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Ko Phi Phi Don: la isla de los fantasmas

    viernes 15.ago.2014    por Pepe Cervera    0 Comentarios

En primera línea de playa, junto al nuevo y flamante paseo marítimo de la isla tailandesa de Ko Phi Phi Don en Ton Sai, su principal localidad, hay varios troncos de palmera sin hojas. Se trata de árboles muertos hace casi exactamente 10 años, y el resto del abundante arbolado tiene menos de esa edad. Fijándose bien pueden verse los tocones circulares donde antes hubo otras palmeras, ahora desaparecidas, e incluso algunas con una doble copa: una casi muerta en la parte de abajo y otra, nueva y vigorosa, por encima. El poblado aparece novísimo y recién pintado, como recién construido, y a diferencia de cualquier otra zona turística de playa en Tailandia tras la primera línea de playa abunda el espacio abierto. Entre las hierbas hay tocones de grandes árboles cortados con motosierra en forma de V. Pocos de los turistas que campan por la playa o comen en los galpones habilitados por las agencias de viajes de Krabi ven estos detalles, o comprenden su significado: el terreno que recorren esta poblado de fantasmas. Al menos 2.000, y muy probablemente cerca de 4.000 personas murieron aquí casi en un instante en la mañana del 26 de diciembre de 2004, cuando las islas Phi Phi fueron arrasadas por el gran tsunami puesto en movimiento por un enorme terremoto en Sumatra. Centenares de miles de personas murieron ese día en decenas de países, pero en Ko Phi Phi Don la tragedia se vio magnificada y el horror multiplicado, por la especial geología del área. Porque la villa de Ton Sai y los 10.000 seres humanos que la ocupaban ese día de temporada alta turística se vieron atacados por el tsunami en dos frentes, por delante y por detrás, en una trampa mortífera. Algo que no podían imaginar, estando como estaban en un verdadero paraíso tropical hecho famoso mundialmente por otra tragedia, esta de ficción: la película 'La Isla'.

Palmeramuerta

Toda la región alrededor de Krabi se ha convertido en un paraíso del turismo gracias a sus espectaculares paisajes, producto de una geología muy particular: un karst marino. Un gran macizo de roca caliza de época pérmica se interna en el Mar de Andamán, en una combinación muy poco habitual que solo aquí se produce en una zona de clima tropical. La consecuencia es que a escala geológica la caliza se está disolviendo como un azucarillo por las enormes precipitaciones y la elevada temperatura, que enriquece el agua de lluvia el ácido carbónico que corroe la roca. La parte superior de los grandes mogotes calizos es un enorme lapiaz; por las grietas el agua se filtra y crea grandes cuevas, que rápidamente colapsan fragmentando los bloques. En algunas de ellas viven las golondrinas que convierten a esta región en uno de los principales exportadores mundiales de nidos de golondrina con los que hacer sopa para gourmets. Cuando todo esto sucede a la orilla (o dentro) del mar el agua marina completa el trabajo minando las bases de los bloques, que acaban por colapsarse dando vertiginosas paredes verticales que la lluvia pronto recubre con costras calizas. Finalmente los bloques adquieren forma de 'champiñón' y acaban por derrumbarse y desaparecer en el océano. El resultado son paisajes maravillosos y surreales de paredes verticales, selva tropical, mar azul e islas imposibles que atrae por igual a turistas de sol y playa, buceadores, surfistas o escaladores (la zona de Railay es un paraíso internacional de la escalada).

MapPhiPhiIslands

En el caso de Ko Phi Phi Don la isla tiene forma de 'H', donde los dos brazos verticales son altos acantilados de caliza y la barra horizontal central es un istmo de arena, acumulada por las corrientes, con una altura máxima sobre el nivel del mar de 2 metros. El poblado es así una espina central que separa dos bahías formadas por los riscos. Cuando el tsunami del 26 de diciembre de 2004 llego (sin previo aviso) a la isla la subida del mar se produjo a la vez en las dos bahías, más alta en una (6,5 metros) que en la otra (3 metros de altura), hasta que las olas chocaron entre sí en el centro. La mayor parte del poblado de Ton Sai estaba en esa zona; escapar era casi imposible; el 70% de los edificios quedaron destruidos. Las olas gigantes lo arrastraron todo, hasta tal punto que sólo se recuperaron unos 800 cuerpos de los al menos 2.000 muertos confirmados (las cifras oficiales, sin embargo, no cuentan inmigrantes ilegales). Los árboles quedaron destrozados y fueron talados posteriormente; incluso buena parte de las palmeras, un árbol que se sabe sobrevive a tsunamis al ser capaz de doblarse, perdieron todas sus hojas y acabaron muriendo: de ahí los tocones y los troncos pelados que aún subsisten. Los espacios vacíos se deben a que la reconstrucción se ha visto demorada por problemas de propiedad de la tierra, a que los turistas han sido lentos en regresar. Hoy el hospital ha sido reconstruido, hay un nuevo muelle y carreteras pavimentadas, además de un cuco paseo marítimo y muchos árboles jóvenes. También hay carteles (algo blanqueados algunos; a nadie interesa recordar la tragedia demasiado) indicando rutas de evacuación en caso de alerta de tsunami, y un sistema capaz de lanzar estas alertas en caso necesario con hasta 2 horas de antelación a su llegada. Tailandia ha hecho lo posible por hacer regresar el maná turístico pero los recuerdos aún no se han borrado. Y los fantasmas, como las palmeras sin palmas de la costa, aún vagan por Ko Phi Phi Don.

Pepe Cervera   15.ago.2014 04:00    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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