4 posts con categoría "directores"

Godard NO siempre vuelve

FILM SOCIALISME

"Con el festival iría hasta la muerte, pero no un paso más allá"

- Monsieurs Godard, tragédie et democratie?
- Sans Sophocle, pas Pericles.
- Monsieur Godard, cinema et films, la diférence?
- De même, le cinéma ne se trouve plus nécessairement dans les films.
- Et le mot pourquoi?
- Freud n'a pas étudié a fond la naissance du mot aprés la naissance, lorsque l'enfant parle encore sans mots dire. Seuls les animaux en seront les gardiens.
- Blogs et sms?
- D'une certaine façon, derriére cette jeune pensée sembleble à un ver de terre, une seule chose importe à tous ces ardents Phoenix: survivre et trouver au fond du chaos une chance de resusciter.

Renaud Deflins, "SUD RAIL MAGAZINE". 15 AVRIL 2010
Categorías: directores

RTVE.es   18.may.2010 09:34    

Regresa el Almodóvar del deseo

Estaremos de acuerdo que el cine de Pedro Almodóvar ni pasa desapercibido ni deja a nadie indiferente, también es cierto que la cinematografía de este travieso, desordenado, caprichoso, obsesivo, excéntrico, visceral, comprometido, militante e histérico realizador manchego ni es regular ni lineal a lo largo de su proceso creativo.

Me gusta el cine desordenado de Pedro Almodóvar pero sobre todo su discurso intenso, dramático, emocionante y me aburre soberanamente el cine de Pedro Almodóvar cuando desea trascender, cuando se pone narrativo, ambiguo, contradictorio y políticamente correcto. El cine de Almodóvar es un cine que ha sabido mirar al patio, a la plaza, a la calle y ahí a un cine español de Luís Buñuel, Luís García Berlanga, de Fernando Fernán Goméz, de Jaime Chávarri, de Tony Lebran, Manolo Gómez Burt y Laly Soldevilla. Un cine que bebe de nuestra literatura popular, pícara, engañadora, absurda, mágica y como diría Salvador Dalí: "el surrealismo soy yo".

Almodóvar convence y gusta más allá de nuestro país porque responde a la metafora española, porque sacude los fantasmas de nuestros armarios y lo hace además desde nuestro sentimiento: enredándose, liándose, contradiciéndose, desmintiéndose y mostrándose desafiante tal y como expresa el género chico, nuestra lírica y ese aire subido que nos ha llevado a la gloria y al mismo tiempo a nuestros infiernos políticos de los siglos XIX y XX. A Almodóvar no le gustan las mujeres pero le interesan las mujeres.

El cine de Wong kar way transmite el deseo por mujeres bellísimas que llenan la fantasia del hombre de los sueños de misterio y de seda, de noches tórridas imaginando paredes de papel y farolillos rojos... Las mujeres del cine de Almodóvar son más domésticas, son capaces de subirse la falda al fondo del autobús que les lleva a Parla, las mujeres del cine de Almodóvar consienten mientras lo niegan en el más puro sacrificio del goce de la mística y del pecado español.

El deseo en el cine de Almodóvar es explosivo porque siempre está empapado de una cotidianidad y de un costumbrismo que nos enseña y revela las grandes dificultades que seguimos teniendo en la península para ubicarnos en la verdad y en la realidad; han sido muchos años de semana santa, de rosarios en familia y de relaciones endogámicas en una socidad rural que mirando a la España de hoy podríamos pensar que escribo estas líneas bajo el delirio o bajo los efectos de la ley del deseo. Pero no, el cine de este manchego peculiar e intenso está inspirado en nuestra vida, en nuestra geografía... y el deseo en el cine de Almodóvar habla de un goce prohibido, reprimido, oscuro, ibérico y preñado de todas las confesiones religiosas que han dejado, cada una de ellas, la estela de sus pasiones sobre el mapa de hule, de plástico y de cera de la España vieja, antigua y maldita.

"Los abrazos rotos" (2009) de Pedro Almodovar es el regreso precisamente al cine que más amo de este cineasta: la crónica de un amor sin límite, loco y posesivo, enfermo y herido, capaz de amar a balazos como Bette Davis (la escena de la escalera de Los abrazos rotos me recuerda a La Loba ) y de morir en vida, tal y como canta Miguel Poveda en la bellísma A ciegas. Valoro la magia de Volver y la desnudez de La mala educación pero es el Almodovar de La ley del deseo, Matador y de Los abrazos rotos, el Almodóvar que más me llega.

(Para el estreno de Los abrazos rotos, los oyentes de El séptimo vicio han colapsado y agotado en cinco minutos el aforo destinado para los oyentes del programa. Es muy posible que otros espacios de Radio 3 tengan más reserva de entradas).

Categorías: directores

RTVE.es   28.feb.2009 11:31    

Disculpad, pero a mi me encantó 'Los Sueños' de Kim Ki-duk

Con el vértigo de Meryl Streep, el fallecimiento de Paul Newman y los fallos del jurado del festival de San Sebastián se nos han ido muchas cosas que decir, en esos últimos días; por ejemplo, el idilio de El séptimo vicio con la actriz Tsilla Chelton de La caja de Pandora, el dialogo y las conversaciones con el fascinante John Malkovich y el acierto del cronista del Diario Vasco, Mikel Gurpegui al titular la decisión del jurado “Un fallo Demencial”, los hay con enorme talento en este oficio tan vicioso.

Sí, claro que me gustó el último trabajo del director coreano Kim Ki-duk, Los Sueños (Bi Mong). A muy pocos ha convencido: el público ha silbado, la crítica la ha repugnado –suspendida con un dos, en la numerología injusta del Cahiers du cinema español)- y exhibida con burla y tono grotesco por el resto de los cronistas cinematográficos desplazados a la ciudad donostiarra. Como ya sabemos que en este mundillo nadie tiene razón (pero parece mentira que nos apuntemos al número para valorar, con todo lo que hemos denostado precisamente esa torpe calificación en los tiempos universitarios) yo os señalo tranquilamente mi opinión, al margen de los que dictan sentencia desde las muy sabías páginas del periodismo reflexivo. Debo confesar que Aliento y Time no las considero entre las grandes películas del inquietante y fascinante autor de La Isla, Hierro 3 y El Arco. Sin embargo, Los Sueños, sí, por lo siguiente:

+ Soñar es también una realidad que influye en nuestras vidas.

+ Sueño y realidad, más allá del sueño, construyen nuestro deseo, el deseo es algo tan serio que quizá es lo que no mes ofrece razones para levantarnos por las mañanas.

+ Amar es la experiencia más elevada que puede vivir el ser humano

+ Dejar de amar es una pequeña muerte

+ El dolor más intenso es el que produce una ruptura amorosa, no deseada.

Los amantes de Kim Ki-duck aman más allá de la realidad y de los límites del espacio, y la impotencia amorosa produce más dolor que la mutilación y las lesiones físicas. KKD ha construido una intensa, dolorosa y muy personal metáfora sobre lo que duele todo ese conocimiento y toda esa experiencia. Cualquier espectador se puede quedar en el cine explícito, en ese cine narrativo de los aparentemente real en vez del cine de lo simbólico que nos propone este autor y ahí los aficionados se perderán un espacio de combate, una guerrilla entre el deseo y la norma, entre el goce y la libertad, entre el lado oscuro y entre la conciencia interior y la construcción del verdadero enemigo.

Un buen aficionado puede optar por quedarse con el envoltorio que cuidadosamente prepara y envuelve Kim Ki duk los anzuelos, las flechas o el pincho, y de quedarnos ahí nos privaremos de un lenguaje privado y personal sobre la metáfora del dolor, el dolor como vía de conocimiento, el dolor incluso para escapar de la angustia. Pero no, no crea que está loco (oh sí y ¿qué más da?, si los locos también tienen su discurso y a veces más cuerdo que los que pasan por cuerdos), y es una estupidez banal pensar que a KKD se le ha ido la cabeza, tal y como piensa mi querido amigo David Garrido: Lo que le ocurre a Kim Ki Duk es (esto sí es cierto) es que tiene una particular forma de mostrar el amor y el deseo, una forma de gozar que está en los orígenes del propio cine asiático (las primeras películas mudas japonesas ya se inquietaban con este tema, mientras nuestras películas mudas eran las salidas del Pilar de Zaragoza) y hasta del cine oriental de los últimos años (El imperio de los sentidos, Agua tibia bajo el puente rojo, El sabor de la sandia, Deseando amar... etc).

Pero Kim Ki-duk –autor muy criticado en su país, sobre todo por la corriente académica- aporta un lenguaje muy especial impregnado de claves pictóricas, poéticas, místicas e infectadas de su propias experiencia en las mil batallas experimentadas y en las relaciones hombre-mujer, tan difíciles aún de entender para la cultura occidental. Repasando a Oshima, a Imamura, al mismo Kurosawa el aficionado puede darse cuenta de la distancia desde la que habla la cultura oriental sobre el placer.

No importa que el jurado donostiarra le haya privado a Kor-eda de un lugar en el palmarés, ni se haya acordado de Kim Ki–duk, entendemos que a la mayoría le repugnen escenas creadas por el autor coreano, pero no, no ha perdido la cabeza el director de Los Sueños, tan sólo revela al espectador que los sueños tienen también sus consecuencias (El hombre que soñaba demasiado, Gonzalo Suárez) y que la muerte guarda una directa relación con la vida, o la consecuencia de morir es vivir y Kim Ki-duk ha construido un cuento amoroso, eso sí desde los parámetros de la cultura asiática y no desde los textos de Romeo y Julieta, Don Juan o Calixto y Melibea.

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RTVE.es    3.oct.2008 10:17    

¡Cuánto miedo tienen que hablan sin ver!

Tienen mucha razón algunos oyentes, las prisas y el auténtico marathon en el que a veces se convierten algunos festivales importantes, obliga a la rapidez y a la instantaneidad del lenguaje del blog y se cuelan comas, puntos y hasta una cierta voracidad que nos hace comernos algunas palabras. En todo caso apelo a la flexibilidad de los oyentes y también a la comprensión. Intentaremos encontrar la velocidad apropiada para que el mensaje tenga una mayor precisión y claridad.

Es curioso, no deja de sorprenderme que haya gente que siga opinando de las películas sin verlas. Ocurrió con La pelota vasca de Julio Medem, salió la artillería conservadora habitual y antes de que nadie la hubiera visto convirtieron a un documental (para mi, desde luego, bastante limitado) en una diana del muy peligroso y visceral nacionalismo patriótico español. Es importante la opinión, todas las opiniones y como solemos decir en El séptimo vicio las opiniones son libres y no verdaderas o falsas. Pero es requisito imprescindible para opinar de una película el haberla visto, de lo contrario, no sirve, queda inutilizada y deslegitimada.

Durante estos últimos días he leído en distintos soportes y espacios como agreden (hablar sin ver es una agresión) a la película de Jaime Rosales, y esas agresiones alcanzan incluso a aquellos que han (hemos) elogiado Tiro en la cabeza. Allá ellos y sus prácticas. Puedo compartir, discutir o discrepar con algunas críticas realizadas desde más allá del lenguaje cinematográfico, pongamos por caso la expresada por el pensador Fernando Savater, pero lo que no cabe duda es que el autor de Ética para Amador escribe desde la película y ahí tiene mis respetos y, sobre todo, lo importante que se expresen con argumentos las distintas opiniones. Una cosa más, no estoy de acuerdo en aquellos que dicen que el silencio es el vacío de la palabra, el silencio es el lenguaje de los dioses y no es verdad que el silencio es la callada por respuesta.

El pensamiento puede ser expresado a través de la música, de la imagen, de la pintura, del movimiento y del espacio. No creo que Jaime Rosales diga que ya no hay tiempo para la palabra, a mi juicio, Rosales transmite una saturación de un cierto discurso ideológico enquistado, promueve desde el silencio el movimiento, pero para deslizarse por el tablero o laberinto, a veces, el ruido y la palabra desgastada interfiere.

Categorías: directores

RTVE.es    3.oct.2008 10:02    

Javier Tolentino

Bio El Séptimo Vicio

Javier Tolentino es el director de 'El Sétpimo Vicio', el programa de cine de Radio 3. Es uno de los críticos cinematográficos más reconocidos de España y destaca por su compromiso y su capacidad de análisis.
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