Oculta. El tráfico de bebés marroquíes
jueves 9.may.2013 por Mavi Doñate 0 Comentarios
Hay algunos que dicen que la verdad siempre sale a flote hasta de un pantano aunque el resto del paisaje se haya modificado. O que el tiempo pone todo, y a todos, en nuestro sitio; aunque ya sabemos que a veces tienen que pasar tantos años que cuando esa verdad se hace visible no consuela igual.
No es el caso de las víctimas del tráfico de bebés que existió en la década de los 70 y 80 de Marruecos a España, con el punto de compra venta en Melilla. Víctimas que ahora tienen treinta años y que salieron en su mayoría de Nador y Oujda, separados de sus madres biológicas apenas recien nacidos. Víctimas como María José y otros que pusieron la denuncia para saber de dónde venían, cómo y porqué.
Respuestas que durante más de un año y más de 3.000 horas de trabajo, han buscado también los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Melilla que han rastreado miles de documentos que todavía quedaban de registros civiles, de hospitales, siguiendo un hilo que les llevó también a Ontinyent, Valencia. Aquí vive todavía una de las presuntas cabecillas de la trama que junto a su marido, ya fallecido, contactaban con matrimonios que no podían tener hijos, pero que podían pagar entre 200.000 y un millón de las antiguas pesetas por uno. Las niñas eran más caras que los niños, porque entonces había más demanda.
Los matrimonios bajaban a Melilla y esperaban a que les entregasen en sus brazos el ansiado bebé a veces hasta con sangre en la cara de estar recién alumbrado.
Todo lo habían gestionado tres hermanas marroquíes de Tánger que en la trama tenían el cometido de conseguir los niños de las madres biológicas. Prostitutas, limpiadoras. Mujeres muy humildes y sin recursos A algunas de ellas las tenían en pisos de Melilla hasta que parían para prevenir abortos. Y a las que no pagaban más que la mísera cantidad de 3.000 pesetas para que volviesen a casa.
A los padres adoptivos les daban un certificado para que figurasen como biológicos. Por eso entre los imputados hay desde padres adoptivos, hasta médicos, enfermeras y dos religiosas vinculadas que recuerdan a la fallecida Sor María Gómez Valbuena en casos de Bebés Robados.
Los investigadores han resuelto 28 casos y han localizado a 14 víctimas y eso que solo se centraron en los años 1979-1985. Dan por hecho que hay más.
El matrimonio de Ontinyent figura como padrinos de muchos de estos bebés... y redondeando la historia, ellos también se hicieron con un niño aprovechando alguno de los viajes.
El tiempo pasa, y la verdad oculta resurge si bien 12 de los 31 imputados han fallecido, entre ellos una de las hermanas marroquíes. El resto, 19 son muy mayores o están enfermos, por lo que no van a ir a prisión provisional a la espera de juicio, ni después aunque salgan condenados por detención ilegal..un delito inmune al paso del tiempo, o lo que dirían los juristas, que no prescribe.
No es el caso de las víctimas del tráfico de bebés que existió en la década de los 70 y 80 de Marruecos a España, con el punto de compra venta en Melilla. Víctimas que ahora tienen treinta años y que salieron en su mayoría de Nador y Oujda, separados de sus madres biológicas apenas recien nacidos. Víctimas como María José y otros que pusieron la denuncia para saber de dónde venían, cómo y porqué.
Respuestas que durante más de un año y más de 3.000 horas de trabajo, han buscado también los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil en Melilla que han rastreado miles de documentos que todavía quedaban de registros civiles, de hospitales, siguiendo un hilo que les llevó también a Ontinyent, Valencia. Aquí vive todavía una de las presuntas cabecillas de la trama que junto a su marido, ya fallecido, contactaban con matrimonios que no podían tener hijos, pero que podían pagar entre 200.000 y un millón de las antiguas pesetas por uno. Las niñas eran más caras que los niños, porque entonces había más demanda.
Los matrimonios bajaban a Melilla y esperaban a que les entregasen en sus brazos el ansiado bebé a veces hasta con sangre en la cara de estar recién alumbrado.
Todo lo habían gestionado tres hermanas marroquíes de Tánger que en la trama tenían el cometido de conseguir los niños de las madres biológicas. Prostitutas, limpiadoras. Mujeres muy humildes y sin recursos A algunas de ellas las tenían en pisos de Melilla hasta que parían para prevenir abortos. Y a las que no pagaban más que la mísera cantidad de 3.000 pesetas para que volviesen a casa.
A los padres adoptivos les daban un certificado para que figurasen como biológicos. Por eso entre los imputados hay desde padres adoptivos, hasta médicos, enfermeras y dos religiosas vinculadas que recuerdan a la fallecida Sor María Gómez Valbuena en casos de Bebés Robados.
Los investigadores han resuelto 28 casos y han localizado a 14 víctimas y eso que solo se centraron en los años 1979-1985. Dan por hecho que hay más.
El matrimonio de Ontinyent figura como padrinos de muchos de estos bebés... y redondeando la historia, ellos también se hicieron con un niño aprovechando alguno de los viajes.
El tiempo pasa, y la verdad oculta resurge si bien 12 de los 31 imputados han fallecido, entre ellos una de las hermanas marroquíes. El resto, 19 son muy mayores o están enfermos, por lo que no van a ir a prisión provisional a la espera de juicio, ni después aunque salgan condenados por detención ilegal..un delito inmune al paso del tiempo, o lo que dirían los juristas, que no prescribe.