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Contador, la biología y la ley

    miércoles 16.feb.2011    por RTVE.es    2 Comentarios

La orina de un ciclista presenta una sustancia prohibida que el cuerpo humano es incapaz de sintetizar, según un nuevo y ultrapreciso método de análisis capaz de detectar cantidades mínimas. El asunto debería estar claro, y la carrera de esta ciclista acabada para siempre. Y sin embargo Alberto Contador ha sido absuelto por las autoridades deportivas españolas, que han considerado que la presencia de una cantidad insignificante (y biológicamente insuficiente para causar efectos) de clembuterol en la orina del ciclista no indica 'culpa o negligencia'. La absolución puede todavía ser recurrida por los organismos internacionales antidopaje, pero en cualquier caso el asunto, junto a la detección de otros compuestos en muestras del deportista (plastificantes que podrían indicar la práctica de autotransfusiones) dejará una sombra de sospecha sobre las prácticas en este deporte. Y es que el caso Contador ilustra a la perfección un problema serio con el que se está encontrando no la lucha antidopaje, sino la medicina en general: el perfeccionamiento de las técnicas de análisis y medición está superando a nuestra capacidad de decidir qué es normal y qué no. Los nuevos aparatos y sistemas están resultando demasiado precisos.

El famoso laboratorio de dopaje de la Universidad del Deporte de Colonia es uno de los más famosos del mundo en su especialidad. Dotado de los más modernos sistemas de análisis químico, de una extensa biblioteca comparativa de sustancias dopantes y con fama de ser extremadamente cuidadoso en sus prácticas de trabajo, el laboratorio es el favorito de los organismos deportivos cuando se trata de encontrar nuevas sustancias y trampas enmascaradoras. Es por eso que la muestra de Alberto Contador acabó en aquellas instalaciones, donde fue sometida a un análisis mediante cromatografía de gases seguida de espectrometría de masas. La cromatografía de gases vaporiza la muestra, la mezcla con un gas inerte (helio o nitrógeno) y hace atravesar la mezcla por una columna cuyas paredes están cubiertas por un líquido que actúa reteniendo las moléculas de la muestra. Distintas moléculas interactúan de modo diferente con el líquido, por lo cual las diferentes sustancias presentes en la muestra se separan. El tiempo de paso de cada fracción ayuda a una primera identificación de cada sustancia. En una segunda fase la muestra es sometida a espectrometría de masas, en la que las sustancias son vaporizadas y las moléculas son ionizadas (cargadas eléctricamente) para medir la relación entre su masa y su carga. Combinadas, la cromatografía de gases y la espectrometría de masas son capaces de detectar e identificar cantidades extremadamente reducidas de múltiples sustancias; en el laboratorio de Colonia la biblioteca de comparación permite una enorme certeza en la investigación. La reputación de sus prácticas de laboratorio y de su metodología es excepcional.

El problema, pues, no está en el método analítico, sino en su potencia. Los métodos de análisis como la cromatografías de gases combinada con la espectrografía de masas son capaces de encontrar cantidades diminutas de las más diversas sustancias, entre ellas el famoso Clembuterol. El problema es que las cantidades detectadas son tan reducidas que es posible que aparezcan por causas diferentes a su uso como sustancias dopantes, pero no lo sabemos, pòrque no hay estudios estadísticos de lo que ocurre en una población 'normal' actual. La cantidad detectada en la sangre de Contador es demasiado baja para haber supuesto una ventaja competitiva; la hipótesis de los defensores de su culpabilidad es que el Clembuterol estaba en la sangre utilizada en una autotransfusión realizada el día antes de su detección. La explicación es al menos tan extraña como la de los defensores del ciclista, que achacan la presencia de la molécula a una contaminación alimentaria (algo que el propio laboratorio de Colonia ha demostrado que es posible).

En este caso el problema está no en el método analítico, sino en la norma. Según mejora nuestra capacidad de detectar la presencia de determinadas sustancias se hace más probable que se detecten cantidades ínfimas que puedan aparecer en el cuerpo de un deportista por causas accidentales. La vida moderna y los hábitos de alimentación actuales ponen a nuestro alcance numerosas sustancias químicas cuya interacción con nuestro cuerpo es poco conocida a tan bajas concentraciones. Esto hace posible la contaminación accidental, y desaconseja las prohibiciones basadas tan sólo en la presencia de una determinada sustancia, incluso en cantidades infinitesimales. De hecho se conoce poco la definición de lo que es o deja de ser 'normal' cuando se analizan los cuerpos humanos con semejantes capacidades de discriminación. Como ocurre con otros métodos de análisis clínico, como los escáneres TAC de cuerpo entero, la falta de estudios poblacionales y transversales hace que no tengamos demasiado claro cuándo una determinada característica indica algo fuera de lo normal. La mejora de una tecnica de detección puede tener el efecto paradójico de empeorar la salud general. No tenemos suficiente conocimiento de la variabilidad en grandes números de personas como para saber con certeza que una determinada molécula tiene que haber llegado a la sangre por malas artes, o que una sombra en una imagen de rayos X se desarrollará en un tumor. La biología está repleta de excepciones, lo que implica que hacen falta estudios estadísticos amplios para saber con certeza qué es normal y qué no lo es. Respecto al doping, como demuestra el caso Contador, establecer con certeza la culpabilidad precisará de mayores conocimientos sobre lo que hoy en día es la composición 'normal' de un cuerpo humano. Porque a veces la exactitud en el análisis en lugar de aclarar, confunde.

Categorías: ciencia-las-noticias

RTVE.es   16.feb.2011 15:54    

2 Comentarios

Lo triste es que algunas decisiones, como en este caso, hayan sido "orientadas" no por debates científico-deportivo, sino por personalidades políticas.

miércoles 16 feb 2011, 17:28

El refranero español es sabio: "Cuando el río suena, agua lleva". Con esto no quiero decir que Contador se haya o le hayan -vaya usted a saber- dopado, pero lo expuesto en la prensa internacional -por unanimidad- resulta alto elocuente. Existe una sensación de permisibilidad de las autoridades españolas hacia el dopaje (claro esta dependiendo de quien), lo que nos ha costado más de un disgusto.
La única forma de aclarar todo este entuerto seria una respuesta clara y concisa por parte de la máxima autoridad patria en la materia Eufemiano Fuentes, quien nos podrá decir si esa sustancia enmascara a otras.
Por último una duda no aclarada por la Federación al absorberlo, que pasa con las trazas de plástico encontradas en la sangre del susodicho, quizás se debieron a que se comió "los filetes" en cuestión con el embalaje ¿no?

miércoles 16 feb 2011, 17:53

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Pepe Cervera

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Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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