3 posts de abril 2011

El desierto azul del océano

Hace poco leí un artículo en una revista de oceanografía en el que se comentaba el origen de la frase "Blue is the desert color of the sea", refiriéndose al añil profundo del océano en las zonas en que la producción es muy baja, aguas absolutamente límpidas, desprovistas (durante el día) prácticamente de vida. Realmente es azul el desierto marino; un azul que no me veo capaz de reproducir en mis dibujos.

Estos desiertos en el océano son zonas en las que las corrientes conforman un sistema equivalente a las áreas anticiclónicas atmosféricas, las altas presiones que traen el buen tiempo y el cielo también azul. Navegamos por un océano Pacífico tan pobre y azul como podría desear el turista más exigente.

Sin embargo, incluso en estos desiertos, en la interfase entre el agua y la atmósfera, es capaz de prosperar una comunidad especial, el neuston, del que ya comenté algunas particularidades. ¿Como puede existir vida en la superficie del desierto oceánico? Precisamente las fronteras, las interfases, son lugares privilegiados para el desarrollo de cierto tipo de vida. Para quien puede explotarla, la capa límite entre el mundo aéreo y el acuático de los desiertos del mar es una cornucopia, la despensa donde se concentran los escasísimos recursos del océano azul.

Algunos de los habitantes de la frontera viven a caballo de ambos medios. Algunos sifonóforos, como la peligrosa carabela portuguesa o las Velellas, parecidos a medusas pero con una especie de flotador, un a modo de vejiga erguida como una vela que los mantiene a flote y les permite navegar con el viento.

Estas largan sus tentáculos llenos de células urticantes como líneas de pesca para atrapar la comida. Otros, los Halobates, los únicos insectos marinos, viven en la parte aérea, sin mojarse. Una particularidad común a muchos de los miembros de la comunidad del neuston es su color. Organismos taxonómicamente muy diferentes, desde celentéreos (medusas y sifonóforos) a moluscos planctónicos del grupo de las babosas de mar, pasando por crustáceos como los copépodos, los animales más abundantes del planeta, son de un azul tan intenso como el del mar.

Confundirse durante el día, no ser vistos desde el aire, es fundamental para todos ellos; los pequeños petreles, paíños y otras aves marinas, son enemigos peligrosos. Igualmente es importante protegerse de los efectos negativos de la radiación ultravioleta, y su color contribuye a ambos fines.

Para el estudio de esta comunidad de organismos se toman muestras con una especie de catamarán, el viejo y útil patín de neuston que tantas veces utilizamos en los años 70 durante las campañas oceanográficas dirigidas por el profesor Ramón Margalef o el Dr. Francesc Vives. El patín de neuston es una especie de catamarán que sostiene una red de plancton, una especie de colador de malla muy fina (unas 3 décimas de milímetro) que queda medio sumergida, por lo que captura con eficacia los organismos a ambos lados de la interfase agua-atmósfera.

Y en las muestras de estos días en el desierto azul del mar, sobre todo en las nocturnas, aparecen pocos ejemplares pero de una variedad enorme de especies y grupos taxonómicos, como en las vitrinas de exhibición de un museo o las cajas de insectos de un coleccionista.

En la mar, a 25 de Abril de 2011.

Miguel Alcaraz

Científico del CSIC e ilustrador oficial de Malaspina

Longitud 180º Este… ¡y Oeste!

El 19 de abril, el Hespérides llegó a los 180 º de longitud Este… ¡y Oeste! Cruzó la línea imaginaria que separa la Tierra en dos mitades. Por convencional que sea, al traspasarla nos encontramos con una situación similar a la experimentada por quienes recibieron el nuevo año, siglo y milenio en el Pacífico, en el lugar más próximo (por el Este) al meridiano 180. Desde el punto de vista de la notación de las muestras que se tomen mañana, la elección de la fecha en los estadillos correspondientes no ha dejado de presentar problemas.

De hecho, esta complicación ha dejado las cosas paradójicamente en su lugar: el día que me escamotearon en el viaje a Sidney desde Barcelona (el día 30 de marzo no existió para mí) lo acabo de recuperar a las 19:55, así de simple. El día que hemos ganado (mañana será de nuevo 19 de abril para nosotros), lo emplearemos sabiamente, ya se nos ocurrirá alguna cosa para evitar que exista una discrepancia entre le calendario oficial y la fecha de los ordenadores y los equipos científicos.

Por el momento, el paso (retroceso) de fecha lo hemos celebrado en la cubierta superior con una copa de vino, con la sirena del buque sonando en el preciso momento en que en los equipos de navegación aparecía la posición 26 º 46 latitud S, 180 º 00 longitud E y O.

En la mar, a 19 de abril de 2011

Miguel Alcaraz

Investigador del CSIC e ilustrador oficial de la expedición Malaspina

Mesa redonda en Sydney

El 7 de Abril tuvo lugar una mesa redonda en el Australian National Maritime Museum de Sydney organizada por el Instituto Cervantes con motivo del paso de la Expedición Malaspina por Sydney. En ella, han participado el coordinador del proyecto Carlos M. Duarte, el comandante del buque Hespérides Juan Antonio Aguilar Cabanillas, el profesor Anthony Richardson de la Universidad de Queensland y el Almirante Rod Nairn , hidrógrafo de la Armada Australiana.

Yo tenía la ilusión de aprovechar la ocasión y ver el museo “de gratis”, pero a esas horas la exposición estaba ya cerrada al público, aunque es una forma de hablar porque en Australia los muesos son gratuitos para el público. Pero lejos de sentirme decepcionada, no me ha importado lo más mínimo, ya que la mesa redonda ha sido todo un éxito. No ha sido para nada la típica charla infinita en la que uno espera echarse una siestecita si la monotonía lo permite... Sino todo lo contrario, el público estaba enganchado, y hasta un niño de unos 12 años ha formado parte de la tanda de preguntas.

¿Pero de qué se habló durante esa mesa redonda?

Primero, Carlos Duarte resaltó que uno de los objetivos de la Expedición es demostrar el poder de la colaboración para lograr mejores resultados y alcanzar un bien común, siendo un ejemplo de ello dicha mesa redonda y la estrecha participación del proyecto Malaspina con el CSIRO o la University of Western Australia.

También habló de cómo el estudio genómico que se realiza a bordo de la Expedición podrían llevar a encontrar aplicaciones en medicina que podrían ayudar a salvar vidas (como ya se está haciendo con algunos productos de organismos marinos). También explicó que lo que se pretende estudiar son los impactos del cambio global, es decir, el influjo de los contaminantes en el mar, el deterioro de la capa de ozono y el aumento de entras de nitrógeno y fósforo, así como el aumento de CO2 sobre el océano.

Todos los que hayan asistido a charlas científicas sabrán que hay científicos que saben comunicar y otros que no (siendo estos últimos los principales causantes de inevitables cabezaditas durante las charlas). Pues bien, con Anthony Richardson tuvimos suerte, ya que sin lugar a dudas pertenece al grupo de los que sí saben cómo comunicar bien.

Nos explicó que a través del Integrated Marine Observing System obtenemos información sobre la biología de los océanos importantes para formular predicciones y comprender la respuesta de los recursos marinos a los cambios que están experimentado el planeta. Así se está haciendo con su estudio del CPR, Continuous Plankton Recorder, torpedo que remolcado obtiene una muestra continua de plancton a lo largo del recorrido del buque, en colaboración con la Malaspina.

¿Por qué estudiar el plancton? Pues porque es muy importante para el secuestro del CO2 y para la regulación de la composición de gases de la atmósfera . Y con este acuerdo de colaboración se estudia el fitoplancton y el zooplancton por primera vez en aguas australianas de costa oeste a este. ¿Para qué se usa esa información? Para crear modelos reales de ecosistemas que nos permitan gestionarlos mejor: Cómo se deberían llevar a cabo las pescas, cómo solucionar problemas de proliferaciones de medusas o de algas tóxicas.

Por parte del lado de la Armada, el Comandante del BIO Hespérides habló de cuáles fueron los preparativos que se debieron llevar a cabo para que el Hespérides pudiese afrontar este desafío. Resulta que fueron necesarios tres meses de puesta a punto de maquinaria, cámaras de refrigeración, etc.

Todo esto sin olvidar por supuesto los aspectos logísticos, y por ello no es casualidad que estemos viajando durante el invierno primero hacia el sur y ahora que llega el verano subamos desde Australia hacia el norte. Esto tiene un motivo, y es el buscar siempre una época del año en que el clima sea favorable para encontrar mejores condiciones de la mar que nos permitan aprovechar lo mejor posible todas las oportunidades toma de muestras.

El Comodoro Nairn nos habló de sus estudios hidrográficos y cómo el 75% de las medidas meteorológicas y oceanográficas han ocurrido en los últimos 30 años, debido a los avances técnicos llevados a cabo…¡qué poco sabemos aún del océano!

Guiomar Duarte Agustí

Community Manager a bordo de la Expedición Malaspina y Blogger en Wisesap.

Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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