« El estado natural de la Humanidad es la cooperación | Portada del Blog | Cuando éramos varios »

La geografía y el autismo

    miércoles 22.jun.2011    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Los trastornos del espectro autista son enfermedades elusivas. Como cualquier dolencia que aparece a lo largo del desarrollo sus pacientes pasan progresiva e inexorablemente de una situación aparentemente normal a síntomas cada vez más notables en un proceso individual en el que el momento del diagnóstico es clave. Por ello hay muchas oportunidades para emparejar la aparición de síntomas con situaciones o intervenciones puntuales, lo que hace que muchos padres y madres estén íntimamente convencidos que tal o cual enfermedad, tratamiento o accidente han sido la causa de la situación de sus hijos. De ahí la asociación con vacunas, que suelen administrarse en una edad propicia para la aparición de síntomas, o con trastornos alimentarios, comunes en muchos niños. Esto hace que identificar asociaciones entre factores concretos y el autismo sea, necesariamente, una tarea difícil que implica análisis estadísticos con muchos miles de afectados, si se quiere obtener una respuesta fiable. De estos análisis no surge asociación alguna entre vacunas y autismo. Pero sí aparecen factores comunes, cuyo estudio detallado podría ayudar a luchar contra la enfermedad. Así, sabemos que el autismo tiende a concentrarse geográficamente; es más común en algunas ciudades que en otras. Y no cualquier tipo de ciudad: los trastornos del espectro autista aparecen en ciudades ricas en trabajadores del conocimiento. Autismo y población 'geek' están relacionados.

Así, se sabe que el área del llamado 'Valle del Silicio', en la Península, a las afueras de San Francisco, la tasa de autismo es superior a la de otras ciudades. Por supuesto, éste es el área que concentra las sedes de empresas de alta tecnología, muchos de cuyos trabajadores son matemáticos, ingenieros, programadores y científicos en general. Donde hay mucha gente inteligente, aparece más autismo. Y esta asociación se acaba de reafirmar con un nuevo estudio realizado en la población holandesa: en Eindhoven, equivalente local del Valle del Silicio, el autismo es cuatro veces más común que en Utrecht y el doble que en Haarlem, ciudades con población similar pero menos trabajadores del sector digital. Una asociación que no se repite en otras enfermedades, somo el Síndrome de Déficit de Atención. Al tratarse de ciudades del mismo país hay algunas deducciones que pueden hacerse: la alimentación será similar, así como la cultura en general, por lo que este factor puede descartarse. Para entender porqué esta distancia en las tasas de afectados de autismo habrá que concentrarse en analizar las diferencias, y no los parecidos. Y el distinto número de trabajadores de alta tecnología es una de ellas. ¿podría ser la explicación?

Una intrigante extrapolación sería ligar ambos factores desde el punto de vista genético: ¿y si variantes genéticas que te hacen más inteligente provocan autismo cuando aparecen en homocigosis, producto del cruzamiento entre portadores? Evidencia anecdótica sobre las habilidades matemáticas de algunos autistas y sobre el carácter de algunas personas de elevada inteligencia (que tienen a veces actitudes similares a síntomas de autismo) parecen reforzar esta idea. Las cosas, claro está, no son tan simples. Para poder hacer una afirmación así no basta con tener cifras fiables procedentes de estudios serios: además hay que descartar otras hipótesis alternativas. ¿Hay diferencias ambientales entre las tres ciudades? ¿Quizá fábricas que emitan contaminantes diferentes a la atmósfera? ¿Es el clima equiparable? ¿Qué decir del agua potable? E incluso, antes siquiera de eliminar posibles causas alternativas, ¿es seguro que ese efecto existe realmente?

Porque los números pueden no mentir, y sin embargo ser engañosos. Lo primero que es necesario hacer es descartar que  las estadísticas se deban a un simple sesgo de diagnóstico: eliminar la posibilidad de que simplemente los médicos de Eindhoven sean mejores diagnosticando el autismo que los de Haarlem o Utrecht. A ello se va a dedicar a continuación el equipo que ha realizado la investigación. Porque asociar causas con enfermedades es un trabajo complicado que exige numerosos estudios, realizados con gran cuidado y publicados en revistas serias donde puedan ser revisados por otros especialistas para evitar falsas asociaciones. Para tener una esperanza de mitigar enfermedades tan terribles como es el autismo hace falta conocer, de verdad, cuáles son sus causas, y para eso hace falta el método científico, y no dejarse llevar por la pasión y por falsas asociaciones. La verdadera solidaridad con las víctimas está ahí.

Pepe Cervera   22.jun.2011 13:58    

0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios