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Del cerdo, hasta los trasplantes y sana tristeza

    jueves 29.dic.2016    por Pepe Cervera    0 Comentarios

La cirugía avanza una barbaridad, y es capaz de resolver hoy problemas médicos que hasta hace poco eran incurables. Una de las técnicas más potentes es el trasplante, cuando un órgano que ha dejado de funcionar se reemplaza por otro sano, y actualmente se pueden realizar este tipo de operaciones con un nivel de eficiencia y funcionalidad sorprendente. El problema más grave no es la técnica quirúrgica, sino obtener órganos sanos, que en ocasiones pueden provenir de personas sanas (cuando hablamos de órganos dobles, directamente o por vía intermedia) o bien de recién fallecidos que generosamente donan sus órganos para que otros vivan. El problema está en el rechazo: los trasplantados deben tomar de por vida medicamentos para que su propio sistema inmunitario no destruya el órgano reemplazado, lo que causa numerosos problemas. Pero se está avanzando en la técnica de los llamados xenotrasplantes, hechos con órganos de otros animales; en especial de cercos, que son más parecidos a nosotros en función y talla. No son cerdos normales, sino que se trata de clones especialmente desarrollados para que sus células no tengan algunos marcadores que las identifican como extrañas ante el sistema inmunitario; de esta forma se pretende engañarlo y que no ataque al nuevo órgano. Los primeros trasplantes, de riñón, con este tipo de cerdos se harán probablemente este próximo año, quizá en la Universidad de Alabama por el equipo del doctor Tector. Y entonces la medicina habrá cambiado para siempre.

Cerdo

La tristeza es sana (con moderación)

A final de año, con las reuniones familiares típicas de las navidades, algunas personas se sienten tristes; al hacer balance del tiempo pasado o al recordar a quienes ya no están es frecuente que el ánimo se venga un poco abajo. Hay hasta quien encuentra la música de la estación profundamente depresiva esos villancicos ubicuos)... Pero lo bueno es que quizá no les vaya mal, porque resulta que moderadas dosis de tristeza pueden suponer un beneficio para la salud. Hay estudios que indican que la tristeza estimula y refuerza la memoria; en días tristes (por ejemplo, cuando el tiempo es malo y llueve) la gente recuerda mejor los pequeños detalles. Según otros estudios una dosis de desánimo hace a la gente más ecuánime a la hora de tomar decisiones y emitir juicios, y un tercero publicado hace un par de años sugiere que la música triste tiene beneficios emocionales, ya que evoca complejos sentimientos profundos y ayuda a integrarlos. De modo que si el fin de año le pone un poco mustio, igual es para bien...

Pepe Cervera   29.dic.2016 08:57    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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