La cinta transportadora

Andy me pregunta cuales podrían ser las causas para que la cinta transportadora se detuviese. Es una pregunta realmente importante pues el clima de la tierra depende de esta cinta transportadora. Os explico brevemente de que se trata.

La cinta transportadora es el nombre popular que recibe el flujo de aguas muy densas que cada invierno se forma a altas latitudes en el Atlántico Norte y Sur. En el Atantico Norte ello ocurre como resultado de los vientos continentales, muy fríos, provenientes del norte del continente americano, mientras que en Atlántico Sur es el resultado de la exudación de sal tras la formación de grandes masas de hielo en la plataforma Antártica. Estas aguas se forman con una tasa media de unos 30 millones de metros cúbicos por segundo, e inician un largo camino por los océanos profundos, de varios centenares de años, antes de regresar a la superficie oceánica. Para regresar al Atlántico norte lo hacen vía el Atlantico Ecuatorial, el motivo de nuestro estudio.

La cinta transportadora tiene su origen en la formación hivernal de aguas muy densas en la superficie del océano. Se trata de aguas ya "precondicionadas", en el sentido de que son aguas bastante saladas (el Atlántico tiene un déficit hídrico: evapora más agua de la que se precipita por lluvias), y solo hace falta enfriarlas para que se vuelvan muy densas y se hundan hacia el fondo. Para detener este proceso deberías o bien tener al agua menos salada, por ejemplo con un aumento del deshielo, o que no se llegue a enfriar mucho, con inviernos menos rigurosos. Una vez la cinta transportadora se ha ralentizado debería llegar menos calor a altas latitudes, se formaría mucho más hielo en superficie (la banquisa polar) y se aislaría el océano de la atmósfera contribuyendo a una aún mayor ralentizacion de la circulación profunda. Hoy en día estamos en una situación donde el agua superficial se torna mas caliente y posiblemente mas dulce por el efecto del deshielo de los casquetes polares, aunque esto no es tan claro pues hay también entrada de agua más salada proveniente del Mediterráneo.

Los modelos numéricos que intentan anticipar cual será el clima futuro de nuestro planeta, afectado en gran medida por la humanidad, tienen un talón de Aquiles. Se trata de la incertidumre con la cual predicen la intensidad de la cinta transportadora. Los resultados de los diversos modelos son significativamente distintos, lo que ocasiona una fuerte incretidumbre en el transporte de calor hacia el Atlántico Norte. Para saber cual es la evolución real hacen falta medias como las que estamos tomando en esta campaña.

Hace unos días Paco me preguntaba por fuentes de información sobre Oceanografía. La verdad es que cada vez en internet hay mayor cantidad de excelentes fuentes de información sobre la cinta tranportadora u otros aspectos de la Oceanogafía. Por ejemplo, en nuestro instituto tenemos una web divulgativa que se llama ICM divulga, pueden encontrarla en www.icm.csic.es/divulga. En español tam bién vale la pena mirar la página web de Marinet, con numerosos enlaces informativos: tierra.rediris.es/marinet. También recomiendo las siguientes página en inglés: oceancolor.gsfc.nasa.gov, www.ewoce.org, www.whoi.edu. Finalmente en el google ocean existe cada vez mayor cantidad de información.

En las fotos de hoy vemos a Svenja Schultte con una poistola lanzadora de XBTs (soindas de temperatura), a Maria Pastor y Mariona Claret en alegre "discusión" científica, a Pilar Fernández-Vallejo y Evarist Vazquez "trabajando" duramente en el laboratorio y a Angel Rodríguez en el comedor del buque. Autor de las fotos: Marc Gasser Rubinat.



Un océano distinto

Estamos de camino a nuestras últimas dos estaciones. La última de ellas será ya de noche en la plataforma continental de Sierra Leona. Habremos concluido la sección zonal a lo largo de 7,5ºN que nos permitirá determinar cuanta agua y energía fluye en el océano Atlántico desde el hemisferio sur hacia el hemisferio norte. Es energía que viene en profundidad del Atlántico sur y que sufre un último empuje en el Atlántico ecuatorial, una última transformación e incorporación de energía radiativa, antes de emprender su camino hacia altas latitudes. Mas al norte ya el océano ganará poco calor, la mayor parte de la ganancia habrá ocurrido en el Atlántico Ecuatorial, por el contrario, a partir de los 30ºN esa energía se empezará a distribuir de regreso hacia la atmósfera, moderando el clima de los países más nórdicos.


Cuando estas aguas lleguen a altas latitudes del hemisferio norte el sistema de circulación oceánica se habrá cerrado. Al igual que la sangre que regresa a la aurícula derecha del corazón de un mamífero, lista pra volver a bombearse y empezar de nuevo el circuito. Ya lo decía Leonardo da Vinci hace cinco siglos, el agua de los océanos circula como si se tratase de la sangre de un ser vivo, extraordinariamente complejo, un ser al que le debemos el máximo respeto.

Esta mañana justamente conversaba un rato con nuestro oficial médico a bordo, el teniente coronol Luis Cardona Cean, sobre estos temas. Luis, persona culta y de interesante conversación, reflexionaba sobre como los seres humanos, igual que todos los seres vivos, somos pequeños subsistemas que formamos parte de un sistema complejo superior, la Tierra. Nuestra riqueza individual, la de cada uno de nosotros, es la riqueza del planeta, y el planeta somos nosotros mismos. Nuestro respeto hacia el planeta es en el fondo una forma de auto-respeto, hacia nosotros mismos, nuestras familias y todos nuestros semejantes.

El título del blog de hoy, que pongo siempre al comenzar a escribir, iba encaminado a comentaros que estos últimos días estamos atravesando aguas totalmente distintas a las que vimos hace un par de semanas, del otro lado del Atlántico. Aquí son aguas mucho más homogéneas, con menos contrastes y por tanto mas viejas que aquellas que llegaban, via la Corriente de Brasil, directamente desde el hemisferio sur. Pero creo que el título también es apropiado para lanzar un mensaje de esperanza por un océano distinto, un océano que no sea simplemente un vertedero de todos los residuos de nuestra "civilización". En realidad se trata de un sencillo mensaje de respeto hacia nuestra propia esencia.

(Fotos: Marc Gasser y Celia Marrasé)

Oceanógrafas españolas? Por supuesto!

Por suerte en España cada vez tenemos más mujeres oceanógrafas. Aquí en el barco tenemos desde investigadoras ya consagradas, como son Celia Marrasé y Marta Estrada, hasta chicas que están empezando el doctorado, como son Elisa Fernández y Patricia de la Fuente. Prácticamente la mitad de los científicos a bordo son mujeres, demostrando que las chicas están tomando el lugar que les corresponde en la oceanografía española. Hoy me detendré un momento en dos de nuestras chicas a bordo, de las que no hemos hablado todavía. Son dos chicas muy especiales, cada una a su estilo, buenas compañeras y excelentes científicas.

La primera es Verónica Benítez Barrios. Vero es de Fuerteventura e hizo la carrera de Ciencias del Mar en Las Palmas de Gran Canaria. Vero está ya a punto de terminar su doctorado en Oceanografía bajo la dirección de Alonso Hernández Guerra. Vero ha hecho una tesis impresionante, con una visión del Atlántico Norte que va desde la gran escala hasta la cuenca de Canarias. Vero es una trabajadora innata, con un gran sentido de la responsabilidad y unas tremendas ansias de aprender, la mejor de las actitudes. Aunque su dulce mirada lo disimula bastante para mi está claro que Verónica tiene un carácter fuerte, tiene la valentía no solo para ser buena oceanógrafa sino también para demostrárlo a quien se le ponga por delante, fuera de toda duda. Para mi Vero es un ejemplo de dulzura y superación.



Y del Instiut de Ciencies del Mar de Barcelona también nos acompaña una joven doctora, bióloga marina, Alícia Duró Sans. Alícia, junto con Evarist Vázquez, se encarga de medidas de oxígeno y experiencias de respiración. Alícia es también una excelente comunicadora, ha colaborado con numerosas instituciones en aspectos relacionados con la divulgación de la ciencia. Alícia tiene una hija en Barcelona, Ona, a quien mandamos un beso muy grande. Alícia es alegría desbordante, sin pausa, necesaria para una larga, y a veces dura, campaña. Gracias, Alícia, por compartir tu entusiasmo con todos.

Me voy de viaje

Por: Kintxo



Estaba nerviosa, era mi primera y quizá mi última misión, a no ser que consiguiesen fondos para poder recuperarme. Lo mas peligroso era alcanzar el océano y en esas estábamos. El buque navegaba a la velocidad adecuada, las conexiones y los cables estaban preparados y revisados, era posible recuperar datos del sensor, el barbas había estado comprobándolo todo una y otra vez, empezaba a estar harta de que me toquetease continuamente, como si fuese un oso de peluche.


Me sentía llena de energía, como para estar navegando y recopilando información durante muchos meses. La vela estaba preparada, bien cosida,bien amarrada al cordón umbilical que me comunicaba con mi sensor, con el peso justo para hundirse pero no llevarme consigo hasta los fondos abisales. Los cálculos eran correctos, iba a ser capaz de indicar la posición exacta en la que se iba registrando la salinidad y la temperatura mientras navegaba,gracias a mi vela submarina, siguiendo la corriente.¡¡¡ Qué responsabilidad !!!, nada podía fallar, era necesario que todo estuviese perfecto antes de comenzar mi viaje.

Y por fin llegó el momento, permanecía descansando sobre la cubierta de popa, muy cerca de la borda, amarrada a una de las bitas del pórtico, el cordón que me comunicaba con el sensor (100 metros) estaba todo extendido en el suelo, zigzagueando, como su fuese una serpiente que acecha a su víctima. Al final, el sensor amarrado a aquella vela cilíndrica que me transportaría. Los marineros comenzaron la comunicación con el puente:

-- Cubierta de popa a puente


-- Aquí puente, estamos listos para la maniobra


-- Comenzamos


En ese mismo instante agarraron la vela cilíndrica, que reposaba replegada sobre la cubierta y comenzaron a desplegarla desde el espejo de popa del barco. Al llegar al agua y debido a la arrancada del barco comenzó a estirarse adquiriendo la forma de un largo gusano azul. Yo observaba desde el otro costado la operación, cada vez mar nerviosa. Solo de pensar en el breve espacio que me separaba del océano me hacía resetearme continuamente de emoción.

Seguido de la vela entró en el agua el sensor, al ponerse en contacto con el océano sentí una subida de tensión indescriptible, ya no había marcha atrás, el cable adujado en zigzag iba siguiendo a la vela que se alejaba poco a poco del espejo.

El barbas desamarró el cabo que me unía al pórtico y comenzó a testear mi peso, ya casi no quedaba cable en la borda, todo estaba en el mar, estirado convenientemente. La vela ya se había hundido, aún se podía percibir su silueta vagamente por debajo del agua. Llegaron las boyas de amortiguamiento al espejo y Germán,pendiente del barbas, preguntó a ver si era el momento de largarlas al mar. Un gesto afirmativo hizo que estas cayeran al océano a la vez que yo iba deslizándome hacia la superficie por el espejo.


Sentí el agua a mi alrededor y un chisporroteo recorrió mis circuitos, por fin, estaba flotando, aún quedaba amarrada al barco por un cabo de seguridad que llevaba pasado por seno en una de mis asideras. La turbulencia generada por la hélice era acongojadora, el agua saltaba por encima mío y sin embargo todo estaba en su sitio. Por fin se soltó el cabo y quedé libre en el océano.

Comencé a hacer las comprobaciones pertinentes, el sensor respondía, me dió un dato y la hora, era el momento de realizar la primera transmisión, allí va el mensaje con la canfianza de que algún satélite recogiese mi información.


El barco comenzó a alejarse y al cabo de un tiempo estaba sola en el océano, preparada para cumplir mi objetivo de descifrar el contenido en sal y la temperatura de aquella corriente que me transportaba.


Cuatro personajes, cuatro ilusiones

(fotos por Marc Gasser Rubinat y Noelia Fajar González).

Los científicos somos, ante todo, gente ilusionada con nuestro trabajo. Llegar a ser científico en España no es nada fácil, y mantener y acrecentar la motivación durante un duro camino tiene mucho mérito. Hoy me gustaría brevemente contaros cual es el camino para llegar a ser científico en esta España nuestra. Por supuesto hablaré en base a mis propias experiencias y de la gente que conozco, casi todos trabajando en áreas de Ciencias de la Tierra, pero creo que la mayor parte de lo que digo es extrapolable a muchas de las ciencias experimentales, exactas y sociales.

Empecemos por un chico o chica que hace una carrera de Ciencias aplicadas, bien sea Ciencias Físicas, Quimicas, Geológicas, Biológicas, Ambientales o Ciencias del Mar. Este chico, si tiene suerte, se encontrará con profesores ilusionados que le sabrán transmitir no solo conocimientos y experiencias sino también, y por encima de todo, amor hacia lo que hacen. Aunque eso si, con casi absoluta seguridad en nuestro sistema universitario se encontrará con personas desilusionantes, pero supongo es así en todas las facetas de la vida. Lo malo es que el sistema universitario español (y puedo hablar con motivo de causa pues fui profesor universitario en España durante 10 años) no es, que digamos, especialmente motivante. Lo importante, al menos hasta hace poco, ha sido superar los cursos, memorizar, saber contestar exámenes, sacar buenas notas, cuando en realidad lo que debería haberse priorizado es la creatividad, la intuición, la busqueda de preguntas (más que respuestas), la comprensión de conceptos y la capacidad de cuestionamiento. Es totalmente cierto que se necesita algún tipo de medida del esfuerzo y comprensión del alumno pero lo que se debería realmente medir es la continua actitud de búsqueda, el desarrollo de la intuición y la creatividad, la actitud inconformista hacia la simple aceptación de dogmas. Por supuesto ello no se consigue a menos que el contenido de las carreras universitarias, y la forma de impartirlas, sea realmente creativo.

Pues bien, supongamos que nuestro chico, que empezó la universidad ilusionado, consigue terminar la carrera con la motivación intacta, sin duda no por el sistema sino gracias al ejemplo de algunos profesores-investigadores motivantes. El chico, por tanto, sin saber muy bien de que se trata, se plantea la posibilidad de realizar una carrera en investigación. Aquí no le toca más remedio que ir a un programa de doctorado, para profundizar en su aprendizaje y aprender técnicas de investigación y, ojalá, seguir ilusionándose... Pero estamos hablando de un chico de 23-24 años que necesita tener alguna fuente de financiación durante los 4-5 años que durará su doctorado. ¿Qué ocurre? Lo que ocurre es que no importa que tan motivado esté el chico, no importa la creatividad o intuición que haya alcanzado, para obtener una beca lo único que importa son las notas que obtuvo durante su carrera universitaria, que como ya hemos dicho quizás distó mucho de ser un ejemplo de motivación y creatividad.

Pero sigamos adelante, supongamos que el chico, o un director de tesis que cree en el, o ambos, consiguen una fuente de financiación y puede comenzar y eventualmente terminar su doctorado. ¿Qué es lo que le cuenta a partir de ese momento? Pues de nuevo le cuenta muy poco su creatividad e intuición, mucho menos su ilusión, lo único que le contará cara a su futuro profesional es haber "publicado" artículos. Muchos artículos, al peso. Esta es prácticamente la única manera que existe en España para conseguir contratos postdoctorales. La otra opción, que yo considero muy inteligente, es irse unos años al extranjero, a países donde se valora la habilidad desarrollada, donde se aprecia mas el detalle que el bulto. Después de varios, a veces muchos, años en el extranjero o con contratos inestables, un día les llega la oportunidad de un contrato más estable, quizás incluso una plaza fija. Al llegar a este punto la esperanza es que el chico, ya no tan chico, todavía mantenga su ilusión intacta, e incluso que esta haya crecido, ya no solo por el mismo y el trabajo que pueda realizar, sino por el ejemplo que puede dar para que otros detrás continúen esta labor de crear una masa crítica.

La única parte buena de toda esta historia es que los que continúan son, casi todos, gente ilusionada y competente, también un poco testaduros. La parte triste es que gente muy buena, de gran potencial, deja la carrera investigadora. Ya para terminar esta historia quiero dejaros con los nombres y fotos de gente ya algo veterana, que participa en esta campaña. No son solo grandes científicos, que lo son, sino muy especialmente son entusiastas, ilusos (con la mejor connotación) de su profesión, capaces de transpirar un entusiasmo contagioso que llena los laboratorios y espacios del BIO Hespérides y del que se nutren estas futuras generaciones de científicos que nos acompañan. Ellos son Marta Estrada Miyares y Celia Marrasé Peña, Biólogas Marinas del Institut de Ciències Marines del CSIC en Barcelona, Fiz Fernández Pérez, Químico Marino del Instituto de Investigaciones Mariñas del CSIC de Vigo, y Angel Rodríguez Santana, profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Aquí os dejo con estas fotos de su alegría e ilusión por la Oceanografía.
Marta Estrada conjuga detalle y conjunto. Posee una estraordinaria visión de conjunto de la Biología Marina y es, ahora más que nunca, capaz de contagiarnos con su ilusión y capacidad de atención hacia los pequeños detalles del plancton marino.


Celia Marrasé en cada estación disfruta su máximo de clorofila como si de un pequeño regalo se tratase, su alegría se desborda y remoja a los que la rodeamos.


Fiz Fernández Pérez descansa entre estaciones repartiendo sabiduría y consejos a diestra y siniestra, como quien reparte sablazos, regalos gratis para todos, que vienen acompañados de cierta o mucha alegre ironía.


La alegría desbordante de Angel Rodríguez Santana solo es igualada, nunca superada, por su pasión por el mundo de la Oceanografía Física, una pasión que arrastra hacia el éxtasis.

Un día como hoy...30 días después

Fotógrafo: Marc Gasser Rubinat

Considerando que nos echamos al mar un lunes 5 de Abril, hoy llevamos 30 días navegando y 92 estaciones terminadas. Recorrimos el tiempo en longitud y latitud, también con un cierto cotidiano presente en los turnos y la rutina diaria de trabajo. Dentro de un barco podemos imaginar la vida constante; mismos espacios, las mismas caras y el mismo paisaje del mar.

Sin embargo esta forma de pasar en el tiempo cambiando el espacio exterior, es muy particular. Por un lado, hablan los perfiles, nos alertan del cambio; el mar a la vista desde proa parece el mismo, azul y grandioso, más o menos viento, pero al observarlo en vertical, mirándolo hacia dentro vemos los cambios en sus propiedades que nos habla de sus diferencias, de cómo va mezclándose en su recorrido, de cómo es el mismo océano pero no es el mismo mar…

Por otro lado, habla de movimiento, vamos cambiando geográficamente de un lugar a otro, cada transecto es un objetivo, transito y pasamos a la siguiente estación. Solo paramos cuando lanzamos el CTD al agua, y digo paramos pero en realidad el barco está en marcha balanceando la deriva del mar para mantenernos en el punto, es decir, no estamos estáticos siempre estamos en movimiento, un estado que nos recuerda la transferencia de energía cinética del océano, estupendo, verdad!.

Durante este recorrer en el tiempo observamos y medidos las aguas ecuatoriales, subimos por la costa brasilera para conocer la Corriente Norte de Brasil, también nos llevamos a bordo un poquito de la salida de las aguas del Rio Amazonas. Ahora siguiendo la ruta longitudinal de los 7.5° Norte rumbo a la costa Africana: aguas centrales, aguas intermedias, turbulencia & difusión, la fuerza del viento; transferencia de momento entre la a atmósfera y el océano.

Quedan tan solo 9 días para terminar esta travesía trasatlántica. Centramos nuestros objetivos en dos corrientes principales; la “North Brazil Current” y la “Equatorial Undercurrent”, la primera transporta un flujo importante de agua del sur al norte y la otra se ve visualiza como una pluma de agua salada que viaja por debajo de superficie alcanzando velocidades 1m/s. Sin duda después de todas las observaciones el Océano Ecuatorial se nos revela con una dinámica y un movimiento vertical fascinante, cuantos procesos de mezcla se asoman sutilmente en los perfiles revelándonos la complejidad de este sistema oceánico...

...Solo nos resta CRISTALIZAR…

Va de fotos

Solo fotos... y cuatro palabras (Fotógrafo: Marc Gasser Rubinat)

El chigre del microperfilador, en popa del lado de estribor.

Jorge Corbarán es todo un personaje, toda una vida en buques de la armada, aquí lo vemos actuando como investigador en el equipo contra-incendios.


La puerta que lleva de la cubierta de chigres hacia la zona de científicos

Endulzando el motor de la zodiac bajo la atenta mirada de Jesús.

Son más de 6000 m de cable conductor del chigre principal de la roseta.

Germán meditabundo mientras el segundo, José Luis Barón, habla con la marinera Jenny en uno de los comedores del buque.

La dorsal fantasma y Mikhail Emelianov

Mikhail me pregunta - ¿y donde está la dorsal Atlántica? -
Yo no se que responder. Miro la sonda del buque que marca 4876 m y de nuevo repaso la carta batimétrica en la que claramente deberíamos estar por encima de los 3000 m de profundidad, pero no es así. Llevamos ya tres días navegando por una dorsal aparentemente inexistente, fantasmagórica... Verónica y María, que están en el turno de Mikhail (no se como se las arregla Mikhail para tener siempre chicas simpáticas en su turno...), ponen cara de poker. Evan se hace el despistado. Inmutables, prefieren no entrar en la conversación pues no saben si el tema va en serio o de broma.


Mikhail insiste - Esta dorsal me recuerda cuando estuve en el Akademik, un viejo buque oceanográfico ruso, en las aguas del pacífico. Tuvimos un temporal de 12 m de olas que apareció de la nada... - y empieza otra de las entretenidas y didácticas historias de Mikhail Emelianov, antiguo oficial e hidrógrafo ruso, ahora convertido a oceanógrafo español en el Institut de Ciències del Mar de Barcelona, del CSIC, casado con Olga, una linda colombiana que domina el catalán como cualquier nativa, y que es uno de mis superhérores pues con 50 tacos se ha convertido en papá de tres chiquillos de armas tomar: Ivan, Marc y Martí.

La realidad, que Mikhail conoce perfectamente, es que se trata de una fractura zonal (en dirección este-oeste) de la dorsal Atlántica, algo más al norte de la fractura Romanche que tiene profundidades de hasta 7300 m, la tercera más profunda del Atlántico. La dorsal Atlántica, en inglés Mid-Atlantic ridge, es una zona de divergencia de placas tectónicas, que originó la creación del océano Atlántico al separarse la placa americana de las placas euroasiática y africana. De esta zona de divergencia continuamente surge materia que se expande hacia el este y oeste, y que la convierte en la cordillera submarina más grande del planeta. Pueden ver una animación en:
http://en.wikipedia.org/wiki/File:Pangea_animation_03.gif.


Al atravesar la dorsal Atlántica uno esperaría encontrar profundidades de menos de 2000 m sobre distancias de varios centenares de kilómetros pero nosotros estamos siguiendo una falla zonal considerablemente mas profunda. El inconveniente: que tardamos mucho tiempo en cada estación, no es lo mismo bajar los equipos a 3000 que 5000 m, representa una hora y media más en la estación, y resulta que ya estamos con el reloj en cuenta atrás... La ventaja: pues que podemos estudiar el intercambio de aguas profundas, específicamente la agua profunda antártica, entre las cuencas occidental y oriental del Atlántico.

Seguimos rumbo a Sierra Leona, nos faltan 9 días de mediciones y terminaremos esta sección trasatlántica, la primera sección trasatlántica ecuatorial realizada por un buque español. El proximo artículo será más científico, prometido, pero de momento os dejo con varias fotos de Mikhail y la vida en el buque alrededor de la Roseta. Un abrazo!

(Fotos: Marc Gasser Rubinat)

Las preguntas de hoy van de... boyas

Fotos: Marc Gasser y Agustí Julià

Pues si, hoy toca preguntas. Hemos pensado dar un premio a quien nos proporcione un mejor grupo de respuestas. Tendremos un finalista para cada grupo de preguntas y después haremos una pregunta de desempate. Ánimo a todos los concursantes! El premio: un certificado firmado por el Jefe Científico y el Jefe de Instrumentación reconociendo el entusiasta seguimiento del blog y nombrándo al ganador participante honorífico de la campaña.

Hoy ha sido un día relativamente pesado así que recurro a otro de mis asesores a bordo del buque. En este caso se trata de nuestro experto en boyas, Joaquín (Kintxo) Salvador Casiellas. Ante todo presentaros a Kintxo, el chico barbudo de la foto (Si, Ladidet, aunque no lo creas ese señor barbudo es tu esposo...) Kintxo es Licenciado en Ciencias del Mar por la Universidad de Las Palmas, y tiene amplia experiencia en instrumentación oceanográfica, programación de equipos y el diseño de derivadores. Kintxo se ha convertido en pieza angular del grupo de instrumentación que trabaja en el Departamento de Oceanografía Física del Institut de Ciencies del Mar de Barcelona. Entre Kintxo y yo os vamos a hacer varias preguntas sobre instrumentos a la deriva o fondeados en el mar. La idea es que os vamos a mostrar varios instrumentos, o partes de instrumento, que se echan al agua. Una vez ahí toman medidas y transmiten estos datos, bien por cable o por satelite. Vosotros nos teneis que decir cual es el objetivo de cada uno de estos instrumentos... si no lo sabeis pues mi recomendación es que useis vuestra imaginación, eso también se puntua... así lo hago con mis alumnos de doctorado. Ánimo con las respuestas.

Primera pregunta. En la primera foto vemos lo que se acostumbra llamar un calcetín (aunque tiene agujeros no guarda relación con el calcetín agujereado de Antoni Tapies). Una pista: porqué será tan largo y ancho (15 m de largo por 0,7 m de diámetro)?

Segunda pregunta. Acaban de tirar un cilindro al agua, de metro y medio de altura y unos 30 cm de diámetro. En el agua se queda flotando casi perpendicularmente con una antena que sobresale por su parte superior, tal como vemos en la foto. De que se tratará? Una pista: este instrumento suele bajar hasta los 2000 m de profundidad.


Tercera pregunta. ¿Que será ese instrumento amarillo rodeado de boyas que se aleja por popa en primer plano? Fijaos que tiene un cabo del cual siguen un mayor número de boyas. Una pista: seguramente las boyas son para darle flotabilidad y que no se vaya al fondo del océano.



Y finalmente la cuarta pregunta. Este instrumento que vemos, ya dentro del agua, en esta última foto, parece pero no es un calamar gigante. El instrumento está a punto de bajar hasta unos 400 m de profundidad en una caida totalmente libre. ¿Cuál será su objetivo?


Respuestas a las preguntas del post anterior:
1) lo que llevaba Svenja eran unas botellas especiales para muestrear agua de la roseta para el análisis de cloroflurocarbonos (CFCs)
2) Fiz estaba junto a un equipo ideado para medir el carbono inorgánico disuelto en el agua
3) Pedro estaba cerrando una tubo de cobre con agua tomada a gran profundidad para posteriormente poder medir el Helio disuelto
4) Paola iba a lanzar un XBT, una sonda que mide los cambios de la temperatura con la profundidad

Hubieron varias respuestas correctas, felicidades a todos. Junto con Jose hemos acordado que el ganador de esta primera ronda es Carlos C, quien pasa a la final! Enhorabuena!!

Una tripulación de primera

Fotos: Marc Gasser Rubinat

Es la mejor tripulación de la Armada española... ¿Cuál? sin duda la del BIO Hespérides. Desde aqui vaya el sincero agradecimiento de todo el personal científico y técnico a bordo del Hespérides hacia este conjunto de profesionales de primerísimo nivel. Llevan embarcados desde el 2 de diciembre y no llegarán a su casa hasta el 29 de mayo, participando ilusionados en este esfuerzo encaminado a mejorar nuestro conocimiento de los océanos. No hay duda alguna, para nosotros es la mejor tripulación de la Armada pues sirve a España y al planeta! ¡Felicidades y muchas gracias!

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Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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