Los reyes del Mar del Sur

Cuando uno ve un albatros por primera vez siente a partes iguales respeto y asombro. Respeto por estar ante un ave que hace del mar abierto su casa, y lo hace como nadie. Aprovechando las corrientes de aire que se forman sobre el agua, realizan travesías de miles de kilómetros sin tocar tierra. De hecho solo regresan a tierra firme durante la época de reproducción. El asombro lo causan su elegancia y su envergadura. El que véis en la foto nos siguió durante un rato, haciendo varias pasadas, mientras la multinet recogía muestras de zooplancton. Es el primer albatros que la Expedición Malaspina encuentra en su camino y un signo inequívoco de que nos encontramos en el Mar del Sur. A pesar de ser una especie de mediano porte (Thalassarche chlororhynchos) sobrepasaba el metro y medio de envergadura. Esta especie ha sido recientemente dividida mediante análisis moleculares en variantes procedentes del Atlántico Sur y del Índico. A bordo existen opiniones divididas sobre su origen. A nosotros nos da igual, la emoción es la misma.

Laura, Quique y Juan.

Una visita inesperada

Esta vez la sorpresa vino de debajo del agua, rompiendo nuestra rutina
diaria de muestreo de la roseta oceanográfica. Cada día envíamos
veinticuatro botellas Niskin a 4000 metros, y de vuelta a la superficie
las vamos cerrando a distintas profundidades para tomar muestras de
agua. A las diez y media de la mañana era hora punta en cubierta porque
acababamos de recuperar la roseta. Amanda y Pepe muestreaban los gases,
Angel la alcalinidad y oxígeno, Max y Patricia nutrientes, Quique, Pilar
y Cris muestras de fitoplancton, Nuria llenaba sus botellas de
metabolismo, y Fran y Laura los bidones para concentrar biomasa
microbiana. En medio de este trajín, por estribor apareció la silueta de
un pez luna curioseando. Iba rodeado de un cortejo de pececillos azules
y rayados, y subió hacia la superficie varias veces, observándonos. En
ocasiones, este tipo de peces se desplazan por corrientes, dejándose
llevar a la deriva, y por suerte nos cruzamos en su camino. Este pequeño
acontecimiento consiguio parar toda la actividad en cubierta, hasta que
el pez luna volvió a desaparecer bajo el agua. Fran consiguió la mejor
foto a bordo, y aqui os la ofrecemos.

Laura, Juan y Quique.

Azul en el Azul... por Juan, Laura y Quique

27 de Enero de 2011.

La muestra del patín de Neuston (proveniente de la capa mas superficial de las aguas) nos ha traído varios organismos distintos, cnidarios y copépodos, que compartían una característica común, un color azul intenso. Este color es similar al que en el mundo de la cerámica se conoce como azul de cobalto. No es la primera vez que vemos organismos así. De hecho, el color azul intenso es común en otros géneros de copépodos que habitan en las lagunas de alta montaña de Sierra Nevada. El Atlántico subtropical y las lagunas de alta montaña pueden parecer ambientes muy diferentes, pero tienen características en común. Ambos ecosistemas tienen aguas muy transparentes y están sometidos a altas intensidades de radiación ultravioleta, muy nociva para la vida... ¿quizás esta coloración sea una adaptación de estos pequeños organismos a ambientes lumínicos extremos?

Los viajeros en la mar, por Quique, Juan y Laura

25 Enero 2011. La expedición Malaspina cruza de nuevo el Atlántico, esta vez rumbo al Este. Atravesamos el giro oligotrófico del Atlántico Sur, una de las zonas más pobres del océano, con pocas oportunidades de ver algo más que la gran extensión de agua. Pero ayer tuvimos suerte. En el argot pajarero hacer un bimbo significa ver por primera vez una especie nueva. Pues bien, ayer, tras muchos días sin avistar ningún ave, hicimos un bimbo, Procellaria conspicillata, conocido como el petrel de anteojos por las marcas blancas alrededor de los ojos. Esta especie amenazada cría en las Islas Tristan de Cunha a unos mil kilómetros de aquí. Al parecer, no somos los únicos de viaje.

Comienza la segunda etapa de la Circunnavegación Malaspina

Hace unos días nuestros compañeros del leg 2 llegaron a Río de Janeiro cargados de nuevas energías. Embarcaron y ayer comenzaron su marcha a Ciudad del Cabo. Los integrantes del equipo del leg 1 nos despedimos del Hespérides con una mezcla de sentimientos. Por una parte estamos muy contentos de haber podido vivir esta gran experiencia y por otra nos da mucha pena que se acabe. También nos damos cuenta de la necesidad de que llegue nuestro relevo, ya que trabajar 24 horas los 7 días de la semana nos había empezado a pasar factura. Ahora nos toca reponer horas de sueño en tierra, para poder volver y estar de nuevo al 100% de rendimiento.

El segundo leg estará liderado a bordo por Pep Gasol. Cruzarán el Atlántico Sur y continuarán con los proyectos de investigación que se comenzaron en el leg 1. Así mismo, las labores de comunicación también seguirán realizándose a bordo y Laura Alonso me toma el relevo en este blog. Ella se encargará de teneros a todos informados sobre lo que suceda en las próximas tres semanas a bordo del BIO Hespérides.

Antes de marcharme realicé un video que me gustaría compartir con vosotros. Recoge las últimas imágenes del leg 1 y el paso del relevo al equipo del leg 2.





Y yo me despido hasta el leg 3 que dará comienzo en Cuidad de Cabo el 11 de febrero. Hasta entonces!


Bienvenidos a bordo

Tras casi tres semanas de navegación ya nos encontramos a más de mitad de camino de Río de Janeiro. En este tiempo hemos cruzado el ecuador, y celebrado el Año Nuevo y las Navidades, y todo ello a la vez que muestreamos y analizamos en detalle las aguas que surcamos. Nuestras primeras muestras, nervios y mareos
quedaron atrás y así, día a día hemos ido formando una comunidad a bordo del BIO Hespérides. En este espacio quiero aprovechar para que vosotros también forméis parte de la comunidad de la Expedición Malaspina, caracterizada por la integración de disciplinas científicas y de culturas. Os contaré las historias de cada una de las personas a bordo: como han llegado hasta aquí para dar la vuelta al mundo, y cuales son sus inquietudes y esperanzas durante esta aventura.

Empezaré con Axayacatl Molina Ramírez, o Axa, que hoy tal y como hace a diario se ha levantado a las 4 de la mañana para lanzar la red de neuston. Esta red es especial para recoger los organismos que viven en los primeros 10cm de la columna de agua, como las medusas, pero hoy no ha conseguido ni solo organismo. Esto no es resultado de que la red se haya roto, sino que es un reflejo de las características de las aguas sobre las que nos encontramos. Son aguas con muy pocos nutrientes y por ello no son capaces de albergar vida de forma gelatinosa. El trabajo que realiza Axa a bordo consiste en recoger este tipo de organismos, caracterizarlos, y hacerles pruebas genéticas y de su contenido en carbono. Todo ello para llegar a entender mejor como sacan el máximo provecho de su característica principal: que el 96% de su cuerpo es agua.

Y es que cuentan que érase una vez y en este lugar, el planeta tierra, las medusas llegaron a dominarlo todo. Fue hace unos 550 millones años, en el Cámbrico, y pasaron más de 400 millones de años hasta que el océano llegó a ser algo parecido a lo que es ahora. Esto sucedió cuando evolucionaron los peces modernos, se enfrió el agua del mar y disminuyó la carga de nutrientes en el océano. Hoy es probable que estemos viviendo un “Regreso al Pasado,” en el que partes del océano parecen estar volviendo a ser como eran los ecosistemas rudimentarios del Cámbrico, y esto se cree que se debe al calentamiento global, la eutrofización del océano y la sobrepesca, entre otras causas.

Revertir esta situación no es tarea fácil porque los impactos a corregir son muchos, actúan en sinergia e interaccionan de forma no lineal. Una política de conservación marina ideal integraría acciones a largo y corto plazo para revertir las diversas causas de la explosión del número de medusas en nuestros mares. A corto plazo se podrían (i) eliminar las medusas de forma directa estableciendo pesquerías de medusas o utilizando redes de pesca que destruyeran estos organismos a su paso, (ii) se podría regular de forma más severa la descarga de agua de balasto y el comercio de medusas para acuarios, y (iii) se podrían limpiar estructuras artificiales construidas en el océano que la fase pólipo de las medusas utilizan para asentarse. A largo plazo, los impactos a corregir ya son bien conocidos: eutrofización, sobrepesca y calentamiento global.

Pie de foto: Axa (fondo) y algunos de sus compañeros de investigación a bordo de la Expedición Malaspina, Jose A. Cuesta del ICMAN-CSIC y Natalia Osma de la Universidad de las Palmas.

Para que gobiernos y administraciones coordinen las políticas necesarias de forma eficaz es necesaria una buena base de conocimiento científico, y para ello son necesarias series de datos que abarquen el océano global y que sean lo más largas posibles en el tiempo. Hoy esto se puede obtener gracias a los avances en métodos de muestreo y métodos moleculares como los que Axa está empleando en este proyecto. Axa indica que “La Expedición Malaspina es una oportunidad especial porque no es un estudio localizado sino un muestreo sistemático por todo el mundo, y no sólo estudiamos la taxonomía o genética, sino que lo estamos abarcando todo.”

Dentro de este “todo” que es la Expedición Malaspina, Axa se especializa en descifrar qué significa tener un cuerpo gelatinoso. ¿Confiere alguna ventaja evolutiva a estos organismos con respecto a los demás que no son gelatinosos? Para llegar a contestar a esta pregunta compara valores de cantidad de carbono y biomasa entre grupos de organismos gelatinosos. Además, a su regreso a la Universidad de Oviedo, donde estudia su doctorado bajo dirección del Profesor José Luis Acuña, realizará pruebas de la tolerancia a los cambios de temperatura a los nuevos organismos que recolecte conforme el Hespérides cruza el Atlántico, Índico y Pacífico. Todos estos resultados servirán para llegar a saber si verdaderamente estos organismos se verán favorecidos por las nuevas condiciones que se están viendo en el océano debidas al calentamiento global. Así que mañana Axa se volverá a levantar de madrugada para lanzar su red y de paso ver como amanece sobre el Atlántico Sur.

Epílogo de MOC2-Ecuatorial: de vuelta a casa

(Fotos de Marc Gasser Rubinat)

Anteayer llegamos por avión a España provenientes de Cabo Verde. Algunos al Instituto de Investigaciones Mariñas del CSIC en Vigo, otros a la Universidad de Las Palmas en Gran Canaria, y al Instituto Espñaol de Oceanografía en Tenerife, y la mayoría al Institut de Ciències del Mar del CSIC en Barcelona. Ha sido llegar y, a marchas forzadas, todavía con cierto mareo de tierra (ese que al despertarte, en la mañana, hace que el suelo se tambalée de lado a lado), entrar en la rutina del trabajo. Han sido casi 50 días fuera del lugar de trabajo y, a pesar de que internet te permite resolver la mayoría de los temas, hay muchos "fuegos que apagar", tanto personales como profesionales (vivir en un barco es, en cierta medida, un escape de la realidad).


Antes de dejar el Hespérides os prometí que, ya en casa, os haría un breve resumen de lo que hemos aprendido durante esta campaña. Lo voy a intentar a la carrera, pues en mi escritorio me aguardan varios "fuegos ardiendo", y ya desde ahora os advierto que me voy a dejar muchas cosas en el tintero. Mi énfasis será en la física del océano Atlánticpo ecuatorial, que era el objetivo central de la campaña, por lo que pido disculpas por dejar de lado muchos aspectos biogeoquímicos que hemos investigado, específicamente sobre la composición e materia orgánica e inorgánica, acidez, producción primaria y respiración, comunidad planctónica. Quizás más adelante, con la ayuda de alguno de mis compañeros de la campaña, me atreva a decir algo, pero no de momento.

Mi primera sorpresa ha sido ver la gran intensidad y profundidad de la Corriente de Brasil, una corriente que conecta los hemisferios sur y norte del océano Atlántico y que es responsable del transporte de grandes cantidades de calor, sal, y nutrientes inorgánicos y orgánicos, hacia el hemisferio norte. Ha llamado mucho mi atención ver la extraoprdinaria complejidad de las distintas masas de agua que aparecen en esta región, convirtiéndola en un centro neurálgico donde se conectan aguas de origen austral, subtropical y tropical el Atlántico Sur.

Un poco más al norte, en la región ecuatorial, la corriente de Brasil se divide y parte sigue hacia el Atlántico norte mientras que otra parte gira hacia el este, en forma de contracorriente profunda a lo largo del mismo ecuador. En este margen occidental la capa de mezcla es profunda y muy estable debido a un máximo subsuperficial salado, de modo que las aguas profundas no alcanzan la superficie del océano. Lo que si hay es una importante dilución de sal en la capa de mezcla, parte proveniente de la Corriente de Brasil y parte que viene del giro tropical del hemisferio norte. Por debajo de la capa de mezcla es llamativo que a poca profundidad nos encontramos con aguas muy frías de oigen antártico, mostrando que el Atlántico ecuatorial realmente hace del receptor final de la cinta transportadora.


En las aguas centrales e intermedias de la sección 7,5ºN contrasta la gran variabilidad de masas de agua que se aprecian en el margen occidental con la relativa homogeneidad del margen oriental. En el margen occidental destaca la presencia de agua antartica intermedia, que también alcanza en menor medida el margen oriental, y de agua antártica profunda. En el margen oriental aparece claramente un mínimo de oxígeno en aguas centrales, que refleja que esas aguas tienen largos tiempos de residencia y al tiempo reciben aportaciones de materia orgánica, proveniente del continente africano y la región ecuatorial oriental, que se remineraliza con el tiempo. Estas aguas anóxicas son transportadas por las corrientes ecuatoriales hacia el oeste donde se mezclan en distintos estratos con aguas mucho más oxigenadas.

Esta sección 7,5ºN tiene la particularidad de que transporta gran cantidad de calor hacia el hemisferio norte, en gran parte calor que se ha incorporado a la región ecuatorial entre unos 5ºS y 7ºN. De ahí la importancia de ver como este transporte ha ido cambiando en el pasado, en tanto que un aumento en este flujo sin duda implicará una mayor incorporación de la energía solar que incide en el planeta, posible prolegómeno el cambio climático. En estas próximas semanas haremos los cálculos necesarios para determinar si esto es así.


Ya solo me queda despedirme, no sin antes agradecer a toda la tripulación del BIO Hespérides, con el comandante Juan Antonio Aguilar al frente, y al personal técnico de la Unitat de Tecnología Marina, dirigidor por José Antonio Pozo, que han sido el motor de esta campaña. Y también agradecer a todos y cada uno de mis compañeros en el buque, todos han puesto el mayor entusiasmo en el trabajo, todo son agradecimientos sin ningun reproche. Por supuesto que, mirando atrás, es fácil ver las cosas que se podrían haber evitado o mejorado, pero ante todo valoro el esfuerzo realizado, que ha sido mayúsculo, y, solo después, los logros obtenidos, que ciertamente han sido muchos y van a ser todavía más a lo largo de las próximas semanas. Así pues mi mayor agradecimiento para Verónica Benítez Barrios, Paola Castellanos Ossa, Mariona Claret Cortés, Patricia de la Fuente Gamero, José Francisco Domínguez Yanes, Alicia Duró Sans, José Escánez Escánez, Mikhail Emelianov Kolomitski, Mara Estrada Miyares, Noelia Fajar González, Elisa Fernández Guallart, Fiz Fernández Pérez, Pilar Fernández-Vallejo Caminals, Eugenio Fraile Nuez, Marc Gasser Rubinat, Pedro Llanillo del Río, Celia Marrasé Peña, Evan Mason, María Pastor Mollà, Jesús Peña Izquierdo, Rocío Rodríguez Marroyo, Angel Rodríguez Santana, Miquel Rosell Fieschi, Joaquín Salvador Castiella, Svenja Schulte, Marco Talona y Evarist Vázquez Domínguez.


Para terminar me queda solo agradecer a RTVE por poner a nuestra disposición la fantástica oportunidad de tener este blog y al departamento de comunicación del CSIC por empujar y apoyar esta iniciativa.

La campaña concluida, gracias

Ayer en la mañana entramos en el puerto de Mindelo, en la Isla de Sao Vicente del archipiélago de Cabo Verde. Mindelo es una pequeña ciudad, tranquila, en una isla pequeña, de alrededor de unos 10 x 15 km, con una vegetación tipo sabana. Es el final de una campaña de cerca de 42 días, con salida en Fortaleza, navegación por el océano ecuatorial, al oeste de 32ºW y entre 5ºS y 7,5ºN, una gran radial a lo largo de 7,5ºN desde las costas de Brasil en fontera con Guyana y las costas de Sierra Leona en frontera con Guinea. Aproximadamente unas 6000 millas de navegación durante las cuales hemos medido en continuo la velocidad de la corriente hasta 500 m y la temperatura-salinidad-fluorescencia del agua superficial, y sobre todo hemos hecho 110 estaciones oceanográficas con mediciones y toma de muestras para muy diversos análisis, unas 60 estaciones XBT, una decena de estaciones de medidas de turbulencia y disipación de energía, y hemos lanzado 12 boyas instrumentadas a la deriva que estarán dándonos información diversa durante el próximo año.


Hemos aprendido muchas cosas que trataré de contaros en un último mensaje ya desde Barcelona, pero no quiero dejar Mindelo sin enviaros un último mensaje desde el BIO Hespérides, de agradecimiento por habernos seguido y apoyado, de ilusión también para todos aquellos chicos y maestros que desde diversas escuelas han vivido un poco más de cerca esta expedición. Para nosotros ha sido una experiencia inolvidable, un momento intenso en nuestras vidas, un continuo aprendizaje personal y profesional, con sus momentos más duros pero sobre todo en un ambiente de trabajo excelente. Quiero desde aquí agradecer a toda la tripulación del BIO Hespérides, con el comandante Juan Antonio Aguilar a su cabeza, por el gran trabajo realizado. También a los técnicos UTM, de la Unitat de Tecnología Marina, que son pieza fundamental de este engranaje. Y a todos mis compañeros científicos, mas o menos veteranos, que han vivido con pasión y sin descanso esta etapa. En especial mi mensaje de agradecimiento y ánimo a los chicos jóvenes, estoy seguro que han aprendido mucho y tengo la confianza de que se llevan consigo el espíritu de descubrimiento que creo que nos ha acompañado durante toda esta travesía, un espírito de ilusión y sorpresa, de generosidad y trabajo en grupo.

Fotos, como de costumbre, de Marc Gasser Rubinat. Gràcies Marc!

Tenemos un ganador en el concurso de preguntas, Carlos C por sus respuestas entusiastas a la primera tanda de preguntas. Si se pone en contacto conmigo le mandaremos su merecido diploma (pelegri@icm.csic.es). Abrazos para todos!

Hespérides, Buenas Noches…

Por: Miquel Rosell y Paola Castellanos

Fotos: Marc Gasser



Un aire nostálgico sobreviene arriba y abajo, el recuerdo de la ilusión en los pasillos desde Barcelona, se pasea por los corredores del barco. EL inicio de una idea que se percibe en los perfiles, se cuantifica con los números y se visualiza en los colores que reflejan órdenes de magnitud. Variables, o indicadores del océano, la comunicación del científico buscando respuestas o admirándose con la realidad. Una alegría que embarga el haber culminado con satisfacción los objetivos, y la nostalgia de saborear el final.

Aun está presente el entusiasmo con el que al encontrarnos en las reuniones de trabajo nos imaginábamos como iría a ser esta aventura. A bordo se inicia el viaje 43 días en la mar. Ya al otro lado del Atlántico, los recuerdos y la nostalgia asaltan los corazones que han compartido mucho más que una mera travesía. Entre mamparos, no es posible sólo trabajar. Aquí, además, se vive. Y en el vivir, una multiplicidad de caracteres y de formas de ser converge en un espacio confinado que obliga a la comprensión, a la empatía. Escapar no se puede, y en el compartir se descubren paisajes mentales diversos, en un contexto en el que el cotidiano es, aparentemente, monótono.

Fuera, el mar. Siempre extenso, siempre profundo. Pero nunca el mismo. A veces más azul, a veces verde; unos días tan profundo que se oscurece a la vista dando una sensación de voracidad al mirarlo desde la borda. Las nubes y el color del cielo se espejan en la superficie oceánica en un acto narcisista del que las aguas se nutren, adoptando nuevos colores y formas. En los infinitos matices del azul se despliega la ilimitación de lo marino, que nos recuerda que todo cambia, a pesar de la aparente monotonía de nuestro viaje.

De la misma forma, se descubren los matices personales, y uno no es el mismo habiendo dormido o estando cansado, trabajando o de risas, en proa o en popa, un día de sol o de lluvia. Aquí no es posible esconderse, y cuarenta y tres días de travesía generan un vínculo involuntario fruto de los secretos que el convivir revela, a pesar de querer custodiarlos. Fricciones en las que crecemos en cuestionarnos a nosotros mismos frente a la alteridad de la mirada ajena.

Nos vamos, y nuestro paso por el buque es uno más. Pero el paso del buque por nuestras vidas deja una huella, en algunos más indeleble que en otros, pero siempre una pisada que nos lleva hacia delante. Habrá otras campañas, y algunos de nosotros nos encontraremos en un mañana hoy lejano que cuando pasé será un ayer, igual que hoy es un mañana de ayer, que vemos dejando atrás a cada momento. Instantes compartidos bajo un mismo techo, que, al menos durante unos días, nos ha mantenido unidos en un objetivo común, en lucha por una meta que ha sido un punto de encuentro por encima de las divergencias puntuales. Hemos hecho del Tu y del Yo un Nosotros.

Se nos va el océano ecuatorial, acercándonos a las costas Africanas, dejamos atrás las nubes que cierran el horizonte, la calma de los 0 grados, la percepción de ese océano que se mueve en vertical transmitiendo quietud en superficie, adiós a los alisios, que con su brisa marina mostró la fuerza que tiene sobre el mar .. Una llegada apreciada por todos, el regreso al hogar, con el adiós a este trozo de vida construida a bordo. Se encuentran la nostalgia y la alegría en el puerto de Mindelo.

Por última vez: Hespérides, buenas noches. Nos vamos con el legado de MOC2 y el legado que cada uno guarda en su lugar más intimo.


Evan, Marcos, Marco, Paola y el Domo de Guinea

Ya hace unas 30 horas que concluimos la sección 7,5ºN y pusimos rumbo hacia las Islas de Cabo Verde. Durante este trayectro, el último de nuestra campaña, pasaremos por una de las regiones anóxicas características de nuestro planeta, el Domo de Guinea. Anóxicas quiere decir que tiene una baja concentración de oxígeno disuelto. Esto ocurren en las aguas centrales, aproximadamente entre 100 y 600 m de profundidad, motivada por una circulación relativamente lenta y cerrada que resulta en un tiempo de residencia de las aguas bastante alto. Durante todo este tiempo que las aguas giran en esta región, de aproximadamente 1000 x 1000 km de superficie, una importante fraccción de la materia orgánica disuelta tiene tiempo a remineralizarse, ocasionando la disminución en el oxígeno disuelto y un aumento en la cantidad de nutrientes inorgánicos. Estas aguas ricas en nutrientes sostienen alta producción primaria en aquellas épocas donde los vientos se intensifican y los nutrientes se acercan a la superficie, hacia verano y otoño del hemisferio norte.

Ya vamos muy justos de tiempo por lo que en este trayecto haremos un reducido número de estaciones. Anoche hicimos el ultimo CTD, el número 110, y dentro de apenas unos minutos lanzaremos nuestro último XBT... de hecho voy a dejaros un momento para ver como va la cosa... ya vuelvo... Aquí estoy de nuevo, son las 14:14 horas en España (3 horas menos en el barco) y acabamos de lanzar nuestro último sensor de temperatura que ha alcanzado casi 1000 m de profundidad. El barco sigue tomando datos en continuo, especialmente la velocidad de los primeros 500 m de la columna de agua, mientras nos vamos acercando a Mindelo. Ahora mismo nos separan unas 200 millas náuticas.

Mañana o pasado creo que os enviaré el último post de este viaje y espero estar un poco inspirado para ser capaz de resumiros algunas de nuestras experiencias, personales y científicas. Hoy quiero terminar expresando una vez más mi agradecimiento al personal técnico y científico de a bordo. Y quiero concretarlo, tal como en ocasiones anteriores, hacia alguno de los miembros del equipo. Seguramente al terminar la campaña habré hablado mas o menos de uno que de otro, pero espero no se me tome mal. Sin duda todos los miembros del equipo han contribuido al éxito de la campaña y mis notas no reflejan en modo alguno su mayor o menor contribución sino solo mi acierto en reflejarlo.

Así pues, me gustaría dejaros con la imagen de Evan Mason, Marcos Pastor, Marco Talone y Paola Castellanos. Evan es doctor en Ciencias del Mar por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y está empezando a trabajar como postdoc en el Institut de Ciencies del Mar de Barcelona. Evan es especialista en modelización numérica, con mucha experiencia en el Atlántico nororiental y ahora comenzando a estudiar la región ecuatorial. Evan es un inglés muy especial, una persona tranquila y paciente en la que se aprecia claramente la famosa flema británica pero con sorprendentes tintes mediterráneos por haber vivido y trabajado en numerosos lugares con raíces latinas, California, Canarias, Catalunya y Portugal entre otros. En el buque ha participado en los turnos de trabajo y, junto con Verónica Benítez, continuamente ha estado procesando datos numéricos que recibimos en tiempo real.


Marcos Pastor es miembro del equipo de técnicos de a Unitat de Tecnología Marina de Barcelona, que nos acompaña y presta apoyo en el buque. Marcos es un extraordinario profesional y una persona amable y sensible, extremadamente listo y responsable y isempre con unas ganas tremendas de apoyar las actividades de los demás miembros del equipo. En el buque se ha encargado de supervisar el funcionamiento del ADCP (Acoustic Doppler Profiler: un equipo instalado en la quilla del buque que permite determinar la velocidad del agua hasta unos 500 m de profundidad) y también el lanzamiento de los XBTs (las sondas de temperatura de las que ya os he hablado en varias ocasiones).

Marco Talone hizo la carrera en Italia y ahora está terminando el doctorado en el Instituto de Ciències del Mar de Barcelona, bajo la dirección de Jordi Font, al tiempo que trabaja en el SMOS Barcelona Expert Center (SMOS son las siglas de Soil Moisture and Ocean Salinity, un sensor recientemente lanzado al espacio para medir la salinidad superficial de los océanos). Marco es una persona sensible y alegre, nunca se sabe si va en serio o en broma, con la virtud de hacerte sentir relajado a su lado. Marco es un verdadero mago manejando datos y creo que esta campaña le ha permitido ver una visión distinta de la Oceanografía.


Finalmente tenemos a Paola, junto conmigo la reportera oficial de este blog, a quien en la foto vemos en la camara principal de científicos. Paola es una persona muy especial, que te transmite la sensación de estar en sintonía con la naturaleza (aquí sin duda el océano), que sabe disfrutar el momento y se hace querer por los que la rodeamos. Paola hizo la carrera de Oceanografía en Instituto de Ciencias y Tecnologías Marinas de la Fundación La Salle en Margarita, donde yo también di clases un semestre, y después trabajó varios años en Portugal, en temas de educación ambiental y teledetección remota. Ahora hace la tesis doctoral en el Institut de Ciencies del Mar de Barcelona.

Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios