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Sí, tu gato te quiere, y comemos verdura desde hace 10.000 años

    miércoles 24.may.2017    por Pepe Cervera    0 Comentarios

Gatos: esos misteriosos compañeros, o parásitos, de la Humanidad desde hace milenios que a diferencia de otras mascotas o del ganado no parecen hacer gran cosa por nosotros. De hecho no parecemos importarles mucho, excepto cuando de darles de comer o de demandar su rascado se trata. Y sin embargo la despegada personalidad del gato doméstico está resultando ser un mito que la ciencia está ayudando a desechar. En un reciente estudio se ha demostrado que los gatos prefieren, de hecho, la compañía de las personas como recompensa a cualquier otro estímulo, salvo quizá la comida. Tanto gatos domésticos como callejeros fueron sometidos a un test en el que tenían que escoger entre diferentes fuentes de estímulos placenteros, entre ellas interacción humana, comida, olores agradables o juguetes. Y aunque, previsiblemente, resultó haber una gran variabilidad individual (es decir, cada gato era de su padre y de su madre), el estímulo preferido con mayor frecuencia fueron las personas, seguidas de la comida. O sea que los gatos aprecian nuestra compañía, aunque pueda parecer (y de hecho parezca) lo contrario.Puede que le mire con desprecio, pero su gato le quiere. Probablemente.

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Comedores de verduras desde hace 10.000 años

Restos cerámicos encontrados en una cueva y un abrigo rocoso del Sahara libio que proceden de hace unos 9.500 años, cuando esa región era un fértil vergel, muestran que los humanos por entonces ya cocinaban vegetales, mucho antes de que se inventase la agricultura. En las cerámicas halladas en la cueva de Uan Afuda y el abrigo de Takarkori se han podido identificar restos de numerosas especies distintas de plantas que fueron cocinadas en ollas; más de la mitad de los fragmentos recuperados muestran sólo restos de plantas, mientras que el resto tienen grasas animales o una mezcla de animal y vegetal, a modo de antiguos estofados.  Aquellos humanos recolectaban plantas y las trataban, moliéndolas y cocinándolas en diversas combinaciones, y no sólo carne. Entre los restos había incluso eneas o totoras, una familia de plantas acuáticas que antaño se usaba en España para las sillas pero que en Perú y Bolivia se utiliza para hacer barcas (e incluso islas flotantes) y cuyos rizomas son comestibles. Marea imaginar siquiera la cocina de aquella época, incorporando plantas y elementos (raíces, tallos, etc) que hoy nos parecen imposibles de comer o indeseables. ¿Veremos algún día un restaurante de Vieja Cocina Sahariana?

Sección de ciencia en 'Esto me suena' del día 24/5/2017

Pepe Cervera   24.may.2017 17:01    

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Pepe Cervera

Bio Retiario

Pepe Cervera es periodista, biólogo y, entre muchas otras cosas, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos. Colabora con diversos medios y es un apasionado de Internet.
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