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El problema de los 120 artículos basura

    jueves 27.feb.2014    por Pepe Cervera    1 Comentarios

Aunque la caricatura quiera hacer de ellos monjes y monjas de blancas batas, los científicos son humanos y por tanto susceptibles a la tentación. Y lo que es peor: desde que la Segunda Guerra Mundial demostró sobradamente a los gobiernos que ciencia es poder militar y económico el empeño de la ciencia, que es descubrir de modo sistemático cómo funciona el universo, se ha burocratizado. Ahora hay ministerios, gestores, oficinas, cuotas; evaluaciones de rendimiento y controles de productividad. En la época de Newton o Darwin no era necesario pedir proyectos, rellenar formularios o justificar subvenciones. Y desde luego que no se medía el impacto de una carrera científica por el número de publicaciones, por algún índice de impacto más o menos esotérico, y mucho menos por el Índice H. Hoy para sobrevivir en ciencia la consigna es Publica o Perece, porque sin abundantes publicaciones, a poder ser en revistas importantes, no hay trabajo, ni dinero para investigar, y por tanto no hay ciencia. La competitividad en términos numéricos se ha incorporado a la teórica Torre de Marfil de la investigación, al mismo tiempo que ha aumentado enormemente en número absoluto de gente investigando. Y el efecto secundario es inevitable: han aumentado las trampas, al menos en números brutos. Como los 120 artículos que una afamada editorial de revistas científicas (Elsevier) y un reputado instituto de ingeniería (el IEEE) han tenido que retirar, cuando un investigador francés ha descubierto que eran basura generada por ordenador. Una especie de Escándalo Sokal pero multiplicado por 120.

El truco consiste en que no todas las publicaciones son iguales; algunas reciben una revisión mucho más exhaustiva que otras. Y entre las que menos se revisan, pero a pesar de eso tienen buen aspecto en un currículo, están las comunicaciones a congresos. Con frecuencia cuentan como una publicación ‘de verdad’, aunque no se haga presentación física en la sala del congreso y sin que sean sometidas a una revisión por pares al estilo habitual. Y sin embargo dependiendo del congreso, y de quién lo organiza, pueden ‘puntuar’ tanto como una publicación en una buena revista a efectos de productividad burocrática. Y para el congreso (muchas veces organizad por empresas comerciales) son un chollo, puesto que quien envía una publicación se asegurará de estar en las jornadas, pagando inscripciones a menudo bastante caras por ello. Para denunciar todo esto hace unos años un grupo de estudiantes crearon una herramienta informática que genera artículos completos en jerga pseudocientífica, y la usaron para presentarse a un congreso. La broma tuvo éxito, generó polémica, y se olvidó; pero la herramienta (el programa SCIgen) siguió estando disponible en Internet. Y dado que, siendo sinceros, a veces es difícil para un no especialista diferenciar entre 4 páginas de palabros encadenados y una publicación seria en según qué disciplinas, la tentación era excesiva.

Ahora un análisis informático ha permitido detectar al menos 120 artículos en los archivos de estas instituciones que se habían generado con este programa. 120 publicaciones que no eran más que basura generada por ordenador para parecer, a ojos de un no experto, un artículo de verdad. 120 razones para replantearnos muchas cosas: la progresiva separación de especialidades científicas en silos separados entre los cuales la comunicación es imposible; las medidas burocráticas de productividad que reducen la ciencia a un juego de sumar números más o menos arbitrarios; las políticas nacionales que aplican semejantes simplistas mediciones a la creatividad de sus especialistas, transformando a sus científicos en expertos en las reglas del juego, en lugar de en descubridores de verdades sobre el cosmos... El descubrimiento debería tener muchas y más graves consecuencias que la simple retirada de los 120 artículos implicados, porque habrá más. Y es que si haces depender la carrera de gente lista de su capacidad de trampear el sistema, lo que acabarás teniendo son trampas. ¿Cuántos artículos truchos más habrá por esas revistas de los dioses, no tan fácilmente identificables como los creados con una herramienta concreta y conocida?

Pepe Cervera   27.feb.2014 08:30    

1 Comentarios

Hola Jose,

Deshonestidades las ha habido siempre y siempre las habrá: la condición humana. Si hay más deshonestidades en los últimos tiempos es porque hay más gente (muchísima más gente) en esta actividad.

Para mi lo peor de lo peor es que muchos de los que trabajan en ciencia ni siquiera pueden catalogados como científicos. "Publicadores" los hay muchos, a puñados, pero científicos-científicos, sólo unos pocos (como siempre ha sido).

Las publicaciones son un negocio, un maravilloso negocio para las casas editoriales, y las autoridades (por llamarlas de alguna manera) en su ignorancia sólo contribuyen a que un negocio haya substituido la ciencia de verdad.

Si sólo se piensa en publicar (y cuanto más mejor) no hay tiempo para reflexionar, y sin el tiempo para reflexionar ¿qué ciencia puede haber? Esta es una carrera idiota (y de idiotas) hacia ninguna parte.

Algunos dicen que faltan científicos, yo digo que faltan "buenos científicos", porque no es un problema de números. Si de números se tratara con la cantidad de gente que hay hoy en el mundo de la ciencia deberíamos estar mucho más adelantados en un sinnúmeros de campos.

Tal como lo veo los avances en los últimos 50 o 40 años son solo "mejoras" (de lo que ya había) y en algunos casos (como en física) no ha habido ningún avance significativo, me refiero a esos que generan un "antes" y un "después". Un siglo después seguimos dependiendo del aporte de Einstein y Planck.

Si alguien tiene dudas sobre lo que digo que piense en las baterías de coche, hoy son básicamente las mismas que hace 80 (o más) años atrás. O que piense por qué, con tanta ciencia y tecnología, aún hay que cargar el móvil todas las noches.

En fin, que si el énfasis está puesto en publicar mucho, y en temas que vienen predeterminados por la autoridades "científicas", mal lo veo. Lo último que necesita la ciencia son directrices.
Está bien tener un plano para construir un muro de ladrillos, pero para hacer arquitectura, hace falta talento y libertad creativa.

Un abrazo,

Roberto

P.S. Felicitaciones por haber escrito y tan bien, sobre un tema tan crucial como este.

viernes 28 feb 2014, 17:58

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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