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La pesadilla de los vegetarianos: pesticidas endógenos

    jueves 13.nov.2014    por Pepe Cervera    5 Comentarios

Como la mayor parte de las plantas de su familia como el tabaco o los tomates las patatas originales son tóxicas. Y también lo son en estado natural un montón de vegetales que nos comemos convertidos en verduras. Es una realidad: las plantas se defienden de los depredadores que las devoran, como nosotros. Se cargan de sustancias venenosas, o tóxicas, o al menos de mal sabor para evitar que el tropel de insectos, mamíferos y aves que está ahí fuera esperando a hincarles el diente las deje hechas un guiñapo. En algunas ocasiones estos sistemas fracasan, como ocurre con la capsaicina que los chiles almacenan en sus frutos para disuadir a los mamíferos, pero que atrae a una especie de mono masoquista. Las patatas primigenias contenían (y aún contienen, cuando están verdes) una sustancia llamada solanina almacenada en sus tubérculos que les da un sabor amargo y que en grandes cantidades puede provocar una desagradable intoxicación, y otras sustancias que no sólo aumentan el amargor, sino que inhiben las proteasas digestivas de los animales, impidiendo la absorción de proteínas. La hierba, para evitar ser devorada por los herbívoros, acumula cristales de sílice en sus hojas para desgastar sus dientes. Hay una guerra en la naturaleza entre los devorados y los devoradores, y en ella las plantas se defienden como pueden, casi siempre envenenando. Nuestros miles de años de cuidadosa tecnología agrícola han seleccionado variedades en las que estas sustancias perjudiciales no aparecen, o lo hacen en cantidades tan pequeñas que no nos hacen daño. Pero eso no quiere decir que no formen parte de la dieta. Y como resulta que muchas de esas mismas sustancias las usamos nosotros como pesticidas, para evitar que otros animales devoren nuestras cosechas, se llega a una situación peculiar: los pesticidas que aparecen en nuestras verduras no son todos añadidos por nosotros: algunos están dentro de las  plantas y son creados por ellas. ¿Qué proporción? Según un estudio publicado en la muy prestigiosa y seria revista PNAS nada menos que el 99,99% de los pesticidas que nos comemos son de origen natural; provienen de las propias plantas.

Potato_flowers

Oh, la ironía. Según los datos tan sólo el 0,01% de los pesticidas que ingerimos tienen su origen en las perniciosas prácticas de la agricultura industrial; la inmensa mayoría provendrían de las propias verduras, que estarían intentando (infructuosamente) envenenarnos. Las cantidades totales son muy bajas, por lo que no es cuestión de preocuparse por la intoxicación aguda, pero ¿qué puede ocurrir con la crónica? Muchas personas preocupadas por los pesticidas creen que la acumulación a largo plazo de pequeñas cantidades (en principio inocuas) de estas sustancias pueden causar problemas a largo plazo; algunas son cancerígenas. Y el principal problema, que subraya el estudio, es que el efecto de los pesticidas endógenos de las plantas no se ha tenido en cuenta; no se han estudiado sus efectos, y ni siquiera se han contemplado al estudiar otras sustancias en el laboratorio, por lo que los ‘tests’ efectuados deberán ser revisados. Para colmo si estos resultados se confirman resultará que la agricultura orgánica no es tan carente de toxinas como pudiera parecer puesto que no tiene pesticidas añadidos, pero sus productos contendrán igualmente los que están presentes en las propias plantas. Nuestras verduras rebosan de pesticidas, ningún lavado podrá acabar con ellos, y desconocemos los efectos que pueda tener a largo plazo. Es lo peor del mundo para quien prefiere alimentarse sólo del reino vegetal y pretende estar sano. Y un serio toque de atención para nuestros estudios de seguridad alimentaria, porque, ¿qué sorpresas pueden aguardarnos cuando estos venenos interiores sean tenidos en cuenta?

Corrección 14/11/2014: Eliminado el 'reciente' al hablar del estudio, publicado originalmente en 1990.

Pepe Cervera   13.nov.2014 09:03    

5 Comentarios

La caña. Vaya artículo. Basado en un estudio de 1990. Parece que ha descubierto América.
Además es miope, porque lleva el tema de los fitotoxicos y de la agricultura eco al tema salud, y se olvida de los aspectos ambientales y éticos. En fin una pena. Pseudo-ciencia de la mala, ¿y cual es el fin detrás de esta charlotada?
Ahora resulta que no debemos de preocuparnos de los fitotóxicos antrópicos y si de los que la naturaleza genera de forma "natural". Es que resulta que hay plantas venenosas. Mañana el autor descubrirá que también hay setas toxicas y pasado serpientes...
Siguiendo su gran trayectoria, este articulo me decepciona señor.

miércoles 19 nov 2014, 21:25

Estimado Biocultural:

A ver si lo entiendo; entonces el 99,99% de los pesticidas que ingerimos no nos deben preocupar porque son naturales, pero el 0,01% restante es muy perjudicial porque lo añadimos nosotros. Veneno es veneno, creo yo, cualquiera sea su origen. O la fecha de su descubrimiento.

Muchas gracias por su atención, y un saludo.

PP Cervera

jueves 20 nov 2014, 15:57

Estimado Pepe Cervera,

Mi nombre es Jaime y me parece oportuno aclarar que soy Ingeniero Agrónomo de profesión. Desde el punto de vista técnico, hablar de "pesticidas" producidos por las propias plantas no sería cuanto menos muy acertado ya que ese término suele quedar reservado a materias activas producidas o manipuladas industrialmente por el hombre para un fin fitosanitario. Por supuesto que existen "pesticidas" o como sería más correcto decir, productos fitosanitarios (para controlar la salud de las plantas) que son de origen biológico o naturales, pero seguirían cumpliendo el requisito mencionado, de manipulados y producidos por el ser humano. Por lo tanto esas sustancias que menciona son por supuesto tóxicas y producidas por las propias plantas para su defensa, pero hablar de ellas como pesticidas creo que desvirtúa un poco el fondo de la cuestión, pretendiendo meter todo en el mismo saco de forma sospechosamente interesada.

Lo más preocupante no es lo que acabo de mencionar ya que a las personas ajenas a la profesión les podrá parecer un detalle trivial y lo entiendo perfectamente. El problema es como se utilizan ciertas cifras en un tono claramente alarmista y con una intencionalidad evidente de banalizar el tremendo problema de los residuos de productos químicos de síntesis en los alimentos e intoxicaciones de los propios aplicadores de dichos productos. Admitiendo por ciertas las cifras que da usted en su post Sr. Pepe Cervera, ya que no poseo datos sobre ese tema, habría que aclarar en primer lugar cuál es la peligrosidad real de ese supuesto 0,01% de origen industrial frente al 99,99% de origen natural. Sirva como ejemplo mi invitación a cualquiera en este foro a que consulte las cifras de intoxicación o muerte a causa de la solanina producida por patata frente a las de intoxicaciones anuales producidas por cualquier fitosanitario químico de síntesis. Cifras estas últimas que maneja de forma bastante exacta el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo. Como aparte de Agrónomo, soy Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, algo controlo este tema.

La prueba de que la preocupación en la Unión Europea está donde está, es el Real Decreto 1311/2012, de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, que traspone al ordenamiento jurídico interno la Directiva 2009/128/CEE, de 21 de octubre de 2009, por la que se establece el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas, y que desarrolla parcialmente los preceptos del art. 25 de la Ley 43/2002, de 20 de noviembre, de Sanidad vegetal.

En definitiva y por no extenderme más de lo que ya he hecho, hay que ser serios cuando se lanzan esas cifras en un artículo y saber quién y con qué intereses hay realmente detrás de la mencionada fuente de 1990. La financiación de determinados estudios suele ser determinante para intentar dilucidar su imparcialidad.

Un saludo a tod@s y Felices Fiestas

miércoles 3 dic 2014, 15:19

Estimado Jaime:

Como especialista en riesgos laborales sabe de sobra que para la toxicidad la dosis es la clave, sin que importe gran cosa el origen. Si las moléculas son las mismas que una parte esté por encima de la planta y otra en su interior no modifica el hecho de que la dosis aumenta. Y si el 99% de la cantidad total ingerida proviene de la propia planta y no de su tratamiento será necesario tenerlo en cuenta para estimar posibles efectos. La fuente en este caso es un artículo en la revista Nature, considerada seria en ciencia.

Muchas gracias por su atención, y un saludo.

PP Cervera

miércoles 3 dic 2014, 18:00

Interesantísimo comentario Pepe. Y muy al hilo de las creencias (que lo son) en relación con la mayor parte de las reticencias hacia la producción industrial de alimentos. Y que hoy debe ser así si queremos dar de comer a 6.000 millones, naturalmente con los mejores controles que garanticen esa calidad que deseamos...todos.
Un saludo.

miércoles 3 dic 2014, 18:09

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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