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Novedades alimentarias para 2018

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La comida y la alimentación siempre están de moda. No pasa una semana sin que salte a los medios alguna noticia relacionada con este mundo.

La industria alimentaria no deja de sacar nuevos productos, y las modas se mueven casi tanto como en el mundo textil.

¿Qué nos va a traer en temas de alimentación el nuevo año? Veamos:

Nueva ley para reducir acrilamida:

Desde finales de noviembre está en vigor el nuevo reglamente europeo de medidas para reducir la presencia de acrilamida en alimentos. Incluye códigos de prácticas para empresas que fabrican alimentos susceptibles de ser ricos en acrilamida (patatas fritas, galletas, bollería…) y sistemas de control para esta sustancia que eviten que lleguen productos con altos niveles al consumidor.

Aumento de lo vegetariano:

Hay un claro auge de esta tendencia, se suman a ella incluso empresas muy vinculadas a los cárnicos, como Campofrío que ha pasado de hacer anuncios de televisión que ridiculizaban a los vegetarianos a crear una línea de embutido sin carne. O McDonald’s que ha decidido probar a incluir una hamburguesa vegana en su oferta.

También lo observamos en los supermercados donde es cada vez más habitual encontrar productos enfocados a este colectivo. Se lleva la palma Mercadona que en el último año ha empezado a vender varias hamburguesas vegetarianas, soja texturizada, croquetas veganas… sumándose a su ya amplia oferta de bebidas vegetales, tofu, yogures de soja, postres de avena y helados veganos. Además ya coloca el símbolo “vegan” en muchos de sus productos.

En el mundo de la restauración siguen abriendo locales de cocina vegetariana que cosechan bastante éxito y cada vez más cartas identifican los platos sin animales.

Menos azúcar:

Parece que el mensaje de la necesidad de reducir el azúcar añadido en la dieta va calando y la industria alimentaria recoge el guante.  Cada vez encontramos más versiones sin azúcar de todo tipo de productos, pero no es exactamente una buena noticia cuando simplemente cambiamos azúcar por edulcorantes y seguimos manteniendo el resto de ingredientes insanos que caracterizan a los ultraprocesados: harinas refinadas, sal y grasas de mala calidad.

¿Qué dicen los expertos?

Según Mintel, compañía especializada en marketing y análisis de mercado, en su informe sobre las tendencias globales de comida y bebida para 2018 parece que para el año que viene los consumidores van a demandar más claridad y honestidad sobre medios de producción, distribución y origen de los productos. Con preocupación por temas éticos y medioambientales.

También señalan la tendencia a pedir productos que se adapten a distintos modelos de vida, el ejemplo de los productos veganos que hemos comentado antes podría ser uno de ellos, y que les proporcionen beneficios nutricionales y/o emocionales. Esto puede ser una trampa mortal para vender productos insanos con campañas de marketing cuidadas.

Otras novedades serán el aumento de texturas sorprendentes buscando nuevas sensaciones. Curiosamente señalan como impulsora de esta demanda la tendencia de compartir comidas en redes sociales. Y también la aplicación de las nuevas tecnologías al proceso de compra.

Por último avisan de que habrá un auge de la comida “basada en ciencia” como la carne de laboratorio, la leche sintética o los alimentos hechos con impresoras 3D.

Iremos viendo a lo largo del año en que queda todo esto…

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Aitor Sánchez    9.ene.2018 10:00    

Divulgar en salud ¿qué modula mi mensaje?

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Cuando los profesionales sanitarios elaboramos un mensaje para transmitir a la población general, ya sea por escrito, por radio o por televisión u otro formato audiovisual, deberíamos antes hacernos algunas preguntas para asegurarnos de que el mensaje cumple unos mínimos, y sobre todo, porque también en contextos comunicativos deberíamos practicar el principio básico de “primero, no dañar”. ¿Qué preguntas son esas? Pues aunque podrían ser otras, estas son las que yo me hago:

¿Mi mensaje va a mejorar la salud de las personas que lo apliquen? ¿Es suficientemente inequívoco y claro? ¿Es adecuado al contexto social de mi entorno? ¿Es verdad lo que voy a decir? ¿Están mis valores éticos modulando lo que transmito? ¿Están mis intereses económicos sesgando el mensaje?

Vamos a ampliar un poco más algunas de esas cuestiones:

¿Mi mensaje va a mejorar la salud de las personas que lo apliquen?

Si digo, por ejemplo que “el jamón de bellota es saludable” ¿cabe la posibilidad de que esté animando a consumir más carne procesada? A nivel de población general ¿es el consumo de jamón de bellota habitual o es una excepción frente a jamones de cerdos alimentados con pienso?

Si por el contrario hubiera dicho “deberíamos reducir el consumo de carne procesada, y aumentar en su lugar el de fruta y frutos secos” ¿cabe la posibilidad de que alguien modifique sus hábitos a peor a causa de mi consejo? Incluso en el caso de que aquellos que consumen jamón de bellota, y no mortadela, jamón del barato o fiambres, cambien su jamón de bellota por un plátano con almendras, habrán salido ganando.

¿Es verdad lo que voy a decir?

Este es un terreno pantanoso. Ya que el concepto “verdad” aplicado a temas de ciencia en general y de alimentación en particular, es muy relativo.

Es fácil afirmar “la bebida de referencia debería ser el agua”, es una sentencia difícilmente discutible y existe un amplio consenso que la avala, pero no siempre el mensaje está tan claro.

¿Si nos toca hablar de alimentación y cáncer? ¿ de las bondades del ayuno? ¿de un resultado de un estudio concreto? Son temas donde las “verdades” están mucho menos claras y aún no tenemos resultados totalmente concluyentes ¿significa eso que no se puede hablar de esos temas? No, pero si deberíamos dejar muy patente la duda existente cuando lo hagamos.

Por ello decir “el brócoli cura el cáncer” sería una afirmación poco adecuada y en cambio decir “tenemos varios estudios de compuestos bioactivos presentes en el brócoli y otras crucíferas que indican que podrían tener efectos positivos en la prevención del cáncer” es mucho más adecuado y fiel a la realidad.

¿Están mis valores éticos modulando lo que transmito?

Es sabido que las creencias personales, sean religiosas, políticas, éticas o culturales, tiñen nuestro mensaje. También sucede al comunicar en salud.

Si en mi escala de valores es importante hacer un consumo sostenible, responsable con el entorno, con la soberanía alimentaria de otros países y con las condiciones de trabajo de otros seres humanos, es posible que prefiera recomendar alimentos que cumplan con esos criterios. Por ejemplo en España, recomendaré aceite de oliva, en lugar de aceite de coco, a pesar de que si atendiera a criterios puramente nutricionales, podría recomendar ambos.

¿Es eso reprochable? Tener una visión más amplia e integradora de factores sociales, económicos y políticos, enriquece el consejo, especialmente en un tema tan vinculado a todos esos factores como es la alimentación, parece bastante más sensato que centrarse en el contenido en unos nutrientes específicos.

Si podemos mejorar el mundo, y nos dan un micrófono para hablar ¿porqué vamos a desaprovecharlo?

¿Están mis intereses económicos sesgando el mensaje?

Si recibo dinero de la industria láctea y a la vez promociono la imprescindibilidad de los lácteos en la alimentación, o si salgo en prensa declarando que un pan concreto en el que yo tengo interés lucrativo es el mejor del mundo y cura enfermedades, o si trabajo para una gran marca de refrescos, mi mensaje estará condicionado por el provecho material que obtengo de transmitirlo.

Sería prudente en esos casos, o bien rechazar dar mensajes de salud relacionados con productos controvertidos en los que tenemos intereses, o bien advertir siempre de nuestra relación económica con dichas industrias, con el fin de que quien nos escuche pueda contextualizar mejor el mensaje.

Por desgracia, rara vez sucede lo uno, ni lo otro ¿Es eso ético? ¿Es más criticable que alguien se deje influir por valores éticos que quien modula su mensaje según quien hincha su bolsillo? A veces, parece que sí.

En palabras del antropólogo francés Edgar Morín: “Una ciencia privada de conciencia humanística es algo tan estremecedor como una conciencia que habla del mundo de espaldas a la ciencia."

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Lucía Martínez    8.ene.2018 10:15    

Dudas de los oyentes de "Esto me Suena"

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El último programa del año lo dedicamos a resolver dudas de los oyentes que habían quedado pendientes:

¿Es saludable la leche de cabra?

La leche de cabra es un alimento perfectamente saludable, es más, resulta menos problemática que la de vaca a nivel digestivo o alergénico, es decir se digiere mejor y produce menos alergias.

El problema es tomarla cruda. Beber leche cruda no es una buena idea, es un disparate hoy en día.

Se ha puesto de moda este año, teniendo un repunte de consumo por culpa de gente que va recomendándola y afirma que la leche pasteurizada no es tan nutritiva.

¿No es mejor la leche cruda?

Los nutrientes que pierde la leche durante la pasteurización son mínimos. Si en casa queremos maximizar los nutrientes y el sabor lo suyo sería priorizar la pasteurizada (leche fresca) en lugar de UHT.

La gran diferencia es que contiene todas las bacterias patógenas y por tanto podemos tener una toxiinfección: campylobacter, E. Coli, Salmonella, Listeria, Yersinia.

En España tenemos claro que la leche cruda es peligrosa, se tiene esa conciencia de seguridad alimentaria. Sin embargo, no lo tenemos tan claro con los quesos hechos a partir de leche cruda que muchas veces se regalan en los pueblos. Así que precaución con estas prácticas.

¿Frutos secos o semillas?

Las pipas de girasol no son un  fruto seco, si no una semilla. Se trata de una duda frecuente. Se debe a que las clasificaciones a veces se mezclan, mezclamos una clasificación botánica con una dietética.

La berenjena, el calabacín o el pepino son frutos de una planta. Pero a nivel dietético no les llamamos frutas, para nosotros son hortalizas, porque vienen del huerto.

Las fresas por ejemplo son “pedúnculos” porque sostienen a la florecita verde que siempre quitamos…

Y efectivamente los cacahuetes o los garbanzos secos son leguminosas, aunque a los primeros los tratemos como frutos secos

¿Qué son frutos oleaginosos?

Oleoginoso quiere decir que contiene aceite, no es ninguna clasificación. Vegetales oleaginosos hay muchos, podemos pensar en aquellos que usamos para fabricar aceite: tenemos de cereales (maíz), de legumbre (soja), de frutos (oliva o coco), o de semillas (girasol). Fijaos la variedad de plantas que son oleaginosas.

Ahí está el motivo, las clasificaciones dietéticas, culinarias o botánicas no siguen los mismos criterios, y por eso a veces la gente se confunde.

¿Es malo el azúcar de la fruta para la diabetes?

Lo de que la fruta es mala para la diabetes es uno de los mayores mitos que hay.

Es cierto que la fruta madura tiene más azúcares intrínsecos que una fruta verde, por eso se recomienda tomar la fruta no muy madura a personas con diabetes, pero desaconsejarla es un gran error. Principalmente porque la fruta es de las mejores fuentes de hidratos de carbono que podemos tomar junto a legumbres y verduras.

El problema de tener mitos con la fruta en una sociedad que además come poca verdura y legumbre es que acabamos provocando que las personas con DM acaben tomando demasiados cereales, pan, galletas, pasta… alimentos que sirven para manejar la DM mucho peor y nos creemos que son los adecuados.?

Una persona diabética debería priorizar la fruta dentro de sus fuentes de hidratos de carbono a los cereales refinados. Sustituir más cantidad de esas harinas por una mayor cantidad de frutas, verduras y legumbres es una gran pauta.

¿Qué debe comer alguien con diabetes de tipo 2?

La misma pauta que acabamos de comentar, que básicamente es seguir una dieta saludable, pero en DM2 hay que hacer una matización importante. Parte de la enfermedad está causada por la resistencia a la insulina, y para mejorar esa situación una de las mejores cosas que se puede hacer no solo es comer sano, sino perder peso.

La pérdida de peso, y especialmente de grasa visceral nos va a llevar a que nuestra insulina vuelva a funcionar mejor. Eso podría dar lugar a que nuestro médico pudiera reajustarnos la medicación para tomar menos, e incluso podríamos llegar a dejar de consumirla si las mejoras son suficientes.

Así que hay más motivos de los que en principio se cree, no es solo “controlar la glucemia”, también mejorar nuestra salud.

¿Son adecuadas las dietas bajas en carbohidratos?

En nutrición evaluar una dieta como alta en grasas, baja en hidratos, alta en proteínas… nos dice muy poco, porque no tenemos información de cómo está diseñada.

Hay gente que hace dietas bajas en hidratos muy bien diseñadas:

-Con verdura, frutos secos, semillas, huevo, pescados frescos… en definitiva, muy saludables.

-Pero también hay gente que sigue dietas bajas en hidratos muy mal diseñadas: mucho bacon, embutido… porque se piensan que eso de comer sin hidratos es hincharse a carne.

Si hablamos de una dieta baja en carbohidratos bien diseñada, puede tener ventajas frente a una dieta convencional ya que es una dieta que en estudios muestra que aumenta la saciedad, que también es útil para manejar la diabetes o algunos riesgos cardiovasculares.

Todo depende de a costa de qué estamos quitando esos hidratos de carbono. Si quitas dulces, harinas, pasta, pan… probablemente mejore tu dieta. Pero si estás quitando frutas, legumbres, tubérculos… pues no tiene por qué mejorar.

Por eso la recomendación para población general es que la dieta sea abundante en frutas, verduras y hortalizas.

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Aitor Sánchez    3.ene.2018 19:01    

Lo mejor sobre nutrición en la red (diciembre)

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  • De Mi Dieta Vegana, una guía para los que tengáis invitados vegetarianos en estas fechas.

 

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Aitor Sánchez   31.dic.2017 10:17    

Recopilación: la actividad de las últimas semanas (diciembre)

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  • Colaboración con la revista Woman con una serie de consejos para una navidad saludable.
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Aitor Sánchez   30.dic.2017 10:12    

Infografía sobre la anemia ferropénica

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Esta infografía, la última de 2017, se corresponde con lo que explicamos en este post.

Os la podéis descargar aquí.

 

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Aitor Sánchez   29.dic.2017 09:36    

Fruta desecada ¿es saludable?

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Desecar la fruta es desde tiempo inmemorial una manera sencilla de conservarla. Aunque hoy en día en nuestro entorno no se hace fruta desecada por ese motivo, si no porque sus cualidades organolépticas y sus uso gastronómicos la hacen deseable.

Nos preguntamos a menudo si la fruta desecada es saludable, si no tiene demasiado azúcar, o si ha perdido todas sus vitaminas. Vamos a dar respuesta a esas dudas en este artículo.

La fruta desecada, ¿no tiene mucho azúcar?

Es cierto que si comparamos 100g de fruta fresca (por ejemplo uvas) con 100g de la misma fruta desecada (pasas), la segunda tiene más azúcar. También más minerales, más calorías, etc.

Esto es porque al desecar lo que hacemos es quitar agua, entonces esa fruta se concentra, pierde peso, pero no pierde nutrientes, a excepción de una parte de la vitamina C y alguna otra de las hidrosolubles por efecto de la deshidratación, pero no es una pérdida reseñable. Por eso saben más dulces.

Eso no quiere decir que “aparezca” más azúcar en la fruta al desecarla. Eso sí, debemos fijarnos al comprarla que no lo hayan añadido azúcar, no es raro que a veces se les de un baño de glucosa para que estén más brillantes. Y por supuesto tampoco estamos considerando aquí la fruta escarchada ni la confitada.

En cambio, si la comparativa la hacemos mediante piezas, como por ejemplo comparar 20 uvas con 20 pasas, o una ciruela seca con una fresca, veremos que las cantidades de nutrientes son muy similares. Salvo en el contenido en agua.

Por tanto, a la hora de calcular una ración razonable de fruta desecada, lo más fácil es comparar con fruta fresca y comer la misma cantidad. Si en fruta fresca, nos comeríamos 3 albaricoques, nos podemos comer 6 orejones (cada uno es una mitad de albaricoque). O si nos comemos un racimo de 25 uvas, podemos sustituirlas por 25 pasas. En peso, se calcula, que la fruta desecada pesa alrededor de un 25% de lo que pesa fresca, pero ese porcentaje es muy variable.

Las frutas desecadas son una opción saludable y pueden sustituir a dulces y chucherías en muchos contextos. Eso sí, sin perder de vista que la mejor opción es siempre la fruta fresca, que entre otras cosas, siempre resulta más saciante y conserva intactos todos los nutrientes.

¿Qué podemos hacer con fruta desecada?

Pues además de comerla tal cual, ya que por su fácil transporte, lo poco que ocupa y por no necesitar preparación, es un snack estupendo para llevarnos fuera de casa, también tiene muchos usos gastronómicos.

Os proponemos dos ideas, una dulce y otra salada:

Bombones falsos sin azúcar añadido: en una picadora o procesadora de alimentos metemos una taza de higos secos que habremos hidratado durante toda la noche en agua mezclada con zumo de naranja, una o dos cucharadas de cacao puro y media taza de almendras. Lo trituramos todo para que forme una pasta, si está demasiado espeso, podemos añadir con cuidado un poco del líquido de remojar los higos hasta obtener una buena textura.

Dejamos la pasta resultante unas horas en la nevera para que se asiente y una vez bien fría hacemos bolas y las rebozamos en coco rallado, cacao puro, pistachos molidos, semillas de sésamo… y listas para comer.

Aliño de albaricoque seco para ensalada: preparamos una vinagreta con aceite de oliva virgen extra y vinagre de jerez (proporción aproximada 1-3) y sal. La batimos con orejones (aproximadamente 1-2 orejones por cada 100ml) hasta que quede una textura fluida, no pasa nada si queda algún trocito. Ya tenemos una vinagreta agridulce ideal para ensaladas que tengan un toque amargo como la escarola o la endivia, también para rúcula. Pega muy bien con queso curado, por ejemplo, y con hortalizas y frutos secos. Para hacer un entrante diferente.

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Aitor Sánchez   21.dic.2017 13:50    

Bancos de alimentos ¿es posible hacer donaciones saludables?

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En las semanas que preceden a las fiestas navideñas es ya un clásico la organización por parte de todo tipo de entidades y comercios de las recogidas de alimentos solidarias destinadas a la población con menos recursos.

Es habitual que en estas loables acciones se dé una lista del tipo de alimentos que más se “necesita” o incluso que se rechacen alimentos que no están en esas listas. Y también es muy habitual que esas listas estén constituidas en su mayoría por alimentos poco saludables que no deberían formar parte de la alimentación de nadie: dulces, galletas, azúcar, cremas de chocolate untables, aceites refinados, cacaos solubles, etc.

La población con menos recursos es la que come peor:

Sabemos que a más bajo el nivel socioeconómico familiar, mayores tasas de obesidad y sobrepeso se encuentran. Lo mismo sucede con otras enfermedades que tienen en la dieta un factor de riesgo importante como es la diabetes de tipo II, que también es más prevalente en los estratos sociales más desfavorecidos.

Por tanto, cuando se recogen alimentos dirigidos a la población con menos recursos, basarnos en criterios de elegir alimentos que aporten muchas calorías, no tiene sentido hoy en día. Lo tenía hace 40 años.

Ahora, es mucho más importante centrarnos en proporcionar alimentos basándonos en criterios de salud y de prevención de enfermedades prevalentes en esa población.

Requisitos habituales de las donaciones:

  • Productos de fácil almacenamiento y de durabilidad larga: esto es, que no se pongan malos en pocos días, y que no necesiten condiciones especiales para mantenerse como sucede con los refrigerados o los congelados.

 

  • Productos de alta densidad nutricional: aunque en este requisito solemos caer en buscar sólo la alta densidad energética, lo cual es un sinsentido habida cuenta de que como hemos comentado la población con menos recursos es también la que presenta mayores índices de obesidad y diabetes. Que sean productos densos en nutrientes, no sólo en calorías.

 

  • Productos que puedan consumirse sin elaboración previa: a menudo van dirigidos a un colectivo que sufre también de pobreza energética, o que vive en la calle. Por tanto si les damos un paquete de garbanzos puede que no tengan como cocinarlo, podemos aportar en su lugar legumbre cocida en bote y otros alimentos de consumo directo, como los propuestos a continuación.

Propuestas de mejora:

  • En lugar de pedir galletas/magdalenas: pan integral aunque sea envasado tipo molde, o bien biscotes o tostadas integrales que se conservan fácilmente.
  • En lugar de pedir sólo aceite: especificar que sea, al menos, de oliva.
  • En lugar de pedir paté: pidamos fuentes proteicas saludables como latas de atún al natural o de sardinas, conservas de moluscos, huevo pasteurizado o en polvo, frutos secos o cacahuetes al natural (los cacahuetes son mucho más baratos que los frutos secos).
  • Si no se aceptan frutas y verduras frescas: tomate en conserva al natural, conservas de acelgas,de cardo, de guisantes, de setas, de pimientos… compotas de manzana sin azúcar, fruta desecada (pasas, higos, orejones, ciruelas)
  • Frescos que aguantan bastante: patatas, boniatos, calabaza, naranjas, manzanas, tomates de colgar, cebollas.
  • No pidamos dulces ni comida insana y prescindible como cacaos solubles, cremas de chocolate para untar, azúcar, bollería… mejor invertir eso en comida saludable.

Dentro de los alimentos que se piden habitualmente, hay varias opciones que son muy adecuadas y podemos mantener: leche entera, legumbre (seca o en bote), cereales sin procesar (arroz, avena…) o pasta.

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Aitor Sánchez   12.dic.2017 20:19    

Consejos para la anemia ferropénica

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¿Qué es?

La anemia ferropénica es una enfermedad en la que los glóbulos rojos de la sangre no tienen suficiente hemoglobina. La hemoglobina es la encargada de transportar el oxígeno a las células. La hemoglobina necesita hierro para hacer su función, y cuando no lo hay o no en cantidades adecuadas, es cuando nos encontramos ante este tipo de anemia.

Por eso una persona con anemia se siente débil, cansada y puede sufrir además mareos o dolores de cabeza. También caída del cabello, uñas débiles y menos resistencia a infecciones. Si la anemia es muy grave, o se mantiene en el tiempo, puede tener consecuencias más graves como lesiones cardiacas. En niños puede dar lugar a problemas de desarrollo y crecimiento.

¿Qué la causa?

La anemia puede estar causada por:

  • Pérdidas de sangre habituales: es el caso de las mujeres en edad fértil, que son uno de los grupos de población con mayor prevalencia de anemia, debido a la pérdida de sangre que supone la menstruación. También puede suceder en personas con alguna patología que haga que tengan hemorragias internas frecuentes (por ejemplo una úlcera). O bien por una pérdida de sangre importante en un momento puntual como puede ser un parto, o un accidente o lesión grave.
  • Problemas de malabsorción: en enfermedades que causan lesiones intestinales, como la celiaquía, el Crohn o la colitis ulcerosa, puede que el hierro (y otros nutrientes) no se absorban correctamente.
  • Dieta deficiente: aunque en los países desarrollados no es frecuente que la anemia esté causada por un problema dietético, si sucede en zonas menos favorecidas, con acceso limitado a alimentos o con hambrunas. También puede ser una consecuencia de una dieta muy restrictiva o mal planteada, o de un TCA.
  • Derivada de otros problemas de salud: por ejemplo los que hacen que los glóbulos rojos se destruyan a más velocidad de la debida, o el consumo prolongado de algunos medicamentos.

¿Cómo se cura?

En general, la anemia ferropénica se resuelve fácilmente con suplementos de hierro orales. En casos muy graves pueden ser necesarias transfusiones o medidas más drásticas como la administración de hierro intravenoso, pero no es lo habitual.

Por supuesto, al mismo tiempo que se remonta esa anemia con un suplemento de hierro adecuado, que debe estar pautado en su dosis y forma por un profesional, habrá que solucionar las causas de esa anemia, tanto si son dietéticas como si son consecuencia de otro problema de salud.

Es importante tener presente que una anemia ferropénica instaurada es difícil de remontar solo con dieta. Y también es muy importante no suplementarnos por nuestra cuenta, ya que un exceso de hierro puede ser nocivo. Tampoco debemos confiar en medicinas alternativas o jarabes de hierbas, ya que no son efectivos y pueden agravar un problema que se solucionaría fácilmente con un simple suplemento

¿Cómo prevenirla?

Es habitual que el principal consejo dietético que se da para prevenir la anemia sea el de aumentar el consumo de carnes rojas y vísceras como el hígado.  En realidad, en una población cuyo consumo de cárnicos está por encima de lo recomendado, no parece que sea un consejo muy eficiente, ya que la anemia sigue sucediendo en los grupos de riesgo aún a pesar de ese consumo.

Se suele justificar ese consejo tanto por el contenido en hierro de esos alimentos, como en la mejor absorción del tipo de hierro que contienen (hemo) frente al que contienen los alimentos de origen vegetal (no hemo).

No obstante, es mucho mejor consejo recomendar el aumento de alimentos vegetales ricos en hierro, que además son más saludables y aumentar su consumo mejorará a nivel global la dieta, con la pequeña precaución de consumirlos junto a fuentes de vitamina C. La vitamina C reduce el hierro de su forma férrica a la ferrosa y esto hace que la absorción de ese hierro aumente muchísimo, llegando incluso a triplicarse. De hecho, la población vegetariana tiene una prevalencia de anemia similar a la del resto de la población.

Son alimentos ricos en hierro las legumbres, los frutos secos, la fruta desecada, las hojas verdes, los cereales integrales… y ricos en vitamina C cualquier fruta o verdura sobre todo si se consume cruda.

Y en cuanto a los alimentos de origen animal, los moluscos suelen ser ricos en hierro (berberechos, almejas, mejillones…), también el resto de mariscos, el pescado o el huevo. Aconsejar el consumo de estos alimentos parece más sensato que el consejo habitual de aumentar el consumo de carnes rojas.

También es un buen consejo separar la toma de café o té de las comidas principales, ya que tienen unos compuestos que secuestran algunos minerales, entre ellos el hierro, y hacen que en vez de absorberlos, los expulsemos con las heces.

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Aitor Sánchez    7.dic.2017 16:51    

Recopilación: la actividad de las últimas semanas (noviembre)

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  • Sobre las visitas escolares a fábricas de refrescos. Entrada invitada en Mi Dieta Cojea.

 

 

  • Y como cada mes, el artículo para Eroski: ha tocado sobre azúcar y fruta.

 

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Aitor Sánchez   30.nov.2017 10:08    

Aitor Sánchez García

Bio El blog de Aitor Sánchez #NutriciónRTVE

Creo que la alimentación es la manera más placentera de ayudarte a estar sano y disfrutar. Desgraciadamente lo que nos dicen que es saludable no siempre se corresponde con lo que realmente lo es. En este blog aprenderás a identificar qué comida es realmente saludable con un punto de vista global y sentido común. Las dietas aburridas son un insulto a lo que hacemos los dietistas-nutricionistas, que es acercarte a un disfrute sano de esta maravilla que es la alimentación. Me puedes encontrar también en @Midietacojea
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