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Me voy de viaje

Por: Kintxo



Estaba nerviosa, era mi primera y quizá mi última misión, a no ser que consiguiesen fondos para poder recuperarme. Lo mas peligroso era alcanzar el océano y en esas estábamos. El buque navegaba a la velocidad adecuada, las conexiones y los cables estaban preparados y revisados, era posible recuperar datos del sensor, el barbas había estado comprobándolo todo una y otra vez, empezaba a estar harta de que me toquetease continuamente, como si fuese un oso de peluche.


Me sentía llena de energía, como para estar navegando y recopilando información durante muchos meses. La vela estaba preparada, bien cosida,bien amarrada al cordón umbilical que me comunicaba con mi sensor, con el peso justo para hundirse pero no llevarme consigo hasta los fondos abisales. Los cálculos eran correctos, iba a ser capaz de indicar la posición exacta en la que se iba registrando la salinidad y la temperatura mientras navegaba,gracias a mi vela submarina, siguiendo la corriente.¡¡¡ Qué responsabilidad !!!, nada podía fallar, era necesario que todo estuviese perfecto antes de comenzar mi viaje.

Y por fin llegó el momento, permanecía descansando sobre la cubierta de popa, muy cerca de la borda, amarrada a una de las bitas del pórtico, el cordón que me comunicaba con el sensor (100 metros) estaba todo extendido en el suelo, zigzagueando, como su fuese una serpiente que acecha a su víctima. Al final, el sensor amarrado a aquella vela cilíndrica que me transportaría. Los marineros comenzaron la comunicación con el puente:

-- Cubierta de popa a puente


-- Aquí puente, estamos listos para la maniobra


-- Comenzamos


En ese mismo instante agarraron la vela cilíndrica, que reposaba replegada sobre la cubierta y comenzaron a desplegarla desde el espejo de popa del barco. Al llegar al agua y debido a la arrancada del barco comenzó a estirarse adquiriendo la forma de un largo gusano azul. Yo observaba desde el otro costado la operación, cada vez mar nerviosa. Solo de pensar en el breve espacio que me separaba del océano me hacía resetearme continuamente de emoción.

Seguido de la vela entró en el agua el sensor, al ponerse en contacto con el océano sentí una subida de tensión indescriptible, ya no había marcha atrás, el cable adujado en zigzag iba siguiendo a la vela que se alejaba poco a poco del espejo.

El barbas desamarró el cabo que me unía al pórtico y comenzó a testear mi peso, ya casi no quedaba cable en la borda, todo estaba en el mar, estirado convenientemente. La vela ya se había hundido, aún se podía percibir su silueta vagamente por debajo del agua. Llegaron las boyas de amortiguamiento al espejo y Germán,pendiente del barbas, preguntó a ver si era el momento de largarlas al mar. Un gesto afirmativo hizo que estas cayeran al océano a la vez que yo iba deslizándome hacia la superficie por el espejo.


Sentí el agua a mi alrededor y un chisporroteo recorrió mis circuitos, por fin, estaba flotando, aún quedaba amarrada al barco por un cabo de seguridad que llevaba pasado por seno en una de mis asideras. La turbulencia generada por la hélice era acongojadora, el agua saltaba por encima mío y sin embargo todo estaba en su sitio. Por fin se soltó el cabo y quedé libre en el océano.

Comencé a hacer las comprobaciones pertinentes, el sensor respondía, me dió un dato y la hora, era el momento de realizar la primera transmisión, allí va el mensaje con la canfianza de que algún satélite recogiese mi información.


El barco comenzó a alejarse y al cabo de un tiempo estaba sola en el océano, preparada para cumplir mi objetivo de descifrar el contenido en sal y la temperatura de aquella corriente que me transportaba.


4 Comentarios

Emocionant!
Gràcies per escriure cada dia i fer que els de casa poguem seguir el viatge i entendre la vostra feina

guau! muy guapo!

yo creo que a la boya le molaba el barbas, bueno, a todas ellas. Las trata siempre tan bien. Pero ahora deben estar todas tan solas, mandándole siempre mensajitos, echándole tanto de menos..... aunque él, para que ellas y todos lo sepan, todos los días se despierta bien temprano, nervioso, para leer sus mensajes, para saber que todas y cada una de ellas siguen pensando en él. Y entonces, al ver que el amor sigue flotando fuerte, se relaja y se le ve contento.

ERES LA MAS BUENA EN CIENCIAS DEL MAR

Es estupendo poder seguir las incidencias de la expedición. Lo he descubierto ahora y "mola" un montón. ¿Me contestarás?

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Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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