« El día después | Portada del Blog | Leyendas urbanas »

Simbiosis gastronómica

    miércoles 3.abr.2013    por Ignacio Pérez Lorenz    1 Comentarios

Están situados en un lugar en el que solo quienes los conocen, o quienes quieren contemplar las iglesias de la zona, aparecen. Y gozan de una sorprendente simbiosis que da vida a ambos IMG_4009establecimientos. Caracoles La Magdalena, un quiosco en la plaza del mismo nombre es una versión cordobesa – con tres tipos de guisos para cabrillas y caracoles - del internacional take away o comida para llevar. Y la colindante Taberna La Magdalena, suele ser el final del más corto de los viajes posibles con ese producto que desata tantas pasiones y hasta algún rechazo.

La única condición para ese trasvase gastronómico es tomar la  bebida en esta taberna cargada de sabor y en la que siguen guardando ausencia al pintor de brocha gorda que prestara atención por última vez a sus paredes décadas atrás. El local, que enciende sus braseros bajo las mesas en días desapacibles, es además un buen punto de arranque para cualquier ruta de tapas por esa ciudad. Un recorrido muy diferente si quienes lo efectúan son turistas o residentes.

El elemento común, las berenjenas a la miel. Uno de los platos de la maravillosa culinaria de esta tierra interpretado en cada establecimiento con ligeras variantes. En resumen medias rodajas o bastones de mayor o menor tamaño remojados en agua y sal o bien en leche, enharinados y fritos. Una pizca de sal, ofrecerá un curioso contraste al reguero de miel de caña con que se sirven. Especiales las que hacen en Casa Pepe en la judería y que recuerdan a las patatas “soufflées”  (sopladas o hinchadas) que forman parte de la historia de la gastronomía francesa y que en nuestroIMG_4008 país presumen de ofrecer restaurantes como el madrileño Zalacaín.

Un final obligado debería ser Bodegas Campos. El nivel de la casa lo marca el jamón que ondea en su barra (un Alta Expresión de Covap)  y lo bajan algo unos flamenquines coloristas y sofisticados pero poco auténticos. Lo mejor, que allí se puede tomar  un fino de Montilla-Moriles que reúna las tres condiciones imprescindibles: recién embotellado, procedente de una botella que lleve poco tiempo abierta y a temperatura adecuada (entre fresco y frío). Que esa fórmula no sea fácil de encontrar en la capital de una provincia que tiene, al igual que Jerez,  algunos de los más grandes vinos del mundo obliga a una reflexión cargada de tristeza.
(Fotos: María José Galiano)

 

Categorías: Actualidad , cocina

Ignacio Pérez Lorenz    3.abr.2013 16:05    

1 Comentarios

Con los caracoles hay división, a unos les gusta a rabiar y a otr@s (me situó en este lado) les produce repugnancia. Increíble mezcla, breenjenas a la miel...

miércoles 3 abr 2013, 17:28

Esto es solo una previsualización.Su comentario aun no ha sido aprobado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Su comentario ha sido registrado. Los comentarios no aparecerán hasta que sean aprobados. Haga click aquí si desea publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Los comentarios están moderados y no estarán visibles hasta que sean aprobados.

Mi comentario

Ignacio Pérez Lorenz

Bio Gastronomías

Pocas tentaciones tan gratificantes como dedicarse a observar lo que se cuece en los fogones patrios. Esa desbordante creatividad que nos ha llevado hasta el primer puesto de la renovación culinaria y que levanta admiración y pasiones más allá de nuestras fronteras.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios