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El triste destino del perro de espetón

    martes 30.may.2017    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Durante milenios, hasta la invención del motor de vapor y con pocas excepciones (molinos de agua o viento, velas, contrapesos) la Humanidad sólo pudo contar con una fuente de energía mecánica: la energía animal. Para tirar de aperos de labranza o carretas se usaba ganado, como para sacar agua con norias; para otras operaciones más delicadas durante demasiado tiempo se emplearon personas esclavizadas para tal propósito. Esto dio origen a innumerables especializaciones y al desarrollo de variantes de animales domésticos adaptadas a usos particulares, de la cual quizá la más rara sea el perro de espetón (turnspit dog): una raza canina seleccionada para un fin muy particular como era rotar el espetón de asar en la cocina. Este perro era largo y de patas cortas; hay quien lo vincula con los actuales corgis galeses por este aspecto tan particular, y se empleaba haciéndolo andar dentro de de un tambor para comunicar su movimiento al espetón donde estaba ensartado el asado sobre el fuego para así asegurar su correcta rotación. Toda cocina bien equipada en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX contaba con su perro de espetón y su correspondiente tambor rotatorio, costumbre con la que acabó la llegada de los espetones mecanizados. Para que luego digan que la mecanización no acaba con puestos de trabajo: en este caso la raza entera ha desaparecido, al ser superflua por culpa de la robotización culinaria.

Turnspitdog-1862

Pepe Cervera   30.may.2017 08:57    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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