Nuestras bioquímicas: Pilar, Noelia y Elisa

Pilar Fernández-Vallejo Caminals, Elisa Fernández Guallart y Noelia Fajar González son las bioquímicas de la expedición. Pilar es Química y trabaja como técnico especialista del Departamento de Biología Marina del Institut de Ciencies del Mar de Barcelona. Pilar es de Tortosa, en las tierras del Baix Ebre, pero hizo la carrera en la Universitat de Girona. Elisa Fernández es de la villa marinera de Vilanova i la Geltrú, en la comarca del Garraf, provincia de Barcelona, hizo la licenciatura en Biología en la Universidad de Barcelona, y ahora hace el doctorado en Oceanografía en el programa conjunto entre el Institut de Ciencies del Mar y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Noelia es de otro pueblo marinero, La Guardia, al sur de Pontevedra ya llegando a Portugal. Noelia es Química por la Universidad de Santiago de Compostela, ahora está haciendo el doctorado en Ciencias del Mar, que llevan conjuntamente el Instituto de Investigaciones Mariñas y la Universidad de Vigo.


Pilar y Elisa trabajan en Barcelona en el grupo de investigación de Eva Calvo y Carles Pelejero, del Institut de Ciencies del Mar. Su participación en esta campaña contribuye a estudiar el pH y alcalinidad de la columna de agua con el fin de determinar la acidificación oceánica en esta región. Noelia trabaja en el grupo de Química Marina del Insituto de Investigaciones Mariñas de Vigo, que llevan Fiz Perez y Aida Ríos, y en esta campaña hace mediciones de oxígeno y de iones de compuestos de carbono.

El aumento del dióxido de carbono en la atmósfera hace que una gran parte del carbono se introduzca a los océanos, lo cual conlleva un aumento de su acidez y la disolución de muchos organismos. ascensos en la profundidad de saturación de la aragonita en la última década. Esto aumento de acidez tiene muchas consecuencias, entre ellas la mayor disolución de compuestos como la aragonita, que es una forma estable de carbonato de calcio, esencial para aquellos organismos que tienen esqueletos y caparazones. Las predicciones actuales son de un aumento considerable en las regiones de subsaturación, es decir, como estas formas de carbono no están saturadas entonces no pueden formar estructuras sólidas.


Pilar, Elisa y Noelia están demostrando una gran seriedad y responsabilidad en su trabajo, recogiendo y analizando muestras todos los días de la semana, 10 horas al día... seguro que si Carlos y Eva las viesen se sentirían orgullosos. A Fiz no hace falta contarle nada pues se da cuenta todos los días, trabajando codo a codo con las chicas.

En las fotos vemos a Elisa, soñadora, en la cubierta de vuelo, volando perdida en el horizonte, a Pilar, con su alegría habitual, en la cámara principal de científicos, y a Noelia, ilusionada con su trabajo, enseñándonos algún tipo de probeta en uno de los laboratorios del buque. Tenerlas aqui en el Hespérides justamente nos ha traido esas tres hermosas cualidades: ilusión, alegría y esperanza. Gracias!

(Fotos: Marc Gasser Rubinat)

Sabías que...?

Hola! Acabo de ver que nuestro blog ha llegado a los 300 comentarios. Muchas gracias a todos por acompañarnos y también gracias por vuestra participación en forma de aportaciones y comentarios.

Para celebrarlo me gustaría, con unas pocas cifras, dejar en evidencia el extraordinario papel que tienen los océanos como reguladores del clima en que vivimos. Veamos unos datos:

1) Prácticamente toda el agua del planeta se encuentra en los océanos, así pues los océanos tienen una profundidad media de 3800 metros, el hielo en la Antártida equivale a 76 metros de agua, en los lagos y el subsuelo tenemos 23 metros y en la atmósfera apenas 3 centímetros. Las épocas relativamente cálidas como la que vivimos ahora, llamadas interglaciales, se repiten aproximadamente cada 100.000 años; durante estas épocas se derrite gran cantidad de hielo continental y el nivel del mar sube del orden de 100 m, cubriendo las regiones de acumulación de sedimentos que se convierten entonces en plataformas continentales. Esto es lo que ocurrió hace unos 12 o 14 mil años.

2) Los 2 o 3 metros más superficiales de los océanos contienen tanto calor como toda la atmósfera. Es decir, el calor necesario para aumentar la temperatura de la atmósfera en 1ºC es el mismo que se necesitaría para calentar en 1ºC los 2 o 3 primeros metros de los océanos. Se estima que cerca de la mitad del calor ocasionado por la quema de combustibles fósiles (como el carbón o el petrólo) se ha ido a los océanos, de ahí que el clima de la tierra no haya todavía experimentado cambios dramáticos.

3) Con ese aumento de apenas 1ºC de temperatura en 3 m de agua podemos evaporar 4 mm de agua, o derretir 30 mm de hielo, que supone una sexta parte del agua que ya hay en la atmósfera. De ahí viene que en épocas cálidas la pluviosidad en el planeta aumenta, de hecho las predicciones indican que la precipitación se verá incrementado por el calentamiento de origen antropogénico (causado por el hombre). Lo que ocurre es que el aumento de pluviosidad no es parejo: en las zonas tropicales la pluviosidad aumentará mucho mientras que en las zonas templadas (como en España) esta se reducirá.

4) El océano no solo almacena mucho mas calor que la atmósfera. También tiene mucho mayor contenido de otras propiedades necesarias para la vida, como son los nutrientes y el carbono. Así pues el océano tiene unas 700 veces mas carbono inorgánico que la atmósfera. El incremento en las emisiones de CO2 ha ocasionado que la concentración del carbono atmosférico prácticamente se ha doblado desde la revolución industrial, incrementando el efecto invernadero y contribuyendo al calentamiento del planeta. Sin embargo, el aumento no es tan notable como podría ser puesto que cerca de la mitad de estas emisiones de carbono antropogénicas han ido a los océanos. Esto, sin embargo, trae la acidificación de las aguas, con una muy probable disminución de la biodiversidad marina.

5) El tiempo medio que una partícula de agua pasa en la atmósfera (antes de volver a la tierra o al océano) es de alrededor de una semana, mientras que en el océano superior (alrededor de los 1000 m más superficiales) es de unos 10 años y en el océano profundo es cercano a 1000 años. Las aguas profundas llegan a la superficie de los océanos con la memoria del clima terrestre de hace centenares de años, de modo que continuamente tratan de resetear el sistema a una condición inicial. Lo que ocurre es que el ser humano se ha convertido en un forzamiento tan grande que ahora ya tiene la capacidad real de alterar ese resetao y, con ello, el clima del planeta.

Los océanos son los responsables del clima en que vivimos, son los verdaderos termostatos del sistema terrestre. Pero, a pesar de su inmensa capacidad reguladora, el efecto antropogénico se manifiesta de tal forma que vamos hacia un punto de no retorno en el que el clima de la tierra va a variar. Todos tenemos en nuestras manos la capacidad de aminorar este efecto, cada pequeño gesto cuenta!!!

Jose Antonio y yo te hacemos cuatro preguntas

(Fotos de Celia Marrasé y Marc Gasser)

A partir de hoy, cada 4 días haré cuatro preguntas para nuestros estimados lectores, a ver quien se anima a responderlas. Dentro de 4 días responderemos a las preguntas e indicaremos cual de las respuestas del público lector ha sido la mas acertada. Las de hoy versan sobre instrumentación oceanográfica por lo que mi asesor para estas preguntas será, ni más ni menos, que el Jefe del Equipo de Técnicos que viaja a bordo del Hespérides, José Antonio Pozo (sonriente señor de la foto de arriba).


Primera pregunta. La simpática chica de la foto es Svenja Schulte, de la Universidad de Bremen. Como veis lleva unas botellitas de vidrio bien curiosas, con una especie de grifo en la parte superior. Me podríais decir que es lo que va a hacer con estas botellitas? Dos pistas. Primera: fijaos que lleva guantes.... será que no quiere contaminar las muestras? Segunda: lleva chaleco salvavidas, eso quiere decir que va a salir a cubierta.


Segunda pregunta. El chico, bueno, ya no tan chico, de la foto de abajo es Fiz Fernández Pérez, uno de los mejores Químicos Marinos que hay en Europa. Fiz trabaja en el Instituto de Mariñas de Vigo en muy diversos temas, pero ultimamente le veo muy interesado en saber como se incorpora en la columna de agua el carbono emitido antropogénicamente. Aquí le vemos con un montón de equipos, ensamblados artesanalmente pero que funcionan muy bien. ¿Alguna idea sobre el propósito de este sistema?

En la siguiente foto vemos a Pedro frente a la Roseta... ¿Qué está haciendo Pedro Llanillo? ¿Apretando tuercas, haciendo ejercicio o quizás alguna otra cosa de mayor interés científico? Una pista, recordemos que la roseta tiene 24 botellas de agua que se cierran a distintas profundidades y traen muestras de agua a la superficie... ¿Que tipo de análisis tendrá Pedro en mente?

Y en esta última foto vemos a la aguerrida Paola Castellanos en la cubierta de popa, en plena noche, preparándose para la acción. Pero ¿de qué acción se trata? Será que se acercan los piratas... No, les anticipo que no son piratas. ¿Alguna idea sobre lo que trama Paola?

Hay días mas complicados que otros...

Pareciera que los problemas siempre vienen de la mano. No me voy a quejar pues hemos obtenido muy buenos resultados y confío en que tendremos tiempo para completar los principales objetivos de la campaña pero llama la atención que haya días que todo anda sobre ruedas y en cambio otros días pareciera que vamos hacia atrás, como los cangrejos... Supongo que es parte de la vida, sea en un barco o fuera, hay días que al terminar piensas que hubiera sido mejor quedarse en casa.

Empecemos con el cambio en el tiempo. No nos vamos a quejar de que tenemos mal tiempo pero llevamos 3 días que ya no es lo mismo. Estamos todavía en el Atlántico occidental y la zona de convergencia intertropical está un poco más al norte de lo habitual, lo que hace que nos lleguen vientos alísios de 20 nudos que producen un oleaje corto (generado localmente), bastante incómodo tanto por el cabeceo que le da al barco como porque nos obliga a ir mas despacio de lo que quisiéramos. A pesar de ello la actividad en el barco no se detiene y todos seguimos trabajando duro, los instrumentos siguen entrando al agua cada 30 millas náuticas y los datos se van procesando en tiempo cuasi real.

(Un inciso: como jefe de campaña mi camara está cuatro pisos por encima de la cubierta principal. A mi, afortunadamente, no me molesta el movimiento del barco pero indudablemente que aquí, desde donde ahora les escribo, se mueve más que los laboratorios que se encuentran 4 y 5 pisos más abajo. En mi cámara además de un camarote tengo un despacho y una sala de reuniones que usamos con frecuencia. Tener la reunión en esta sala ha resultado ser una buena estrategia: los científicos, que están menos acostumbrados que yo al movimiento del cuarto piso, no suelen disfrutar de la reuniones largas. Es una buena oportunidad para hacer propuestas que son rápidamente aceptadas, todo en aras de la eficiencia... o quizás simplemente para abreviar la reunión...)

Pues, tal como os decía, si todo fuese este empeoramiento del tiempo no pasaría nada, aquí seguimos trabajando como si nada. Lo que ocurre es que esto han sido las nubes, después ha llegado la tormenta. Anteanoche tuvimos un buen susto. Sobre las 4 de la mañana el chigre se quedó sin electricidad de modo que la roseta quedó en caida libre durante 3 minutos. (La roseta del barco se muestra en las fotos que acompañan este post: se trata de una estructura en la que se encuentran 24 botellas de 12 litros cada una y numerosos sensores para medida de propiedades de la columna de agua; las fotos que os muestro aquí son de hace varios días, todavía con buena mar). Afortunadamente Jose Antonio Pozo, que estaba de turno, reaccionó rápidamente y pudo accionar el freno manual. En esos 3 minutos la roseta cayó casi 400 m y quedó a unos 2900 m de profundidad. Al poco rato pudimos reestablecer la corriente y se decidió subir el equipo a bordo lo antes posible para asegurarnos que no volvería a ocurrir el problema. A primera vista la consecuencia fue que se identificó un posible problema de seguridad, que de momento esta resuelto, y que la estación oceanográfica quedó a medio hacer. Nada demasiado grave.

Sin embargo en la siguiente estación, ayer en la mañana, empezamos a tener problemas de comunicación con los equipos en profundidad. Al llegar arriba se hicieron pruebas y se decidió que era necesario cambiar la conexión entre el cable y la roseta, posiblemente afectada por la sacudida del día anterior. Esto toma varias horas, pero afortunadamente Jose Antonio Pozo y Javier Vallo hicieron la mayor parte de los arreglos necesarios entre dos estaciones y no perdimos mucho tiempo adicional.

Y hoy, parar rematar, Verónica Benítez se dió cuenta que uno de los sensores de salinidad del equipo empezaba a derivar. Afortunadamente estos sensores vienen duplicados y uno de ellos seguía funcionando bien. Se decidió inmediatamente reemplazar este sensor, y de nuevo José y Javier, junto con Eugenio Fraile, hicieron la operación. La lectura positiva es que cualquier problema se detecta y soluciona rápidamente, la parte negativa son las pérdidas de tiempo.

Parece que ahora todo va bien (toco madera). Seguramente se trata del cambio de vientos que necesitamos para escapar de estos pequeños problemas, no graves pero si incómodos en tanto que ocasionan tensión y se acumulan los retrasos. A partir de mañana seguro que si, viento en popa!!!

Fotos de Marc Gasser Rubinat. En la primera vemos a la marinera Jenny en la maniobra de echar la roseta al agua. En la segunda Celia Marrasé y Elisa Fernández (de espaldas) están tomando muestras de agua para su posterior análisis. En la tercera vemos a Javier Vallo dejando la roseta preparada de camino a otra estación.

Oceanográfico de Tenerife

Tal como ya os dije an algún otro post, los investigadores que participan en la campaña provienen de muy diversos centros. Hoy brevemente explicaré quienes son los participantes del Instituto Español de Oceanografía (IEO). El IEO se organiza en una sede central en Madrid y alrededor de una decena de centros a lo largo del territorio español. Uno de los centros es el que se encuentra en Santa Cruz de Tenerife, comunmente llamado el Oceanográfico de Canarias. Aquí tienen un grupo de excelentes profesionales, tres de los cuales participan en este campaña.

El más veterano es Pepe Escanez, a quien vemos en la foto superior, un gran Químico Marino y uno de los mejores especialistas europeos en nutrientes inorgánicos. Pepe ha participado en multitud de campañas, muchas de ellas en las aguas canarias y del noroeste africano, y dice que esta será la últma. Es posible, aunque conociendo su gran motivación y cariño hacia la oceanografía es difícil de creer. En las tardes, ya cerca de la puesta de sol, Pepe suele subir a la cubierta de popa y su rostro se convierte en espejo de la melancolía del horizonte. El saber hacer y la actitud sosegada de Pepe son un ejemplo para todos, su experiencia sin duda está aportando elementos funbamentales para el buen desarrollo de esta campaña.

Además de Pepe están Eugenio Fraile y Frank Domínguez, ambos licenciados en Ciencias del Mar por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, aquienes tuve la fortuna de dar clase de Mecánica de Fluids Geofísicos ya hace bastantes años (en la foto los vemos a los dos, Frank es el de la izquierda). Frank es el más joven, ahora está realizando el doctorado bajo la dirección de Demetrio de Armas, con una beca FPI vinculada a un proyecto del Ministerio de Ciencia e Innovación. En unos pocos años ya Frank ha adquirido una gran experiencia de campo, y de la mano de Pepe está aprendiendo multitud de aspectos de las técnicas de análisis de nutrientes y otras propiedades fisico-químicas. En el Hesperides la excelente actitud y quehacer profesional de Frank claramente demuestran que alegría y responsabilidad pueden ir perfectamente de la mano.

Finalmente tenemos a Eugenio, quien además de licenciado es doctor en Ciencias del Mar por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Eugenio es un excelente oceanógrafo físico, realizó la tesis doctoral bajo la dirección de Alonso Hernández Guerra y ahora es uno de los responsables de las actividades de Oceanografía Física del IEO de Tenerife. Eugenio es una persona alegre y con gran capacidad de trabajo. Tiene notable experiencia en muchos aspectos de instrumentación oceanográfica y en el tratamiento de muy diversos datos oceanográficos, y aquí en la campaña es el responsable del LADCP (un perfilador de corrientes que se baja hasta el fondo oceánico junto con la roseta). Con Eugenio he coincidido ya en varias campañas y es por ello que me consta su gran capacidad profesional, se trata sin duda de uno de los valores emergentes de la nueva oceanografía física española.

Fisiología oceánica

Fotos: Celia Marrasé Peña y Marc Gasser Rubinat

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas tiene cada año una convocatoria que denominada para proyectos de frontera. Se buscan proyectos novedosos y potencialmente importantes, incluso con una cierta componente de riesgo, que usualmente no recibirían financiación en otro tipo de convocatorias. Hace año y medio propusimos y obtuvimos financiación para un proyecto denomindo Fisiología oceánica (FISIOCEAN). El proyecto termina este año y algunas de las actividades que realizamos aquí en la campaña también están relacionadas con el mismo.

La idea de FISIOCEAN es que el sistema terrestre tiene un sistema circulatorio responsable de capturar, transformar y distribuir la energía solar, que guarda muchas semejanzas con los sistemas circulatorios de otros sistemas complejos, como pueden ser los mamíferos. Los cambios en el clima de la tierra, cuando pasa de un estado glacial a otro interglacial, se asemejan a cambios en el estado metabólico de un ser vivo, cuando pasa de un estado de reposo a otro de mayor actividad. Para sostener este incremento metabólico el sistema aumenta la tasa de circulación de aguas profundas, cargadas de nutrientes, hacia el océano superior donde la presencia de la radiación solar puede sostener una mayor producción primaria.

El principal lugar del planeta donde las aguas profundas se acercan a la superficie es el océano Atlántico ecuatorial. A pesar de la gran radiación solar nos encontramos que a apenas 300 m de profundidad el agua llega a estar a solo 8ºC. Más aún, a lo largo de la Corriente Ecuatorial apreciamos una importante mezcla que alcanza los 100 m de profundidad, de modo que las aguas profundas se acercan aún más a la superficie. Los 100 m más superficiales, sin embargo, son muy estables, es lo que se denomina la capa de mezcla, de modo que las aguas no terminan de llegar a la superficie oceánica.

Por tanto, ¿cómo terminan las aguas profundas su transformación en aguas superficiales? Pues lo hacen en el Atlántico Ecuatorial oriental. Las aguas viajan de oeste hacia el este y cuando llegán a unos 20ºO se encuentran con una capa de mezcla mucho más somera. Ahí las aguas profundas, frías y cargadas de nuevos nutrientes, alcanzan la zona fótica. Aguas frías que podrán incorporar calor y nutrientes que sostendrán mayor producción primaria y captura del CO2 atmosférico. Los cambios que experimentan las propiedades de estas aguas que alcanzan la superficie, bien sea por modificaciones en su ruta o en las transformaciónes que sufren durante su trayecto, resultarán en mayor o menor producción primaria y captura de calor, dando así lugar a la posibilidad de cambios en el clima.

Cumpleaños y Sant Jordi

Fotos: Celia Marrasé Peña y Marc Gasser Rubinat

Con el paso de los días el buque se torna cada vez más familiar. Se establece una rutina de trabajo durante los turnos, acompañada por mucho trabajo personal y en equipo, y la puesta en común mediante charlas y conferencias. Pero también aprendemos a conocernos, tripulantes, científicos y técnicos se acercan, y aparecen los pequeños eventos "sociales". El pasado fin de semana tuvimos barbacoa en la cubierta de vuelo, con carne a la brasa y dos ricas paellas. En las mañanas Paola se encarga del saludo al sol. En las tardes, día si y día no, yo me atrevo a llevar el Pilates. Algunos días después de almorzar Kintxo nos reune un rato para ensayar piezas de la Coral del Mar. Y así muchos pequeños momentos que hacen los descansos del día a día... La foto es fiel reflejo del ambiente de barbacoa del pasado fin de semana.

Hoy fue un día un poco especial pues celebramos el tercer cumpleaños a bordo desde que comenzó la campaña. La primera en cumplir fue Rocío, le siguió Miquel, y hoy ha sido Mariona. A pesar de que el cumpleañero seguramente sospechaba algo creo que siempre ha habido efecto sorpresa, gracias a los chicos que se lo han trabajado para conseguirlo.

En el cumple de hoy los regalitos han tenido como motivo la diada de Sant Jordi, fiesta tradicional catalana: dos flores miniaturas de cristal pintado, que ha creado Celia, y una hermosa flor de pedazitos de lata de refresco, construida con maestría por Rocío. En la siguiente foto podemos ver a todas las chicas científicas del buque alrededor de las flores de Sant Jordi; de izquierda a derecha tenemos a Paola Castellanos, Rocío Rodríguez. Patricia de la Fuente, Celia Marrasé, Elisa Fernández, Pilar Fernández-Vallejo, Noelia Fajardo, Svenja Schulte, Mariona Claret, Verónica Benítez, María Pastor, Alicia Duró y Marta Estrada.

El ambiente en el barco es estupendo. Los oficiales y marinería de la Armada realizan una excelente labor, ya otro día os contaré, y tanto el comandante como los oficiales y suboficiales promueven un excelente ambiente de trabajo. Y para los técnicos y científicos, de todas edades, sexos y colores, no tengo suficientes palabras de reconocimiento. Vaya, que la campaña va muy bien desde todo punto de vista, el cariño y respeto humano trasciende en el desarrollo profesional y personal, tal como debe ser. En la última foto os dejo con Pilar, Rocío, Elisa, Noelia, Mariona y Jenny, comiendo un poco de paella durante la barbacoa, eso sí, fuera de turno y entre estación y estación!

Mañana, prometido, os contaré algunos de los resultados científicos que ya hemos obtenido pero hoy, no se puede evitar, tocaba celebrar Sant Jordi. Felicidades para todos!!

Desde Barcelona hasta Santa Marta

Fotos: Marc Gasser Rubinat

Gracias a los medios de comunicación, y especialmente a este blog de RTVE, nos siguen distintos centros educativos españoles. Algunos han reflejado en sus páginas web los objetivos de este proyecto de investigación y otros incluso están realizando un seguimiento semanal de nuestras actividades.
Hoy dedicamos esta breve nota y las dos fotos que le acompañan a dos grupos de alumnos que sabemos nos buscan con cariño cada semana. El primer grupo es el curso de 5to de primaria del Colegio Frederic Mistral - Tècnic Eulàlia, en Barcelona. El segundo es el curso que lleva el profesor Paco Mendoza en una escuela de Santa Marta, en Extremadura (www.aulasdevela.net). Queremos felicitaros por vuestro entusiasmo y deciros que nos ilusiona mucho, de verdad que si, saber que cada semana nos buscais en un mapa, leeis nuestras noticias y las comentais entre vosotros. Seguro que dentro de unos años alguno de vosotros estará en un nuevo Hespérides haciendo los descubrimientos oceanográficos del futuro.

La emergencia médica de ayer se solucionó rápida y favorablemente y ya estamos de camino a nuestra nueva estación, aproximadamente sobre los (6ºN, 50ºO) donde esperamos llegar mañana a las 9 de la mañana. En estos dos últimos días hemos apreciado multitud de fenómenos, algunos con nuestros sensores electrónicos y otros con nuestros propios ojos. Por ejemplo, al pasar sobre la pluma del Amazonas hemos visto la superficie del agua como si hirviese cuando no hay nada de viento (foto superior), y en medio de más de una estación oceanográfica hemos vivido y disfrutado de los aguaceros tropicales que son el resultado del intenso intercambio de calor que en estas latitudes ocurre entre océano y atmósfera (foto inferior). Todo ello son breves reflejos de la variedad de procesos oceanográficos que ocurren en esta región y que ya os seguiremos contando en los próximos días. Hasta pronto.

Imponderables, XBTs y una pregunta

Fotos: Marc Gasser Rubinat

La vida está llena de imponderables, quizás de ahí estribe su belleza, del no saber el que nos depara el mañana. En este caso se trata de una emergencia médica que nos obliga a desviarnos hacia Cayenne, en la Guyana Francesa, para realizar un tratamiento urgente, aunque de momento no grave, a un miembro de la tripulación. Afortunadamente Cayenne está cerca, a unas 150 millas de nuestra última estación. Así que esta tarde, después de una estación algo accidentada (ver más abajo), hemos puesto proa a este territorio de ultramar francés. Realmente, salvo que ocurra otro imponderable, será un ir y volver, ni siquiera bajaremos a tierra. Solo se hará un barqueo para que el paciente junto con el médico, don Luis, y el ATS, Antonio, puedan ir a tierra.

De camino hacia Cayenne, mientras estemos en aguas internacionales, podemos hacer XBTs. Los Expendable Bathythermographs (XBTs) son sondas térmicas que permiten obtener la temperatura de la columna de agua desde buques en movimiento. Tienen forma de bomba aerodinámica, de modo que se puede saber la profundidad que recorren en función del tiempo transcurrido desde que contactan con el agua. La información se transmite mediante un cable de cobre que se desenrolla rápidamente a medida que cae la sonda mientras transmite la señal de temperatura a un ordenador de a bordo. En las fotos de hoy Mariona Claret Cortés nos hace una alegre demostración de su uso.

Mariona es Licenciada en Biología y desde hace un par de años es estudiante de doctorado del Institut de Ciencies del Mar del CSIC, con una beca de formación de personal universitario (FPU) del Ministerio de Ciencia e Innvoción, bajo la supervisión de Álvaro Viúdez. Mariona siempre me ha parecido una chica inteligente y responsable pero es ahora, a lo largo de esta campaña, que descubro que además de madurez posee una alegría y simpatía exuberante. En la primera foto la vemos cargando un XBT (la sonda está dentro del cilindro negro) en una "pistola" lanzadora (el aparato naranja). En la segunda foto está asomada a la borda mientras el XBT ya recorre cientos de metros dentro del agua... ojo, Mariona, no te asomes demasiado! Ah, menos mal, lleva casco y chaleco salvavidas, como debe ser, la seguridad en el buque ante todo.

Como os decía la última estación CTD ha sido bastante difícil. A pesar de los esfuerzos del personal técnico de la Unitat de Tecnología Marina, el cable del chigre de estribor, el que usualmente se utiliza para echar los equipos por la borda, no consigue hilvanarse adecuadamente. Esto aumenta el riesgo de que pueda romperse o atascarse y continuamente hay que irlo desenredándo. Un trabajo de hormigas. Esperemos que se solucione, de lo contrario lo que queda de campaña será dura...

Así pues recurro a mis estimados lectores, para ver si alguien tiene una sabia sugerencia. El problema: tenemos una bobina (un chigre) con unos 7000 metros de cable; al soltar cable no hay problema pero al recuperarlo el cable no se enrolla de modo parejo, formando desniveles y huecos en la bobina que, a medida que se acumula mas cable, crecen y ponen en peligro la integridad del cable. El problema parece viene de alguna campaña anterior en la que se soltaron 5000 m de cable o más y este no se hilvano de modo correcto, incluso el cable podría tener alguna torcedura (coca). Lo ideal sería soltar 5000 m de cable o más para después tratar de enredarlo correctamente desde un comienzo... pero resulta que solo tenemos 4000 m de fondo... Aluguna sugerencia?

gracias anticipadas y un abrazo de camino a Cayenne

Por cuarta vez en 50 años y mejor que nunca

Fotos: Marc Gasser Rubinat


Ayer noche comenzamos la sección trasatlántica a lo largo de 7.5ºN, el segundo gran objetivo de esta campaña. Se trata de la cuarta vez en la historia de la oceanografía que se realizará esta sección. La primera ocasión fue en 1957, por un buque americano con motivo del Año Geofísico Internacional, posteriormente se hizo por un buque francés en 1993 como parte del Experimento de Circulación del Océano Global, y en el 2000 la realizó por tercera y última vez un buque oceanográfico ruso. Diez años más tarde la Oceanografía física española toma el relevo con una campaña a bordo del BIO Hespérides en la cual se medirá un mayor número de parámetros que en cualquiera de las ediciones anteriores, siguiendo unos altísimos estándares de control de calidad.

El océano absorbe cerca de la mitad del carbono generado antropogénicamente, aminorando así el efecto invernadero, pero además tiene la capacidad de almacenar grandes cantidades de calor mediante cambios muy pequeños en su temperatura. Se trata del gran regulador de la temperatura del planeta, en tanto que calentar agua requiere muchísimo más calor que calentar la tierra o el aire. Así pues, para valorar los cambios presentes en el estado del planeta y poder predecir la evolución futura necesitamos saber que ocurre dentro de este inmenso y desconocido oceáno. La importancia de repetir esta sección que ayer empezamos estriba en que podremos ver como las propiedades de la columna de agua del océano Atlántico tropical se han modificado a lo largo de estas cinco décadas.

Anoche estuvimos todos juntos, emocionados, en el momento de comenzar la primera estación de esta sección trasatlántica. Nos esperan por delante 20 días de mediciones, estación a estación, hasta completar las 80 estaciones a lo largo del recorrido. En cada estación realizaremos mediciones en continuo con sensores de salinidad, temperatura, presión, fluorescencia y oxígeno disuelto hasta el fondo del océano. Pero además tomaremos 24 muestras de agua que después serán analizadas para determinar hasta 22 parámetros distintos, además de numerosas calibraciones y experimentos a bordo. Estamos hablando de unas 20000 medidas, realizadas una a una por el equipo humano a bordo del buque.

El mar sigue siendo benigno con nosotros. El BIO Hespérides, gestionado por el CSIC y operado por la Armada española, es todavía hoy en día, 20 años después de su construcción, una excelente plataforma oceanográfica para la investigación del mundo marino. Ojalá dure así muchos años.

Equipo del Hespérides


La Expedición Malaspina 2010 ya ha comenzado su singladura gracias al impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC. Es la mayor expedición marina de la historia que pretende evaluar el impacto del cambio global en el Océano y estudiar su biodiversidad.
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