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La fiebre Phelps

Esta mañana me he enterado del accidente aéreo de Madrid y quiero dar mi apoyo a todos los afectados. Me siento mal, porque había preparado un post eufórico, ya que por fin conseguí ver a mi adorado Phelps desde muy cerquita. Así que ahí va, aunque ahora con un sabor agridulce. Estas tragedias no se viven igual desde el extranjero: es raro saber que todo tu país está cabizbajo y tú no lo puedes sentir igual. Hoy habrá un acto de duelo en La Casa de España aquí en Pekín.

Y aquí mi euforia ignorante de ayer:
Después de la machada de los 8 oros de Phelps, el acto que Omega tenía preparado en el anillo olímpico para la prensa se convirtió en una auténtica locura. Como patrocinador y cronometrista oficial de los Juegos, Omega reunió en su pabellón a las estrellas de la natación Phelps, Thorpe y Popov (ahí es poco) e hizo realidad un sueño para mí, aguerrida admiradora de los tres. También había dos nadadoras muy majas, pero, lo siento, ellas no formaban parte de mi sueño.

Contestaron a algunas preguntas sobre la natación actual y cada uno enseñó unas cuantas fotos de sus mejores momentos en estos Juegos.

- Popov eligió, en primer lugar, una con Juan Antonio Samaranch, cuyo nombre pronunció con perfecto accento español y cuyo trabajo agradeció encarecidamente. Sonaba sincero.

- Thorpe, políticamente correcto (quizá demasiado), optó por dos instantáneas de la última prueba de Phelps, la del octavo oro. Pero más graciosa me resultó la imagen que el australiano comentó así: "Esto es a la salida del Carreofour, había miles de chinos en bici". ¡Ian Thorpe compra en Carrefour! Y sí, ¡en Pekín hay Carrefour!

- Phelps eligió sólo fotos con compañeros suyos. Yo estaba demasiado ocupada fijándome en todos los detalles que hacen a un hombre una auténtica bala en el agua como para concentrarme demasiado en lo que decía (estaba a un metro de él, y juro que me sonrío :D) Empiezo a pensar que está depilado enterito con láser, en serio. Si no, es imposible que un hombre tenga una piel tan pulida.

Popov y Thorpe, de traje. Michael Phelps, el chavalito que les ha eclipsado, en bermudas, chanclas y camiseta Lacoste. Eso son ganas de provocar, recochineo. Muy sonriente y campechano el chico, eso sí. Y para mí que Thorpe está celosillo, pero se lo perdono porque aceptó hacerse una foto conmigo, mientras que con el otro fue imposible.

Cuando salieron para hacerse una foto en el exterior del pabellón, escoltados por mil seguratas chinos, la multitud oriental se volvió loca. Gritos, flashes y brazos queriendo estirarse más y más. Ni los Backstreet Boys en sus mejores tiempos. Fue increíble y pocas veces me había sentido tan privilegiada. Allí estaba yo, dentro del cordón de seguridad, siendo la envidia de Pekín entero. Y sin tener ni idea de los que estaba pasando en Madrid.
Mil gracias, Marta Romero y Olalla. Y un abrazo a todos los familiares y amigos de las víctimas.

Una de ídolos

Lo he conseguido. Parecía imposible, pero he visto en acción a mis dos grandes ídolos del deporte actual: Michael Phelps y Roger Federer. No me tachéis de antipatriota, que deseaba con todas mis fuerzas poder presenciar la espléndida semifinal de Nadal contra Djokovic, pero me fue imposible conseguir entrada. Los precios en la reventa está alcanzando cotas disparatadas. ¡¿Qué calse de mafia hay con las entradas en estos Juegos?!


Sin embargo, sí pude ver otros dos grandes partidos: el de las doblistas españolas Vivi Ruano y Anabel Medina (que ganaron frente a las estadounidenses para meterse en semifinales) y la semifinal masculina de dobles entre los suizos Federer y Wawrinka y los hermanos Bryan. En La Villa me van a matar, porque los fans de Nadal son los más activos, pero es que Federer tiene un toque que no es de este mundo. Es la clase hecha carne. Nunca le había visto en directo y ayer, sentada a 10 metros de él, aluciné. Se me ponía la piel de gallina cada vez que el suizo acariciaba la bola. Porque la acaricia, no la golpea.

Y lo de Phelps... Buf. No logré entradas para ninguna final, pero sí para series de los 100 m. mariposa (cuya final ganó ayer, aunque con controversia). Y lo más importante, LE VI NADAR, con eso soy feliz. Iba sobradísimo. En el primer largo quedó como el 6º y luego remontó fácilmente para clasificarse el segundo, pero ahorrando energía. Al salir del agua, el estadio entero se puso en pie. Eso no lo hacen ni con los deportistas chinos. Fue increíble.

Ojo, no digo que sean los mejores, sólo que son mis ídolos. E ídolos, hay tantos como colores. O más. Que se lo pregunten a este aficionado con el que me crucé en el anillo olímpico.

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