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2015, el mejor año de todos los tiempos

    lunes 28.dic.2015    por Pepe Cervera    1 Comentarios

En Siria, Yemen, el norte de África y no pocos puntos más hay terribles guerras civiles o entre países con miles de muertos y la intervención más o menos cercana de grandes potencias, lo que podría provocar una confrontación mayor. Hay terrorismo hasta en las calles de Europa, y mucho más duro y cotidiano en lugares como Afganistán o Irak. La pobreza sigue provocando incontables víctimas, y cada año mueren de hambre millones de personas. El clima está cambiando y esto provoca catástrofes, hambrunas y sequías que empeorarán la situación. Y llagas perpetuas como Palestina siguen provocando sufrimientos y dolor. Las noticias están llenas de la tragedia de los refugiados, las crecientes tensiones entre potencias, los programas de rearmamento, las consecuencias de este o aquel desastre. El mundo, en suma, parece estar hecho unos zorros, e incluso ir a peor. Pero si contemplamos las cosas con perspectiva; si damos un paso atrás y nos fijamos en el conjunto de la Humanidad todo lo reseñado no son más que motas negras, feas y demasiado gordas, pero motas, en una inundación de luz. Porque lo cierto es que si miramos las grandes cifras nunca, jamás en la historia la Humanidad ha estado mejor que en este año 2015 que ahora termina. Y la tendencia, como demuestra este artículo de 2013, es a mejorar.

Y no me refiero sólo a la ciencia, donde el año que termina ha estado jalonado de éxitos titánicos como la reapertura del LHC y la inmediata aparición de datos que sugieren un nuevo bosón, el sobrevuelo de Plutón y el descenso de un robot sobre un cometa, el surgimiento de una técnica de edición genética como CRISPR-Cas que promete revolucionar el uso de terapias génicas in vivo o los avances en paleoantropología con más datos sobre los Denisovanos y la sorpresa de Homo naledi, entre otras muchas cosas. No: hablo del mejor año de la historia de la Humanidad en términos tangibles: nunca tantas personas habían vivido sobre la tierra con mejor salud, menos hambre y enfermedad y menos miedo a la violencia (bélica y criminal) que durante este año. Para colmo, las tendencias no dejan de mejorar.

La realidad es que las causas del sufrimiento humano se reducen, y el número de personas que las sufren también. Por supuesto que de nada le sirve a quien sí le afecta, al refugiado sirio, a la víctima de la hambruna en el Cuerno de África, al amenazado por el crimen o el asesinato político en Sudamérica, a quien teme el genocidio o el terrorismo en Nigeria, Afganistán o Irak. Por supuesto que esto no quiere decir que los esfuerzos por limitar y reducir las causas del sufrimiento deban detenerse o disminuir; antes al contrario, cuantas menos personas en proporción sufran este tipo de indignidades mayor es la injusticia que se les hace y con más denuedo hay que eliminarla. Pero es necesario saberlo a la hora de juzgar nuestro tiempo, porque todas las generaciones tienen la vanidad de creer que su momento en la Historia es el peor de todos los tiempos; que nadie ha sufrido tanto, o incluso que nadie lo hará porque seremos los últimos como demuestra el hecho de que todo se está yendo al garete. La vanidad, o la sensibilidad, lo mismo da. Pero lo cierto es que esta idea, tan extendida como humana, es falsa. Y lo demuestran los datos.

La medicina científica funciona, y ha conseguido reducir con enorme, increíble eficiencia la inmensa mayoría de las causas de enfermedad y muerte hasta tal punto que ya sólo quedan los problemas realmente complicados de tratar o que sólo afectan a números relativamente reducidos de personas. Las infecciones que nos han matado por miles de millones a lo largo de la historia están vencidas gracias a las alcantarillas, el agua limpia, las vacunas y los antibióticos; la vida más sana y la mejor alimentación han reducido las enfermedades cardiovasculares y metabólicas, y las leyes y su ejecución han limitado las enfermedades profesionales y los accidentes mortales. Hasta asesinos perennes de humanos como la malaria jamás han afectado a un porcentaje tan reducido de nosotros como ahora: la polio está a punto de desaparecer del planeta como ya lo hiciera la viruela. Más gente tiene acceso a agua potable, y la mortalidad infantil se reduce. Aunque no lo parezca hay menos guerras, y en ellas muere menos gente, incluso menos civiles, que hace apenas unas décadas. El crimen también se reduce, y disminuye el número de personas que lo sufren. La pobreza extrema está reduciéndose, y ya está por debajo del 10% de la población mundial.

Estamos mejorando incluso en parámetros que van más allá de lo puramente existencial: la educación jamás ha estado tan extendida, y la tendencia es ascendente. Muchos millones de personas están accediendo al sistema financiero por primera vez en la historia, lo que les proporciona mejor calidad de vida y posibilidad de invertir en su futuro. Más de la mitad de nosotros (3.500 millones de personas) tenemos acceso a Internet, una herramienta de conocimiento insuperable. Vivimos más humanos, vivimos en mejor estado de salud, y nuestra calidad y esperanza de vida son cada vez mejores. Hasta parece que por fin vamos a hacer algo en serio con el calentamiento global. Aunque el balance del año esté repleto de motas negras, recuerde: vivimos en el mejor de los tiempos, y si somos capaces de evitar el pesimismo seguiremos mejorando. 2015 ha sido un buen año, pero 2016 puede ser mejor si conseguimos erradicar esos últimos, feroces y crueles brotes de irracionalidad y odio que todavía quedan. Estamos mejor que estuvimos; hagamos un esfuerzo por llegar al óptimo. 

Y no; siendo hoy el día que es, no se trata de una broma: todo es verdad.

Pepe Cervera   28.dic.2015 09:01    

1 Comentarios

Enhorabuena señor Cervera. Qué alegría leerle. La Unesco da datos de la cultura mundial duplicándose cada pocos años, en un crecimiento exponencial. Y hace poco leí que el 80% de todos los científicos o ingenieros de la Historia están vivos ahora mismo, son contemporáneos nuestros. Qué nos puede deparar (en positivo) esta explosión de conocimiento, aún no lo podemos ni imaginar... O nos cuesta mucho verlo... Gracias a periodistas como usted por alumbrarnos en direcciones inexploradas...

martes 29 dic 2015, 09:52

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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