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The Wall: Roger Waters en Madrid

Fue en Montreal, durante la gira del album Animals. Los días de pequeños locales se habían acabado. Desde la publicación de Dark Side of the Moon, Pink Floyd eran superestrellas. Los estadios se abarrotaban de miles de fans. Las caras personales de la audiencia se habían convertido en una masa informe de puntos gritones. Roger Waters, el líder de la banda, veía el tumulto y se asqueaba de su propia condición de ídolo. El negocio del rock se veía lúgubre y repugnante. En un momento determinado, durante el concierto de Montreal, un fan gritó cosas violentas desde la primera fila. Waters, más divo y despreciativo que nunca, le escupió en la cara. Un acto nada loable. En ese momento, se dijo a sí mismo: Dios, por qué no habrá un muro que separé a la banda del público?.

Así surgió la idea. Comenzó a trabajar en un proyecto espectacular que se convertiría en el doble album The Wall. En un principio, estaba pensado para ser el primer trabajo en solitario de Roger Waters. Pink Floyd no se hablaban. Pero el caso es que no se decidían a separarse. Al mismo tiempo, descubrieron que su agente les había estado timando durante años, y que debían unos cuantos cientos de millones de dólares en impuestos a Inglaterra. Así que huyeron a Francia, y allí Waters presentó dos proyectos a la banda: The Wall, y The pros and cons of hitchhicking (este se acabaría convertiendo en su primer album en solitario). El grupo se decidió por el primero. Sería un album doble, absolutamente controlado por Roger Waters, quien no quería que el resto de la banda interviniera mas que para tocar, aunque al final el guitarrista David Gilmour colaboró en la composición de un par de temas.

Waters contrató los servicios del productor Bob Ezrin. El primer día de trabajo le dijo: "Puedes hacer los arreglos que quieras, y hasta componer si te apetece, pero hagas lo que hagas, tu nombre no aparecerá en los créditos de composición". Así, sin más. Al mismo tiempo, se dirigió al teclista de la banda, Rick Wright, y le anunció que este sería su último trabajo de Pink Floyd, y que luego podía buscar otro trabajo.

El album fue una joya. Arrasó en ventas. Fue disco de platino en mas de 20 ocasiones. Y Pink floyd solventaron su problema de los impuestos. La gira que se planteó era absolutmente ambiciosa. Un espectáculo de tal magnitud que solo pudo ser interpretado en menos de una decena de ciudades en todo el mundo. La idea era brutalmente innovadora. La banda comenzaría en el escenario bien visible. Poco a poco, el equipo iría levantando un enorme muro frente a ellos, y sobre él se proyectarían películas mientras la banda quedaba oculta detrás. Una metáfora de la incomunicación. El teclista Rick Wright fue despedido tras la grabación del album, pero se le ofreció la oportunidad de formar parte de la gira como músico contratado, y no como miembro de pleno derecho de Pink Floyd. Paradójicamente, fue el único que salió ganando con el tour. El grupo ponía el dinero,pero la gira era tan cara que no cubrieron gastos. Sólo el teclista salió beneficiado, ya que trabajaba a sueldo sin poner nada de su bolsillo.

Han pasado 30 años desde aquellos conciertos míticos que muchos habíamos soñado con ver por medio de una máquina del tiempo que nos transportara a 1980. Cuando Roger Waters anunció el año pasado que pondría de nuevo en funcionamiento la maquinaria de "El muro" no podíamos creerlo. Puede que ya no fueran Pink Floyd, pero al fin y al cabo, The Wall era su proyecto. Su niño mimado. Y por supuesto compré la entrada en cuanto las tiendas de venta dieron luz verde, y acudí a verle este pasado sábado 26 de marzo. 13.000 espectadores asistimos al espectáculo sensacional de The Wall. Soldados paseando con banderas dictatoriales, un avión estrellándose contra el escenario, marionetas gigantescas paseándose como crueles recriminadores de la conciencia, y sobre todo ese muro que se iba levantando poco a poco, tapando a los músicos, encerrándolos en una metáfora del silencio, mientras lloraban los desgarradores temas del disco desde el otro lado. La tecnología ha mejorado tanto, que no sólo Waters ha podido llevar el Muro de uno al otro lado del mundo, sino que las proyecciones y los efectos especiales han mejorado. Escenas bélicas, referencias a las guerras actuales, a los conflictos de Oriente Medio, surrealismos digitales, muros retorcidos, puertas y agujeros que se abrían de la nada... todo para un espectáculo musical que sin duda ha sido el concierto del año.

Y yo... ¡qué quereis que os diga! ¿Que ya puedo morir tranquilo? Hombre, no tanto. Pero este recuerdo me lo llevo conmigo de por vida. No os quepa duda.

He encontrado una serie de videos grabados del concierto que os darán una idea de algunos de los mejores momentos. Espero que los disfruteis... pero son apenas una sombra de la suma de las imágenes, sonidos perfectos e interpretaciones impecables que disfrutamos los que asistimos al evento.

Con mis mas gratos saludos.

http://www.youtube.com/watch?v=0sjPcdCZNy0

http://www.youtube.com/watch?v=G41TqIe5CoI

http://www.youtube.com/watch?v=UUnT7qtvf7U&feature=related


2 Comentarios

Siendo como eran varios de sus integrantes estudiantes de arquitectura (incluyendo a Roger Waters) la creación de un muro parece incluso lógica.
El día 26 yo estaba también en el concierto con un grupo que abarcaba lo menos a 5 generaciones distintas. Cuando la música es buena (y esta lo es sin discusión) tiene esa capacidad de llegar a todo el mundo independientemente de los años que lleves a cuestas.

Si se revisan las letras y la puesta en escena del muro te das cuenta de que el mensaje sigue estando muy vigente; cambian los nombres, cambian los slogans pero seguimos poniendo rostro a esos militares, a los jueces, profesores... etc.. Fue muy curioso el tiempo del descanso cuando proyectaron fichas de gente fallecida por diferentes causas injustas. Es una pena pensar que desde el primer concierto del muro se han multiplicado a decir basta.

Pero dejemos los temas pesimistas y digamos que el concierto me puso los pelos de punta. Todas esas notas redescubiertas por cada uno de los músicos que eran todos increíbles. Me hicieron saltar con "Another brick in the wall", lloré con mi "Comfortably Numb" y poco me faltó para saltar al escenario yo misma y derribar el muro con mis manos.
Ahora que ya he visto "The Wall" siento algo parecido a lo que decía Marcos de casi morir tranquila aunque si pudiera pedir algo me gustaría ser testigo de algo como esto de nuevo:

http://www.youtube.com/watch?v=0wtiNzci1Wc

¡Qué grande El Muro! ¡Qué grande Pink Floyd! ¡Qué grande Roger Waters!

Indudablemente. La reunión de los Pink Floyd originales en el Live 8 fue el acontecimiento de la década. David Gilmour no sólo tiene una voz extraordinariamente dulce, sino que es uno de mis guitarristas favoritos. Lento, limpio y con una cualidad etérea que le convierte en mi opinión en uno de los maestros de las seis cuerdas.
Un magnífico enlace... toca en algún punto aquí dentro... porque eso es algo que ya nunca más veremos.

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Marcos Mostaza


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