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Las bacterias contra las estatuas, canibalismo en la cueva de Gorham y Al-Zarqali, astrónomo toledano

    jueves 20.oct.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Los conservadores de monumentos tienen que lidiar con un enemigo muy especial: un característico ennegrecimiento de la piedra, sobre todo el mármol, que afea los monumentos al poco de erigirlos y que cada vez se extiende más. El problema es que estas manchas están vivas: se trata de biofilms, películas de bacterias que recubren la roca de las esculturas entre otras superficies. Se trata de estructuras complejas tridimensionales formadas por moléculas excretadas por los microorganismos (suele haber un 85% de materia extracelular y sólo un 15% de células vivas) con numerosos recovecos donde viven bacterias, algas y hongos. Y no sólo comparten hábitat, sino que se comunican y coordinan entre sí por medio de mensajes químicos. Esto las hace mucho más resistentes ante cualquier método para destruirlas y les permite rebrotar si se consigue erradicarlas. De hecho los biofilms están muy extendidos; prácticamente todas las superficies del planeta (internas y externas) los tienen. La placa bacteriana de los dientes es un biofilm y la microbiota bacteriana de nuestro intestino se organiza en biopelículas que recubren nuestras mucosas. En los hospitales suponen un problema, ya que pueden contaminar superficies de instrumentos o implantes y resultan muy difíciles de erradicar, por lo que se consideran fuente de infecciones y un enemigo peligroso. En las estatuas, sin embargo, se ha descubierto que a veces en lugar de dañar la piedra contribuyen a protegerla: los conservadores de monumentos ahora se enfrentan a la duda de si realmente es aconsejable eliminarlos de nuestras esculturas. Cuanto más sabemos de bacterias más claro queda que es mejor cooperar con ellas que intentar exterminarlas.

Mourning_Victory

Los caníbales de la cueva de Gorham

A veces los humanos devoramos a otros humanos. Puede ser por necesidad, por ausencia de otro alimento en circunstancias extremas como los supervivientes de más de un accidente o naufragio se vieron forzados a hacer; o puede ser por razones rituales o religiosas, una especie de comunión con el cuerpo de los muertos. En el registro fósil no resulta fácil distinguir cuándo se trata de auténtico consumo de cadáveres y cuándo de simple descarnación, una técnica empleada por algunas tribus para poder transportar los restos de sus antepasados con mayor facilidad y que no incluye el consumo de su carne. Los arqueólogos que estudiaban los restos hallados en la cueva de Gorham en Gran Bretaña analizaron cuidadosamente los restos y los compararon con casos conocidos para poder distinguir entre estas dos hipótesis, y consiguieron demostrar que en efecto: allí hace 15.000 años hubo canibalismo. Numerosos cuerpos humanos fueron devorados aprovechando hasta el tuétano de los huesos, e incluso se fabricaron vasos con fragmentos de sus cráneos. Lo que no hay son señales de violencia: no hay pruebas de que los muertos fueran asesinados, por lo que quizá se tratara de canibalismo ritual sobre cuerpos muertos por causas naturales. O tal vez fuese desesperación; el clima de la época era muy frío, lo que quizá llevó a aquella población al límite.

Al-Zarqali, astrónomo toledano del siglo XI

Abū Isḥāq Ibrāhīm ibn Yaḥyā al-Naqqāsh al-Zarqālī, conocido como Al-Zarqali o por su nombre en latín Arzachel, fue un astrónomo y fabricante de instrumentos astronómicos del siglo XI nacido cerca de Toledo, donde trabajó convirtiendo la ciudad en un referente de la astronomía de la época hasta su captura por los cristianos, cuando tuvo que huir a a Córdoba. Contribuyó a las Tablas de Toledo, un tratado de posiciones de los astros, y publicó su propio libros de tablas (Zij) y un Almanaque que ayudaron al renacimiento astronómico en la Europa de la Alta Edad Media. Influyó en numerosos astrónomos posteriores, como Averroes, y fue citado por Copérnico; parte de su obra fue traducida por la escuela del rey Alfonso X en el siglo XIII. También inventó un tipo de astrolabio llamado 'tableta de Al-Zarqali' o Saphaea que se extendió por toda Europa, y corrigió a Ptolomeo calculando correctamente la anchura del Mediterráneo. Por sus contribuciones a la astronomía bautizaron un cráter en la Luna con su nombre. Quizá por casualidad una banda británica de rock psicodélico grabó bajo este nombre un disco en 1969.

Sección de ciencia en 'Esto me suena' del día 19/10/2016

Pepe Cervera   20.oct.2016 09:01    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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