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Cuatro personajes, cuatro ilusiones

(fotos por Marc Gasser Rubinat y Noelia Fajar González).

Los científicos somos, ante todo, gente ilusionada con nuestro trabajo. Llegar a ser científico en España no es nada fácil, y mantener y acrecentar la motivación durante un duro camino tiene mucho mérito. Hoy me gustaría brevemente contaros cual es el camino para llegar a ser científico en esta España nuestra. Por supuesto hablaré en base a mis propias experiencias y de la gente que conozco, casi todos trabajando en áreas de Ciencias de la Tierra, pero creo que la mayor parte de lo que digo es extrapolable a muchas de las ciencias experimentales, exactas y sociales.

Empecemos por un chico o chica que hace una carrera de Ciencias aplicadas, bien sea Ciencias Físicas, Quimicas, Geológicas, Biológicas, Ambientales o Ciencias del Mar. Este chico, si tiene suerte, se encontrará con profesores ilusionados que le sabrán transmitir no solo conocimientos y experiencias sino también, y por encima de todo, amor hacia lo que hacen. Aunque eso si, con casi absoluta seguridad en nuestro sistema universitario se encontrará con personas desilusionantes, pero supongo es así en todas las facetas de la vida. Lo malo es que el sistema universitario español (y puedo hablar con motivo de causa pues fui profesor universitario en España durante 10 años) no es, que digamos, especialmente motivante. Lo importante, al menos hasta hace poco, ha sido superar los cursos, memorizar, saber contestar exámenes, sacar buenas notas, cuando en realidad lo que debería haberse priorizado es la creatividad, la intuición, la busqueda de preguntas (más que respuestas), la comprensión de conceptos y la capacidad de cuestionamiento. Es totalmente cierto que se necesita algún tipo de medida del esfuerzo y comprensión del alumno pero lo que se debería realmente medir es la continua actitud de búsqueda, el desarrollo de la intuición y la creatividad, la actitud inconformista hacia la simple aceptación de dogmas. Por supuesto ello no se consigue a menos que el contenido de las carreras universitarias, y la forma de impartirlas, sea realmente creativo.

Pues bien, supongamos que nuestro chico, que empezó la universidad ilusionado, consigue terminar la carrera con la motivación intacta, sin duda no por el sistema sino gracias al ejemplo de algunos profesores-investigadores motivantes. El chico, por tanto, sin saber muy bien de que se trata, se plantea la posibilidad de realizar una carrera en investigación. Aquí no le toca más remedio que ir a un programa de doctorado, para profundizar en su aprendizaje y aprender técnicas de investigación y, ojalá, seguir ilusionándose... Pero estamos hablando de un chico de 23-24 años que necesita tener alguna fuente de financiación durante los 4-5 años que durará su doctorado. ¿Qué ocurre? Lo que ocurre es que no importa que tan motivado esté el chico, no importa la creatividad o intuición que haya alcanzado, para obtener una beca lo único que importa son las notas que obtuvo durante su carrera universitaria, que como ya hemos dicho quizás distó mucho de ser un ejemplo de motivación y creatividad.

Pero sigamos adelante, supongamos que el chico, o un director de tesis que cree en el, o ambos, consiguen una fuente de financiación y puede comenzar y eventualmente terminar su doctorado. ¿Qué es lo que le cuenta a partir de ese momento? Pues de nuevo le cuenta muy poco su creatividad e intuición, mucho menos su ilusión, lo único que le contará cara a su futuro profesional es haber "publicado" artículos. Muchos artículos, al peso. Esta es prácticamente la única manera que existe en España para conseguir contratos postdoctorales. La otra opción, que yo considero muy inteligente, es irse unos años al extranjero, a países donde se valora la habilidad desarrollada, donde se aprecia mas el detalle que el bulto. Después de varios, a veces muchos, años en el extranjero o con contratos inestables, un día les llega la oportunidad de un contrato más estable, quizás incluso una plaza fija. Al llegar a este punto la esperanza es que el chico, ya no tan chico, todavía mantenga su ilusión intacta, e incluso que esta haya crecido, ya no solo por el mismo y el trabajo que pueda realizar, sino por el ejemplo que puede dar para que otros detrás continúen esta labor de crear una masa crítica.

La única parte buena de toda esta historia es que los que continúan son, casi todos, gente ilusionada y competente, también un poco testaduros. La parte triste es que gente muy buena, de gran potencial, deja la carrera investigadora. Ya para terminar esta historia quiero dejaros con los nombres y fotos de gente ya algo veterana, que participa en esta campaña. No son solo grandes científicos, que lo son, sino muy especialmente son entusiastas, ilusos (con la mejor connotación) de su profesión, capaces de transpirar un entusiasmo contagioso que llena los laboratorios y espacios del BIO Hespérides y del que se nutren estas futuras generaciones de científicos que nos acompañan. Ellos son Marta Estrada Miyares y Celia Marrasé Peña, Biólogas Marinas del Institut de Ciències Marines del CSIC en Barcelona, Fiz Fernández Pérez, Químico Marino del Instituto de Investigaciones Mariñas del CSIC de Vigo, y Angel Rodríguez Santana, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Aquí os dejo con estas fotos de su alegría e ilusión por la Oceanografía.
Marta Estrada conjuga detalle y conjunto. Posee una estraordinaria visión de conjunto de la Biología Marina y es, ahora más que nunca, capaz de contagiarnos con su ilusión y capacidad de atención hacia los pequeños detalles del plancton marino.


Celia Marrasé en cada estación disfruta su máximo de clorofila como si de un pequeño regalo se tratase, su alegría se desborda y remoja a los que la rodeamos.


Fiz Fernández Pérez descansa entre estaciones repartiendo sabiduría y consejos a diestra y siniestra, como quien reparte sablazos, regalos gratis para todos, que vienen acompañados de cierta o mucha alegre ironía.


La alegría desbordante de Angel Rodríguez Santana solo es igualada, nunca superada, por su pasión por el mundo de la Oceanografía Física, una pasión que arrastra hacia el éxtasis.

4 Comentarios

Es muy cierto que el camino a convertirse en investigador requiere de montones de entusiasmo y motivación, pero también de un poco de suerte, para encontrar un profesor que te apadrine, entre otras cosas. Y si estás en América Latina, la cuestión económica pesa aún más... Soy una bióloga que no tuvo paciencia para todo eso y ahora trabajo más en educación ambiental y otros temas, así que tengo mucha admiración por aquellos que siguen adelante y llegan a encontrar en espacio en el mundo de la investigación.
Mucho éxito en vuestra expedición!

tienes mucha razón, Ligia, el factor suerte también es fundamental. Gracias por seguirnos y por tu labor de educación ambiental, hoy dia mas importante que nunca, te mando un saludo muy cordial

Hola José Luís,

Si me lo permites, para complementar tu escrito yo añadiría otra opción para aquellos investigadores desalentados por el sistema científico pero aún con muchas ganas de aprender y descubrir (opción que por otra parte está fuera del alcance para la mayoría de mortales). Proviene precisamente de James Lovelock en su libro "Las Edades de Gaia":

"[...] me he tenido que convertir en un científico radical porque la comunidad científica es refractaria a aceptar teorías nuevas como un hecho. [...] Quizás ahora pueda entenderse por qué trabajo en mi casa manteniéndome a mí y a mi familia con cualesquiera medios que llegan a mi mano. No es una penitencia sino una deliciosa manera de vivir que los pintores y los novelistas siempre han conocido. Compañeros científicos, uníos a mi. No tenéis nada que perder excepto vuestras becas".

Un abrazo

Hola Jose Luis!,

Muchas gracias por tus palabras. Aqui, desde el otro lado del mundo, miro con esperanza el dia de volver a Espanya y seguir en la investigacion. Alguna ilusion me queda de poder unirme a la universidad e intentar cambiar algunas cosas como tu bien describes. Muchas gracias por tu apoyo y por transmitir esa ilusion en aprender y descubrir. Un besito y espero que la campanya haya sido todo un exito.

Laura, desde Tasmania

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Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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