« Despega el robot | Portada del Blog | Contador, la biología y la ley »

AOL, Arianna, y el futuro del periodismo barato

    miércoles 9.feb.2011    por RTVE.es    5 Comentarios

Cuando nació, America Online era lo opuesto a Internet. No era culpa suya: eran los años 80, los ordenadores personales llevaban nombres como Commodore 64 y las consolas se llamaban Atari 2600; nadie había oído hablar de una 'internet' fuera del círculo de los técnicos informáticos de las universidades, y Reagan ocupaba la Casa Blanca. Los clientes de la empresa que había de convertirse en America Online, luego AOL, compraban un servicio completo por el que pagaban dos facturas: una a su telefónica local por la llamada, y otra en concepto de acceso a la red y los contenidos proporcionados por AOL. La empresa (CVC por entonces) vendía el módem y proporcionaba tanto la carretera como el destino de la misma; eran las Superautopistas de la Comunicación. El servicio, denominado Quantum Link (o Q-Link) desde 1985, se adaptó a los nuevos ordenadores personales que estaban naciendo, como el Macintosh de Apple y el IBM PC, y en 1989 cambió de nombre y adoptó America Online. Una serie de innovaciones, como sistemas de chat, juegos interactivos (algunos por correo electrónico) y los primeros juegos de realidad virtual (MMORPG) ayudaron a crecer a la compañía, que para mediados de los 90 había capitalizado la creciente fiebre de conectividad que se había extendido entre la ciudadanía más 'geek'. America Online competía por entonces con gigantes similares como CompuServe, GEnie, Prodigy o las breves incursiones en el campo de Apple (e-World) o Microsoft (la MSN original). Hasta las empresas de telecomunicaciones pensaron que el futuro eran este tipo de 'jardines vallados': una misma compañía proporcionando acceso y contenidos bajo el mismo techo, y lanzaron productos como la InfoVía de Telefónica. Y sin embargo los jardines vallados, con sus contenidos de alta calidad, sus sistemas propietarios y su elevada seguridad fueron barridos en la segunda mitad de los 90 por el tsunami de Internet. America Online consiguió sobrevivir reconvirtiéndose en el (por un tiempo) mayor proveedor de acceso a Internet del mundo. Pero desde entonces tiene el corazón partío; su división de creación de contenidos busca un principio rector, una estrategia, alguien que la guíe. La compra del Huffington Post y la incorporación de su líder carismática, Arianna Huffington, como nueva Gran Timonel de contenidos es el último paso que ha dado AOL en una búsqueda de identidad periodística que ya dura décadas.

 

 

El problema, como han descubierto las telefónicas cada vez que han intentado construir sus propios imperios de creación de contenidos, es que hacer periodismo rentable no es sencillo. La eficiente gestión de redes complejas de telecomunicaciones poco tiene que ver con elaborar contenidos que la gente quiera ver y ganar dinero haciéndolo. Crear las noticias, los reportajes, los libros, la música y las películas que el público desea es un negocio completamente diferente de crear y mantener redes, basado en profesionales con muy diferentes culturas, con economías de escala distintas y ciclos operativos basados en bombazos y sequías, que son completamente ajenos a la mentalidad de ingresos estables perpetuos de las empresas de infraestructuras. Muy pocas compañías han conseguido la hazaña de ser excelentes en los dos mercados, el del acceso a redes y el de los contenidos de red, y muchas han fracasado (con mayor o menor estruendo) al intentarlo, por seguir la inexorable lógica económica de la integración vertical. America Online, como los otros jardines vallados, fue una anomalía histórica que se aprovechó de un momento en que la tecnología no estaba lo bastante desarrollada para separar acceso y contenidos. En cuanto Internet permitió a todo el mundo publicar y relegó a las empresas de telecomunicaciones a ser proveedores de acceso el modelo de negocio de los jardines vallados estuvo condenado. Porque ninguna empresa ha podido competir jamás con la variedad, agilidad y capacidad de innovación de la Internet en su conjunto a la hora de generar nuevos contenidos. Nadie ha conseguido crear una oferta cerrada que pueda plantar cara a una red abierta capaz de crear lo que hoy es Google en apenas cinco años. Lo que no quiere decir que no se siga intentando.

America Online lo ha intentado como el que más. En 2000 la compañía aprovechó la desmesurada valoración que le regalaron los mercados de la Burbuja Puntocom para comprar a precio de saldo nada menos que Time Warner, un venerable conglomerado especializado en la elaboración de contenidos de alta calidad. America Online perseguía utilizar los soberbios profesionales y los archivos históricos de las propiedades mediáticas de Time Warner para crear una gran empresa de contenidos para el siglo XXI, poniendo ellos el conocimiento del futuro digital. La estrategia era incorporar el periodismo de Time Warner a la capacidad técnica y el aire futurista de America Online para crear un imparable gigante de los contenidos de la Red. Convencidos en America Online por su historia, y en Time Warner por su herencia, de que los contenidos de calidad y de pago eran el futuro, la fusión parecía una gran idea. America Online obtenía el ansiado periodismo, y Time Warner conseguía por fin ser valorada a precio de puntocom en lugar de al depauperado precio de un imperio de los Viejos Medios. La fusión, sin embargo, resultó ser un completo desastre y finalmente se deshizo en 2009. Las culturas de ambas compañías jamás consiguieron integrarse. El exageradísimo valor bursátil de AOL se desinfló. Las hinchadas proyecciones de ingresos por futura publicidad online jamás se materializaron. Y lo que es más importante, los fabulosos nuevos productos nacidos de la integración entre la sabiduría tradicional de Time Warner y la futurista visión digital de AOL nunca vieron la luz.

AOL ha seguido vagando, impulsada por la inercia, intentando transformarse en una empresa de contenidos de Internet por medio de adquisiciones impulsadas, en buena parte, por las modas de cada momento. En 2005 siguió la fiebre de los blogs y adquirió el grupo Weblogs Inc.. En 2010 quiso incorporar prestigio tecnológico y absorbió Techcrunch. Y ahora incorpora al Huffington Post, una de las más recientes estrellas del universo mediático online , con la intención de colocar al mando de toda la división de creación de contenidos a su creadora y líder, Arianna Huffington. Las sucesivas adquisiciones parecen gobernadas por el impulso de incorporar savia periodística al imperio de contenidos de AOL en una aparente repetición de la idea que gobernó la fusión con Time Warner del 2000. Lo que resulta intrigante es que esta vez AOL hace el papel de Viejo Medio y los recién llegados (especialmente Arianna Huffington) representan la sangre nueva digital. En menos de 10 años AOL ha pasado de ser talismán de modernidad a enfermo de tradicionalismo que debe ser rescatado por los jóvenes turcos de Internet. Es una completa inversión de papeles: el antaño rescatador que ahora necesita (y paga) el rescate.

No está claro que sea Arianna Huffington la mejor opción para rescatar a AOL e inyectarle el periodismo que le falta. Controvertida, ambiciosa, hoy icono de la izquierda y antaño activista de la derecha, el indudable éxito de números que ha obtenido en poco tiempo con el HuffPo se basa en dudosas credenciales: precios muy baratos (muchos de sus bloggers son voluntarios), presencia mediática y generosas aplicaciones de las más arteras técnicas de SEO (optimización en buscadores; conseguir que los contenidos propios aparezcan en buena posición en las respuestas de Google). Huffington es una personalidad exuberante con gran amor por los focos y por estar en el candelero, lo que sin duda ha ayudado, pero en el fondo su estrategia periodística es una versión algo sofisticada de las 'Granjas de Contenido' al estilo Demand Media. Orientación que por otra parte encaja a la perfección con los más recientes planes de AOL, pero que no parece encaminarse hacia la excelencia periodística o los contenidos de calidad.

El Huffington Post ha conseguido obtener la rentabilidad por la vía de producir barato y exprimir al máximo el valor de lo producido, algo que a la larga dejará de funcionar a medida que Google perfeccione sus algoritmos y el SEO se haga menos eficiente. Para colmo es dudoso que al mando de AOL Arianna sea capaz de repetir el milagro que ha colocado al HuffPo entre las páginas más vista de Internet, sobre todo teniendo en cuenta que su aportación personal (su 'glamour', su proyección mediática y su clara alineación política) no funcionará tan bien desde una gran compañía como lo ha hecho cuando dirigía una pyme con aspiraciones. AOL sigue buscando periodismo, pero esta vez ha ido a comprarlo a donde quizá menos lo había. La duda es si Arianna Huffington será capaz de convertir el improbable conglomerado que ahora manda en una empresa capaz de producir contenidos 'mid-market' de modo rentable, situada en la franja entre las granjas de contenidos y los periódicos y con suficiente SEO y brillo mediático como para generar los números imprescindibles para vender publicidad. Las perspectivas y la historia no invitan al optimismo. Ojalá la Fuerza acompañe a Arianna Huffington, porque la va a necesitar.

RTVE.es    9.feb.2011 08:45    

5 Comentarios

Excellente blog, falta solo una pregunta grande. Consolidacion continua de los medios en EEUU en un ano
de pre-elecciones presidentales. Vale cada precio por un fuente de informacion ligero e digestible. Sra Ariana sola, no es, ni nunca era una guru de medias. Conocida por accesso facil a las cadena de tele pronunciando ideas quasi polemicas, con mucha gente de Huf Post ya bien placados.


Saludos

miércoles 9 feb 2011, 15:26

Pepe:
Excelente artículo. Supongo que no tiene comentarios porque es muy largo y la gente se habrá cansado antes de llegar al final ;)
Bromas a parte, me parece muy certera tu disección de los problemas que se avecinan en internet. El fundamental hasta la fecha es que muy pocos han sacado tajada por vender "contenidos" y la mayoría que triunfa es por ser un mejor acceso a esos contenidos (via soft o hard). Ya veremos cómo evoluciona.
Gracias !

jueves 10 feb 2011, 14:37

Unos medios de comunicación tan dependientes de la publicidad y de la alianza con las grandes corporaciones no me parece un escenario idóneo para el periodismo.

Me ha gustado mucho tu artículo, Pepe. De lo mejor que he leído sobre el tema estos días.

jueves 10 feb 2011, 22:40

El problema no esté en conseguir buenos periodistas. el problema está en convencerlos de que trabajen gratis e hipotequen sus casas para costear la investigación que después circulará también gratis.

Es lo que Lessig promociona como la "economía híbrida", donde los tontos ponen todo el trabajo y la inversión en el contenido pero es Google la que se lleva todo el dinero.

sábado 26 mar 2011, 17:14

Una actualización sobre el tema: Ya están en huelga los blogueros que fueron vendidos sin ver un centavo de los millones de Arianna:

http://dailycaller.com/2011/03/04/huffington-post-contributors-go-on-strike-propose-collective-bargaining/

Buen comienzo.

sábado 26 mar 2011, 17:18

Esto es solo una previsualización.Su comentario aun no ha sido aprobado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Su comentario ha sido registrado. Los comentarios no aparecerán hasta que sean aprobados. Haga click aquí si desea publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Los comentarios están moderados y no estarán visibles hasta que sean aprobados.

Mi comentario

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
Ver perfil »

Síguenos en...