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Los malos intelectuales

    miércoles 29.dic.2010    por RTVE.es    29 Comentarios

Intelectual, dice el DRAE en su tercera acepción, es alguien dedicado especialmente al cultivo de las artes ciencias y las letras. Desde el affaire Dreyfus y el J'accuse…! de Émile Zola, sin embargo, un intelectual es algo más; es un profesional, muchas veces un creador, que participa en los debates sociales actuando como conciencia crítica, como catalizador mental en las discusiones públicas. En la Wikipedia lo definen como una persona que dedica una parte importante de su actividad vital al estudio y la reflexión crítica sobre la realidad, y a pesar de tener un origen disperso no parece una mala definición. La actividad de la intelectualidad, muchas veces expresada a través de los medios de comunicación de masas, ha sido vital en la política del siglo XX, contribuyendo decisivamente a que las sociedades de los países más avanzados encaren y superen sus problemas y contradicciones, adaptándose a los cambios de los tiempos. Es por ello que es importante que un país disponga de una intelectualidad vigorosa, sana e inteligente que sea capaz de ayudar a que ese país avance, a que esa sociedad se enfrente a sus propios temores y evolucione. Es por eso que los recientes debates sobre la llamada 'Ley Sinde' en España han resultado tan preocupantes, al dejar al descubierto un importante defecto de la intelectualidad nacional. Las discusiones sobre las nuevas medidas del gobierno y sobre la cada vez más necesaria reforma de las leyes de 'propiedad' intelectual para adaptarlas al presente digital están dejando bien clara la pésima calidad profesional de los intelectuales españoles. Y no porque sus opiniones sean unas u otras, sino porque sus métodos de pensamiento y raciocinio se están demostrando pésimos. El problema no es que los intelectuales españoles piensen una cosa u otra: el problema es que son malos intelectuales, porque piensan mal.

No se supone que un intelectual, en su papel cultural, deba poner sus propios intereses por delante de los intereses de la sociedad. No se supone que un intelectual deba confundir las críticas a sus argumentos con insultos personales, o los problemas de su negocio con conspiraciones en su contra. No se supone que un intelectual deba tachar con epítetos a sus rivales o acusarles de mala voluntad en lugar de razonar con ellos. Pero sobre todo se supone que un intelectual debe saber pensar. Y como técnico del pensamiento un intelectual debe evitar errores graves como confundir una metáfora con la realidad que pretende representar. Un pecado que están cometiendo muchos presuntos intelectuales españoles cuando confunden la 'propiedad' intelectual con la propiedad real. El término 'propiedad' intelectual es una metáfora que no refleja (ni debe reflejar) la esencia real del Derecho de Autor y el copyright. El copyright y los derechos económicos que están englobados dentro del Derecho de Autor (que también incluye los derechos morales) jamás han sido una propiedad en sentido estricto, equiparable a la propiedad de una casa o de un automóvil, y por tanto no pueden ser objeto de robo. Que son diferentes lo demuestra el hecho de que están regulados por leyes distintas, separadas de las que regulan las propiedades materiales. Los derechos económicos y el copyright son un acuerdo entre la sociedad (representada por el Estado) y el autor, en el que la sociedad acuerda garantizar un monopolio de explotación económica de su obra al autor a cambio de que esa obra sea liberada para beneficio de la sociedad transcurrido un tiempo. Estos derechos jamás han sido una verdadera propiedad, ni se han diseñado para serlo: el término 'propiedad' intelectual no es más que una metáfora. Se espera de un intelectual saber distinguir una metáfora de una realidad. Sobre todo en un caso como este, en el que lo que está en juego es la definición misma de la cultura.

En efecto, el copyright y los derechos económicos del Derecho de Autor reconocen una realidad importante sobre la cultura: ningún creador trabaja en el vacío: toda obra cultural está entroncada en una tradición y en la cultura de una sociedad. Por creativo que sea un autor utiliza el lenguaje de su sociedad, que no es de su propiedad ni ha sido creado por él. Su obra refleja e interactúa con todas las obras de autores anteriores que ha leído y estudiado, y su forma está ligada a las convenciones de género (novela, cuadro al óleo, película) que otros crearon antes y que están incorporadas a la cultura de su sociedad. Ningún autor puede crear desde cero, y toda creación a su vez impacta en obras posteriores. La novela no existiría sin Cervantes, el ensayo no existiría sin Montaigne, ni el drama sería el mismo sin Shakespeare. Pero los autores actuales de novelas, ensayos o dramas no pagan derechos por estas invenciones a los herederos de Cervantes, Montaigne o Shakespeare: sería absurdo reivindicar que lo hicieran. Sus obras y sus conceptos se han incorporado a la cultura de la que beben los autores actuales, ampliamente y de forma imposible de identificar o compensar. Por eso no sólo es práctico, sino que es justo que los autores devuelvan a la cultura parte de lo que tomaron de ella; por eso es justo que pasado un tiempo razonable de explotación económica de su obra (tiempo que es discutible, y debe ser discutido), ésta revierta a la cultura de la que salió: al dominio público. La 'propiedad' intelectual es una metáfora porque no puede ser otra cosa: sin menospreciar el mérito creativo del autor, ninguna obra nace de la nada, sino que se construye con la materia prima de la cultura humana, y a esa cultura debe regresar. Por supuesto permitiendo al autor ganarse dignamente la vida con ella.

Por si fuera poco algunos intelectuales vuelven a confundir dos tipos de objetos que son esencialmente diferentes, y por tanto incomparables, como son la materia (hecha de átomos) y las ideas (hechas de bits). Los objetos materiales pueden ser propiedades porque están hechos de átomos, lo que implica que sólo pueden duplicarse con dificultad y con un elevado precio, si es que se puede (las propiedades inmobiliarias no son duplicables; los dioses no construyen más terreno en la costa valenciana, por ejemplo). Esto supone que en los objetos materiales opera una economía basada en la escasez y la desigualdad: como un objeto no puede ser utilizado al mismo tiempo por dos personas, una tiene y otra no, una es rica y otra pobre, una es propietaria y la otra no. La situación puede invertir su sentido, pero no cambia, por lo cual el robo perjudica al propietario original, que pierde su propiedad. Los objetos de la mente, en cambio, al estar hechos de bits pueden hoy duplicarse a coste cero e instantáneamente. En el mundo de las ideas no opera la economía de la escasez; cualquier limitación de número es artificial en el mundo de los bits. Una canción puede ser disfrutada por varias personas a la vez sin que ninguna se vea perjudicada, porque el proceso de copia asegura que el autor no pierde la canción original: en lugar de desplazamiento de una propiedad entre diversas manos lo que tenemos es una multiplicación: si una idea se comparte, todos la tienen, nadie la pierde. La economía de las ideas es por tanto una economía de la abundancia en la cual conceptos como el robo carecen de sentido (copiar, en efecto, no es robar) y nociones como el valor o el precio se establecen de modo muy diferente.

En el mundo de las ideas la 'propiedad' no es tal y el robo es imposible; en el mundo de las ideas las leyes que rigen la materia no pueden aplicarse y son necesarios nuevos conceptos legales, como son necesarios nuevos modelos de negocio y nuevos productos. Sería de esperar que los profesionales del arte de pensar, que son además los primeros y los más afectados por la nueva realidad, estuvieran a la vanguardia de la sociedad, ayudándola a entender este nuevo mundo en el que vivimos. Por el contrario, los intelectuales españoles han decidido atrincherarse en su propio beneficio como agentes económicos, cuando no defender ideas extremadamente radicales que ponen en peligro la misma esencia de la cultura que les sostiene. Aunque no es eso lo peor: el factor que les incapacita para cumplir ya su papel es su incompetencia profesional, porque para defender sus intereses por encima de los de su sociedad están usando malos razonamientos, confundiendo la realidad con metáforas y olvidando (selectivamente) las diferencias esenciales entre los términos del discurso. En suma, en lugar de contribuir a mejorar la calidad del debate, están encenagando las aguas. Y lo peor es que cabe sospechar que lo hacen a propósito y en su propio interés. Incompetencia o malicia; no lo sabemos. Pero sí podemos concluir que los malos intelectuales no están ayudando esta vez.

RTVE.es   29.dic.2010 17:14    

29 Comentarios

Just calm down a bit!

Aprender a hablar en abstracto sino viene wikileaks detrás y le vendemos palabreria y encima hace dinero.

miércoles 29 dic 2010, 17:32

En tus propias palabras:

"No se supone que un intelectual deba confundir las críticas a sus argumentos con insultos personales, o los problemas de su negocio con conspiraciones en su contra. No se supone que un intelectual deba tachar con epítetos a sus rivales o acusarles de mala voluntad en lugar de razonar con ellos".

"Por el contrario, los intelectuales españoles han decidido atrincherarse en su propio beneficio como agentes económicos, cuando no defender ideas extremadamente radicales que ponen en peligro la misma esencia de la cultura que les sostiene. Aunque no es eso lo peor: el factor que les incapacita para cumplir ya su papel es su incompetencia profesional, porque para defender sus intereses por encima de los de su sociedad están usando malos razonamientos, confundiendo la realidad con metáforas y olvidando (selectivamente) las diferencias esenciales entre los términos del discurso. En suma, en lugar de contribuir a mejorar la calidad del debate, están encenagando las aguas. Y lo peor es que cabe sospechar que lo hacen a propósito y en su propio interés. Incompetencia o malicia; no lo sabemos. Pero sí podemos concluir que los malos intelectuales no están ayudando esta vez".

miércoles 29 dic 2010, 17:37

Excelentemente argumentado.

Es interesante como ningún "artista" o "autor" afectado recuerda que la verdadera misión del derecho de autor y las patentes son el conocimiento y la creatividad por sí mismas, no como fundamento de un modelo de negocio.

El privilegio se concede bajo el supuesto de que, entonces, los conocimientos y la creatividad serán mayores. Y lo triste es que empieza a haber investigación académica que cuestiona esto sobre bases empíricas serias, especialmente en el caso de las patentes (que en derecho sajón son "propiedad" intelectual)

Pero a los intelectuales que conocen de verdad la sociedad red nadie les ha llamado: ni gobiernos, ni entidades de gestión, ni periódicos... Gente como Manuel Castells o Juan Urrutia. La intelectualidad española no son los escritores a sueldo de los grandes diarios. Otra cosa es que los diarios lo sepan.

Por terminar, ampliaría la cuestión de la tradición en la autoría. Es algo más que tradición: es que hoy, con la tecnología de producción que se emplea para las obras artísticas la remezcla de lo anterior es no solo una fuente esencial de innovación, sino de abaratamiento de costes y de la capacidad técnica para crear. La música lo ha vivido con el sampling. Cualquiera puede escuchar a Girl Talk y entenderlo. Si quiere.

Lo triste es que la ola de debate social se va a terminar en una cuestión en el fondo menor: si seriesyonquis puede llevar publicidad. Fomentar el dominio público - que se puede - pedir a nivel internacional la reducción de plazos o regresar a un derecho de cita como es debido, se quedan fuera.

miércoles 29 dic 2010, 17:49

Estimado Andaqueee:

Es cierto que esas son mis propias palabras. Pero hay unas cuantas más: las que llevan los argumentos que defiendo y las razones por las que digo esas cosas sobre esos intelectuales. Las palabras que has recortado cuidadosamente del discurso. Si quieres podemos jugar a ese juego con lo que se ha publicado estos días. Pero tendremos mucho menos que recortar: en muchas de las 'defensas' de la llamada 'Ley Sinde' hay adjetivos, pero no razonamientos. Son como ese recorte que tú has hecho, pero sin necesidad de quitar nada. Esa es la diferencia.

Muchas gracias por tu atención e interés, y un saludo.

PP Cervera

miércoles 29 dic 2010, 18:28

Me ha venido a la cabeza Pepe, leyendo tu articulo, el excelente libro El nombre de la Rosa de Umberto Eco, y la insuperable adaptacion cinematografica cuando Sean Conery esta en la gran y laberintica biblioteca de la abadia y le dice a Adso, su discipulo, Adso este autor se inspiro en este, este otro copio de este, no recuerdo las palabras originales pero si la idea, que todos los autores de la biblio se comunicaban y copiaban de una manera imperceptible para el profano pero para el INTELECTUAL ( el autentico ) ve eso hilos de union entre autores. Eso es aplicable a la literatura, filosofia y en general a todas las artes...

Y por su puesto UMBERTO ECO, en el monje de origen español expreso de manera magistral lo que son los guardianes de la cultura ( falsamente guardianes ) que hoy son los mercaderes y traficantes de la cultura, prefieren quemar la biblioteca antes que la gente tenga acceso libre a la cultura.

posdata: tus articulos siempre me hacen pensar, me ilustran hasta enriquecerme por eso nunca dejes de escribir pues estamos faltos de autenticos INTELECTUALES EN ESTE pais de futbol, toros, panderetas y turismo de sangria.

miércoles 29 dic 2010, 18:32

Para comprender mejor la cantidad de opiniones escritas en torno a este tema me sirvió mucho el concepto de intelectualidad orgánica de Gramsci, que no solo abarca los intereses personales sino que también analiza el comportamiento de los intelectuales como instrumentos de defensa de los intereses de la clase dominante, sin importar si pertenecen a ella o no.

miércoles 29 dic 2010, 18:39

más claro agua.. esta claro que "copiar" este puñado de bits a la mente de muchos de los "intelectuales" de nuestro país es tan complicado o más que "copiar" un tomate.. felicidades.

miércoles 29 dic 2010, 18:41

Si, en este momento lo que hay es que definir bien las cosas, porque hasta los jueces se están equivocando, lo cual es muy comprensible dadas las profundidades técnicas de Internet y de la WEB para muchas personas.

Desde mi punto de vista hay un aspecto importante que debe ser aclarado y es el hecho de que un ENLACE no tiene personalidad propia, y es solo un tecnicismo que debe ser transparente, desde el pragmatismo, para los ciudadanos que consumen música o películas o cualquier otro genero que tenga Derechos de Autor. Mas allá de ser unas simples lineas de código el enlace ES el contenido mismo y no debe separarse.

Quien publica un enlace debe ser responsable por el objeto o meta del mismo, y que se sepa que es traceable en todo momento.

Esa seria la solución a todo este problema, considerar legalmente que el ENLACE=CONTENIDO.

Por otra parte quien debe pagar siempre es el Usuario, el que veo u oye el contenido protegido.

Cobrar un canon a todo el mundo (usen o no contenidos protegidos) es tan perjudicial como que lo paguen las compañías telefónicas. Estas lo que hacen es transportar el contenido, no lo ven ni oyen. Si se diera ese sin sentido, estaríamos expuestos a que las compañías telefónicas censuren o bloqueen dichos contenidos para evitar pagos de regalías etc. Seria convertir a la Web en una Televisión y eso seria absurdo.

Hay que presionar, eso sí, a las distribuidoras de películas y música a buscar esquemas creativos que reduzcan el precio de sus productos, pero esa es otra historia que tiene que ver con "leyes" de mercado y no regulaciones legales de Derechos de Autor.

Saludos,

@mercadder

miércoles 29 dic 2010, 18:47

mercadder: enlace no es igual contenido.
ejemplo tonto: si alguien te pregunta dónde comprar un buen pan en la ciudad X, le dices que en la panaderia Y, porque recuerdas que hace 3 años pasaste por alli y ese dia el pan te sabía bien rico.. ¿eres responsable que el dia que vaya esa persona a esa panaderia se encuentre con que el pan es malo? o incluso con que la panaderia Y ahora sea cualquier otra cosa menos una panadería.. las cosas son simples, se necesita sentido común..

miércoles 29 dic 2010, 19:11

Con todos los respetos, tratar de enmendar la plana a una discusión intelectual con unos argumentos que parecen sacados de forocoches es, en el mejor de los casos, bastante aventurado. Tener un blog en internet no es sinónimo de pensamiento crítico.

La propiedad intelectual no es una realidad absoluta que depende de atomos o de bits. Es un acuerdo social bastante complejo y que puede variar en función de la sociedad en cuestión. No es lo mismo la España actual, el Rusia comunista, la américa esclavista o una sociedad feudal. Hablar de que la propiedad inmaterial carece de sentido en una sociedad capitalista donde el principal activo, el dinero, es justamente inmaterial da la sensación de haber pensado el asunto poco y mal.

La propiedad es lo que se define socialmente como propiedad y los derechos que eso conlleva. Sea material, intelectual o de cualquier tipo. Es decir: la propiedad es la consecuencia de un debate sobre como se quiere que sea la sociedad. Su función en buena medida es definir esa sociedad. Es un debate mucho más profundo e interesante que hablar de bits y atomos.

Pero, como he dicho, para forocoches este artículo iría de lujo.

miércoles 29 dic 2010, 19:24

mercader.....tu argumento se desmonta con una palabra GOOGLE, mejor dos YOUTUBE.

gAVIOT YO AÑADO una reflexion de Milan Kundera, Roberto bolaño y Arthur Machen, el primero se pregunto ¿ como es posible que en el siglo XX, siglo de la ilustracion por excelencia, de la comunicacion, habia teles y radios y miles de periodicos, y sobre todo de la ciencia se produzcan guerras como la carniceria de la 1ª y la locura de la "2ª...y las de corea, vietnam...etc...¿ como es posible ?
Bolaño y Machen se preguntaron ¿que es el mal? y llegaron a una conclusion: la esencia del mal no es un ladron o un asesino, eso solo son personas animaloides que actuan como animales rabiosos, ¡ eso no es el mal !
la esencia del mal son los INTELECTUALES que manipulan las palabras, crean sofismas, y sobre todo leyes aberrantes, y en la cupula de la esencia del mal estan los ILUMINADOS ( analfabetos cientificos en su mayoria ) que tratan a las personas como ganado, ganado listo para matadero.

miércoles 29 dic 2010, 19:54

ERRATA

La tercera acepción de la DRAE, como pone en tu link habla del "cultivo de las CIENCIAS y las letras" y no de las artes y las letras como pones a continuación.

Sé que es un error tonto, pero el mundo iría mucho mejor si los intelectuases fuesen mayoritariamente de ciencias.

miércoles 29 dic 2010, 22:51

La cuestión central para la ley es la obra, no el autor, y me temo que para el mercado también (¿alguien sabe quién inventó las fregonas?, pues no importa saberlo para comprar una fregona, si tienes el dinero la pagas y punto, es el producto el centro de la cuestión). Observemos a la obra de "arte" o de "literatura", el proceso es simple: se crea y luego se publica, dos pasos, dos titulares, creador y editor (podrían ser la misma persona). Cuando la obra privada se hace pública o se publica obtiene dos tipos de derecho, el moral, reconocer a su autor y editor en cualquier copia o cita, y el derecho económico. Este derecho económico dice que si el acto público se efectúa con ánimo de lucro y existe una compra/venta parte del importe de la misma pasará a la propiedad privada del creador y del editor (o de la persona que le ha comprado al creador su parte). Es así de simple, cuando hay dinero por medio una parte es para el titular del registro, pero además observemos que hablamos de un derecho, no de un deber.

Es decir, cuando no hay dinero por medio no se puede forzar (el deber como deuda) una deuda, si no existe ánimo de lucro no se puede forzar un pago. Esto nos lleva a que el usuario que baja "arte" o "literatura" sin ánimo de lucro nunca, nunca, debe pagar, ni dinero, ni multas, ni sanciones, ni penas. ¿Se lucra la web que deja bajar gratis porque a cambio la publicidad le paga mucho por ser tan visitada?. Ah, eso es otra cosa y el dilema legal de la cosa económica estaría ahí, en esas webs, nunca en los usuarios, menos aún en los usuarios como ciudadanos. Por ello el mundo virtual ha comenzado con leyes represivas impensables en el mundo no virtual, haciendo pagar al usuario o ciudadano, culpándose a los "navegantes" en vez de a los "puertos". Si en una casa europea entraran como, se puede o se podrá en breve entrar, en un ordenador privado, habría una revolución o estaríamos ante un estado policial.

No se puede forzar una deuda con el derecho de la propiedad intelectual cuando no existe ánimo de lucro (aunque exista ánimo lúdico, de ocio o de entretenimiento) porque entonces dejaría de ser derecho para convertirse en deber, en un deber de muchos para beneficio de pocos, ¿más claro?: la dictadura. Después del nacimiento difuso de la Red se le han puesto fronteras (siempre se le intenta, porque muchos se la saltan) y se han creado naciones virtuales con leyes rayando la dictadura o plenamente en ellas (como China). Si queremos buen futuro para la Red deberemos trabajar sin ánimo de lucro para defender las libertades democráticas en este medio. Nos hace falta, potencialmente reclamamos ya, una Declaración Universal de los Derechos Internáuticos. Debemos saber que nos enfrentamos a un Mercado donde el que tiene más dinero se llama Hu Jintao (y/o sus socios), no le pongamos precio a la ética democrática en Internet, por favor, mucho menos ofrecerle a buen precio la ley. Gracias.

miércoles 29 dic 2010, 22:55

Magnífico artículo y razonamiento impecable. Sólo discrepo en lo de que el autor debe necesariamente ganarse la vida con su obra: pues según los casos. En internet estamos asistiendo a una explosión de creatividad maravillosa, sin que podamos esperar que todo el mundo viva de ello. Durante siglos los intelectuales y artistas han creado constantemente, unos viviendo de su creación y otros no. Machado es un buen ejemplo de esto último, y además presume de ello: "Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo./A mi trabajo acudo, con mi dinero pago..."
Y en cuanto al comentario de Juan con lo de forocoches, no es que yo sea Sócrates precisamente, pero me parece de vergüenza ajena.

jueves 30 dic 2010, 04:59

Estimado jl_sanz:

Errar es humano, perdonar divino. Habiéndome además formado en las ciencias no puedo más que estar de acuerdo con tu conclusión. Por más que no evite errores; para eso están los enlaces

Muchas gracias por tu atención e interés, y un saludo.

PP Cervera

jueves 30 dic 2010, 06:21

Estimado Abaya:

Gracias por tu aportación. Respecto al comentario sobre Forocoches, si la intención de Juan era comparar negativamente, yo me he sentido halagado... no me parece que sea despreciable un foro donde tanta gente discute, al contrario.

Muchas gracias por tu atención e interés y un saludo.

PP Cervera

jueves 30 dic 2010, 06:24

Pues no puedo estar en mas desacuerdo, la verdad. Y no se si es de recibo que se tache sin mas a los intelectuales como mediocres de partida. En cualquier caso, creo que el triunfo de filosofías como esta nos abre el abismo intelectual artístico y creativo, algo que personalmente lamento. En fin, voy a ver si me entero de que pasa en el mundo a través de gran hermano!

jueves 30 dic 2010, 07:58

Hola Pepe,

excelente post, pero me plantea una duda. ¿No confundimos con demasiada frecuencia un artista y un intelectual? Creo que no asistimos a un debate en el que los artistas nos brindan sus ideas para construir el futuro. Se trata de defender unos negocios agotados, con un pretendido barniz intelectual, pero nada más.

jueves 30 dic 2010, 08:58

Creo que en este interesante debate sobre la propiedad intelectual hay que traer a Karl Marx: cuando Marx hablada de alienación del trabajador (separación del producto de su trabajo y su persona) en realidad lo que más le preocupaba era lo que en sus palabras definió como "propiedad psicológica" del trabajo, algo así como sentirse vinculado con su obra, con su creación, que nadie se la arrebatara. Al artesano no le pasaba esto, surgió con la industrialización. A mí como autor (compositor, escritor...) lo que más me molesta y aliena no es el tema económico (explotación de la obra), sino el ver cómo alguien ha utilizado ideas mías originales (reinvenciones y adaptaciones de ideas de otros clásicos, de acuerdo Pepe) y no ha dicho que son mías... como el típico jefe que se apropia de las ideas de sus colaboradores y las presenta como suyas.

jueves 30 dic 2010, 10:00

Yo, que no sé si soy intelectual pero que “a veces, cuando no puedo dormir pienso”, como dice un personaje muy poco intelectual de Chejov, me muevo, brujuleo por internet, y descubro en mis horas de insomnio que el artículo que aquí se comenta de Pepe Cervera, en realidad no es de Pepe Cervera. Lo he leído casi tal cual aparece aquí en http://fjme/filos/el-canon-real.com firmado por A. Conchales. ¡Lo ha fusilado!
Como habrán comprobado los que hayan intentado acceder ya a dicha página web (y supongo que, si ha leído esto Pepe Cervera –de lo que estoy seguro por lo del narcisismo del “creador”–, él habrá sido el primero, nerviosito e indignadísimo), tal página no existe. He difamado a Pepe Cervera. No lo ha copiado (que sepamos). No le podemos arrebatar su autoría, los derechos morales, la gloria, los quebraderos de cabeza, la ignominia, la celebridad…; en definitiva, ni la responsabilidad que asume por el hecho de atreverse a transmitir sus ideas ni los dineros que habrá cobrado de RTVE por escribir dicho artículo (si no lo ha copiado, como es seguro que exige su contrato, escrito o tácito.)
Sin embargo, como él mismo dice, son simplemente bits. Y como son bits, que no ladrillos, y como, además su artículo “refleja e interactúa con todas las obras de autores anteriores que ha leído y estudiado”, no son sus bits, son de todos, del acerbo cultural de este país, del mundo, del universo. Y, por lo tanto de un hipotético A. Conchales. O míos. Puedo decir que los he pensado yo. Yo soy Pepe Cervera. De tres de la madrugada a cuatro yo fui Pepe Cervera, de cuatro a cuatro y cuarto Chopin y ahora Ramón-María del Valle-Inclán. ¡Ole mis huevos!
Y a lo mejor no es esto el pensamiento de un loco. Quizá el cacareado apocalipsis del 2012 esté anunciando las convulsiones que seguramente generará la irrupción de ese nuevo mundo que el propio Cervera nos dice que ya está aquí: “Sería de esperar que los profesionales del arte de pensar, que son además los primeros y los más afectados por la nueva realidad, estuvieran a la vanguardia de la sociedad, ayudándola a entender este nuevo mundo en el que vivimos”, dice él (subrrayado mío). Lo que no sé es si Cervera, en su reducida generosidad intelectual, ese nuevo mundo quiere dejarlo confinado a la esfera de las ideas creativas, filosóficas, musicales… o sea, a los bits, y que los átomos, o sea, los edificios, las barras de pan, las fincas urbanizables, los medicamentos, los yates, las bombonas de butano… como no son copiables (¡y quién ha dicho que no son copiables! ¿Qué es la industria moderna, sino la producción en cadena de copias, eso sí, a cambio de dineros?), pues nada, que cada uno que apañe con lo que tiene, con lo que haya ido acumulando a base de explotar más o menos a otros, o con lo que haya heredado. Ahí no. Ahí no puedo ser Emilio Botín. Porque como Emilio Botín no es un intelectual, lo de Emilio Botín es suyo y de su descendencia. Ni tampoco puedo ser, ni siquiera de seis a seis y veinte, Pepe Cervera, que tiene SU casa, y SU coche, y SU puesto de trabajo, SU…
Y eso que, como dice más arriba Juan, el principal activo de esta sociedad, el dinero, es precisamente inmaterial. Ni siquiera bits.
Sí, quizá este descoloque, esta agria diatriba, este cuestionamiento de la propiedad intelectual se produce en el momento oportuno, y quizá sería la ocasión de ampliarlo a cualquier otro tipo de propiedad. No, evidentemente, de un modo radical, no para eliminarlas, ni mucho menos de un puñetazo en la mesa (como pretendió el marxismo, sin desactivar de las mentes propias y del pueblo el ansia de posesión y de poder). No sé cómo. Pero el tema de la pobreza/riqueza no puede seguir así en este mundo, en esta nueva sociedad de la transparencia y con una creciente conciencia social.
Nos hemos adueñado de este planeta, hemos reticulizado la tierra (desde un avión se puede ver muy bien esa grotesca reticulación de su superficie, sin que quede sin dueño ni un solo centímetro cuadrado), como hacen los perros cuando mean en los árboles, marcando su territorio. Como niños disputando a brazo partido el tablero del Monopoly. Hemos, como manda el Génesis, “sojuzgado” la tierra, sólo que unos infinitamente más que otros.
Yo diría, para finalizar que puede que, en efecto, “nada es de nadie”, o dicho de otra forma: “todo es para ser compartido”. Pero, en todo caso, si hay algo que debería quedar al margen de esa saludable y generosa solidaridad, tan perceptiblemente necesaria en estos momentos, serían las ideas propias, las identidades. Ni siquiera el comunismo logró socializar del todo la genialidad o la capacidad poética de sus verdaderos artistas.

jueves 30 dic 2010, 15:03

Estimado y fallecido don Ramón María:
Excelsa crítica, voto a tal. Y sin embargo estamos más de acuerdo de lo que parece. En todo momento he hablado de copyright y de derechos económicos, porque los morales (entre ellos la autoría) son inalienables, según la ley. Y está bien que así sea. No hay que confundir la explotación económica con el reconocimiento artístico. Lo que destaco es una realidad: la cultura no puede ser una propiedad como lo es un solar, porque es diferente. Y su régimen económico también debe serlo. Lo que no quiere decir aniquilar al autor como concepto creativo o como artista. Son cosas diferentes.

Muchas gracias por su atención, y un saludo.

PP Cervera

jueves 30 dic 2010, 17:02

Vea usted don Pepe. No entiendo lo que usted dice en profundidad. Pero como bien dice el decir: “la ignorancia es osada”, en consecuencia paso a comentar.

Primer punto. Lo que es igual no es trampa. Desde que me establecieron un impuesto pirata (canon) que va a manos de particulares. Me autorizaron a utilizar todo lo pirata y solo compro pirata, ya que pago por ser pirata. Si no soy pirata pierdo mi condición de ciudadano español, ya que el Estado estableció en forma definitiva y contundente que todo español desde que está en el vientre de su madre es un pirata activo y contumaz.

Segundo punto. La piratería le puso fin al chantaje y estafa de los “creadores”.

Me voy a explicar. Si usted va al mercado a comprar una pera muy bonita y madura, que este a su gusto personal. Usted la selecciona, el vendedor le da el precio y si existe conformidad, Don Pepe Cervera adquiere la pera y el vendedor su dinero. Eso es una operación satisfactoria para Don Pepe y el vendedor, donde no existe chantaje y estafa.

¿Qué pensaría usted, si el vendedor le dijera lo siguiente? Don Pepe esa pera cuesta 1 €. Pero viene acompañada de 8 manzanas podridas, 6 plátanos verde y la basura que se encuentra en el cesto, lo que le da un total de 22,50 €. Si usted tiene muchas ganas de comerse esa pera, nadie más vende peras y si por añadidura usted es un tonto, la compra. Pero indiscutiblemente fue chantajeado y estafado.

Así actúan los creadores y la industria musical, chantajeado y estafando. La piratería restablece el orden democrático y el derecho al disfrute de los bienes culturales de la humanidad.

Tercer punto. Por más que la banda de la cultura, brinque salte, reprima, declare, construya leyes autoritaria, actué en contubernio con los legisladores….. Están perdidos, ya no se puede retornar a la era analógica. Vivimos en el siglo XXI..
Vea usted. Cuando aparecieron las maquinas de vapor, los obreros utilizaban los sabots para inutilizar las maquinas. ¿Qué sucedió? Continúo la revolución industrial. Los obreros se adaptaron a la revolución industrial.
La Ley Sinde y la Ley Bautista, son sabots que nunca llegaran a contener la revolución digital. Que en esencia es una revolución pirata y democrática.

Cuarto punto. Lo fundamental para gente y los colectivos, es vivir en su tiempo.
En el “Huracán del Caribe II” tenemos más tecnología que los que andaban volando para la luna en el Apolo 11. Sería una locura que me dedicara a faenar en una galera, orientándome con un sextante, comunicándome con banderas y clave Morse.
La banda de los creadores españoles debe dejar el sextante. En algún momento aparecerán los creadores con GPS.

Conclusión personal y privada.
La piratería es democrática y libertaria, le restituye al ciudadano el derecho a disfrutar de los bienes culturales creados por la humanidad.

Escrito y firmado por.
J. Ruiz. Maestro de Fontanería y Patrón de Pesca de Altura. Armador de Huracán del Caribe II.

viernes 31 dic 2010, 11:46

Para Juan:

Teniendo en cuenta que insiste en ubicar este artículo en foros de otro tipo de manera peyorativa, no aporta Vd. tampoco comentarios mejor elaborados en absoluto para defender sus tesis.

Como bien dice, la propiedad intelectual no es otra cosa que un acuerdo social que puede (debe, en este caso) variar en base a realidad social. Y como acuerdo que es, no significa que pueda resistir la adaptación a los tiempos y a las distintas sociedades.

Efectivamente, la propiedad intelectual, copyright, patentes y demás milongas desembocan en una nueva forma de especulación que dejan a la altura del betún la que hemos padecido hasta ahora en materia inmobiliaria y otros bienes "materiales".

Ya se están produciendo situaciones dantescas en cuestión de patentes que afectan a bienes llamemos "inmateriales" en el campo del software (perfectamente extrapolable a la musica, cine ...) como patentar no ya aplicaciones completas desarrolladas sino cualquier cosa inherente al uso de la informática (el click del ratón ...).

¿Quien impide que el mundo de la música/cine/cultura en general, no se vea salpicado por esto?

Desde luego, no quiero vivir en un mundo en el que cada cosa que hago tenga que venir "autorizada" previo pago a algún estamento/corporación, y eso es lo que la propiedad intelectual (que tiene muy poco de intelectual) está trayéndonos.


La propiedad es lo que se define socialmente como propiedad y los derechos que eso conlleva. Sea material, intelectual o de cualquier tipo. Es decir: la propiedad es la consecuencia de un debate sobre como se quiere que sea la sociedad. Su función en buena medida es definir esa sociedad. Es un debate mucho más profundo e interesante que hablar de bits y atomos.

Pero, como he dicho, para forocoches este artículo iría de lujo.

viernes 31 dic 2010, 13:03

Genial artículo. Había estado pensando en escribir en mi blog sobre la segunda metáfora a la que haces mención, que tantos intelectuales han repetido (robar tomates, percebes, langostinos) y que cuando uno las lee, se pregunta lo mismo que tú te preguntas al final del artículo "¿esta gente es tonta o maliciosa?".

viernes 31 dic 2010, 18:30

Quizás esto pasa porque, los intelectuales, en la actualidad ya no saben crear nada nuevo. Los intelectuales ya no saben crear sabiduría para el progreso de la humanidad. Los intelectuales de hoy en día, solo saben moverse, manipulando a la sociedad, por un único y material beneficio económico. Un ejemplo claro son las televisiones, que elevan a la categoría de intelectuales a personajes tan conocidos como Belén Esteban y demás, colocándolos en la cúspide ejemplarizante de la sociedad actual. ¡Que duro!. ¿Para cuando tv por internet con canales temáticos sobre ciencia, tecnología, humanidades, arte, cultura, documentales, etc, etc, ...?. ¿Para cuando una revolución intelectual (de los intelectuales de verdad) que deje atrás tanta sociedad de consumo tan egoísta y falaz?. ¿Para cuando el relevo de tanto "guay" de pacotilla de méritos heredados y vida subvencionada que dejen paso al trabajo bien hecho, constante y nuevo de tantos y tantos creadores que se les aplasta y pisotea con la única intención de continuar chupando del bote?.
Así sea.

sábado 1 ene 2011, 07:16

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Pepe Cervera

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Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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