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El movimiento existe

Releo ciertas teorías filosóficas y sonrío. Son como juegos de inteligencia. Abstracciones poéticas y razonamientos sorprendentes, pero su validez está limitada por el razonamiento mismo. Los juegos de las ideas sólamente existen dentro de la idea, y nos resultan ingeniosos, divertidos, incluso inteligentes. Pero estériles fuera del sueño.

Digo esto porque he repasado los hechos que se atribuyen a Diógenes. Muchos le definen como filósofo cínico. Creo que el cinismo le convierte, precisamente, en un anti-filósofo. Haré un repaso rápido: Diógenes de Sinope, que vivió entre los siglos V y IV antes de Cristo. Sus ideas sobre la virtud le llevaron a renegar de todo bien material. Su tocayo Diógenes Laercio nos cuenta que habitaba en una tinaja en la ciudad. Sus únicas pertenencias eran un cayado, un manto, un zurrón, y un cuenco para beber. Os dará una idea su concepto de la autosuficiencia la siguiente anécdota: una tarde, Diógenes asistió a un hecho vulgar: un niño bebió de una fuente con sus manos. En ese momento, el cínico tiró a la basura su cuenco, dándose cuenta de que era absurdo poseer algo que no servía para nada.

Pues bien: la anti-filosofía de Diógenes era letal para los pensadores. En cierta ocasión acudió a hablar con él uno de los mas estrictos: Zenón de Elea, discípulo de Parménides. A él se le atribuye la invención, si cabe tal término, de la dialéctica (así le honra al menos Aristóteles). Pues bien: con espíritu filósofo, es decir con el razonamiento puro y duro por sombrero, Zenón intentó convencer a Diógenes de que el movimiento no existía. Para ello, y durante largas horas de plática, Zenón acudió a su paradoja de Aquiles y la tortuga. Es como sigue:

El gigantesco Aquiles, héroe de Troya, compite en una carrera con una tortuga. Como el animal es mas lento, Aquiles le confiere cierta ventaja y le deja empezar antes. La tortuga avanza un par de metros. En ese momento Aquiles sale disparado, y en un momento ha recorrido ese par de metros, pero la tortuga ha seguido avanzando, por lo que está un metro mas alla. De nuevo Aquiles aun mas rápido recorre ese metro, pero la tortuga ya ha avanzado medio metro mas. Con mas ahinco, Aquiles recorre inútilmente ese medio metro para descubrir que la tortuga ha avanzado de nuevo la mitad de esa distancia.

Todo segmento de espacio, es divisible por la mitad hasta el infinito. Como ni siquiera el veloz Aquiles podrá recorrer nunca el infinito, jamás alcanzará a la tortuga.

Zenón de Elea estaba muy satisfecho de su paradoja, irrebatible por nadie. Pero Diógenes bostezaba, se aburría, y por fin, habló por primera vez:

-Zenón, -le dijo- has hablado durante horas para demostrarme que el movimiento no existe, y no me has demostrado nada. Yo en cambio no voy a hablar en absoluto, y te voy a demostrar que el movimiento SÍ existe.

Y dicho esto, Diógenes se levantó, dió la espalda a Zenón, y se marchó.

5 Comentarios


Bonita pintura de Waterhouse. (No está de más citar al autor de las imágenes)

Eso es porque ni me había fijado en quien era el autor. Me gustaba el cuadro, sin mas. Pero nunca me acostaré sin aprender algo nuevo ;)
Afortunadamente....

Me recuerda un poco a una anécdota que ocurre en la "Elegancia del erizo", una de las protagonistas lee un libro de filosofía en que argumentan algo así como que el mundo que percibimos no es real sólo que explicado de manera muchísimo más barroca. Vamos, una ida de pinza como una catedral. Al final la mujer lo tira a la basura. Y es que la filosofía es una herramienta para, se supone, comprender mejor como funciona el mundo no para complicarlo aún más.
Los que se pierden en estos mares de ideas acaban como los reyes que describía Michael Ende: perdidos, sin memoria y sin poder volver al mundo real.

Diogenes...el mas grande de todos con diferencia. Que tenga entendido jamás escribió nada (y si lo hizo, no perduró) y todo lo que sabe de él es por lo que otros contaron.

Pensaba que no había ser vivo más necio que el hombre, vivió en la más absoluta austeridad y criticó sin piedad las instituciones sociales (al menos era coherente con lo que predicaba, que ya es mas de lo que muchos de sus compañeros podían decir).

De él hay anécdotas por cientos (muchas quizás apócrifas) pero lo de meter caña a los juegos de ideas de los filósofos de su tiempo era uno de sus pasatiempos favoritos.

Otra de las suyas, según se cuenta, fué cuando Platon dijo que el hombre era un "animal bípedo implume", ante esta definición, a Diógenes no se le ocurrió otra cosa que pillar una gallina, desplumarla, echarla a andar delante de Platón y decir "aquí tenéis al hombre de Platón".

Me quedo con el contraejemplo de Diógenes frente a que el movimiento sí existe. Por otra parte, la paradoja se basa en un axioma incorrecto, y es el de que en una carrera se recorren segmentos independientes, lo cual no es cierto.

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Marcos Mostaza


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