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El retorno del dirigible (esta vez de verdad)

    lunes 16.sep.2013    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Y parece que va en serio. Desde esta misma semana la compañía californiana Aeros tiene permiso para realizar pruebas a cielo abierto con su Pelican, un prototipo de 'Aeroscraft' con el que esperan demostrar que su concepto funciona. El Aeroscraft es un verdadero dirigible rígido, es decir, que su forma no depende de la presión del aire interior sino que tiene un fuselaje autoportante dentro del cual una serie de grandes globos llevan el gas de elevación (helio no inflamable). Así eran algunos de los más icónicos dirigibles de entreguerras, como el archiconocido Hindenburg. Pero el Aeroscraft puede que haya resuelto el principal problema que acosó a los grandes dirigibles de los años 30 hasta condenarlos a la inutilidad; que no es el hecho de que utilizaran hidrógeno altamente inflamable para elevarse (y por tanto a veces estallaran espectacularmente). La razón de que los dirigibles no cuajaran tiene que ver con la física elemental y con la operatividad. Porque un dirigible puede hacer cosas que ningún otro vehículo puede hacer, como llevar grandes cargas a grandes distancias con economía y a velocidades relativamente altas (hasta 200 km/h), puede detenerse en un punto para cargar o descargar sin necesidad de un aeródromo y puede operar en ciudades, por seguridad y ruido. Incluso podría, en teoría, actuar como un buque de desembarco anfibio y transportar un grupo de soldados y su material bélico para insertarlos exactamente en el campo de batalla desde grandes distancias. Naturalmente es mejor no usar gases inflamables para que no estalle, aunque ese problema ya está resuelto. El problema mayor es más complicado: el del lastre. Los grandes dirigibles nunca lo pudieron resolver del todo.

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Si un dirigible cargado se descarga su peso disminuye, y en consecuencia tiende a elevarse. Si no se hace algo el resultado es que al descargar, el vehículo 'saltará'. Para evitarlo en los años 30 había dos soluciones, ambas malas: la primera era liberar gas para reducir la flotabilidad. Pero el gas es caro, y liberarlo deja al aparato sin posibilidad de volver a elevarse cargado a no ser que se le suministre gas de nuevo. La alternativa es equilibrar el peso de la carga con lastre; según se descarga el dirigible se mantiene equilibrado tomando una carga equivalente, por ejemplo de agua. Pero eso implica que el aparato sólo puede operar donde pueda tomar agua, o tiene que conseguirla por sí mismo por ejemplo condensándola del aire (con los problemas que supone). Porque el equilibrio de flotación se irá perdiendo también según se vaya gastando el combustible del aparato y reduciéndose su peso. El equilibrio dinámico es el gran enemigo de los grandes dirigibles rígidos, junto con el peso y la vulnerabilidad ante las tormentas meteorológicas, que se cobraron no pocos de estos gigantes de entreguerras.

El peso se puede aligerar con los nuevos materiales, mucho más ligeros y resistentes. Pero la gran innovación de Aeros es lo que afirman haber conseguido para ajustar el equilibrio dinámico. El procedimiento es sencillo: el aparato lleva dentro grandes globos de helio; cuando el aparato descarga el gas se somete a compresión. Un gas como el helio, que flota en el aire por ser menos denso, deja de flotar si se comprime lo suficiente porque su densidad aumenta. El sistema de Aeros les permite ajustar a voluntad la flotabilidad con la compresión y con una serie de turborreactores que apuntan hacia abajo, lo que quiere decir que se acaba el problema del lastre; su Aeroscraft es capaz de operar con independencia total respecto al suelo. Con las mejoras estructurales de los nuevos materiales y la mucho mejor predicción meteorológica de hoy en día es perfectamente posible que dentro de unos pocos años una flota de enormes dirigibles comerciales estén operando en el transporte rápido de carga y en tareas como instalación de grandes estructuras en lugares remotos y trabajos de grúa gigante. La tarea de transporte de tropas de asalto deberá esperar un poco más, si es que alguna vez llega. Para los amantes de los dirigibles ver a estas bestias trabajando de cargueros sería más que suficiente. Y enormes serán: el Pelican es un prototipo reducido del vehículo comercial, que tendrá 152 metros de largo y podrá cargar 66 toneladas. Pero hay versiones de 250 y hasta de 500 toneladas en el tablero de diseño... 

Pepe Cervera   16.sep.2013 08:30    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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