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Más de la mitad de los olores del mundo

    miércoles 2.nov.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Sabemos que los olores están íntimamente ligados a lo profundo del cerebro, y que por eso tienen el poder de evocar y conmover como pocos otros sentidos. Y sin embargo nuestro olfato es pobre, muy pobre comparado con el de otros animales; un perro supera con mucho nuestra capacidad de detectar e identificar moléculas en el aire y de asignarles significado. Esto se debe entre otras cosas a que disponemos de muchos menos receptores en las neuronas olfativas. El sentido del olfato se excita cuando una molécula en el aire se acopla con un receptor específico y activa la neurona olfativa por lo que a más tipos de receptor mayor la panoplia de aromas que podremos distinguir; aunque éste no es el único factor en juego la variedad de receptores importa. Los vertebrados más primitivos conocidos que comparten nuestro sistema olfativo tienen 40 genes dedicados a crear receptores; en los mamíferos esta familia es una de las mayores del genoma y puede llegar a representar hasta el 3% del total: miles de genes. Así, por ejemplo, el ratón tiene casi 1.500 genes diferentes para receptores. Aunque estos genes también pueden sufrir mutaciones que hacen que el receptor deje de funcionar, pasando a denominarse pseudogenes: en los ratones hay casi 500 de estos, lo que supone que como un 30% han perdido su función. Pues bien: los humanos tenemos muchos pseudogenes: de los alrededor de 900 candidatos en nuestro genoma más del 60% codifican receptores no funcionales, por lo que tenemos unos 400 diferentes que realmente funcionan. Más de la mitad de los olores que podríamos detectar están fuera de nuestro alcance por carecer de los adecuados receptores.

Smell

Esto supone que en los humanos la presión selectiva sobre el olfato no ha sido tan grande como sobre otros sentidos, ya que de ser imprescindibles para la supervivencia los genes originales se hubiesen conservado. Aparentemente para nosotros el olfato ha dejado de ser tan vital como para otros grupos animales, por más que siga manteniendo su potencia evocadora y por mucha gente a la que proporcione un trabajo, desde los perfumistas a los cocineros o los vinicultores. En los perros, sin embargo, es otra cosa: aunque no parece que tengan mucha mayor variedad de genes para receptores que otros mamíferos lo que sí tienen es muchas más neuronas olfativas, entre 100 y 300 millones frente a nuestras escasas 5 millones, y una parte mucho mayor del cerebro dedicada a procesar olores; un volumen 40 veces mayor en relación al nuestro. Su olfato es miles de veces mejor que el nuestro porque no sólo el número de receptores importa: también lo que haces con ellos.

Imagen de Aqua Mechanica tomada de Flickr, bajo licencia CC

Pepe Cervera    2.nov.2016 09:03    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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