« La danza de las bestias | Portada del Blog | Las mantas raya voladoras »

Daños colaterales de las guerras bacterianas

    lunes 16.jun.2014    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Vibrio cholerae ha matado a millones de personas a lo largo de la historia: segrega una toxina que provoca una diarrea de enorme intensidad que deshidrata a las víctimas, a las que puede matar en pocas horas. Hacer eso no es algo muy inteligente para un parásito, porque si te cargas al huésped tú también sales perdiendo: es tu hogar y tu alimento. Lo que ocurre es que Vibrio cholerae no es un parásito humano, sino que vive en las conchas de pequeños caracoles marinos, a los que no mata. Las infecciones humanas no forman parte de su ciclo de vida: el vibrión del cólera nos mata por accidente. Y no es el único caso que conocemos de virulencia o infección que no forma parte de nuestra guerra con las bacterias, sino que es un simple daño colateral no buscado de otra guerra mucho más letal y perpetua: la que mantienen entre sí las bacterias. O éstas con sus numerosos predadores, desde virus bacteriófagos a nematodos pasando por nuestro propio sistema inmunológico. Según la llamada Teoría de la Evolución Coincidente una buena parte de las enfermedades que nos afectan son, en realidad, el efecto secundario de un combate del que no somos conscientes. Aprender a comprender este fenómeno podría ayudarnos a combatir con más eficacia estas enfermedades.

SalmonellaNIAID

De hecho ya lo hacemos: una buena parte de nuestros antibióticos salen de microorganismos; es decir, que son armas en una guerra química entre seres vivos que llevan millones de años luchando entre sí. Las moléculas que ellos han desarrollado para obtener ventaja en sus luchas nosotros las hemos aprendido a identificar y a fabricar a gran escala, pero las inventaron ellos. Se han encontrado genes de resistencia a antibióticos en poblaciones de microbios marinos que jamás han tenido contacto con la versión industrial; tan sólo conocen la natural, usada por sus rivales para librarse de ellos. En otras ocasiones lo que recibimos sin querer es la virulencia; las peleas entre bacterias en nuestro tracto respiratorio, por ejemplo, pueden hacer que aparezcan en las cepas bacterianas modificaciones que las hacen a ellas más resistentes, y a nosotros más enfermos. Lo que sucede es que somos completamente incapaces de ver o comprender la feroz guerra microbiana que sucede continuamente a nuestro alrededor, y de la cual sólo formamos parte tangencialmente. Una vez más, incluso cuando se trata de nuestras enfermedades, somos mucho menos el centro de la acción de lo que pensamos.

Foto de Salmonella infectando células humanas en cultivo, tomado de Wikimedia Commons.

Pepe Cervera   16.jun.2014 08:30    

0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios