« Los mejores navegantes de la historia y sus trucos | Portada del Blog | La pesadilla de los vegetarianos: pesticidas endógenos »

Las complejas narices de los dinosaurios blindados

    martes 11.nov.2014    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Cuando se descubrieron los dinosaurios gigantes los imaginamos como lagartos grandes, con sus patas saliendo lateralmente del cuerpo, su sangre fría y su característico torpor en climas con temperaturas por debajo de lo tropical. Luego nos dimos cuenta de que en un animal de ese tamaño no hacía falta un sistema de homeostasis para garantizar la temperatura interior: la mera masa muscular, unida a la regla de que los grandes animales radian relativamente menos calor (la relación masa/volumen en una esfera) casi garantiza que tenían la sangre más que tibia, y muy probablemente un nivel de actividad más que notable. Pero en los muchos dinosaurios que están recubiertos de placas de blindaje o de espinas surge un problema todavía mayor, que es el del sobrecalentamiento. En efecto, las placas óseas pueden ser una gran ventaja a la hora de evitar que se te coma un tiranosaurio, pero son un eficiente aislante térmico, y si tienes que correr puedes acabar muriendo de golpe de calor. Y no pocos dinosaurios de considerable tamaño estaban recubiertos de una armadura ósea. De modo que, ¿cómo evitaban que su propio calor interior acabara por cocerles el cerebro? Un nuevo estudio en detalle del cráneo de dos anquilosáuridos (un grupo caracterizado por su eficaz armadura) sugiere parte de la respuesta: se refrigeraban por las narices.

Ankylosaurus_dinosaur

En efecto, una reconstrucción tridimensional de las cavidades internas del cráneo de ambos anquilosáuridos por medio de un escáner tridimensional de rayos X ha revelado un pasaje nasal extremadamente retorcido que funcionaba como un sistema de intercambio de calor: en la práctica, como un radiador para enfriar el cerebro. O para calentarlo en climas fríos, garantizando así una temperatura óptima de funcionamiento. En alguno de ellos, con una arquitectura más compleja, el aire respirado del exterior podía refrigerar la sangre alrededor del cerebro en casi 18 grados, impidiendo así el calentón y los problemas derivados. En otros grupos de dinosaurios con pasajes nasales tan complejos como estos se ha sugerido que servían como cavidades resonadoras, para emitir vocalizaciones (mugidos, silbidos u otro tipo de sonidos). Los autores del presente estudio sugieren que probablemente su función era mixta, sonora y refrigeradora. Muertos hace 60 millones de años y aún dando sorpresas; no es extraño que sigamos amando a los dinosaurios.

Pepe Cervera   11.nov.2014 09:03    

0 Comentarios

Esto es solo una previsualización.Su comentario aun no ha sido aprobado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Su comentario ha sido registrado. Los comentarios no aparecerán hasta que sean aprobados. Haga click aquí si desea publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Los comentarios están moderados y no estarán visibles hasta que sean aprobados.

Mi comentario

Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios