12 posts de enero 2009

Soldados en retirada

Nubes de clara de huevo batida flotando sobre natillas de color azul cobalto… así es el paisaje en la zona de los hielos de Larsen camino del mar de Weddell. Del tamaño de varios campos de fútbol, aparece uno, después otro, se van sumando endulzando el paisaje. Lastima que cada hielo (iceberg) no sea mas que lo que es: un soldado en retirada de un ejercito vencido “la plataforma continental Antártica”, un ejercito que se desgaja en retirada buscando refugio en pequeños islotes rodeándolos totalmente hasta hacerlos inaccesibles, donde como si de un cementerio de elefantes se tratase mueren, y mueren poco a poco lentamente, primero su capa blanca y mas tarde su profundo azul, hielo duro y antiguo que ha tardado en formarse.

Hemos intentado acercarnos a uno con el fin de hacerle un agujero en la panza para extraer un poco de su historia y ha sido imposible sus cortes bruscos, sus aristas no dejan playas a las que pueda acercarse una zodiac y asi, en nuestro camino, a la espera quedamos de encontrar mas dulces y suaves formas de este maltrecho ejercito

SIEMPRE CERCA


Suena un clik de ratón.

Cuando quiera y a la hora que quiera yo puedo abrir y cerrar este blog desde una latitud como la 61. Ni es un truco, ni un milagro. Es banda ancha. Este año por primera vez El Hespérides la lleva a bordo. Antes sólo se podía descolgar un teléfono 10 minutos a la semana, ahora la tecnología ha fulminado los límites. Un "invento fascinante". Rápido me distraen las conexiones, y la ubicación del servidor, y el nombre del satélite, y el salto de enviar medio mega a dos, y la frecuencia de recepción de los correos electrónicos.

Pero pronto el chip cambia. Basta un corto y tímido silencio para resetear. Una palabra que se queda enganchada en algún pliegue de la vergüenza, retenida allí lo justo, para percibir que lo llega es una confesión: " En la campaña pasada estuvimos unos 70 días de navegación, sin puerto, y eso la gente a veces lo nota, lo ves". La gente es la tripulación de este buque. Los militares de la Armada Española. Los mismos que parten en diciembre y regresan en mayo. Aquellos que no se despegan del mar. Y entonces la banda ancha sólo tiene un significado : el rosco lanzado al agua que te trae de un tirón lo que más echas en falta, que te rescata si lo necesitas, si te pueden las ganas.

Sé que en el relato de su día a día a los suyos, el equipo de TVE se ha escurrido en alguna conversación. A los suyos les podemos contar que hay quien después de acabar su guardia, cuando ya no queda más que descansar se enreda en la cocina y prepara unas croquetas de jamón para sus 56 compañeros, y los que pasen por allí. Hay quien ya le lleva de recuerdo un pingüino de peluche a su hijo. Hay quien carga con una chistera llena de recursos y te ofrece unos guantes cuando los tuyos están húmedos. Hay quien rebusca en su ordenador el programa para comprimir archivos que olvidaste. Hay quien prepara en una zodiac, tambaleándose en plena mar, un café con leche para un investigador que pasa dos horas con las manos metidas en agua a ras de cero. Hay quien saca para todos las golosinas que echó en el equipaje.Hay quien te surte de poleo menta cuando reconoces que es una debilidad y no lo encuentras entre el té y la manzanilla. Hay quien saca la foto que no te puedes sacar a ti mismo. Hay quien siempre está ahí...

Esos son los gestos, de lo otro de su buen hacer, dan cuenta el centenar de campañas que llevan a cuestas.

Pantalla a negro.

Bressol de vida

Dos días de densa niebla han pasado y por fin hemos visto el sol, navegamos en dirección al mar de weddell y pasaremos la barrera de hielos larsen donde los iceberg serán lo común en el paisaje, mientras las horas pasan cada uno en su trabajo, cuando alguien grita: ¡BALLENAS! y todos a cubierta con nuestras cámaras y allí, ya con el sol iluminando la escena tomas imágenes, les robas el alma con toda la intención de sacar algo de ellas, algo que no aciertas a saber que es …. Lo quieres, las quieres…

Soy gallego y cuando tenia 18 años aprendí de memoria una canción de Serrat pese a no tener idea de este idioma; decía:

Bressol de vida,

camins de somnis,

pont de cultures

(ai, qui ho diria...!)

ha estat el mar.

Mireu-lo fet una claveguera.

Mireu-lo anar i venir sense parar.

Sembla mentida

que en el seu ventre

es fes la vida.

Ai, qui ho diria

sense rubor!

Mireu-lo fet una claveguera,

ferit de mort.

De la manera

que el desvalisen

i l'enverinen,

ai, qui ho diria,

que ens dóna el pa!

Mireu-lo fet una claveguera.

Mireu-lo anar i venir sense parar.

¿On són els savis

i els poderosos

que s'anomenen

(ai, qui ho diria!)

conservadors?

Mireu-lo fet una claveguera,

ferit de mort.

Quanta abundància,

quanta bellesa,

quanta energia

(ai, qui ho diria!)

feta malbé!

Per ignorància, per imprudència,

per inconsciència i per mala llet.

Jo que volia

que m'enterressin

entre la platja

(ai, qui ho diria!)

i el firmament!

I serem nosaltres (ai, qui ho diria!)

els qui t'enterrem.


No es difícil traducirla. Hoy en mi rato libre, haciendo deporte en la cubierta del barco ante la inmensidad de lo que me rodeaba me acordé de ella y de otra en inglés que se titula “Wat itslike” de Everlast

EL MINUCIOSO VIGÍA


Hoy sólo voy a contar sin más una historia.

Marcos es biólogo de la UTM, la Unidad de Tecnología Marina del CSIC ( dan apoyo logístico y tecnológico a campañas polares como ésta). No pierde de vista una pantalla plana, no mucho más grande que la de un ordenador, que está colocada en la vía húmeda. Esa zona viene ser como el primer piso del buque, da a parar a la cubierta de popa, donde más cerca se ve el agua, desde donde si salpica moja, donde se concentran la mayoría de laboratorios.

La pantalla que custodia con diligencia Marcos refleja los datos de un ecosonar, un aparato que funciona con ondas acústicas que se reciben desde la quilla del buque. Allí hay un receptor de señales que viaja pegado como una costra a la panza de El Hespérides dándole pistas de lo que se encuentra y se va encontrar bajo el mar. No para jamás.

Marca distintas alturas y se organiza con una escala de colores. Cada color se corresponde con un volumen. Si a nuestro alrededor vagase una ballena la gráfica marcaría una gran sombra anaranjada. Hasta ahí fácil. Pero esa pantalla está preparada para tomarse infinitas molestias. Asi que si tuvieramos cerca un " minúsculo banco" de krill, un mininúsculo ser vivo con aspecto de gamba, pero con todo su cuerpo al descubierto, y que es la base de la alimentación en la zona, tampoco se le escaparía. Esa pantalla, sin embargo, parece regirse por una proporción exquisita. De manera que ese " minúsculo banco" del minúsculo krill es una minúscula manchita azulada. Marcos está tarde le ha echado el ojo. Lo siguiente echarle la red al krill en el momento en que se ha puesto a nuestro alcance. La pesca ha sido buena. Muy buena. Han picado decenas. El Krill va a nutrir los experimentos de gran parte de los 15 proyectos que se realizan a bordo.

Y esta historia que es una historia sin más, tiene un final. El abrazo franco, rotundo y sincero que por sopresa, en medio del alboroto, alguien le ha dado a Marcos. Marcos que siempre está al frente de su faro.

Corriendo van por la vega

……yo te traeré terciopelos y perfumes orientales, de Grecia te traeré velos y de Cachemira chales…. Así reza un verso de José Zorrilla, pero no siempre uno puede llevarse de un viaje algo tangible y quizás este no es un buen texto para comenzar un escrito; si escucho “as Gaivotas dos Farallons” comenzaría : “He visto ponerse el sol en la puerta de Tanhauser y arder naves mas allá de Orión”… y seria mas propio para un lugar como este del que yo solo me llevare unas fotos y algún video, que aunque compartido, cuando lo vuelva a ver recordare aquello como lo no tangible, lo que no podemos tocar, aquel lugar de difícil acceso bello y hermoso que se oculta al sur, tras nubes densas de niebla, tras olas de gran altura, tras un manto blanco con seres desconocidos que lo habitan “con seres que he visto en fotos”. El albatros te obliga a mirar al horizonte donde descubres…. un hielo (iceberg), tres ballenas, familias de delfines, focas y pingüinos de esta manera cuando vuelva a ver esas fotos ya serán “seres que he visto el un lugar “y ya podré comenzar diciendo:

“He visto ponerse el sol en la puerta de tanhauser, arder naves mas allá de Orión y seres en un lugar que guardo en mi corazón”

Antonio y Chenchu, dos científicos en una zodiac, con ellos hemos salido fuera del barco a recoger muestras de agua, su propósito es descubrí los metales contaminantes y esenciales que ella esconde; laborioso trabajo que durante tres horas nos mantuvo en mar abierto a la deriva, pese al frió, pese a las penurias, las incomodidades en mar abierto, nadie se quejo, saben que tienen poco tiempo, que hay que aprovechar al máximo y recoger la mayor cantidad y variedad de muestras porque no todos los días Neptuno permite en un mar como este permanecer a la deriva.

A LO LEJOS... PERO FUE EL PRIMERO

En una calle de Bruselas, uno se podía encontrar hace unos años a un hombre que con unas tijeras recortaba perfiles. El modelo, turista casi siempre, posaba quieto, de lado y de pie. "El recortador callejero", con más o menos habilidad, dejaba al descubierto narices, frentes, labios y barbillas. El resultado era una cordillera sin demasiados saltos en papel. Lo que hacía aquel hombre era vendernos lo que nunca vemos.

Hoy, a eso de las nueve de la noche, tres horas más en España, tendría que haber sacado sus tijeras en el puente, el puesto de control del buque. Salir corriendo de su camarote hacía allí cuando la megafonía ha anunciado: Primer hielo flotante. Si hubiera estado, tendríamos en nuestras manos por un par de euros el perfil del horizonte antártico con una minúscula ondulación. Una línea sin sobresaltos, y de repente, sube la tijera, un poco, lo justo, y listo. Ahí está el trozo de hielo pegado al horizonte. Ninguna foto hubiera sido más clara que su retrato a tijeretazos.

Creen que se trata de una banquisa, hielo que se forma en invierno y cuando llega el verano empieza a desmenuzarse. Lo hemos visto a ocho millas. Pronto saldrán a nuestro paso los icebergs. Los hay de formas únicas, son los viejos, los que llevan dando tumbos muchos años. Hubo un tiempo que estuvieron boca abajo, entonces el agua con perseverancia pero sin demasiado esfuerzo les dio forma. La erosión termina haciendo que lo que está abajo acabe arriba. Y entonces, sus perfiles inverosímiles se ponen a la vista. Esos también llegarán. Eso será otro día.

Tiempo para un corte de pelo

Fue en 1989 y después de oír a Pedro Piqueras en los informativos de TVE contar que una foca, “Cuquita”, nadaba en las playas de Gijón adoptada por un niño que a ella le puso nombre y con ella jugaba cuando con mis cámaras de fotos salí a toda prisa, pasé con ellos (niño y foca) dos días en aquel verano y hasta con ellos me metí en el agua. Hoy otra foca, posiblemente la nieta de "Cuquita", saltaba por los alrededores del barco acompañada de unos cuantos pingüinos de Barbijo, esperando sin duda que otro niño, alguno de los que llevamos dentro esta expedición, salte al agua. Pero los tres grados de temperatura no convencen ni al mas infantil de todos nosotros. Al igual que en Gijón "Cuquita" estaba fuera de su hábitat natural, así me encuentro yo, entre aguas heladas sin ver el sol aunque, eso sí, con un mar completamente en calma y acercándonos cada vez más al continente helado, La Antártida.

El tiempo dentro del barco da mucho de sí, la cámara de TVE trabaja desde primera hora y el rodaje de entrevistas a científicos, montaje de sus aparatos (medidores de deposiciones, roseta tomadora de muestras de agua etc.) dejan poco tiempo para el corte de pelo de Alfredo y no queda otra solución que pasarle la maquinilla en la peluquería del barco donde tan solo encontramos el sillón.

Lo que más tiempo nos ha ocupado estos días de travesía ha sido averiguar cuál es la forma en la que podemos transmitir las imágenes que aquí estamos generando que ya hoy por fin hemos conseguido. Nuestra primera pieza ocupa 148 mega bits y dura 1’38 minutos, algo así no queda otro remedio que comprimirlo para enviarlo o bien por FTP o por Internet vía E-mail como archivo adjunto, probamos cada posibilidad por FTP no fue posible por la incompatibilidad del sistema del barco con el de TVE, así que había que probar vía E-mail pero todos sabéis que la capacidad para un archivo adjunto es de 10 megas.

Conseguimos comprimir el archivo de 148 a 24 y aun así era mucho, o sea que con el programa hacha lo dividimos en cuatro archivos de 7 megas y el mismo programa lo reconstruyó en Torrespaña; tardamos media hora en enviarlo ocupando la casi totalidad de la banda ancha del buque Hespérides, pero hemos conseguido que en Madrid hoy puedan emitir nuestra primera pieza, y no ha sido con pocos sudores, lo que aquí describo han sido horas de ir y venir y multitud de llamadas; como dirían mis compañeros , “el TD que no se ve”

La Antártida lo merece, ellos mucho más

Si hubiera un manual de redacción periodística que aconsejará algo así: "Si dudas, empieza por un frase célebre, nunca será un buen comienzo, pero es un comienzo", quizá no sería un buen manual. Perdón. Pero no logro deshacerme de esa frase célebre: "Debajo de los 40 grados no hay ley. Debajo de los 50 no hay Dios". Estamos en los 59. Y sí, lo confirmamos... no hay horizonte. Sólo un océano, el Atlántico, respirando. Notas como se hincha, y se desinfla sin brusquedad, es el pecho de un ogro azulón que asusta porque es inmenso pero que no da miedo. Se ha portado bien. Tripulación y científicos coinciden, pocas veces se ha visto tanta calma en este Paso de Drake en el que llevamos metidos dos días. Pronto, y sin secuelas, nos dejará salir. Al frente, en unas horas el Círculo Polar Antártico.

Hoy no hemos mirado fuera, había tanto que aprender dentro. Uno a uno hemos conocido los 15 proyectos que componen esta campaña ATOS. Conferencias en la cámara de cientificos, una especie de sala de estar, para todo aquel que quisiera escuchar. Allí el comandante, y la jefa de máquinas, y el enfermero del buque, y el equipo de Televisión Española...y otros tantos aplicados oyentes.

Los investigadores nos desengañan pronto. Y ellos no lo dicen, pero a nosotros se nos ocurre que aunque aquí viva el animal más grande del planeta, la ballena azul, quien de verdad es " el Ice´s King " es un organismo minúsculo, el krill. Pasada una hora , se cuela en las presentaciones el fitoplancton, y que su fertilización pueda convertirse en una manera de reducir el CO2 ( hay quien no lo cree y también hay quien está en contra ). Y descubrimos que " algo " llamado DMS es el olor del mar, que parte del océano y que acaba de nuevo en la atmósfera.

Y con cada explicación uno toma nota del rigor, de la precisión, del trabajo que lleva consigo desentrañar el misterio de la vida, aunque suene grandilocuente. Conocer por qué pasa lo que pasa, pero sobre todo cómo ocurre. Y uno entiende, que todo esto hay que contarlo y que hay que contarlo bien porque son muchos los años que han entregado " simplemente " al conocimiento. Y entonces nos trepa un escalofrío, y no es sólo porque la temperatura ha bajado, cuatro grados fuera. De repente, quisieras tener todos los manuales de redacción periodistica, los buenos, los mejores, y no equivocarte jamás cuando te dispongas a contarlo de verás.

La nostalgia es otra cosa

Mi sobrino escribe a medias, como lo hacen los niños de seis años. Así que mi sobrino suele dictar. Para él las palabras, por ahora, no son más que lo que se dice, y poco o nada tienen que ver con la caligrafía. En su correo electrónico que no es su correo, teclea: te quiero. Sólo llevamos fuera cinco días.

Quiero explicarle que su nostalgia puede que duela, pero que la melancolía puede ser a ratos infinita. Basta mirar el calendario de este buque, El Hespérides, navega durante más de 260 días al año. Quienes le gobiernan, han llegado a pasar 70 días sin acercarse por puerto. Y ni para los de tierra, ni para los de mar adentro ningún día se parece. Ni ninguna madrugada.

Pasadas las once, con una noche clara, por nuestra posición ya casi boca abajo, latitud 56 Sur, suena una canción del colombiano Juanes en el puente, el puesto de control. De esas que se empeñan en sacarle frases al alma.Y uno piensa que con un mar adormilado, para ser el temido Paso de Drake, si uno charla con la dotación, la morriña saldrá en algún momento, pero no.

Aquí sigue habiendo trabajo. Por los rádares no sólo se vigila dónde estamos y se sabe lo que nos espera, como el estado de las corrientes, sino que también conocemos incluso el punto exacto en el que íbamos a encontrarnos con un crucero que ya hemos dejado atrás. En estos momentos, en toda la zona, hay cerca de 41 barcos navegando. Sus rutas se vuelcan en un programa internacional, los cuelga quien quiere. Mientras, cerca de la alta tecnología, sobrevive lo de siempre, se mantiene porque es útil y eficaz: volcar en el cuaderno de bitácora los datos que se han acumulado cada hora durante el día, la posición y la velocidad.

Nada, ni rastro de añoranza. Tal vez haya más suerte en los laboratorios. Allí es casi la una de la mañana, está aún Cristóbal, es uno de los becarios que forman parte del Proyecto Atos. Toma muestras de agua a nuestro paso por Drake. Serán unos 200 litros en total, a cinco metros de profundidad. Con precisión nos detalla su trabajo, y después de una explicación minuciosa, aunque a él es posible que no se lo parezca... ¡ Chas !, lo tenemos: NOSTALGIA.

Una clase de nostalgia en la que no habíamos reparado. Nos cuenta que estas campañas si para algo han de servir es para contarle a alguien que vive en España que lo que hagamos cuenta para todos. Por eso, hasta la Ántártida llegan contaminantes a través de la atmósfera que ella nunca tuvo el gusto de conocer antes, que nuestro estilo de vida afecta al otro esté donde esté... Y eso nos parece nostalgia ...que al fin al cabo es echar en falta algo: no olvidarse que todos vamos en el mismo barco. Ya está. Nunca es tarde para echar de menos.

Fijar como papel tapiz

Eran las 9 de la mañana en el Pacífico, sur de México (Oaxaca) cuando (y ya después de tres horas de pesca) en aquel yate una pareja de turistas pescaban un pez vela de dos metros y medio dando lugar a uno de los mas bellos recuerdos que hoy guardo en mi vida. Aquella madrugada llena de delfines y tortugas apareándose en medio del pacifico rodeaban el barco y hoy, entrando en el mismo océano, saliendo de los canales patagónicos han venido de nuevo a visitarme; ha sido doblemente grato el encuentro pues me han visto saltando a la comba y dando golpes en la cubierta del buque Hespérides a un saco de boxeo. Sí, boxeo, curioso deporte que practico desde hace un par de años y que aquí en medio del Pacífico y con esta vista hacen que otra nueva imagen se fije en el papel tapiz de mi vida.

Hoy domingo, día festivo y como tal el desayuno ha sido más tarde, 9.00 horas, el trabajo en el barco es mucho y cada uno tiene el suyo; es difícil encontrarse con alguien desocupado, los simulacros de hombre al agua o abandono del buque entretienen la mañana y vestirse con trajes especiales, entrar en botes salvavidas nos traen las primeras risas a los desconocidos que poco a poco dejamos de ser. Científicos, militares y nosotros formamos un grupo homogéneo que al final del día, en momentos de ocio ya en la sala de reuniones la guitarra acompaña las conversaciones.

Escribo desde la cama de mi camarote hace una hora que espero la llegada de las grandes olas, aquellas que mueven el barco hasta 45 grados, todo indica que se retrasan, ¡estupendo! la cena es en media hora y no os podéis imaginar como baila la comida antes de entrar en el estómago, casi tanto como lo hará el Hespérides esta noche cruzando el paso de Drake, las últimas millas de agua antes de tocar la Antártida.

Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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