparecen en los dos idiomas, a pesar de que no es obligatorio en las escuelas.

Pero si hay una cosa que nunca han perdido y que defienden con orgullo es su variada gastronomía  De hecho en la entrada de muchos bares y restaurantes se pueden ver unas placas asegurando que se cocina comida nizarda siguiendo escrupulosamente las recetas tradicionales.  Se trata de un logotipo con una mujer sosteniendo una cesta con productos vegetales frescos.  "Es una comida pobre, porque los nizardos eran pobres, pero es muy nutritiva" nos dice Virginie Acchiardo. 

 

151_Cd'A1_Niza_Foto: angelaGonzaloM

 

La base de muchos de sus platos son las acelgas, hacen hasta pasteles con ellas como los tourtes de blette un postre de acelgas, pasas, piñones, higos secos y queso parmesano. También usan berenjena, calabacín, pimiento, albahaca o tomate. La ratatouille (verduras asadas) es su plato principal, y también cocinan la socca, una especie de crêpe a base de harina de garbanzos y aceite de oliva.

Otros platos que demuestran la variedad de esta cocina son  la merda de can (gnocchi de acelgas)  . Curiosamente la ensalada niçoise no tiene nada que ver con la que comemos en España, ya que se realiza con patatas y judías verdes cocidas. Otro plato destacado es la pissaladière que combina el salado de las anchoas con el dulce de la cebolla caramelizada.

 

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Categorías: Gastronomía , Viajes

Ángela Gonzalo del Moral    9.nov.2021 08:45    

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