10 posts de mayo 2010

Un súbito y violento ataque de frío

(Fragmentos extraídos del libro Ébano, de Ryszard Kapuscinski - Fotos: Ale R.)

 

La primera señal de un inminente ataque de malaria es una inquietud interior que empezamos a experimentar de repente y sin ningún motivo claro


 

Algo nos pasa, algo malo

 

Todo nos irrita. Sobre todo la luz, detestamos la luz. Nos irrita la gente: sus voces estridentes, su repugnante olor y su tacto áspero


Pero tampoco tenemos demasiado tiempo para experimentar semejantes ascos y repugnancias, pues al cabo de poco rato, a veces de repente y sin haber dado ninguna señal de aviso, se produce el ataque


Es un súbito y violento ataque de frío. Un frío polar, ártico


Como si alguien nos cogiese desnudos, abrasados por el infierno del Sahel y del Sáhara, y nos lanzase directamente al altiplano helado de Groenlandia


En un segundo empezamos a sentir frío, un frío terrible, espantoso, espectral.


Empezamos a tiritar, a temblar, a agitarnos. Sin embargo, no tardamos en darnos cuenta de que no se trata del mismo temblor que conocemos de experiencias anteriores- de cuando, por ejemplo, pasamos mucho frío en la intemperie de un invierno-, sino que nos atenazan unas vibraciones y convulsiones que al cabo de poco tiempo nos desgarrarán en jirones


Y para intentar salvarnos, empezamos a suplicar ayuda




***Play4africa lucha para prevenir la malaria. Durante nuestro paso por África llevamos entregadas más de 6.000 mosquiteras con insecticida de larga duración... Es sólo un pequeño granito de arena para intentar frenar una de las enfermedades más letales (y prevenibles) de África.


Hasta pronto!!! besos desde Zimbabwe ... mañana nos vamos a Botswana y me quedo de nuevo sin conexión a internet.


Ale 

 

En Nairobi seguía lloviendo

Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma. Pero esta vez llegó sólo la tormenta. La calma, perezosa, tardó más de 30 días en llegar. Llovió sobre mojado, y cuando llueve así: las palabras se evaporan.



Fueron días duros, de esos que te dejan un inquietante sabor agridulce. El proveedor de mosquiteras nos dejó colgados con la mitad del pedido que esperábamos en Kenya y tuvimos que encontrar a un proveedor local para completar las entregas. El container, de nuevo, se quedó retenido en la aduana: trámites, desesperación, cansancio. La tensión por los cielos y alguna que otra discusión interna.  ¿Qué le vamos a hacer? Son muchas horas juntos y hay decisiones que tomar. Y por si fuera poco se me rompió la cámara con la que hacía los vídeos grrr!



La expedición exige un ritmo. Madrugamos, conducimos una media de 8 horas diarias y al llegar a destino hay que revisar los coches, montar el campamento, cocinar, fregar, recoger, volver a madrugar y sumado a eso tengo que coordinar el material de entregas y las visitas a los proyectos, así como hacer las fotos de la expedición y prepararlas para enviar a los medios de comunicación en España y, de verdad,  hay días en que es simplemente agotador! 

Pero no son los pequeños obstáculos en el camino, ni el ritmo acelerado de la expedición, lo que aniquila las palabras. Son las vivencias acumuladas. Son las emociones sentidas. Son las historias que se asoman detrás de cada persona, de cada mirada. El alma se encoge un poco más cada día. Quieres cambiar el mundo, pero no sabes ni por donde empezar y ellos, los protagonistas, los invisibles, te reciben siempre con una sonrisa.



Estas son algunas de las sonrisas que dejamos atrás, en Etiopía


(Mujer etíope cargando a su hijo - Foto: Ale Ramírez)


  (Niña etíope con manta tradicional - Foto: Ale Ramírez)


 (Joven etíope posando fuera de su casa, en Fitche " Foto: Ale Ramírez)

 (Joven etíope  " Foto: Ale Ramírez)


(Niña de la población de Fitche, al norte de Etiopía - Foto: Ale Ramírez)

(Joven de  Fitche, cargando una cesta - Foto: Ale Ramírez)




 (Joven etíope, en Fitche " Foto: Ale Ramírez)



P.D:  Sí, ya lo sé no tengo excusas!! Pasaron demasiados días sin decir nada. Lo siento, de corazón. Ayer que leía sus comentarios me daba cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde la última vez, en realidad no estaba consciente de ello. Gracias a todos por su paciencia, sus ánimos y sus mensajes de apoyo, no se imaginan cuánto calor y motivación se siente al leerlos.


Hasta la próxima!


Un abrazo desde Zimbabwe.



 (Trabajador del Hospital Comunitario de Atupele, en Malawi " Foto: Ale Ramírez)

 

Unas imágenes que valen más que mil palabras

He querido en esta ocasión ofreceros como se vive esta aventura a través sólo de vídeo. Perdonarme si no no me extiendo más en este post, pero estoy segura de que todas las palabras que se me hubieran ocurrido nunca transmitirían tanto como estas imágenes...



Imagen: Julio Recio

Montaje: Estela López

Prometo seguiros narrando esta experiencia inolvidable en los próximos post... ok!!

Niñas o mujeres...


Everes, una de las futuras madres que dara a luz en un mes


Everes está a punto de dar a luz. Es una joven malauí de 16 años que dentro de un mes por primera vez va a experimentar la sensación de ser madre. Ya está de 8 meses y me sorprende porque apenas se le asoma la barriga.

Le agrada que se lo diga. Con una sonrisa tímida me contesta que es por ser primeriza. Tiene una figura envidiable pero el hecho de tener todavía cuerpo de adolescente también afecta al estado del embarazo.

Desde nuestro punto de vista es todavía una niña pero aquí en África a su edad, ya son consideradas mujeres adultas con responsabilidades, sobre todo en el mundo rural.

Está entusiasmada y al mismo tiempo asustada. Lo unico que le importa es que su niño nazca sano y evitar riesgos durante el embarazo. Por ello acude a charlas de información y preparación.

África cuenta con la tasa de mortalidad materna mas elevada del mundo. La falta de recursos sanitarios está entre los principales motivos pero también las costumbres. Aquí lo natural es dar a luz en sus casas. Existe una cierta desconfianza hacia el medio hospitalario, demasiado alejado de las practicas tradicionales. En muchas etnias el parto va acompañado de ritos y ceremonias.

Richard Kamalizemi, sanitario del hospital de Alinafe, en una de las charlas para embarazadas


Contra esta falta de control luchan los sanitarios locales como Richard Kamalizemi. Cada semana futuras madres caminan desde su poblado al hospital de Alinafe para escuchar sus charlas. Sigue caso por caso desde el primer mes de embarazo.

Dudas, eliminar percepciones o leyendas falsas , asesoramiento todo para llevar un embarazo saludable y bajo observación.

Mujeres embarazadas en las charlas informativas del hospital de Alinafe, en Malawi






Los huérfanos del SIDA


Ness junto a sus nietos

Estas son las caras que cuentan las reales consecuencias del VIH en África. Ness se ha quedado a cargo de sus dos nietos tras la muerte de los padres. El SIDA ha sido la causante de esta trágica historia y de muchas más.


Ahora esta anciana malauí tiene que afrontar una situación nada fácil. Bajo el velo de la pobreza y sus pocas fuerzas, debido a la edad, se ve obligada a cuidar de dos pequeños que probablemente estén infectados por esta enfermedad que causa la muerte de millones de africanos al año.


Una luz se ha asomado en su difícil vida. El orfanato del hospital Alinafe ayuda a mujeres que sufren la misma situación. Es un proyecto que empezó por la impotencia de ver como recién nacidos huérfanos no sobrevivían ante falta de leche materna.


Aquí la necesidad se fue ramificando. Las abuelas a cargo de estos pequeños reciben ayuda tanto médica como psicológica. Acuden a charlas de información que les guía para cuidar de sus nietos con la cabeza bien alta. Comida, formación en costura y nutrición, y sobre todo una mano amiga.


Entre los lloros del pequeño esta valiente mujer nos contaba su historia. Una historia desgarradora. A pesar de la tristeza de su mirada por la muerte de su hija y las continuas visitas al médico por la debilidad del pequeño al estar infectado, la esperanza se dibuja en su rostro.


No entendía sus palabras en Chichewua. Una de las hermanas cooperantes del orfanato nos hacía de interprete pero aún sin hablar el mismo idioma... una mirada era suficiente para entenderle.


El modo en el que cogía a estos pequeños mostraba la gran fuerza con la que los está sacando adelante.


Estos niños junto a su abuela también forman parte del programa del orfanato


El SIDA, una enfermedad que afecta al 14 por ciento de la población en Malawi. Es uno de los países con mayor porcentaje después de Sudáfrica y Botswana.
A pesar de estas cifras, han bajado. La información cada vez es mayor y una enfermedad como esta siempre ha sido tabú entre la población africana. Esto está cambiando África se está abriendo. Aún así todavía es el continente dónde se detectan los mayores casos de VIH.

Play4africa llega a su ecuador

Desde Egipto hasta Tanzania. Ya hemos llegado al ecuador del viaje. Dos meses se han cumplido desde que dejamos Almería para embarcarnos en esta aventura llena de anécdotas de las que todos hemos aprendido. Días, momentos, pequeños instantes. Cada uno de ellos con una esencia propia e inolvidable.

Con el despertar del rezo del muecín al amanecerAlexandría, El Cairo, Giza han sido escenario de partidos de fútbol improvisados en medio del desierto.


Cenas y charlas a orillas del mar Rojo antes de dormir bajo un cielo repleto de estrellas.

Equipamientos deportivos para los niños en Egiptoiluminaban sus rostros.


Acampadas libres en praderas ubicadas cerca de poblados dónde amablemente nos cedían hospedaje.

La sorpresa de ser invitados a una mezquita y compartir té y risas con habitantes de Kassala. Sin entender una sola palabra los gestos se convirtieron en el lenguaje internacional y las miradas en una mutua complicidad.

La alegría que se respira en estos campos de refugiados, a pesar de su triste situación, es admirable.

Más balones, camisetas, botas para los pequeños sudaneses que nos recibían con curiosidad y mucha alegría.


1500 niños en Zway, Etiopía paseos junto a ellos. Son los pequeños acogidos en la misión de las madres salesianas dónde se está haciendo una labor espectacular. La educación, salud, futuro de estos niños son objetivos de estas cooperantes con una única satisfacción dedicar su vida a ayudarles.


Musungu, Karibu bienvenido blanquito.. así empezamos nuestro viaje en el África negra. Los musungus resultamos extraños, desconocidos para muchos poblados perdidos entre las montañas keniatas. No es despectivo. la gracia e inocencia en su tono resulta agradable.





Vestidos tradicionales, con la creatividad de chapas de refrescos como decoros, acompañado de bailes locales desprenden una energía envidiable.

Kenia ... mosquiteras para sus gentes. Un granito que aportamos para prevenir una de sus grandes condenas la Malaria.



Educar en prevención es el trabajo de AMREF. Un proyecto que trabaja a fondo para hacerle llegar a la población un mensaje "más vale prevenir que curar". Aquí esto si es una cuestión de supervivencia.



El fútbol, un deporte que está cambiando la vida de muchos niños que duermen en las calles de Kibera, en Nairobi. Su fuente de energía para seguir hacia delante y pensar en futuro. Admirable el trabajo del educador Jack. Un antiguo niño de la calle que se ha convertido en talismán para los de hoy.

Balones, camisetas, botas para vestir los campeonatos de estos niños.


Continuamos con el viajeTanzania. Manadas de elefantes atravesando carreteras. Un país con una naturaleza salvaje espectacular. Sus gentes desprenden alegría y también una tranquilidad que a mucho europeo de capital sacaría de quicio. "Pole, pole" (despacio, despacio) esto es África. Aquí la prisa no es sana.



Iringa la ciudad con mayor porcentaje de VIH de todo Tanzania. Los doctores pelean contra ella. Las ganas están pero faltan los medios.


Las mujeres soportan bidones de agua sobre sus cabezas. En realidad es un medio para transportar cestas de fruta, troncos, maletas... Sorprendente la fuerza y el equilibrio que tienen. Intentarlo es toda una hazaña imposible. Solo ellas son capaces, nacen y crecen educando esa fortaleza. Esa fortaleza de la mujer africana me ha eclipsado.... solo puedo sentir admiración por ellas. Son las que llevan todo el soporte familiar.... cuidan de los niños y se encargan de laborales tan pesadas como recogida de agua y alimentos.


También bicicletas, cientos de ellas se ven por las carreteras como medio de transporte de agua.


Son tantos los agradecimientos que necesitaría cientos de posts para nombrar organizaciones, instituciones, personas, lugares.


Empieza la cuenta atrás desde Malawi dos meses. Zimbawe, Botswana, Namibia, Sudáfrica Continúan las entregas, continúan las historias, continúa África.




La belleza de la identidad masai



Dirección hacia Dar es Salam, la capital de la gran Tanzania. Desde Kenya nos adentramos en la sabana tanzana. Mujeres con pesados bidones sobre sus cabezas llevan agua a sus hogares. Desde las ventanillas de nuestros coches las observamos. Burros y bicicletas cruzan la vía, otros medios de transporte también muy utilizados aquí en África.


Sus vestimentas son inconfundibles mantos masai. La etnia más popular y poblada de la zona. Pulseras, collares y pendientes adornan su cuerpo. Son una tribu que cuida cada detalle de su estética. No es solo una cuestión de belleza sino también cultural y de orgullo como tribu. Orejas con grandes agujeros dilatados y cicatrices en las mejillas son otros símbolos de identidad masai.


Estas marcas con forma de círculo o rayas verticales también son un remedio curativo para ellos. Alivian el daño que les provoca el sol a los vista impregnando medicina casera sobre ellas. Una receta que no sabemos hasta que punto será efectiva. Lo que sí es cierto es que todavía les hace más extraños y misteriosos. Lo saben y son conscientes de la curiosidad que representan para los turistas. Muchos de ellos hacen negocio. Organizan visitas a sus propios poblados y en algunos casos incluso te piden dinero por hacerles una foto.









Llegamos a uno de sus poblados con arquitectura de pequeñas cabañas redondas de adobe y paja. La danza del guerrero y bailes tradicionales de sus mujeres fueron el saludo de bienvenida. Hombres y mujeres con una condición física envidiable.

Se les caracteriza por su imagen y actitud altiva pero nos hicieron sentir como en casa contándonos historias sobre sus costumbres.

Incluso me prestaron un pedacito de ellos y me bautizaron con un nombre masai... Nanyorri






Después de hablar con uno de los grandes guerreros me dio la impresión de estar en otra época al escuchar su historia. Se convirtió en uno de los más fuertes y valorados en el grupo tras matar a un león con su lanza.


La magia envuelve este lugar pero también las dificultades. Agua, educación y salud. son los problemas que sufre esta tribu. Con un rotulador permanente escribían sobre un trozo de cartón estas tres carencias por las que luchan día tras día.







La Malaria afecta a la salud de estas familias sobre todo de los más pequeños. El equipo de play4frica repartió mosquiteras entre las mujeres masais y lo celebraron a lo grande. Un obsequio tan poco significante para nosotros y tan esencial para su supervivencia.






El futuro de la infancia masai


Mwajabu, junto al buzón de sugerencias de la escuela. Aquí todos participan.

Mwajabu, así se llama esta niña Masai. Tiene 17 años y las cosas muy claras. Le gusta estudiar ciencias, dar toques al balón con sus amigos y representar obras de teatro. Es una de las niñas escogidas para estudiar en la escuela Orkeeswa. Un proyecto que le da la oportunidad a los pequeños masais sin los recursos suficientes para poder acceder a la escuela secundaria.

Partimos desde Arusha, una de las grandes ciudades tanzanas, ubicada en un lugar privilegiado... la falda del Kilimanjaro. Un camino de poblados masais, manadas de elefantes y la naturaleza en su estado más puro. Una sensación inexplicable, una sensación de libertad...

Vamos cargados de equipamiento deportivo hacia el poblado de Molundi. Nos esperan Jenny y Melissa, cooperantes del proyecto, para dirigirnos hacia la escuela por la que han apostado y renunciado a volver a sus países.

Es la hora del recreo y los estudiantes juegan en su cancha de tierra al baloncesto. El juego acaba a nuestra llegada. Todos guardan las pelotas para recibirnos y enseñarnos sus aulas, sus libros, la huerta dónde también se les educa en agricultura. Esta es una asignatura esencial para su día a día, es la base de subsistencia entre sus gentes, junto al pasteo de ganado.


Mwajabu junto a un compañero del colegio a su profesora Jenny, en el cultivo dónde aprenden técnicas de agricultura

Tras la visita por las aulas, el canto tradicional de estos pequeños iniciaron un improvisado partido de fútbol con todo el equipo de Play4africa. Entre ellos más de una promesa del fútbol y sobretodo apasionado de la liga inglesa. Este niño de 12 años tiene un sueño.. llegar a jugar en la liga inglesa, en el Chelsea. Incluso me firmó en la mano un autógrafo para recordarme que algún día ese deseo se hará realidad.

El gobierno tanzano cubre hasta la primaria pero son muchos los niños masais que se quedan estancados. Con sus recursos, acceder a una educación superior no es fácil y menos si se trata de niñas. Con proyectos como estos se amplían las oportunidades.

Esto se suma al rechazo por parte de la etnia masai a que sus hijos estudien. Sus costumbres se basan en otros valores. Prefieren la ayuda en el hogar recogiendo agua de los pozos o preparando leña para el fuego. Aquí las necesidades son otras, los estilos de vida son tan diferentes que como occidentales no podríamos llegar a entenderlos.

Dejando de lado este fino debate, ¿Son ellos, los pequeños los que deben tener la información suficiente para decidir sobre su futuro?

En esta escuela se trabaja para concienciar sobre la importancia educar a los niños. Cada vez son más las familias masais que abren esa fina barrera cultural.


(Melissa y Jenny cooperantes de la escuela)

Jenny es una profesora que viene desde Canadá y asegura que nada le provoca mayor satisfacción que enseñar. Aquí todos quieren aprender y según ella su aportación se multiplica cuando ve las ganas de estos pequeños.

A pesar de haber sufrido la Malaria y de no tener acceso al agua potable, no es algo que le preocupe. Vivir como ellos, con sus mismos problemas todavía le motiva más para continuar con su trabajo.

Kibera, la gran olvidada

Así es Kibera. Una barriada pobre ubicada a las afueras de Nairobi, en Kenia. La más grande de todo África. Aquí conviven más de 1 millón de keniatas sin apenas recursos. Su inaccesibilidad al agua potable y la falta de saneamiento personal expanden enfermedades en cada hogar.

Al entrar en el barrio se puede respirar un terrible olor a pobreza. Las calles están sucias y las viviendas son chabolas completamente destruidas con menos de 15 metros cuadrados dónde conviven familias numerosas.


La principal causa de muerte son los incendios provocados por el mal estado del cableado de la ciudad. Viven tantas personas en una misma casa que es imposible salvar sus vidas.


Este es un problema con una solución pero poca iniciativa por parte de las autoridades en Nairobi, incluso del propio gobierno keniata. Como otros muchos problemas a los que se les da la espalda. La educacion, el agua, los hospitales... Kibera no interesa.



Son los invisibles a los que no interesa mirar. En cambio, los habitantes de Kibera forman casi la mitad de la población de Nairobi.

El centro de la ciudad presenta todo tipo de comodidades en cambio al salir a las afueras te encuentras con un mundo aparte, como si nos adentráramos en otra localidad, incluso en otro país plagado de miseria.



Estas son las caras de la injusticia.Niños que viven en la calles de Kibera sin un hogar, sin comida y sin un futuro.

Son pequeños con graves problemas personales y sin las inquietudes de un niño. Les ha tocado vivir una vida que no les corresponde. Las autoridades no miran hacia ellos pero existe organizaciones y personas que han encontrado la forma de insertarlos en la sociedad y devolverles la niñez el deporte ha cambiado sus vidas.



Todavia queda un largo trabajo por delante. Cientos de niños siguen en la calle.

La radio de la esperanza



Los medios de comunicación pueden ser una buena herramienta para llegar a la gente y eso lo saben muy bien en una pequeña comunidad keniata. Ven en ellos una buena oportunidad para prevenir y concienciar a su comunidad sobre los problemas que viven. Por esto han hecho fuerza para tener su propia radio rural. Transmiten mensajes que pueden salvar la vida de muchos. Malaria, SIDA y Agua son los temas estrella en esta radio de nombre Mangelete.


Han conseguido que el Gobierno apoye esta iniciativa y se ha convertido en el ejemplo a seguir para otras comunidades. Todos los lugareños pueden participar a través de los debates que se crean en los programas de salud. Es su oportunidad para preguntar dudas y contar sus propias historias.


Conduciendo 120 Kilómetros desde Nairobi, en tierra de nadie entre baobabs se escondía este pequeño estudio de radio. Allí nos recibió el equipo y pudimos escuchar una de las voces que retransmite cada día en directo. Joseph es un lugareño colaborador. No solo participa en las charlas de salud sino que también tiene su propio programa de música porque aquí en África la música forma parte de su cultura, de su forma de vivir.





La música y la cultura se fusionan entre los contenidos de salud. "La música es vida" , así la describía Joseph mientras escogía la siguiente canción con ritmo africano. Con una sonrisa en la cara y su locución energética en kikamba, su idioma local, presentaba el siguiente tema.


El esfuerzo por desarrollar este medio ha animado a muchas marcas kenianas. Han conseguido sus propios beneficios a través de la publicidad. Esta radio de la esperanza todavía tiene mucho que contar.

RTVE.es con África


Este continente es demasiado grande para describirlo.
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