« Tensión, compresión y civilización | Portada del Blog | El secreto de los Incas: mano de obra »

Uros: el pueblo que vive sobre el agua

    sábado 8.ago.2009    por RTVE.es    13 Comentarios

En el lado peruano del Lago Titicaca, en la entrada del Golfo de Puno, a 3.800 metros de altitud sobre el nivel del mar, viven unas 500 personas pertenecientes a la etnia de los Uros. Y no me he equivocado al escribir que viven en el lago, porque allí es donde están sus viviendas: sobre el agua, en unas 50 islas flotantes artificiales fabricadas por ellos mismos a base de totora, el ubicuo junco del lago, y cuerdas. Sus hogares, sus cocinas, sus camas y sus casas están sobre el agua del lago, en plataformas flotantes flexibles ancladas al fondo: viven allí. Y viven en el agua desde hace siglos, porque los Uros llevan en el Titicaca desde siempre.

En el año 421 un grupo de habitantes del norte de Italia, huyendo de las invasiones de los Longobardos y los Hunos, decidieron abandonar la tierra firme e instalarse en medio de una gran laguna pantanosa donde los agresores no pudieran alcanzarlos. Estos refugiados fundaron en una serie de pequeñas islas la República de Venecia, que llegó a dominar el comercio del Mediterráneo Oriental durante siglos. Enfrentados a un desafío similar, los antecesores de los Uros optaron por una solución parecida. Solo que en Titicaca sólo hay unas pocas islas, y ya estaban ocupadas. Así que aquel pueblo tuvo que inventarse toda una nueva tecnología para resolver su problema, y desarrolló un modo de construir islas flotantes en las que pudieran pasar toda su vida. Así nacieron las Islas Flotantes de los Uros, la mayor atracción turística de la región de Puno.

Los Uros provienen de una etnia preinca que se vio desplazada por los Collas (Qollas, de habla aymara) y más tarde por los propios Incas, hasta encontrar refugio en el lago navegable más alto del mundo. Desde hace más de 500 años se han mezclado con sus vecinos de habla aymara hasta perder su propio lenguaje, pero mantienen sus costumbres, entre ellas la más espectacular: la de vivir en islas flotantes que se construyen ellos mismos. Para ello primero tuvieron que inventar cómo construirlas.

Las islas de los Uros están hechas de totora, pero la clave está en el uso de las diversas partes de la planta. La base de las islas son grandes flotadores construidos con bloques de raíces de totora, que crean una espesa esponja vegetal bajo el agua en los bajíos donde está enraizada la planta. Este material es relativamente resistente al agua, flota y puede cortarse en grandes paralelepípedos de más de un metro de arista. Los bloques que sea preciso son amarrados con cuerdas para crear una gran balsa, de 10 a 30 metros de lado, que es cubierta con una espesa capa de totora. Pero esta vez se trata de la parte aérea de la planta. El material no falta, y está disponible gratis en grandes cantidades en el lago. Es bueno que sea así, porque la parte aérea de la totora se pudre cuando permanece mojada después de ser cortada y secada. De modo que para mantener el suelo de las islas es preciso ir añadiendo capa tras capa de totora seca, en una tarea permanente de mantenimiento para reemplazar las capas inferiores en contacto con el agua.

Los edificios, construidos con armazones de madera cubiertos con esteras de totora trenzada, están diseñados para poder levantarse entre varias personas, para poder realizar el añadido de nueva totora. El resultado final es una enorme balsa de suelo flexible en la que los Uros viven toda sus vida, pues apenas visitan tierra firme: comerciantes de la cercana Puno se acercan al flotante poblado cada día para venderles lo que necesitan. Al menos en teoría, sólo residen en tierra al morir, pues son enterrados en cementerios especiales. Hoy, sin embargo, muchos Uros han abandonado su modo de vida ancestral, a pesar de que su condición de atractivo turístico esencial de la región ha llevado cierta prosperidad a quienes mantienen su modo de vida ancestral.

Esa vida no está exenta de riesgos e incomodidades. Siempre existe el peligro de que una zona de totora demasiado podrida se convierta en un orificio al pisar en ella; según la mitología de los Uros sus ancestros no se ahogaban cuando eran puros, pero perdieron este poder al cruzarse con sus vecinos de habla aymara y ahora son susceptibles a ahogarse. Los niños se desplazan entre islas (una de ellas tiene una escuela) y cuando son pequeños pueden caer a las gélidas aguas del lago, y morir. Los hombres confeccionan grandes balsas de totora y soga que recuerdan a góndolas venecianas y se reman de modo parecido, en las que salen a pescar. Pero a veces cuando vuelven sus islas no están donde las dejaron, porque los cables que las amarran a anclas que las estabilizan se rompen a causa del viento. El frío, a casi 4.000 metros de altitud y en mitad de un gran lago, puede ser tremendo. No se trata de islas paradisíacas, precisamente. Pero para los Uros son su hogar, y lo han sido desde hace siglos.

A base de ingenio han ido resolviendo los problemas que plantea esa forma de vida tan peculiar. Las plataformas elevadas que tienen las islas no sólo les permiten sacarles unos soles a los turistas, sino que se usan como método de comunicación entre islas en caso de problemas. Cocinar en el inestable (y combustible) suelo de las islas se consigue pavimentando con losas de piedra un espacio sobre el que colocar cocinas de cerámica. Hoy paneles solares ayudan a mejorar la vida de los Uros, que también han incorporado elementos como las láminas de calamina o plástico a la construcción de sus casas, y las botellas vacías de refrescos a sus balsas (reciclaje creativo. En el 'poblado' de los Uros no sólo hay balsas de totora; también hay lanchas fuera borda.

Lo que está claro es que un pequeño grupo de personas ha desarrollado toda una base tecnológica original para resolver un problema único: vivir en medio de un lago con carácter permanente y sostenible. La presión de los pueblos de sus alrededores obligó a los antepasados de los Uros a ir más allá de la construcción de balsas para la pesca, y a inventar un modo de vivir literalmente en el agua. Y lo hicieron, demostrando que la capacidad creativa del ser humano no tiene límites. Sobre todo, cuando la alternativa es la desaparición.

RTVE.es    8.ago.2009 21:19    

13 Comentarios

Últimamente veo a Michael Ende por todos lados... cómo me ha recordado a Amarganz y sus habitantes.

Saludos, y gracias.

miércoles 12 ago 2009, 19:25

¿Sostenible para quién? Y dale. Sostenible se refiere al planeta. Al balance de los recursos naturales. Lo que sale hay que reponerlo porque si nó no hay otros desarrollos sostenibles posibles de otro tipo. En este blog no queda claro cómo va a afectar el turismo a esta forma de vida centenaria.
Le escuché en el programa "No es un día cualquiera" con Carles Mesa. Me pareció buenísimo.
Slds,

miércoles 12 ago 2009, 23:19

Estimada María:

Sostenible, en este caso, se refiere a ámbito local, ya que los materiales utilizados y la forma de utilizarlos son estrictamente renovables y se obtienen ''in situ'. El impacto del turismo sobre los Uros ha sido grande: se han transformado en la principal atracción de la región de Puno, por lo que miles de turistas les visitan. Pero ellos mismos han tomado el control de este aluvión: los barcos que transportan turistas desde Puno son suyos, y las visitas se llevan a cabo en sus propios términos. El dinero recaudado se utiliza para necesidades de la comunicad, y la carga turística se va repartiendo entre islas según decisión de ellos. Los Uros necesitan el dinero, para educación, para cuerdas (imprescindibles en toda su forma de vida) , para sanidad, para gasolina para las embarcaciones a motor, etc; no es una solución perfecta, pero al menos es su propia solución. Las decisiones son suyas.

Me alegra que le haya gustado mi intervención en el programa de Carles Mesa; para mi fue un placer.

Muchas gracias por su atención e interés, y un saludo.

PP Cervera

miércoles 12 ago 2009, 23:52

Hace una semana fui a visitar a los uros i no me dio la impresion que necesitaran nuestro dinero. De hecho el jefe de una de las islas nos comento que ellos viven del trueque. Ellos tienen pescado i huevos de las aves que anidad en el lago i simplemente los cambian por otras necesidades, Maiz, patatas,,,, Lo que sacan por el turismo es muy poco.
Reciben una visita de turistas, unos 30 una vez cada mes y medio o dos meses. De ahi sale muy poco dinero.

Podrias comentart que la edad de superviviencia es de 50 años a causa de la humedad el reuma artrosis i enfermedades respiratorias los matan a edad muy temprana.

Saludos

viernes 14 ago 2009, 19:25

EL KOMO VIVIREMOS NOSOTROS http://www.tu.tv/videos/despertar_15

sábado 15 ago 2009, 02:01
sábado 15 ago 2009, 02:11

Que sepáis que, junto a la Villa Medieval de Covarrubias, en Burgos, hay un pueblecito maravilloso entre acantilados y vañado por un río que se llama URA cuyos habitantes se llaman también Uros. Curioso ¿no?.

sábado 15 ago 2009, 09:21

;) si, estos blogs los quiero IO, Gracias;D
Gracias a El Jueves....Bravo Kampeones!!!

lunes 17 ago 2009, 00:29

Solo comentar un dato anecdótico que casi la totalidad de pobladores de estas ancestrales construcciones sobre el lago, no saben nadar, ya que debido a lo dura que es la climatologia andina, esta no se presta al desarrollo de esta actividad.

viernes 21 ago 2009, 17:31

Miguel,
lo que comentas de que
"Reciben una visita de turistas, unos 30 una vez cada mes y medio o dos meses."
Es totalmente inexacto. El trafico de barcas que visitan las islas es incesante y treinta turistas son los que visitan la isla en poco mas de una hora. Bastante más que ek número de habitantes de una isla. Incluso repartiéndose las visitas entre todas las islas yo estimaría que más bien reciben unos 100 turistas por día e isla, como mínimo!!. Por no mencionar la visita "extra" por persona (supuestamente opcional pero que en realidad es oblicatoria) en barca de totora a otra isla (sólo te llevan de vuelta desde esa otra isla) en la que tienen las tiendas de souvenirs, el bar y el restaurante donde caemos todos.
Y como tu bien comentas, no solo del trueque de patatas vive el hombre, tambien de médicos y educadores que cuestan un dinerito que obtienen de los turistas. Además, desde Puno van barcos a venderles todo tipo de cosas y a los de puno se les paga en soles no en patatas.

lunes 24 ago 2009, 21:20

es la monda tronca osea total,aunque si lo piensas mejor no quiero estar en sus condiciones jajaj qe idiotas

lunes 8 mar 2010, 16:40

oye te falta algo sobre los uros te falta que enfermedades curan con la totora

jueves 27 may 2010, 01:58

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios