6 posts de noviembre 2007

Al son y al olor del dinero

Hasta Rafa Benítez está en el alambre. La pujanza económica del fútbol inglés y sus evidentes carencias estructurales han acabado provocando una situación bastante atípica. Seis banquillos han cambiado de inquilino en catorce jornadas de la Premier. Algo que choca, que resulta paradójico, si admitimos que la idea global siempre ha alabado la longevidad de los entrenadores en el fútbol británico. Han caído seis más el seleccionador inglés, claro. Ya sabemos que las Islas no estarán representadas en la Eurocopa. Casi todo falla, más allá de la nacionalidad de los futbolistas, inconveniente común en otras potencias balompédicas europeas. A estructuras muy anquilosadas se unen además inversores que poco saben de fútbol, debido a sus lugares de procedencia, sin la tradición, la pasión y los valores que encumbran al deporte más arraigado y universal. No tienen ni idea de cómo va el asunto en la alta competición, pero son los jefes, los dueños. El márketing y el negocio extienden el fútbol, el dinero manda, pero las raíces y evolución de ese fútbol están muy por encima, y no sólo en Inglaterra. Lo de Piterman, europeo que se creía saber mucho de fútbol.

A diferencia de esa exótica oleada de extraños jefes, los muchos futbolistas también extranjeros que llegan a la Premier suelen jugar mejor que los ingleses. Pero el origen de los males está en que los de casa no disponen de oportunidades para hacerse con el sitio. No se repara en el típico tailandés de turno, de pasado turbio, sino en los chavalitos africanos que se buscan la vida y llenan estadios en cada partido. Menos mal que la afición inglesa no entra al trapo. Y se está divirtiendo con el espectáculo, descubriendo estilos que combinan mejor el talento y la competitividad. Como los pilares se resienten, gente como Bobby Robson no se cansa de repetir que la culpa es de los extranjeros. Pero a él nadie le acusa de ser el típico inglés, renombrado, de esos que hay en cualquier sitio y hacen prevalecer sus oscuros intereses sobre el bien general. Tampoco nadie pide explicaciones a los directores deportivos, jefes ejecutivos, mánagers y coachs, de antes y de ahora, que no han sabido progresar acorde con los tiempos. Cualquier responsable de fichajes de un club inglés puede interesarse más por cuánto mide un jugador que por otro tipo de virtudes y valores. Eso es atraso. Ahora, decíamos ya, Beckham pide un seleccionador extranjero de primer nivel. Para hacer un equipo competitivo hay que tener buen entrenador. La llegada de Juande no será la última. Los nombres de Lippi, Mourinho, Hiddink, Capello, Schuster, Van Gaal y demás han llenado páginas. Hasta se ha dicho que el Birmingham City quería a Lippi. El lío, pues, es morrocotudo en el fútbol inglés, donde el espectáculo está sobre la hierba y el dinero en los despachos. Y el espectáculo siempre ha sido sinónimo de buen fútbol.

Tiene cojones que dos archimillonarios americanos vengan a decirle a Benítez que se calle y se dedique a entrenar, que de qué va eso del mercado de invierno. Ya sabemos cuál es la reacción de Anfield, que debía expresar su opinión ante tal encontronazo. "Rafalution", rezaba una de las pancartas. Los aficionados del Liverpool convirtieron el partido frente al Oporto y prolegómenos en un alegato a favor del técnico madrileño, incuestionable para ellos, le adoran. Los reds han ganado una Copa de Europa y han alcanzado otra final en las tres temporadas de Benítez, ya sólo falta ganar la liga, lo que no se logra hace 17 años. Era el reto para este año, lo que se dijo a principio de temporada. Al entrenador se le podrá reprochar que no ficha talento, que a su plantilla le falta algo, que mira más a Reina que a la portería del otro, hasta le han sacado que Pako Ayestarán, ayudante suyo hasta hace dos meses, era la clave del éxito, pero nadie le echaría en cara su falta de compromiso, profesionalidad y dedicación. Habría que saber detalles de la ruptura de ese tándem que ha acumulado prestigio y títulos en los últimos tiempos. Ya veremos cómo acaba la historia, cualquier cosa. De Mourinho, que ahora parece estar dispuesto a suceder a McClaren, ya se ha publicado también que será sustituto de Benítez. De locos. ¿O no? El portugués, a Anfield. Y Rafa, con los pross, bien indemnizado, con otro reto. Demasiado vaivén figurado. Lo que se dice en la prensa.


Como estará el empedrado que quien era el primer favorito en las apuestas ha caído a la sexta. Billy Davis (Derby County), entrenador del colista, cayó el lunes, poco después de una derrota más y del anuncio de que iba a haber mucho dinero para fichar en enero. Había renovado hace algunas semanas, ya que todo el mundo sabe que no hay potencial ni plantilla para conservar la categoría, aunque los carneros sí son el equipo con más ingleses. El Arsenal juega sin ellos. Los dos polos. Si hay dinero, se fichan foráneos. Pero por qué. Porque juegan mejor, hay muchos que sí, aunque quizás habría que calibrar también la influencia de un mercado boyante y deseoso. Ý cuanto más dinero se mueve, más crece el negocio. Ese mundo no se cuenta en la prensa, más pendiente del nuevo look de la última estrella.

El primero fue Mourinho, al que Abramovich, otro de sonora irrupción, acabó echando y pagando, se supone. Sammy Lee (Bolton), Martin Jol (Tottenham), Chris Hutchings (Wigan) y lo de Steve Bruce, que ha dejado el Birmingham City, con el que parecía implicadísimo, para fichar por el Wigan, por debajo de su equipo en la tabla, penúltimo y con ocho derrotas consecutivas. Que no se ha ido al Arsenal. Resulta también que Paul Jewell sustituye a Davis en el Derby después de rechazar la oferta de regresar al Wigan, donde recala el que ha dejado tirado al Birmingham, adonde por si fuera poco llega Alex McLeish, a quien seduce más salvar a uno de los modestos de la Premier que proseguir el excelente trabajo que estaba desarrollando con la selección escocesa, a la que Walter Smith también cambió por el Glasgow Rangers a principios de año. Vaya lío. Los clubes pagan mejor que las federaciones. Lo de siempre, los mejores entrenadores están en los clubes y no con las selecciones, salvo deseo expreso de los técnicos afectados. Pero en la Premier hay espectáculo y mucho dinero. Es lo que importa, parece, lo que hay.

Recordamos Menú Premier para fin de semana en TVE (15ª jornada)

Sábado 1 diciembre: Aston Villa-Arsenal (La 2, 18.15)

Domingo 2 diciembre: Liverpool-Bolton (Teledeporte, 16.00)

Ambos partidos podrán seguirse a la vez en www.rtve.es/premier

La Eurocopa queda huérfana

Ninguna selección británica veraneará en los Alpes. Los inventores del fútbol se han quedado atrás. Anticuados. Al tiempo, parece que el Arsenal juega el fútbol más vistoso y efectivo del planeta. Walcott es el único inglés y británico con el que cuenta habitualmente Arsène Wenger. Tiene 18 años. Al mánager no le importa la edad ni la nacionalidad de sus chicos. Sale a jugar sin británicos en el once inicial y la afición se pasa la tarde aplaudiendo el fútbol de Fábregas y compañía. Da igual de dónde sean los chavales. Eso es lo de menos en un mercado especializado en llenar campos y televisores. El espectáculo lo es desde siempre y está por encima del origen de los peloteros. Sí resulta chocante, paradójico, que el fracaso futbolístico más grande en la historia del fútbol de las Islas coincida con el esplendor económico de la Premier League, donde además Arsenal y Manchester United son ahora la referencia europea. Inglaterra, Escocia, Gales y las dos Irlandas lo verán por la tele. Verano depresivo. Y no se trata de un Mundial, es un Europeo.

Las voces balompédicas inglesas más nacionalistas se alzan para solicitar un límite de foráneos para no perjudicar más a la selección, pero nadie pide explicaciones a técnicos y estructuras, que no han sabido progresar adecuadamente en el plano táctico. Que McClaren haya sido seleccionador sólo podría pasar allí y también en España, como se ha comprobado. Políticas que poco tienen que ver con el fútbol. Después de la debacle, David Beckham ha apostado por la contratación de un técnico extranjero reputado. Todo un síntoma. Inglaterra es diferente, allí el euro todavía suena a chino, conducen por la izquierda, el continente queda muy lejos... Admisible. Pero no que el fútbol siga anclado en valores tan loables como regañados con la modernidad y la competitividad que despliegan equipos y selecciones cuyos entrenadores saben que los bloques se arman desde atrás y que la portería contraria ya se acercará. Los ingleses están acostumbrados a jugar un fútbol más emocionante, más bonito, de ida y vuelta, aunque menos competitivo de puertas afuera, donde las pizarras gobiernan casi siempre desde que Trapattoni era jovenil. El dilema esconde trampa.

No podemos olvidar tampoco que los británicos (hay que incluir al Celtic) se mantienen al frente del palmarés de la Copa de Europa, igualados con los italianos, claro, y con las Copas de Madrid (9) y Barça (2). Liverpool (5), Manchester United (2), Nottingham Forest (2) y Aston Villa son los únicos equipos ingleses en conquistar el trofeo más preciado, hasta cuatro campeones, más que nadie. Eso sí, en los últimos 23 años, sólo dos títulos. Aquel increíble desenlace del Camp Nou en la portería de Oliver Kahn y el premio al método Benítez, aderezado, eso sí, por la épica de la remontada de Estambul, otro rasgo de identidad del fútbol inglés. Pobre bagaje para la escuela otrora más influyente. Momentos de reflexión. Otra vez. La portada del periódico The Sun amanecía el jueves con un balón pinchado. Estrategas como Wenger, Benítez y Mourinho han colocado a sus equipos en los primeros peldaños, sólo superados por la grandeza del Manchester United y la inigualable figura de Ferguson. Ahora ha llegado Juande Ramos. Lo que dice Beckham. Con Eriksson, Inglaterra tampocó brilló en exceso, pero no era tan vulnerable. El sueco demuestra condiciones con el Manchester City.

Cuando Wenger llegó a Londres, nadie le conocía, hasta le sacaron chistes en la prensa, venía de Japón. Han pasado once años y los que vengan. Ferguson, gran entrenador también, tira para los nacionalistas. El alsaciano se calla y se dedica a lo suyo. Parece que tiene medio atado a Luka Modric, el chaval croata de 22 años que se adueñó de Wembley este miércoles pasado. Otro descubrimiento. En su plantel, además de Walcott, que no le debe gustar demasiado a McClaren, sólo Hoyte y algunos chavales que entrenan normalmente con el primer equipo serían seleccionables. Pero el problema no radica en que el Arsenal juegue sin ingleses o el Portsmouth con muchos africanos, sino en que el aislamiento eterno del Reino Unido alcanza también el sector futbolístico. Martin O´Neill aparece en las apuestas como mejor colocado para sustituir a McClaren, pero de momento trabaja para el Aston Villa. Mourinho debe tener casi atado su regreso para la próxima temporada. Capello iría corriendo.

En cuanto a la debacle frente a Croacia, sencillamente alucinante. Cagada similar a la del Inglaterra-Polonia de clasificación para Alemania 74. Inimaginable. Nadie podía atisbar de antemano que los croatas dejaran en la cuneta a los pross, que sólo necesitaban un empate. Bilic y los suyos disfrutaron como enanos, ajenos a un resultado que al final les encumbró al selecto grupo de selecciones que han ganado en Wembley. Se dedicaron a jugar y demostrar que son un equipo considerable para el futuro inmediato. No para alcanzar un título quizás, pero sí para hacerle la pascua a cualquiera. Al talento intrínseco de los deportistas balcánicos, en este caso, hay que añadir el buen funcionamiento colectivo. Las ideas claras y mucha calidad en jugadores como Kranjcar, Eduardo Da Silva o Modric. También experiencia en algunas otras piezas indiscutibles. Croacia no es un conjunto desaliñado tácticamente ni apático, todo lo contrario. Se vio desde el primer minuto en Londres. Alguna prima les llegará de Rusia, seguro. Ya lo ha dejado claro el presidente del Spartak de Moscú, que les ofreció cuatro coches de lujo por la victoria que abriera el camino a los rusos.

Lo de Inglaterra no tiene nombre. A McClaren le han tenido que echar y deberán indemnizarle. Él se negó a dimitir. Muchos errores a lo largo del último año y medio. Lesiones, sí, pero también criterios más que discutibles, obsoletos. Cierto que el garrafal error de Carson marcó un partido que los locales buscaron dede el comienzo, que el 0-2 fue ya la puntilla, pero pocas veces un equipo se exhibió tan vulnerable en su fortín a la hora de negociar un encuentro que ni siquiera tenía que ganar. Con el empate a 2, Inglaterra reculó para tapar espacios, pero el portero la volvió a liar en su segunda aparición internacional. Había debutado el viernes anterior en el amistoso de Viena. Pero el problema defensivo se inicia en el medio campo, y también el ofensivo. El equipo que se estrelló el miércoles no es el idóneo ni para defender ni para atacar. Faltan equilibrio y conceptos. Ahora hay tiempo para la reforma, mucho tiempo. La próxima cita es ya en 2010. Una pena que Inglaterra no juegue la Eurocopa, pero el partido de Wembley se recordará más incluso que muchos de los que se jueguen en Austria y Suiza. ¡Qué grande es el fútbol!

Aprovechamos para recordar Menú Premier de este fin de semana en TVE (jornada 14):

Sábado 24: Arsenal-Wigan Athletic (La 2, 16.00)

Domingo 25: West Ham-Tottenham (Teledeporte, 14.30)

Ambos partidos podrán seguirse a la vez en www.rtve.es/premier

Que siga la fiesta (Inglaterra-Croacia por Teledeporte)

Se ha cubierto el primer tercio de liga y lo mejor está por llegar. Se han disputado 127 partidos (tres aún pendientes) y algunos han resultado memorables. Muchos, espectaculares. Otros, muy atractivos. Casi todos competitivos. Pocos se pueden aburrir en los estadios ingleses. Como todas las temporadas en la Premier. Detalles, goles, jugadas, marcadores históricos, emociones, gestos... Y todo ello dentro de un marco tan genuino como siempre ha sido y será el fútbol de Inglaterra. Hasta Fábregas lo dejó muy claro hace unas fechas, ante los rumores de siempre, procedentes del Camp Nou y de Chamartín. "De aquí no me muevo, quiero jugar esta liga, la que más me gusta". Cesc no es nada tonto. Mejor jugador del torneo hasta el momento, líder del mejor equipo, divirtiéndose sin desmayo con el juego que practica su Arsenal e integrado plenamente en una ciudad tan seductora como Londres. ¡Como para dejarlo! Y con Wenger, su descubridor, que ha renovado hasta 2011.

La nueva interrupción del campeonato ha modificado costumbres, como suele ocurrir cada vez que se para. Un fin de semana sin fútbol también es muy diferente, raro, en otros muchos países, si no tan apasionados, sí habituados a un rito que se extiende desde hace siglo y medio como plaga imparable por todos los confines de la Tierra. Argentinos, brasileños, uruguayos, italianos, españoles... En mayor o menor medida, todas las aficiones siguen con pasión este invento del fútbol. Hay sitios en los que las selecciones nacionales disponen de más tirón que en otros, y países donde los clubes acaparan las mayores cuotas de pasión (quizás el caso de España), pero Inglaterra es de los lugares donde esa pasión, en ambas expresiones, se muestra más exacerbada. Un aficionado del Leeds United, por poner un ejemplo, lo será siempre, no tendrá otros colores, aunque su equipo juegue en tercera división, como sucede ahora. En dos o tres años estará otra vez arriba, se repondrá porque la hinchada nunca se hará del Liverpool o del Manchester United. Los colores, la tradición, las costumbres, la historia, la fidelidad y el amor por unos colores, son señas de identidad cultural absolutamente indestructibles. Fútbol en estado puro que aprovechan las empresas para hacerlo cohabitar con el mercado más boyante.

Que no falte de nada. Fueron los ingleses los que lo inventaron y los que más provecho sacan de una idea tan universal. Sus clubes son los más ricos, los que más dinero perciben por derechos televisivos y además los que semana a semana agotan las entradas en la mayoría de los partidos. El fútbol es allí algo tan implantado y extendido que pocos podrían superar su erradicación. Y además son muchos millones (hace cinco años la población del Reino Unido superaba los 60 millones de personas), lo que eleva aún más el potencial, las sensaciones y los sentimientos. Si hay mucho dinero y mucha pasión, ese dinero generará más ganancias y la pasión se desbordará aún más. Este verano me contaba Guillem Balagué, en las puerta de Anfield, que en Liverpool hay mucho paro, un veintitantos por ciento, mucha economía sumergida, por tanto, pero que el primer puñado de libras de la gente iba destinado a abonarse a Sky Sports (la televisión que manda en cuanto a derechos deportivos y que ofrece fútbol en sus pantallas ininterrumpidamente). Además de colaborar para el periódico As, Balagué trabaja en la citada cadena desde hace años y no puede dar dos pasos sin que le pidan un autógrafo, hasta los taxistas. Todo el mundo le reconoce por la calle, prueba de la dimensión del fútbol en la gran isla.

Bueno, me parece que me estoy liando demasiado. Sólo quería echar unas líneas sobre lo raro que se nos hace a todos no disponer de fútbol doméstico los domingos y de la situación especial que se vivió el pasado sábado en Inglaterra con motivo del Israel-Rusia y sus consecuencias, pero la maquinita esta me ha vuelto a traicionar. Comentábamos antes que los ingleses sólo tenían un equipo, un club, pero es muy cierto que también mueren por su selección, el equipo de todos. Sí quisiera dejar constancia de los sufrimientos de la afición inglesa delante del televisor. Y no nos olovidemos de los escoceses, que lo tuvieron muy cerca frente a Italia y acabaron llorando después de un choque para el recuerdo. El mismísimo Steve McCLaren, seleccionador inglés, ha confesado que no pudo aguantar, soportar la tensión, que se tuvo que refugiar en el baño para no ver los últimos minutos del encuentro de Tel Aviv. No vio`pues cómo en el último minuto, con el 1-1 en el marcador, Sychev remató al palo. Si ese balón hubiese entrado, Inglaterra entera habría echado a llorar. En la siguiente jugada Israel metía el tanto del triunfo y los gritos se escucharon desde Irlanda. De haber ganado Rusia, los ingleses habrían dicho adiós a la Eurocopa. Ahora no pueden fallar ante Croacia, que no se juega nada. El miércoles, en Wembley (22.30, Teledeporte, diferido), con un empate vale. Todo el mundo pendiente de ese partido, como el sábado lo estuvo del otro. Así pues, McClaren va a llegar al verano y estará al frente de los pross en Austria-Suiza, pese a las muchas carencias exhibidas durante la fase de clasificación. Medina Cantalejo también duerme más tranquilo. Y el mundo del fútbol, más feliz, por la presencia de Inglaterra en la fase final del Europeo. Nadie imagina un triunfo de los croatas, que, eso sí, saldrán relajadísimos y querrán disfrutar del escenario. Con un empate, todos contentos, pero que empiecen marcando los locales.

Mi intención inicial era resumir a modo de balance lo que ha sucedido hasta ahora en la Premier, pero hoy ya no. De los cambios en los banquillos: por unas o por otras, cinco entrenadores ya no están donde empezaron y sólo van 13 jornadas. El último, Steve Bruce, aunque es él quien deja el Birmingham para firmar por el Wigan. A lo Juande. Habrá tiempo para todo. El sábado se reanuda la liga y ya no habrá más interrupciones por partidos de selecciones.

Sí aprovecho para informar sobre los dos partidos del fin de semana en TVE, además del Inglaterra-Croacia (Teledeporte, 22.30, diferido):

Jornada 14

Sábado 24: Arsenal-Wigan Athletic (La 2, 16.00)

Domingo 25: West Ham United-Tottenham Hotspur (Teledeporte, 14.30)

Ambos encuentros se podrán ver a la vez en la página web que RTVE dedica a la Premier League-------www.rtve.es/premier

Berbatov, Robbie Keane y Juande

Causó casi conmoción que Juande Ramos dejase a Robbie Keane y Berbatov en el banquillo el día del debut liguero del manchego en el campo del Middlesbrough. ¡Vaya tarjeta de presentación! Toque de atención para todos. Los dos futbolistas más distinguidos del equipo, se supone que los más indiscutibles, sólo disfrutaron de la última media hora. Días después, el irlandés y el búlgaro, esta vez titulares, liquidaban en cinco minutos al Hapoel en Tel Aviv en Copa UEFA y recuperaban los puntos perdidos la fatídica noche del Getafe. Entre medias, noticias del deseo de Berbatov de abandonar el Tottenham en diciembre, incluso del viaje a Londres de su representante, y la réplica pública de Juande: si no está a gusto, que se marche. Con toda la tranquilidad. Sabe de qué va la feria. Él acaba de dejar el Sevilla a mitad de temporada porque esto le convenía más. Entiende muy bien al jugador.

En el recuerdo, el interés del Manchester United por el 9 de los spurs, ya con la liga empezada y con Rooney, Saha y Ronaldo fuera de un equipo al que le costó mucho meterla en el inicio. Aquello se diluyó y Berbatov incluso entró en el once inicial en Old Trafford cuando se había anunciado su baja por problemas musculares. Jugando aquel partido ya no podía jugar en otro equipo hasta el invierno. Su fama de remolón e indolente, los problemas con Martin Jol y la llegada de Juande, además de la pésima trayectoria en la competición, le han perseguido desde entonces. La clave tiene que estar en que el jugador, uno de los mejores delanteros de Europa, con muchísimos goles cada año, se quiere ir a otro sitio, Manchester o allí donde gane más y lo vea más claro.

Pero Ramos lo tiene más claro todavía. El problema no es ofensivo, por muy decisivo que sea el búlgaro, sino defensivo. El primer objetivo es mecanizar el equipo, sus movimientos defensivos, donde el compromiso, la implicación y la actitud son fundamentales. Y los delanteros también deben entrar en ese juego. Y si no son estos dos, serán otros. Defoe y Darren Bent, sus sustitutos en Riverside, fueron de los más destacados, se comieron la hierba. Algo debió pasar entre el martes y el viernes de la semana pasada entre Keane, Berbatov y el nuevo mánager. Entre el partido de Carling Cup frente al Blackpool (2-0, el primero de Keane), cuando Juande debutó horas después de su presentación, y la víspera del choque con el Boro. A Robbie Keane, desde muy jovencito en el Tottenham, adorado por la afición, no le va a quedar otra que hincar los dientes y respetar la autoridad del técnico. Pero lo de Berbatov no huele igual. Después de toda la polémica, el búlgaro ha salido diciendo públicamente que no pasa nada y que su sitio está en Londres.

Al sistema le da igual que el más adelantado sea Bent, aparentemente con más ganas de gloria y mucho mejor físico que Dimitar, aunque no le llegue a la suela de la bota si hablamos de talento. El balón ya entrará, de un modo u otro. Lo principal ahora es implantar el método para equilibrar ese sistema y dotarlo de velocidad tanto de jugadores como de balón. Aaron Lennon parece destinado a ser el Navas del Tottenham por su ritmo, rapidez y también por ser vertical. Keane se tendrá que poner las pilas por detrás del delantero, coger la forma y demostrar que sigue siendo un grande. De momento, Malbranque también está entrando en los planes. Al francés le falta potencia, pero atesora calidad, posee experiencia y podría ser perfectamente la coartada para que Bale, cuando supere su lesión, dé rienda suelta por la banda izquierda a toda su capacidad ofensiva. Siempre y cuando el chaval galés mandara al coreano Lee a la suplencia y no fuese Malbranque el sacrificado, lo que está por ver. También llama la atención que Stalteri fuese titular el jueves en Tel Aviv, pasando Chimbonda al centro de la defensa y desapareciendo Kaboul. Mucho más rápido el primero, de mejor técnica el segundo. En cuanto al todoterreno canadiense, seguro que no causará problema alguno a la hora de sacrificarse. Jenas sí parece disfrutar de la confianza de Juande, pero tendrá que ser menos señorito, pues Zokora y ahora Kevin Boateng son elementos muy valorados por los entrenadores que montan los mejores dispositivos de seguridad.

Quizás a Juande le preocupe más cuándo podrá contar con Ledley King que el futuro inmediato de Berbatov. Lo cambiaría a pelo por Kanouté, seguro. Da la impresión de que el once de Israel debe ser real, ya que el técnico manchego sueña seguramente con su tercera Copa UEFA consecutiva. Sin él, el Tottenham llegó muy lejos la temporada pasada, hasta que el campeón se cruzó en el camino, pero plantándole cara, en una preciosa eliminatoria de cuartos de final. Con ello salvaría la temporada con mucha nota. Debe ser uno de los objetivos; el otro, enderezar el rumbo en la Premier. Este domingo puede ser un buen día para empezar, la visita del Wigan, un modesto en caída libre que acaba de echar al entrenador.

Y la última es muy buena. El Tottenham, según dice la prensa, y por indicación de Juande Ramos, está a punto de contratar los servicios profesionales de Antonio Escribano, médico nutricionista que trabaja para el Sevilla y otros equipos españoles. Falta por saber si la relación laboral va a ser full time o si este especialista continuará simultaneando sus labores con distintos clientes. Por dinero que no sea. Hay que estar en todo, especialmente dentro de una cultura gastronómica por lo general bastante vilipendiada. Aunque en Londres haya y puedas comer lo que sea. De momento, si acaba confirmándose, el primer fichaje sí procederá del Sevilla. Y el de Pedro Muñoz es capaz también de pedir a sus nuevos jefes que paguen lo que pida Del Nido por Kanouté en cuanto se abra el mercado de invierno. Todo tiene su precio y en el Pizjuán conocen bien el negocio de la compra-venta de futbolistas. Mucho valor tendría también la imagen de Berbatov probando por primera vez la famosa papilla del amigo Escribano. Lo mismo le mola y se queda.

Fútbol total

A nadie defraudó el Arsenal-Manchester United del sábado pasado en Londres. Todo lo contrario. El fútbol desplegado por ambos equipos no está al alcance de los demás. Intensidad, calidad, ritmo, imaginación, versatilidad, presión, toque, velocidad, emoción, orden, talento, agresividad, equilibrio, ambición, solidaridad, tensión, creatividad... Se trataba del mejor partido posible y respondió a todas las expectativas. Un ejemplo de lo que debe ser el fútbol moderno, donde todos buscan el gol y, al mismo tiempo, defienden. El balón fue de los gunners, pero valió la pena también ver a Rooney, Giggs, Tévez, Anderson o Ronaldo en funciones destructivas, dándolo todo por recuperar el balón ante unos rivales descarados, insuperables en la producción de juego ofensivo.

Parece evidente que el fútbol más vistoso lo puso el Arsenal. Asumió su papel, con un centro del campo excepcional. Llevó la iniciativa, sabedor de que el adversario lo fía todo a su pegada, única en el mundo. Supo crear superioridad numérica en la parcela ancha, sólo con Adebayor arriba, aunque el secreto que hace único el estilo Wenger recoge como clave la calidad e inteligencia de peloteros como Fábregas, Hleb, Rosicky y Flamini. Los cuatro son creativos, técnicos, cerebrales y, por encima de todo, ofensivos, aunque Flamini es el que mantiene más la posición para guardar el equilibrio. Cualquiera de ellos podría dirigir el juego de un equipo de primer nivel. Si se juntan, como es el caso, vuelven locos a todos, también a la afición del Emirates, que no deja de aplaudir y de admirar lo bonito que es el fútbol si se juega bien. Pero además esos cuatro son solidarios, no pierden la concentración, ambiciosos, tienen cambio de ritmo, desbordan y, sobre todo, son inteligentes. La pausa. Pero no para pensar, se hace en movimiento, sino para derrumbar al oponente. Cada decisión está suficientemente procesada. También la movilidad continua, la permuta de posiciones, la velocidad del balón, al primer toque, si se puede. Todo a la vez para hallar el espacio y sorprender a la defensa enemiga. El sistema de los mejores equipos de la historia. Calidad en abundancia y compromiso.

Resulta apasionante, precioso a la vista, cuando el Arsenal traslada el juego de una banda a otra en dos segundos y dos toques. El balón va rápido, los jugadores partícipes trotan, no corren, tocan de primeras, no pierden el tiempo, sólo corre el lateral de turno para llegar con sitio, como extremo. Parece un acordeón, como una jugada de rugby. Los que también corren son los rivales, con el desgaste y mareo consiguientes. Y si no viene el lateral en ataque, aparece Rosicky, o Hleb, o Fábregas, o Almunia, si me apuran. O Touré, que suele salir de excursión. Y si en el descuento el que mete el gol (Gallas) es el peor técnicamente, también vale. Eso es fútbol total. Dominio de la situación. Veremos qué hace Wenger cuando regrese Van Persie, a quién quita. Rotar, hombre, rotar, aunque no todos pueden hacerlo (Fábregas jugó los 38 partidos el año pasado, 35 de titular). Eboué está cumpliendo sobradamente, otro de los descubrimientos del mánager francés, y no desentona demasiado en el plano técnico. Fuerte, rápido, vertical, atrevido, con el cuajo suficiente para participar en los bailes de los mejor dotados. En enero se irá a la Copa de África y eso lo sabe el entrenador. Seguro que al marfileño no le gustaría tanto jugar en un medio campo con Camoranesi, Ambrosini, Gatusso y Zambrotta. Sólo un ejemplo, la antítesis de lo que propone este Arsenal. Eboué vino muy bien el sábado para ayudar a Sagna con Giggs, Evra y Rooney.

Hace algunas semanas Wenger decía que Fábregas le recuerda a Platini. Adebayor afirmaba la semana pasada que el catalán está por encima de Messi si hay que elegir un number one. Cesc no juega donde Messi. Son diferentes. Quizás ahora mismo, con permiso de Kaká, Ronaldo y algún otro, sí son los dos mejores. Su arma, la misma, la velocidad. Messi, con balón. Fábregas, sin él, con la cabeza, más jugador de equipo. Messi, más individualista. Más decisivo esta temporada, el 4 del Arsenal. No sólo es el líder indiscutible de los suyos, sino que además mete más goles que nadie. Y ha debido dar ya seis o siete balones de gol. Estamos ante un jugador universal, puede jugar de lo que sea y lo hará bien. Y tiene 20 años. Acaba de empezar, como quien dice. Su trayectoria está aún por definirse. Le llueven los halagos. Oficio no le falta, a los 16 ya estaba con los de primer nivel mundial. Se le ve suelto, sobrado, con personalidad, consciente de lo que hay.

En cuanto al Manchester United, qué decir. Un equipo que junta como titulares a Rooney, Ronaldo, Tévez, Giggs y Anderson, y que tiene en el banco a Nani y Saha (qué balón le puso a Evra en el gol de Ronaldo, 1-2), puede ganar cualquier partido. Aunque el balón sea del contrario, como el sábado. Los diablos rojos no se llevaron los puntos porque el Arsenal buscó el gol hasta el último instante. Los dos lo hicieron durante todo el partido, cada uno a su estilo. Más directo el United, sin tanta capacidad para elaborar desde atrás (sólo Heargraves puede ser considerado mediocampista específico), pero convencido de que había que hacerlo así, de que la posesión no equivale a gol. Además sus atacantes, cracks, saben hacer en el área y aledaños lo mismo que Cesc y compañía no tan cerca de portería. Marean y encima definen como los mejores. Sólo hace falta que la bola le llegue a uno y se asocie con los otros. Ferguson lo fio todo a los últimos metros, eso sí, con la obligación de sacrificarse, de correr detrás de los chavales de rojo. Wenger aceptó el reto y el espectáculo fue total. Mucho mejor la segunda parte. Los goles de Rooney y Fábregas enloquecieron la tarde. El empate les sabe a victoria a los gunners, ya que iban a perder habiendo jugado mejor y, al final, lograron sumar un punto y robarle dos al campeón, que ya preparaba la fuga, con nueve victorias consecutivas, pero no. El Arsenal sigue primero, y con un partido menos. Que la fiesta no pare. Que los dos sigan ganando y metiendo goles. Decía el otro día Bobby Robson que el Arsenal marea y el United aplasta. En esto no le falta razón.

Fin de semana Premier en TVE (13ª jornada)
Sábado 10 noviembre
Liverpool-Fulham (18.15, La 2)
Lunes 12 noviembre
Reading-Arsenal (21.00, Teledeporte)


Ambos partidos se ofrecerán a la vez por la web que RTVE dedica a la Premier League.

Directos, diferidos y disculpas

Acabo de llegar a TVE y aún no conozco bien sus resortes. Sí me gustaría pedir las disculpas oportunas, en mi justa y modesta medida, por lo sucedido este sábado con motivo de la transmisión en diferido del Arsenal-Manchester United. No conozco exactamente los motivos, aunque el mundo de los derechos televisivos de los principales acontecimientos deportivos, el universo de las audiencias, deben ser tan amplios y enrevesados que llevan a situaciones tan atípicas como la que nos ocupa. Sólo nos queda encajar las críticas, merecidas en grado sumo, asumirlas e intentar corregir en ocasiones venideras. Lo sentimos. Gracias.

Lalo Alzueta


La apuesta de TVE por la Premier League va más allá de la emisión de los partidos.
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