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Señuelos de fuego

    viernes 22.mar.2013    por Pepe Cervera    1 Comentarios

Durante la Segunda Guerra Mundial, en especial en su primera mitad, los bombardeos eran enormemente imprecisos. Sobre todo los nocturnos; el sistema básico de orientación seguía siendo la navegación a estima, un modo muy educado de decir ‘pues a mi me parece que es por aquí’, aunque con ayuda de mapas y brújula. A veces incluso de sextantes, si la noche era oscura y las nubes lo permitían. De todas formas el trabajo de los bombarderos que iban en cabeza (unidades especializadas llamadas 'Pathfinders'  -exploradores-) no era nada sencillo, sobre todo si la ciudad atacada tenía una adecuada disciplina y oscurecía casas y calles para evitar emitir luz. Las siguientes oleadas de bombardeo se orientaban mucho mejor: simplemente seguían la luz de los incendios causados en tierra por los que les precedían. Hasta que alemanes y aliados no desarrollaron sistemas electrónicos de posicionamiento, ya avanzada la guerra, esto abría interesantes posibilidades a un defensor avispado. Los británicos, al menos, aprovecharon esta oportunidad, y erigieron y utilizaron durante la guerra señuelos de fuego para confundir y desviar a los bombarderos nocturnos nazis. Esta es la increíble historia de los ‘Sitios Starfish’: estructuras erigidas para que al arder reprodujeran los rasgos de ciudades reales.

Starfish_Basket_Fire

Constaban en general de trincheras someramente excavadas rellenas de diferentes compuestos explosivos e incendiarios, a veces complementadas por unas someras estructuras de madera diseñadas para dar tridimensionalidad al espectáculo. Pues de eso se trataba: las trincheras y los sombrajos ardían y estallaban en una compleja coreografía diseñada para que desde lo alto el fuego y las detonaciones simularan rasgos reales de las ciudades atacadas, cercanas a cada uno de estos señuelos. La idea era conseguir que las segundas y subsiguientes oleadas de bombarderos alemanes creyeran que lo que allí ardía era su blanco, atacado antes por sus camaradas 'pathfinders', y lanzaran así sus bombas sobre campos de cultivo, donde sólo podían matar a alguna vaca u oveja despistadas.

Cada ‘Sitio Starfish’ era diferente, adaptado a las características de la ciudad a la que intentaba proteger. Espacios sin fuego simulaban el trazado de ríos, o la presencia de avenidas y calles que se cortaban en los ángulos característicos de las de las ciudades-blanco. Las áreas incendiadas se diseñaban para reproducir las características de los correspondientes barrios o zonas industriales y fabriles de la ciudad. La secuencia de explosiones y el encendido de los diferentes tipos de incendios, según se simulara un área residencial o industrial, estaban controlados desde un centro de mando especialmente habilitado. Los primeros ‘Sitios Starfish’ se construyeron a unas cuatro millas (seis kilómetros) del centro de las ciudades que protegían, y al menos a una milla (1,6 kilómetros) del pueblo más cercano. Al final de la guerra se habían construido 237 señuelos para cubrir 81 ciudades y pueblos británicos.

Al parecer, tuvieron cierto éxito; según una estimación citada en Wikipedia casi 1000 toneladas de explosivos detonaron en estos señuelos en lugar de hacerlo sobre las ciudades castigadas por los ‘raid’ nazis. Pero la enciclopedia abierta también señala que una reciente excavación arqueológica del primero de estos sitios, cerca de la ciudad de Bristol, no descubrió cráteres de bombas; al menos éste no consiguió engañar a los bombarderos alemanes. No obstante, la historia es fascinante: imaginar el esfuerzo en el diseño y construcción de estos elaborados señuelos, y a los tipos encargados de su control encerrados en sus búnkeres y lanzando un elaborado espectáculo pirotécnico mientras los aviones volaban sobres sus cabezas y las bombas se escuchaban cayendo sobre la vecina ciudad es abracadabrante. Uno de los más extraños y desconocidos detalles del ingenio humano aplicado durante la Segunda Guerra Mundial. Y una gran idea, que hoy con el GPS y las sofisticadas ayudas electrónicas a la navegación disponibles no podría funcionar.

Pepe Cervera   22.mar.2013 08:30    

1 Comentarios

Engañar al enemigo en la guerra, simular fortaleza en la debilidad de la contienda, es mas viejo que el hilo negro... En mi pueblo, no se dejo pasar al ejercito francés camino a Andalucia..,. en la guerra de la independencia
http://es.wikipedia.org/wiki/Contienda_de_Valdepe%C3%B1as

sábado 30 mar 2013, 23:58

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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