7 posts de febrero 2008

Dudú, Taylor y la fatalidad

Este pasado fin de semana estuvo lleno de detalles en el fútbol inglés. Desde las lágrimas de Cesc junto a la pierna destrozada de su compañero Da Silva hasta la que volvieron a liar Rooney y Ronaldo, esta vez en Newcastle. Pasando por el imperdonable despiste de Clichy, error que podría valer una liga, dos puntos, de momento, hasta concluir con la clara reivindicación de un Tottenham que avisa para la próxima Premier después de noquear al Chelsea, remontando además, en la emocionante y disputada final de la Carling en Wembley. Ah, y el primer hat-trick de Torres en liga, metiendo dos goles en minuto y medio para dar la vuelta al amenazante gol inicial del Boro. ¡Y el Everton! Tumbó al City en Manchester, sin Arteta, aunque con autoridad, ya es cuarto en solitario y se insinúa como principal rival del Liverpool en la lucha por el acceso a la Champions. Muchas sensaciones en dos días frenéticos, hasta la zozobra del Reading, que no levanta cabeza y se nos está hundiendo en el furgón de cola.

Pero por encima de todo, lo de Eduardo da Silva, Dudú en Brasil. El revuelo suscitado en Inglaterra con motivo de su gravísima lesión ha sido tremendo. La brutalidad de la entrada de Martin Taylor es evidente. La típica entrada del central duro y limitado, nada más empezar, para intimidar y marcar territorio, lejos del área. La televisión británica encargada de producir la señal para todo el mundo decidió, en segundos, censurar todas las imágenes salvo la que se pudo observar en la transmisión en directo, con la cámara del centro del campo. Apenas se veía cómo el delantero del Arsenal controlaba el balón y se lo cedía a un compañero. Al volver a apoyar ese pie izquierdo, con el que acaba de encauzar el pase, en el peor instante, la suela del defensa del Birmingham impacta sobre su tibia, todo se rompe y el fútbol se oscurece. Hasta por televisión. No ha habido repeticiones ni primeros planos sobre el triste lance ni de lo que sucede en los minutos siguientes. Para no herir sensibilidades. No era aconsejable recrearse. El miedo de Fábregas, antes de empezar a llorar, impotente, sin atreverse a acercarse a Eduardo, echándose las manos a la cabeza y haciendo aspavientos de urgencia, delató de inmediato la gravedad de la lesión. Fractura abierta de tibia y peroné y rotura de ligamentos del tobillo, también afectado. Sí se pudo ver el momento en que la camilla retiraba al jugador cerca de Wenger, pero por detrás. La violencia del traumatismo provocó que le aplicasen oxígeno sobre la propia hierba. El lunes sí llegaron primeros planos de jugadores del Arsenal mientras su compañero era atendido: Sagna, Adebayor, Flamini... Consternación, sufrimiento, pesadilla.

Fábregas no reparó siquiera en Taylor, que quedaba a pocos metros, de rodillas, sin reacción, intuyendo la desgracia. Hasta él se acercó gente como Flamini y Hleb para reprobarle su acción. El inglés fue a visitar después a Da Silva al hospital y, según su entrenador, está desolado. El malo de la película. McLeish no tardó en salir en su defensa, respaldándole también en nombre de la entidad. La presión sobre el autor de la entrada ha sido bárbara, sobre todo en las primeras horas. Empezando por las declaraciones inmediatas de Wenger, pidiendo que Taylor no volviera a jugar al fútbol (rectificó al día siguiente, con el calentón como excusa) y aireando que los rivales se emplean con demasiado peligro para parar de cualquier forma a sus jugadores, lo que ya denunciaron los gunners después de jugar en Blackburn en los inicios del campeonato. Sin imágenes de TV, las fotos, impactantes, se han encargado de magnificar el alcance del suceso. Fotos que han recordado que, de vez en cuando, esto pasa en el fútbol. Desde siempre. Y que seguirá pasando. A menudo y en cualquier campo del planeta, de tierra o no, aunque sin televisión y casi sin público en la grada si es que la hay. Y si alguien echa una foto, tampoco interesa demasiado. La crudeza del fútbol. Esta vez le ha tocado al joven Dudú.

Taylor jugaba su tercer partido de liga con el Birmingham, al que llegó en 2004 procedente del Blackburn. Había empezado la temporada cedido en el Norwich, repescado seguramente para cubrir la vacante de Djourou, recuperado también, en este caso por el Arsenal, para reforzar su defensa. Paradójico. Aún no se ha comunicado cuál va a ser el castigo para el fornido y espigado zaguero británico (1,93). Será duro, seguro. A Aliadière, el atacante de Boro, le han caído cuatro partidos por responder a la provocación de Mascherano, sin violencia alguna, el sábado en Anfield. A Ronaldo le pusieron tres por algo similar en Portsmouth. Pero el que peor lo está pasando es Dudú. Se queda sin Eurocopa, lo que ha provocado mucho dolor en Croacia, país para el que juega y donde es idolatrado, especialmente después de ganar y eliminar a Inglaterra en Wembley. Pero quizás lo peor son las dudas que deben asaltarle ahora sobre el futuro de su carrera profesional. El club espera que pueda jugar a finales de año. Ha habido que reconstruirle la pierna, algo superado por la cirugía moderna, y nada se ha dicho de cartílago, el mayor peligro en este tipo de lesiones. Buena señal. Marcelino Elena está convencido de que vuelve a jugar, y lo dice viendo las fotos. Que así sea.

El mediodía del sábado en Saint Andrews fue muy negro para el Arsenal. También en lo deportivo. Mereció ganar el partido, jugó mejor y dispuso de muchas ocasiones. Parecía que se llevaba los puntos, pero un despiste de Clichy provocó que el Birmingham empatara de penalty en el último minuto. El francés, quizás el mejor lateral izquierdo de la Premier, se despistó de tal manera que acabó cometiendo la falta sobre Parnaby, que le arrebató un balón imposible. Algo similar le ocurrió ya hace unas semanas en Manchester con Corluka, aunque entonces el error no impidió la victoria. De todos modos, sí hay que incidir en una jugada producida instantes antes en el área contraria, cuando Adebayor se pasó de chupón y no cedió el balón a su derecha para que Bendtner marcase a placer el 1-3. Ahí se hubiera acabado el partido, pero el togolés pensó más en su lucha con Ronaldo por el pichichi, fue egoísta y lo pagó el equipo. Tres horas después, Cristiano metió dos en Newcastle, casi sin despeinarse, con Rooney y los demás, para ponerse a sólo tres puntos de los gunners. En mes y medio, el Manchester United le ha endosado 11 goles al Newcastle, cinco han llevado la firma del portugués. Y Keegan, dicho de paso, sigue sin ganar, no sabe dónde se ha metido.

Aprovechamos para recordar la programación Premier en TVE este próximo fin de semana, con el cambio de última hora ya comunicado en el post anterior.

Sábado 1 febrero

Arsenal-Aston Villa (16.00, La 2)

Domingo 2 febrero

Bolton-Liverpool (14.30, Teledeporte)

Ambos partidos se podrán seguir también, como de costumbre, por www.rtve.es/premier

Bolton-Liverpool por Teledeporte

Únicamente unas líneas para informar del cambio de última hora producido en la programación Premier del próximo fin de semana en TVE. Habíamos anunciado la transmisión del partido Everton-Portsmouth para el domingo por la tarde, pero al final será el Bolton-Liverpool. Así pues:

Sábado 1 marzo

Arsenal-Aston Villa (16.00, La 2)

Domingo 2 marzo

Bolton-Liverpool (14.30, Teledeporte)

Disculpen las molestias.

Ambos encuentros se podrán seguir también, como de costumbre, por www.rtve.es/premier

Catenaccio en la Champions

El Liverpool le metió dos al Inter en los últimos minutos y es favorito para alcanzar los cuartos de final de la Champions. El Arsenal pudo hacerle varios al Milan, pero se tiene que conformar, de momento, con haberse sentido mejor equipo que el campeón de Europa. Eso sí, se ha vuelto a comprobar que los italianos son los reyes del catenaccio. Los goles de Kuyt y Gerrard llegaron en el arreón final, con Materazzi y Córdoba fuera de combate, después de una exhibición defensiva del campeón de Italia. El Milan fue capaz de fichar al propio larguero de Kalac para la última jugada y el cabezazo de Adebayor. Los otros dos, Manchester United y Chelsea, no deben tener problemas para la vuelta después de empatar a domicilio con el Lyon (1-1) y el Olympiacós (0-0) respectivamente. Sin excesivos sobresaltos.

Pero de especial relevancia era comprobar de nuevo si algo había cambiado desde las semifinales del año pasado, cuando los tres equipos ingleses clasificados vieron cómo la Copa de Europa se la quedaba el Milan. Resulta alucinante cómo los grandes del fútbol italiano son capaces de cerrar todos los huecos, tapar cualquier resquicio por el que pueda llegar el peligro del adversario. Para vencerles sólo valen la insistencia y la fe, no sirve hacer la mejor jugada posible, al final te las ves y las deseas para concluirla, para rematar. No extrañó el comportamiento de los equipos lombardos, con los partidos de vuelta además en San Siro, pero sí el saldo conseguido por los dos equipos ingleses que abrieron estos octavos de final en casa.

El Arsenal jugó más y mejor que el Liverpool, lo que no suena raro, ambos hicieron frente a planteamientos similares, pero en Anfield casi lo celebran y en el Emirates se temen lo peor. Wenger, decepcionado con el 0-0, señaló que los suyos sólo habían fallado en la definición. El planteamiento del Arsenal, un ejemplo. Siempre con el balón en su poder y sabiendo que el partido duraba noventa minutos. El primer tiempo sólo enseñó el camino, definió con claridad los estilos de uno y otro. Y fue al comienzo del segundo cuando el Arsenal cambió su ritmo de juego y empezaron a llegar las ocasiones, como sucede habitualmente en la Premier. Y eso que no jugó Rosicky. Al Milan se le vio perdido un buen rato, sufriendo de verdad, viendo cómo una y otra vez los gunners, al son de Fábregas y jugando al toque, con movilidad, rapidez e inteligencia, hacían añicos su afamado sistema defensivo. Pero los italianos murieron en defensa, o sobrevivieron, con recursos de todo tipo y un Maldini exuberante.

La solución en dos semanas. Se supone que el Arsenal querrá el balón otra vez, y que lo tendrá. Habrá que verlo. También que el Milan dispondrá de más oportunidades que las escasísimas y bien resueltas por Lehmann (Almunia, lesionado). Kaká y Pato te la lían y no te enteras. El equipo inglés defiende con balón, atacando, y apostará por su inconfundible estilo. Hay que hacer en Italia lo que no se supo en Londres. Sin haber visto la ida, el 0-0 convierte en claro favorito al Milan, pero si el balón es del Arsenal, la suerte puede cambiar. En cuanto a Fábregas, sin más comentarios. El dueño del partido y del balón, de la situación. Muy por encima de la presión. Y eso que malogró un par de disparos de los que no suele fallar. Frente al campeón de Europa y sin inmutarse, disfrutando, hasta forzando conclusiones sobre la edad de los milanistas. Mucho más jóvenes, sí, los del Arsenal, pero también más listos y mejores técnicamente. El Milan sólo corrió tras el balón, pero los rivales no corrían lo mismo. La pelota lo hacía por ellos. Sí se les notó nerviosos ante el gol. Dicen que tienen más experiencia los italianos, pero no olvidemos que este mismo Arsenal, con Henry y Ljunberg, ya jugó hace dos años la final de la Champions. Que Fábregas parece, por aplomo y personalidad, que tiene 35 años. Y aún tiene 20.

Y del Liverpool, qué decir. El mejor resultado de los ingleses lo logra el más criticado por su fútbol rácano. La infinita paciencia del método Benítez encontró su fruto en los últimos minutos ante el Inter, su rival perfecto. Fruto además doble e inesperado, ya que el choque llevaba camino del 0-0 debido al virtuosismo de los italianos en defensa. Pero todo se les había puesto en contra con la segunda amarilla a Materazzi y con una hora de juego por delante. Torres no mojó, no fue mejor que Julio César en un mano a mano, ya en la reanudación, pero su colaboración resultó estelar por haber echado a Matrix. Por si fuera poco, luego se lesionó el pequeño pero gran Córdoba, de gravedad además, y entonces llegaron los dos goles, producto de la insistencia y de la ambición por la victoria. O quizás de la casualidad, la grandeza del fútbol, siempre imprevisible.

Los reds tendrían que perder por tres goles en Milán. Difícil que este Liverpool, nacido para defender, sea goleado, pero sólo sobre el papel. Ibrahimovic y compañía llegarán a ver mucho más a Reina, no como en Anfield, donde el Inter puso el autobús desde el comienzo, no cuando se quedó con diez. No es el catenaccio de antaño, aquel que llevó a Italia a dos títulos mundiales (1934-38), aquel de terribles marcajes individuales y nada más... El catenaccio ha sufrido varias evoluciones a lo largo de la historia, pero sigue siéndolo, más moderno, si queremos, no tan puro, pero catenaccio. Otra forma de lograr resultados. Lo que practicaron esta semana Milan e Inter en tierras inglesas. Aunque esta vez los de Mancini no midieron bien y están a un paso de pifiarla nuevamente en la Copa de Europa, trofeo que no alzan desde 1965, con Helenio Herrera y el catenaccio correspondiente, claro. Al Milan, sin embargo, históricamente menos defensivo, siempre le fue mucho mejor en Europa.

Proyecto inviable

La avaricia y la ambición pueden con todo. O con casi todo. Esperemos que no vulneren los principios más básicos del fútbol. Ya se había hablado de que la Premier League pretendía llevar algunos partidos de competición a países lejanos, con la intención de incrementar la multimillonaria cuenta de una de las organizaciones futbolísticas más ricas del planeta, se supone que incluso a la par o por encima de FIFA y UEFA. Sin embargo, la fórmula ideada para sacar a flote tan novedoso invento choca con las normas más elementales de cualquier competición que se juegue por sistema de liga. No se han escuchado voces de apoyo ni de aliento a tal iniciativa, que será estudiada en verano, ya se verá si aprobada. Por el contrario, llueven las críticas. Muchos ni se lo toman en serio, la gente del fútbol, incluyendo, por supuesto, a los aficionados.

Pero los tiros suenan distinto en las trincheras de Ferguson o Benítez que en las que ocupan los adictos al dinero, una de las peores drogas, dicen. Cuanto más tienes, más quieres. Y entre ambos bandos, surge la figura de Blatter, amenazando a Inglaterra con no concederle el Mundial 2018 si la Premier celebra diez partidos por año allí donde no interesa a FIFA, una de las organizaciones más tiranas que nos podamos imaginar. El jerifalte suizo no se anda con chiquitas ("Seis horas bastan para montar una reunión y dejar a España fuera de la Eurocopa", les dijo el otro día a los periodistas españoles, en Madrid, saliendo en defensa de Villar y a propósito de la fecha de las polémicas elecciones a la FEF). Hasta la federación inglesa, también defendiendo lo suyo, ha saltado a la arena para parar el atentado. Ahora hace falta saber si los exóticos magnates de los clubes ingleses, y sus representantes, se amilanan o si el proyecto Premier es más firme de lo que aparenta.

Lo que se pretende, recordamos, es alargar una jornada el campeonato. Saldrían 39, jugándose la que nos ocupa en enero y en cinco grandes ciudades del mundo, con clientes. El objetivo, aireado a bombo y platillo en Londres, se plantea para la temporada 2010-11. La competición quedaría adulterada. Conceptos como pureza, igualdad y esencia no pueden ser reducidos a ceniza porque sí. Esos valores constituyen la base de los reglamentos de fútbol. Algo irrenunciable. Una liga se define como un torneo en el que juegan todos contra todos dos veces, una en cada campo (nos olvidamos de play-offs y demás inventos). Todos en las mismas condiciones. Imaginemos un Manchester United-Derby County en Tokio y un Liverpool-Tottenham en el desierto de los petrodólares. ¿Cómo podría sostenerse que los rivales de Liverpool y United fuesen de muy distinto nivel competitivo y que de ahí pudiera salir el campeón? Inviable. Cualquier tribunal lo echaría abajo. Se supone que los cruces de tan rocambolesca jornada responderían a una determinada clasificación, la del campeonato anterior o la del momento en cuestión, con cabezas de serie y el sorteo correspondiente. ¿O con definición directa de enfrentamientos por puestos? ¿Y por qué un equipo que luchase por no descender tendría que jugar un partido extra con uno de los grandes sólo porque tiempo atrás estuvo en un sitio equivocado?

Lo lógico sería que todo acabase en ruido y la Premier organizara otro tipo de eventos allá donde fuese, pero sin puntos en juego. El mercado británico está saturado, al copo. En casa ya está todo vendido. Y hay que buscarse la vida para generar más ingresos cada día. Sí resulta curioso que el fútbol menos evolucionado tácticamente sea el que más vende. Que los derechos televisivos de la Premier sean los más caros no debe ser casualidad. Eurosport, sin ir más lejos, no difunde una sola imagen de la liga inglesa. Sobran los comentarios sobre la situación en España, donde sólo se ven dos partidos semanales, uno por Teledeporte. El mercado europeo se enfrenta al hándicap de la pasión que también hay por el fútbol en los principales torneos domésticos. Se antoja más fácil ampliar horizontes en confines lejanos donde la tradición balompédica está aún por cultivar. Dicen que hay muchos chinos del Madrid, del Manchester United... Pues de eso se trata, de que haya más y paguen por ello, directa o indirectamente. Supongo que en Japón o China se ven más partidos de la liga inglesa que en Europa. Y lo que está clarísimo es que cualquier partido de la Premier logra audiencias importantes allá donde se emita.

Otra goleada al Arsenal

Acabo de ver el 4-0 del Manchester United al Arsenal en la Copa y me queda la sensación de que los gunners no se han empleado a fondo, como asumiendo la superioridad del adversario incluso antes del partido. Sólo dos ausencias destacables en los locales (Ronaldo y Giggs), bien cubiertas, especialmente por el brillante Nani. Muchas más en el Arsenal, sin cinco titulares habituales (Adebayor, Flamini, Rosicky, Sagna, Clichy), seis si incluimos a Almunia. Demasiada ventaja para el rival. Pensando en el Milan y también en la ventaja sobre el United en la Premier. Dos torneos que interesan más en el Emirates, pese al glamour y el prestigio de la Copa. Wenger pica alto. Ya perdió aquella final de París frente al Barça, pero sabe que la gloria suele ser justa y que su actual equipo es capaz de ganar a cualquiera si alcanza su tope y respetan las lesiones. El Milan es la peor pareja del baile de la Champions, pero el Arsenal no tira la toalla. Si se cae, a no fallar en la liga.

Esta goleada de Old Trafford se une al 5-1 en el campo del Tottenham. Copa y Carling, nunca en la Premier y, en ambos casos, sin el equipo al completo. Falta saber si esas derrotas se asumen sin conflicto anímico alguno o dejan secuelas. Wenger había hablado de la importancia mental del choque de Manchester. Dos partidos en los que Fábregas y compañía no aguantaron el ritmo de juego impuesto por los rivales. Sin balón, el Arsenal baja bastante y sufre. Y de eso se trata, de quitárselo, de que no lo juegue o que lo haga lejos del área. Presión y anticipación constituyen el antídoto, cuya validación será definitiva cuando algún contrincante logre anular al mejor Arsenal posible. El del miércoles, en Londres, partidazo. El Milan tiene imposible el scudetto y lo vuelve a fiar todo a la Copa de Europa. La gran baza del conjunto inglés pasa por la falta de presión, que no de tensión, que aparentan habitualmente sus jugadores. Vieira y Henry son historia. La responsabilidad, al más alto nivel, recae ahora en los Fábregas, Rosicky, Hleb y compañía.

Parece claro que el United dispone de mejor plantel, posee también mayor presupuesto. Si nos fijamos en las individualidades, la pegada de los diablos rojos es insuperable, tiene más futbolistas capaces de decidir en un instante, por su cuenta o con cómplices inmejorables. Los éxitos del Arsenal son más producto de su fútbol colectivo. Además, Ferguson tiene un grupo más equilibrado en las distintas líneas y diferentes funciones, al margen de su profundidad, con dos centrales de primerísimo nivel (Ferdinand y Vidic), por si fuera poco. El descaro, la inteligencia y el juego elaborado, de toque, son los mejores avales del actual líder destacado de la Premier, no lo olvidemos. Que el United, aún aspirante a todo, ya ha perdido cuatro veces. Sin embargo, nada parece decidido entre los dos aspirantes al título, pues el Chelsea ha fallado dos veces seguidas y sólo quedan doce partidos. Sí puede resultar clave el partido de primavera, ya que será el Arsenal quien visite Old Trafford. Pero antes de ese duro examen, viene otro peor, el Milan. Eso sí, van a ser esos tres partidos (con el de San Siro) los que calibren con exactitud la efervescencia de este nuevo proyecto de Wenger.

Mención especial para Nani. El chaval de Cabo Verde sería figura indiscutible en cualquier equipo del mundo. Quizás haya cuajado frente al Arsenal su partido más espectacular, aunque dio muestras de su calidad y talento desde el primer día. Los diez mil millones de pesetas invertidos en Anderson y Nani parecen cada vez menos. El internacional portugués queda a la sombra de los cracks, pero las rotaciones permiten que disfrute de muchos minutos, incluso a menudo desde el principio. Y no desentona, todo lo contrario. Su velocidad de piernas, inteligencia y facilidad para hacerse hueco culminan con una técnica exquisita. Además, goleador. Si no sale Cristiano, da casi igual. Los chispazos y las filigranas corren de su cuenta, aunque no acaben de gustar a Gallas y los demás del Arsenal, que se sintieron agredidos por malabarismos realizados ya con 4-0 en el marcador. Tampoco se achantó el chaval. Hace un par de años asomaba por los televisores con sus primeros goles y jugadas en la liga portuguesa, luego la selección y brindando ya espectáculo en la catedral de Manchester.

Al Arsenal, si cayese en la Champions, le quedaría la liga. Peor sería lo del Liverpool si perdiese frente al Inter. De vacaciones en marzo, peligrosas además, luchando sólo por el cuarto puesto en la tabla y con el crédito por los suelos. También fuera de la Copa, y ante el Barnsley (1-2 en el último minuto), equipo de segunda (Championship), del centro de la tabla. A ver qué dice Benítez ante este otro descalabro. El Liverpool sí podía salvar la temporada con este torneo. Ya no.

Aprovechamos para comunicar transmisiones del próximo fin de semana:

Sábado 23 febrero (Premier)

Liverpool-Middlesbrough (16.00, La 2)

Domingo 24 (Final Carling Cup)

Chelsea-Tottenham (16.00, La 2)

Lunes 25 (Premier)

Manchester City-Everton (21.00, Teledeporte)

La pesadilla de Bobby Charlton

Bobby Charlton vivió en primera persona la resurrección del Manchester United. Diez años después lideró junto a George Best la conquista de la Copa de Europa, la misma que anhelaban aquellos que quedaron para siempre en el aeropuerto de Munich. Medio siglo sin sonrisa, desde los 18 años. Lo ha reconcido el mítico ex futbolista en las diversas entrevistas que ha concedido con motivo de la triste efeméride. Que desde entonces no puede reírse, imposible olvidar que los muertos eran sus amigos y que el azar o el destino eligieron con crueldad. Amigos del fútbol y de cervezas, estaban en la edad, eran chavales. Lo que más llama la atención es que Charlton haya decidido contar públicamente pelos y señales del accidente. Detalles de cómo fueron los momentos posteriores al siniestro. Como intentando escapar de una vez de aquella pista helada tan traicionera, de una pesadilla que le ha hecho prisionero para siempre. Y él sólo es el portavoz, como más ilustre, de los que aún viven y sufrieron parecido.

Recordando a sus compañeros, ha querido homenajearles, decir al mundo que eran magníficos futbolistas, de los que marcan época. También tiene claro que hoy en día, con aquellas condiciones climatológicas, el avión no habría intentado el despegue. El nombre de Duncan Edwards marcaba el alza de aquel United. Charlton se ha detenido especialmente en aquel jugador del que todos decían que era un fuera de serie, el elegido para acabar con el reinado del Real Madrid, que conquistaría su tercera Copa de Europa poco después de la tragedia. Duncan fue el último en morir, dos semanas después del accidente, a los 21 años y ya muchas veces internacional. No hace mucho, Petón dedicaba una de sus impagables estampas a tan legendario deportista. 23 fallecidos, 8 de ellos, futbolistas. Matt Busby, el inventor de aquel equipazo, logró recuperarse de las heridas cuando nadie daba un penique por su vida. Diez años después, los diablos rojos se coronaron en aquella final de Wembley contra el Benfica y ofrecieron la victoria a los desaparecidos.

Edwards, Charlton, Best, Dennis Law y varios más lideraron el United hasta nuestros días. Nombres de futbolistas que toda Europa conocía, también los aficionados españoles, aunque la televisión estuviera aún en mantillas. Pasaron muchos más hasta los Scholes, Giggs, ahora Rooney y Ronaldo, aún sin corona... Sin olvidar que el United estuvo 26 años sin ganar la liga (del 67 al 93) y jugó en segunda durante los 70. Hasta que llegó Ferguson, que lleva ya 22 años en el banquillo, cargo vitalicio después del papel decisivo desempeñado hasta la efervescencia actual. Nueve de las quince últimas ligas (desde que la Premier es Premier) han ido a parar a las vitrinas de los vigentes campeones. El mejor United desde los 60, lo dice el propio Ferguson.

El 50 aniversario de la tragedia de Munich representa emotividad tal que los 76.000 espectadores que llenen el estadio se sentirán muy afortunados. Más aún en un fútbol como el británico, estandarte principal de tradiciones, leyendas, mística y pasión, valores que acompañan y adornan este juego convertido en negocio, sí, pero que, a la vez, sustenta su tronío en costumbres con siglo y medio de pureza, cultura y esencia. Este domingo, los futbolistas lucirán trajes de aquella época y del 1 al 11 en el dorso. Una fecha muy especial. Derby de la ciudad y quizás más de tres puntos en juego. Y todos los periódicos del mundo prestando atención especial a la luctuosa efeméride durante toda la semana. Historia del fútbol.

La hora de la tragedia, como siempre, seguirá marcada en ese reloj parado, con la palabra Munich, que preside el tránsito de la historia, cerca de la estatua del gran Busby, a quien la Copa del 68 tampoco logró arrancarle su amargura. Su mensaje, el que envió en su día a Inglaterra desde el hospital alemán donde se recuperaba, se sigue escuchando todos los años en Old Trafford. Para que nadie olvide que hubo gente que dio su vida por el club. Héroes para su afición y para las demás. Son pocos los equipos zarandeados de este modo. Incluso en aquellos tiempos, cuando cada viaje en avión era una aventura, como ha señalado el propio Charlton. A quien le toca, le toca, aunque hubo a los que les tocó y lo pudieron contar. Angustiados pero vivos. Y tan héroes como todos los que cayeron, no sólo los jugadores. El otro caso más sonado es el del Torino, entonces también uno de los mejores equipos de Europa. Ha habido más a lo largo del tiempo, pero tampoco tantos si consideramos el incalculable número de viajes en avión que habrán hecho equipos de fútbol de todo el mundo desde que la aviación se empezó a comercializar.

En cuanto al partido en sí, el United aparece como claro favorito. La ocasión lo exige y además se sabe superior a un rival que ha bajado los brazos en las últimas semanas. Además los puntos son necesarios, ya que el Arsenal podría fugarse, y el City ya se quedó con los tres en agosto. Sólo cabe desear que se vea un buen partido, seguro que sí, que las estrellas actuales se empapen del ambiente en escenario tan colosal y que los seguidores visitantes se comporten, especialmente en los actos conmemorativos previos al encuentro. Alguna asociación de aficionados del City había solicitado que el minuto de silencio se convirtiese en ovación, para evitar incidentes de mal gusto. La policía inglesa ya ha advertido públicamente que se empleará con contundencia si el comportamiento de los hinchas visitantes no es respetuoso. Qué bien estaría que durante ese minuto todos sintieran parecido y no se escuchara siquiera una mosca.

Lamentablemente no hay novedades en cuanto al fin de semana. Everton-Reading, por La 2, y Chelsea-Liverpool, por Teledeporte. Las primeras imágenes del derby no se podrán ver en TVE hasta el lunes, ya que las envían el domingo a ultimísima hora. Todo lo que nos llegue se emitirá en Teledeporte 2 (lunes, 12.30, La 2) y en el habitual resumen de la jornada que difunde varias veces Teledeporte.

Aunque fuese en blanco y negro

Vagueaba esta mañana por el polígono de Villaverde, Bar Oklahoma, haciendo el paralelo al coche, cuando la tele seguía poniendo el gol de Cristiano Ronaldo al Portsmouth. Y resulta que todos lo habían visto e incluso conocían más o menos cómo marcha la liga en Inglaterra. Algunos quizás se hayan aficionado esta temporada a ver los partidos. Cualquiera lo haría con unos cuantos vistazos a los muchos encuentros espectaculares y emocionantes que se han emitido desde el verano. Se les nota enganchados, ven que la Premier ofrece el fútbol más vistoso. Lleno de márketing, si quieren, pero el menos especulativo del planeta con el brasileño. Por el contrario, hay gente que se siente traicionada por ver sólo dos partidos por jornada en pleno siglo XXI. Tecnológicamente está chupado, pero enseñar las imágenes cuesta un riñón. ¿Tanto dinero mueven los derechos de televisión? ¿Está el negocio por encima de los telespectadores?

Un señor que tenga en casa un televisor convencional, sin artilugios modernos, hoy por hoy, sólo puede ver un partido a la semana (La 2), lo mismo que hace veinte años. No hemos avanzado casi nada. Hasta hace poco se pagaba por ver, quedándose sin el espectáculo quien no lo hacía. Normalmente tendrían que articularse acuerdos para que los aficionados no se quedaran en penumbras, pero lamentablemente no es el caso. Resulta obvio que los derechos de la Premier aumentan su precio según el alcance en número de telespectadores. Ahora mismo hay mucha más gente viendo fútbol inglés que hace un año. Pero los principales consumidores del producto aguantan a medias velas.

Acabo de llegar a casa, enchufo la maquinita y descubro mensajes cargados de razón a propósito del derby del domingo en Manchester. Sólo podemos reiterar que TVE, por contrato, dispone de dos partidos por jornada: uno, el sábado, por La 2, y otro, el domingo (o el lunes), por Teledeporte, salvo en casos excepcionales. Hubo una salvedad esta temporada, el día que se cruzaron los cuatro grandes. Se emitieron los dos partidos el domingo, aunque ambos por Teledeporte, con las quejas de turno de los que no tenían acceso a ese canal. Atendiendo a ese contrato, este fin de semana, o se da el City-United o el Chelsea-Liverpool. Si no se diera el partido de Londres, las críticas seguramente serían bastante más extendidas. Si no es por un lado, te pillan por el otro, decía el otro día Juanjo Díaz, responsable de contenidos deportivos de la tele, tras un vano intento por escudriñar alguna solución que permitiera llevar a casa esta emotiva cita en Old Trafford.

Que la señora encargada del comedor del Pirulí, o el vigilante de la puerta, o el carpintero de Fuenlabrada, o la sobrinilla del peluquero, se interesen por la liga inglesa y la vean llama mucho la atención. Cierto es que los ingleses la venden de miedo. Todo está controlado, cuidado hasta el último detalle. Dice mi colega Aguagua (dice que su novia es la NBA) que los estadios parecen escaparates y la hierba es más verde que en ningún otro sitio. El producto es atractivo y lleva lazo. Y la Premier League lo sabe. Lo vende como nadie. Y por eso sobra el dinero en los clubes de la máxima categoría. Sin ir demasiado lejos, el decorado de la liga italiana da pena, hasta las imágenes son más pobres, o lo parecen. Insistía en ello el otro día Julián Ruiz, comentando el Siena-Roma con Paco Caro, alucinando especialmente con la diferencia, en cuanto a espectáculo, entre los partidos de Italia, donde impera la cultura defensiva, y los del fútbol inglés, donde todos salen a ganar, lo que agranda su vistosidad.

A todos nos gustaría ver también el debut de Capello con Inglaterra, aunque fuese en blanco y negro, y aún no sé si lo da alguna televisión. Habrá que buscarse la vida en algún pub. Uno de los técnicos más defensivos, al frente de los pross, siempre tan aislados y diferentes. Los ingleses van a flipar con el italiano. Le habían recomendado que llevara a Beckham, desde Ferguson hasta Fábregas, pero el nuevo seleccionador le ha dejado fuera de una lista de treinta. Ya sabe de qué va la vaina, le conoce del Madrid y debe pensar que no está en forma. Eso sí, lo cambiaría a pelo por Camoranesi. Se ha llegado a publicar que Fabio ha pasado de David para que no le quite protagonismo. Sin embargo, la ausencia de Aaron Lennon, en gran forma, no ha provocado tanto revuelo. Eso sí, un montón de defensas y el regreso de David James a la portería, se supone. Si nadie televisa este partido de Wembley, con efeméride incluida, es que vale muy caro. Ya veremos lo que hay.

Sí me gustaría agradecer la atención que va dispensando la gente a blog tan peculiar. Aquí, sufriendo por ver un poco de fútbol por algún sitio. Alguien me invitó a escribir algo en una web, lo que es muy de agredecer, pero me las veo y me las deseo para contar en este blog historias de un fútbol tan apasionante. Lo que me pesa. Me dicen los de internet que escriba menos y más a menudo. Les contesto que si me siento, me siento. Alguien también me pidió las audiencias que han arrojado los partidos televisados esta temporada. En ello estoy, a mitad de camino, aunque la media debe rondar los 800.000, en La 2. Me tengo que ir, ya hablaremos del gol de Ronaldo, del repaso de Juande a Ferguson y de ese Liverpool que no lucha por lo que quería y quiere empeñarse en la Champions. El Arsenal recupera el aliento, parece. Y no olvidemos que aún faltan, al menos, dos partidos entre los dos mejores equipos de Inglaterra, ambos en Old Trafford. Ya están regresando los africanos. Mucha tela que cortar en sólo trece partidos.

Aprovechamos para recordar partidos próximo fin de semana en TVE:

Sábado 9 febrero

Everton-Reading (16.00, La 2)

Domingo 10 febrero

Chelsea-Liverpool (17.00, Teledeporte)

Ambos se pueden seguir también en www.rtve.es/premier

Lalo Alzueta


La apuesta de TVE por la Premier League va más allá de la emisión de los partidos.
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