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Los hijos únicos

    martes 28.may.2013    por Pepe Cervera    9 Comentarios

Los humanos somos una especie con muchos defectos, pero la modestia no está entre ellos. Desde siempre hemos tenido una elevada opinión de nosotros mismos y de nuestras obras y talentos. Hasta el punto de bautizarnos a nosotros mismos son el pomposo y reiterativo nombre de Homo sapiens sapiens: en latín, humano sabio sabio (por si no quedaba claro con decirlo una vez). Somos muy conscientes de nuestras facultades, sobre todo de aquellas que nos separan del resto del reino animal y de los demás seres vivos, y no solemos pararnos en las semejanzas que nos unen a ellos. Estamos orgullosos de pertenecer a una clase superior y diferente se ser vivo que se distingue por su capacidad intelectual, y que está separado por una profunda zanja del resto de la naturaleza. Porque la especie humana está sola, aislada en lo que (nosotros) consideramos como el culmen de la perfección, que es la inteligencia. Y sin embargo es una situación anómala: durante la mayor parte de nuestra evolución biológica hemos compartido el planeta con otros muy parecidos a nosotros, pero diferentes. La humanidad no ha sido una, sino muchas, hasta hace muy poco. El descubrimiento de una nueva especie en Koobi Fora, Kenya, no hace más que subrayarlo.

Aldrin

La rama a la que pertenece la humanidad se separó de gorilas y chimpancés hace unos 6 millones de años, y lo hizo poniéndose de pie. Durante tres cuartas partes de nuestra historia evolutiva nuestros antepasados fueron chimpancés de largo recorrido; con cráneos (y probablemente capacidades intelectuales) muy similares a los de nuestros primos pero con modos de vida diferentes, porque nuestro andar bípedo nos permitía recorrer territorios mucho más amplios para buscarnos la vida. Sólo hace 2 millones de años empieza a percibirse en el registro fósil una tendencia hacia la encefalización, que coincide con un gran desarrollo de nuestra capacidad de fabricar y utilizar herramientas; nos pusimos de pié mucho antes de ser inteligentes. Si fuésemos honrados deberíamos autodenominarnos por nuestra característica diferencial original: Homo bipes (humano bípedo).

Lo curioso es que los fósiles demuestran que este modelo de chimpancé de largo alcance era evolutivamente muy fértil, puesto que dio origen a varias formas diferentes, idénticas en la locomoción, pero diferentes en su alimentación y cráneo. Formas herbívoras más o menos extremas, como los Parántropos, vivían simultáneamente con formas más gráciles y menos especializadas, como los australopitecinos. Antes de que comenzase el proceso de encefalización hubo a veces hasta tres o cuatro diferentes tipos de homininos viviendo al mismo tiempo. Y cuando nos volvimos inteligentes, duplicando el tamaño del cráneo en menos de un millón de años, y volviendo a duplicarlo en menos tiempo todavía, esta tendencia a la variedad no se detuvo. Cuando los primeros Homo abandonaron África y se extendieron por Eurasia hace más de un millón de años, dieron origen a un buen puñado de formas diferentes pero todas humanas. Neandertales, sinántropos, la misteriosa gente de la Caverna del Ciervo Rojo en China o los aún más misteriosos Denisovanos: parientes, pero diferentes, entre los que parece hubo incluso un (muy limitado) intercambio de genes que hace que un poco de ellos sobreviva en nosotros.

Por tanto lo normal durante casi toda nuestra evolución fue que coexistieran diferentes humanidades, similares hasta la posibilidad de reproducirse, pero distintas en la genética y probablemente en el comportamiento y la cultura. No fue hasta hace menos de 100.000 años que una de estas formas que había surgido entre las poblaciones que se habían quedado en África no comenzó una segunda migración que puso en marcha la extinción de todas las demás variantes. No es probable que se tratase de genocidio, o de una campaña de exterminio de tipo militar. Sencillamente los humanos Anatómicamente Modernos explotaban los mismos nichos ecológicos que el resto de las variantes, pero de modo más eficiente, más flexible, mejor. Con toda probabilidad se trató de un desplazamiento ecológico„ en el que las otras formas fueron reduciendo su alcance y extensión, hasta que hace unos 20 o 25.000 años los últimos Neandertales desaparecieron del sur de España y la humanidad quedó reducida a dos: nosotros, y los ‘hobbits’ de la Isla de Flores. Que a su vez desaparecieron hace unos 13.000 años, y nos dejaron solos. Casi por primera vez desde el origen de nuestra rama, sólo quedó una humanidad.

Quizá sea mejor así. Con nuestro historial de tribalismo, xenofobia y esclavitud de todo aquel que fuera superficialmente diferente de nosotros mismos (somos una especie MUY homogénea), es doloroso imaginar qué hubiese ocurrido si hubiésemos coexistido con especies diferentes de verdad. No digamos con facultades mentales distintas; viendo lo que hacemos con las vacas o los pollos por el pecado de ser menos inteligentes que nosotros, a saber qué hubiésemos inventado para explotar a los Neandertales o los 'hobbits'. Pero lo cierto es que la foto de un orgulloso miembro de nuestra especie demostrando nuestra capacidad para llegar a otro astro es también un retrato de soledad. Y que esta soledad es una anomalía en nuestra evolución. Fuimos familia numerosa, y ahora somos hijos únicos. De alguna manera es una pérdida, y una tristeza.

Artículo inspirado en mi charla sobre evolución humana dentro del evento Naukas 'El Universo en un Día', celebrado el pasado 25 de mayo de 2013 en Bilbao. Cabe recomendar el resto de las charlas, que resultaron apasionantes. 

Pepe Cervera   28.may.2013 08:30    

9 Comentarios

http://www.igualdadanimal.org/
http://www.youtube.com/watch?v=TgW7HVuxn1E
http://www.youtube.com/watch?v=jGqrvn3q1oo

MÜchas gracias por el tratamento en: No digamos con facultades mentales distintas; viendo lo que hacemos con las vacas o los pollos por el pecado de ser menos inteligentes que nosotros, a saber qué hubiésemos inventado para explotar a los Neandertales o los 'hobbits'.

¿Cómo va ese segundo designio cÜantico, Mi Estimado?

martes 28 may 2013, 13:53

Siguiendo el razonamiento del hijo único, es mal panorama el que pinta... como especie. Los hijos únicos al no tener hermanos, se creen que son únicos y absolutos, unos egoístas.
http://www.youtube.com/watch?v=Vmg4Ei-JbSE
Charon - Little Angel

martes 28 may 2013, 17:17

¿Qué les hacemos a las vacas y a los pollos por ser menos inteligentes? No lo especificas.

Creo que esa es una crítica vacía. A las vacas y a los pollos se los procesa industrialmente para conseguir productos alimenticios porque son útiles, porque son una buena fuente de recursos. Su inteligencia no tiene nada que ver; no se hace por crueldad sino para conseguir alimentos.

martes 28 may 2013, 17:39

Estimado Pasteljamón:

Nos los comemos, porque son menos inteligentes que nosotros. Como escribió Stanislav Lem, es tan moral como si nos comiésemos a la gente que tiene menos estatura. Obviamente no pretendía hacer un paralelismo estricto, aunque sí cabe temer que si hubiésemos convivido con otra humanidad de características diferentes con probabilidad habríamos encontrado el modo de explotarlos.

Muchas gracias por su interés y atención, y un saludo.

PP Cervera

martes 28 may 2013, 17:57

"Quizá sea mejor así. Con nuestro historial de tribalismo, xenofobia y esclavitud de todo aquel que fuera superficialmente diferente de nosotros mismos (somos una especie MUY homogénea), es doloroso imaginar qué hubiese ocurrido si hubiésemos coexistido con especies diferentes de verdad."

Pues leyendo el post, yo estaba pensando exactamente lo contrario: que esa idea de unicidad y "superioridad" está en el origen de la xenofobia, la esclavitud etc. Y que si desde nuestros orígenes hubiésemos tenido otros semejantes con los que compararnos... quién sabe. Quizás el concepto de "Hombre", de "Elegidos", nunca hubiese siquiera existido. Me pregunto, incluso, cómo hubiese cambiado el relato de la mayoría de las religiones en tal caso.

En fin gran post (y gran charla), ¡da que pensar!

miércoles 29 may 2013, 13:02

"Quizá sea mejor así. Con nuestro historial de tribalismo, xenofobia y esclavitud de todo aquel que fuera superficialmente diferente de nosotros mismos (somos una especie MUY homogénea), es doloroso imaginar qué hubiese ocurrido si hubiésemos coexistido con especies diferentes de verdad."

Pues leyendo el post, yo estaba pensando exactamente lo contrario: que esa idea de unicidad y "superioridad" está en el origen de la xenofobia, la esclavitud etc. Y que si desde nuestros orígenes hubiésemos tenido otros semejantes con los que compararnos... quién sabe. Quizás el concepto de "Hombre", de "Elegidos", nunca hubiese siquiera existido. Me pregunto, incluso, cómo hubiese cambiado el relato de la mayoría de las religiones en tal caso.

En fin gran post (y gran charla), ¡da que pensar!

miércoles 29 may 2013, 15:24

Estimada Almudena:

Un punto de vista muy interesante; sería bonito pensar que así como el roce hace el cariño, tener parientes cercanos hubiese podido enseñarnos tolerancia. Dado que es imposible hacer el experimento, casi mejor quedarse con esta idea optimista.

Muchas gracias por tus amables palabras y por tu atención, y un saludo.

PP Cervera

miércoles 29 may 2013, 16:02

Genial el post, una reflexión interesantísima y muy recomendable para recordar a la gente que no hace tanto que somos los"únios amos" de este planeta. Humildad es lo que hace falta en el mundo, a raudales.

No obstante, me gustaría apuntar que no es tan difícil imaginar o adivinar qué tipo de relaciones mantendríamos con nuestros "hermanos" de haber aguantado coexistiendo hasta hoy; recordemos que hasta tan tarde como 1936 se estuvo practicando la esclavitud en África, y la forma en que los colonos trataban y manejaban la "mercancía humana" era tan grotescamente inhumana y denigrante porque en ningún momento se consideraba que la gente de raza negra fuese igual de humana que los blancos, sino que eran una especie subhumana y por tanto no merecía ningún trato digno. Si fuimos capaces de hacer eso con nuestros iguales, sólo por ser más morenetes de piel, ¡imaginad si hubiesen sobrevivido otros homínidos visiblemente más "raros" o con costumbres que considerásemos primitivas! Me gustaría pensar que igual entonces hubiésemos aprendido a coexistir, pero la evidencia de que disponemos no proporciona mucho optimismo...

jueves 30 may 2013, 09:03

Muy muy bueno, Sí señor! la reflexión y la recopilación de información simple y concisa, breve pero totalmente explicativa... cuanto has aclarado en pocas palabras. Aunque yo me he unido en un primer momento a la confusión con lo de los pollos, soy de la opinión, de vertiente más pesimista, que señala Dr.Litos. Quizá para bien de nuestras ya maltrechas conciencias, nunca sabremos lo que hubiese pasado...

Un saludo

jueves 30 may 2013, 11:12

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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