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Mamut para mi; el reno, para el perro

    jueves 26.feb.2015    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Los humanos siempre hemos sido muy melindrosos con lo que nos gusta comer, y sobre todo con lo que no nos gusta comer. Escogemos con cuidado no sólo el origen de nuestras comidas (vegetal o animal), sino el tipo de animal o incluso el corte preferido, por no citar la preparación culinaria. Los alimentos más deseables son buscados, consumidos con esmero y pagados con generosidad: en algunas épocas (como la actual) el arte culinario se pone de moda y satura la cultura. Según parece esta costumbre de cuidar la alimentación más allá de la simple función biológica se remonta a la más remota antigüedad, como lo hace también el feo detalle de dejar los alimentos de menor calidad a nuestras mascotas. Según un análisis realizado en huesos hallados en el conocido yacimiento Gravetiense checo de Předmostí (o predmost) a nuestros antepasados del Paleolítico Superior les encantaba el solomillo de mamut, pero en cambio echaban la carne de reno literalmente a los perros; algunos de los cánidos domésticos más antiguos conocidos. Para que nuestros compañeros perrunos se fíen de sus presuntos mejores amigos.

Prey-predator-predmost

Los habitantes de Chequia hace unos 30.000 años (antes del último periodo glacial) son conocidos por una gran acumulación de restos humanos y animales que ha permitido realizar análisis isotópicos para estimar las fuentes de alimentación. Sobre todo abundan los huesos de mamut, animal que al parecer cazaban estas gentes con eficiencia y gran gusto, probablemente con ayuda de sus perros domésticos muy primitivos. Además también hay restos de osos, auténticos lobos y otros mamíferos que han permitido analizar quién se comía a quién en aquel ecosistema. Y resulta que había diferencias en las dietas bastante interesantes: los humanos preferían sobre todo la carne de mamut, que también comían los lobos, los osos y hasta los tejones; probablemente los carnívoros aprovechasen las partes abandonadas de los cadáveres de mamut muertos por la mano humana. Los perros, sin embargo, no lo cataban, lo que confirma que su dieta era diferente de la de sus primos silvestres y sugiere que vivían sujetos con correas o confinados de alguna forma, puesto que de lo contrario habrían carroñeado. Su alimento era la carne de renos y bueyes almizcleros, que en cambio los humanos no consumían: está claro que la consideraban de calidad inferior y solo apta para comida de perro (y de gato: también la comían los leones). El dato sugiere que los perros ya estaban domesticados y que quizá se los usaba para cazar, pero que desde luego estaban ya muy controlados en comportamiento y dieta. Y que la costumbre de darles comida ‘de segunda clase’ se remonta a los orígenes de la amistad humano-canina. Porque la verdad es que como amigos los humanos somos más bien poco de fiar.

Pepe Cervera   26.feb.2015 09:03    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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