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"En un muelle de Normandía" y la precariedad laboral femenina en Europa

    martes 25.ene.2022    por Ángela Gonzalo del Moral    0 Comentarios

 

FJUOyvCX0AoIGCbFoto: Karma Films

Hay quien dice que cuando los escritores mezclan la realidad con la ficción o presentan a un personaje real, vampirizan a sus personajes. Quizá sea lo que ocurre al final de En un muelle en Normandía, la última película del director francés, Emmanuelle Carrere y Juliette Binoche. La actriz da vida a una escritora, que se infiltra en el mundo de las limpiadoras para inspirarse y poder escribir otro best-seller.

Las dos amigas/compañeras que conoce en ese nuevo mundo laboral, le recriminan que no haya contado con ellas para explicar su historia. Una situación parecida a la que vivió hace unos años el propio Carrere, cuando su exmujer lo denunció por utilizar conversaciones y experiencias  íntimas en su último libro: Yoga.

La película está basada en la novela El muelle de Ouistreham, de la periodista Florence Aubenas, que en 2008 -en plena crisis económica-, realizó una investigación inmersiva de carácter sociológico, construyéndose una nueva identidad y empezando de cero en Caen, una ciudad portuaria normanda, paso de muchos emigrantes para llegar al Reino Unido.

El libro y la película retratan a muchas personas anónimas, principalmente mujeres, que sobreviven trabajando en horarios infernales, en medio de una alta precariedad laboral. El 20% de franceses no tienen un trabajo digno. 

 

 

Tanto Aubenas como Marianne Winckler-la protagonista- se dotan de una nueva personalidad: una ama de casa rondando los 50 años, que acaba de separarse de su marido, y que tras décadas  dedicada a cuidar de su casa se encuentra que no tiene nada que aportar a su vida laboral.

La película habla también de sororidad femenina, de momentos de diversión, de camaradería, de amistad. Marianne Winckler, la protagonista, tras pasar por las oficinas de empleo empieza a buscar amistades para poder iniciar su incursión en el mundo laboral, hasta que consigue entrar en una empresa de limpieza donde la vida no es fácil, con largas horas de trabajo en lugares alejados, teniendo que hacer horas extras mal pagadas y con  horarios extremos.

El film no abandona en ningún momento la denuncia social, donde el espectador encuentra a un grupo de limpiadoras que han de adecentar 230 camarotes, -baños, camas y suelos incluidos-, en dos horas y cobrando a 8 euros la hora. Sus dificultades para llegar a final de mes, los pocos momentos de diversión, la gestión de sus escasos sueldos para hacer frente a los gastos de sus hijos o sus pequeños lujos, como poder tatuarse un brazo.

 

FIFTMhdWYAU7R0vFoto: KarmaFilms

 

Una parte de la historia se centra en estas dos mujeres, Winckler, de edad madura, y Christèle, una joven sin sueños en la vida. Su relación aporta intimidad a la película, aunque el giro final deja un sabor agridulce. Son dos mujeres de clases sociales muy alejadas entre sí, pero la escritora encuentra calidez en la familia de su nueva amiga, como cuando celebran su aniversario o cuando juegan en la playa.

“En un muelle de Normandía” también expone el dilema al que se enfrenta Marianne, que ha tramado una mentira para sacar un provecho profesional a expensas de sus nuevas amistades. En definitiva plantea si el fin justifica los medios, cómo aceptarán esas mujeres que ella les haya mentido, aunque su objetivo final es enaltecer su trabajo y darlo a conocer a la sociedad. ¿Qué pasa con la confianza cuando la verdad sale a la luz? Una de las protagonistas lo tiene claro, “cada una en su lugar”.

Hace unos días el grupo de las kellys, como se denomina en el argot a estas mujeres limpiadoras de hoteles, recogían la visibilidad que ofrece esta película para su colectivo.

 

 

Además hay algún momento para el guiño humorístico, que permite al espectador cierta relajación, como la noche en que se van a jugar a los bolos o cuando tres protagonistas se encierran en un camarote de primera clase para tomar unas copas de cava.  De todas maneras la película es bienintencionada que peca de ingenuidad al tratar la problemática social, laboral y económica. Todo es demasiado limpio y armonioso, los personajes, el trabajo, las relaciones sociales.

Aparte de Juliette Binoche, la mayoría de actores que forman el elenco no son profesionales, pero traspasan la pantalla mostrando una gran sinceridad a través de sus personajes. Hèlene Lambert es Chystèle, una joven madre de tres hijos que vive en un barrio humilde, que tiene que caminar una hora cada madrugada para llegar a los muelles del puerto de Caen.

 

FIFTN8BXMAUUDQ4Foto: KarmaFilms

 

Ella se convierte en la voz de todas esas mujeres que trabajan en tareas de limpieza en hoteles, restaurantes, ferries, cruceros y en infinidad de lugares públicos, a veces en condiciones muy humillantes.  Alguna, como la contramaestre del ferry, aparece en El muelle de Ouistreham, la novela original de la periodista francesa Florence Aubenas.

La cinta inauguró la Quincena de Realizadores de Cannes en 2021, año en el que Emmanuelle Carrere obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Letras. La cinta obtuvo el premio del público a la mejor película europea en el Festival de San Sebastián. 

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Categorías: Actualidad , Cine

Ángela Gonzalo del Moral   25.ene.2022 20:31    

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