2 posts de septiembre 2010

MESA DE MEZCLAS por DJKIKOMAN

MÉXICO EN LOS 50: NACEN LOS SONIDEROS

Cumplido el 2º aniversario os contamos de donde viene el nombre del programa.

Los sonideros son un claro antecedente de los DJs actuales, un fenómeno que apareció durante los años 50, en las barriadas populares de Ciudad de México (Peñón de los Baños, Tepito), cuyos habitantes no podían pagarse la entrada a los espléndidos salones de baile del centro de la ciudad en los que tocaban las extraordinarias orquestas cubanas (La Banda Gigante de Benny Moré, Celia Cruz y La Sonora Matancera) o mexicanas (La Sonora Santanera y la Orquesta Pérez Prado). Algunos aficionados sacaban sus vitrolas (tocadiscos) y ponían, en los patios de vecindades y en las calles, discos de guaracha, son, cumbia y salsa de la época, para amenizar las fiestas de bodas y cumpleaños. Al cabo del tiempo estos eventos cobraron mucha popularidad y cada uno de los “sonideros”, como empezaron a llamarles, se puso nombre propio para diferenciarse de los demás y que el público le reconociese su estilo y repertorio (El Rolas, Sonido La Changa, Sonido Arco Iris, Sonido La Perla Antillana, Fascinación, Sensación Tropical, etc.)

No mucho después surgieron a su alrededor numerosos clubs de baile (César y sus Pitufos, Las Monjas Locas, Baila conmigo, Salsómanos de Xochimilco etc.) y al cobrar la entrada a estos eventos - programados ya para bailar con regularidad - los sonideros obtuvieron dinero que invirtieron en mejorar sus equipos (hasta convertirlos en rudimentarios “sound systems”) y viajar a Nueva York y Bogotá a por más discos. Se multiplicaron los eventos y se empezaron a organizar en todo tipo de espacios, tanto abiertos (solares baldíos, o estacionamientos) como cerrados (hangares, bodegas, almacenes, casas deshabitadas o ¿por qué no? habitadas).
Los sonideros pasaron a ser los maestros de ceremonias de los eventos- a la manera de los actuales MCs del hip-hop - y hacían de locutores, personalizando las sesiones, haciendo comentarios entre las canciones y aceptando las peticiones del oyente. Su labor como divulgadores de la música tropical y creadores de tendencias fue tan notable que el sello Peerless creó un premio anual en 1978 para el mejor de entre ellos, puesto que promocionaban las ventas de discos más aún que la radio. Sus actuaciones se convirtieron en el centro de la vida social de los jóvenes de los arrabales de las grandes ciudades mexicanas y de los emigrantes, desarraigados y perdidos en la incomprensible civilización americana. Si a principios de los 60 había unos 50 sonideros en Ciudad de México, a finales de los 80, su número superaba ya los 600.

El ambiente y la temperatura de esos bailes populares queda plásticamente reflejado en la letra de “Eo, el sonidero”, la canción que les dedicó Café Tacuba en 2003 a esta figura:

“Que es lo que pasa, pasa
Digo que si pasa
Pasará pasó.
Trae tu chamaca
Chamaquero
Para este agarrón.
Los de la música música
empiezan a sonar
con la intención
de poner a bailar,
y la gente se arrejunta
y junta los cuerpos pa’ subir
el calor.
Se escuchan escuchando
los acordes de la
próxima canción,
es que es el turno del sonido
Sonidero, ¡pura sensación!
la pista se retuerce y tuerce
la chamaca con su chamacón
con el ritmo local,
y no queda ni un espacio
nada queda
cuando suena esta canción.
Y no queda ni espacio
nada queda
cuando suena esta canción.
Que es lo que pasa pasa
digo que si pasa
pasará pasó,
Trae tu chamaca
chamaquero para este agarrón,
los de la música música
empiezan a sonar
con la intención
de poner a bailar
y la gente se arrejunta
y junta los cuerpos pa’ subir
el calor
y es el turno del sonido
Sonidero, ¡pura sensación!”

Parte de la temperatura ambiental de los bailes de los sábados provenía de la presencia de homosexuales y travestidos cuya presencia, no sólo era tolerada, sino ampliamente festejada por los asistentes a las veladas. Con ellos la fiesta solía adquirir más color y brillantez, tanto por sus originales y atrevidos atuendos como por su elegantes y alocadas maneras de bailar. Una paradoja surrealista más del país de los hombres bravos, cuyas autoridades y sociedad bienpensante, se dedicaron, durante muchos años (hasta mediados de los 70) a perseguir brutalmente cualquier manifestación pública de estos seres diferentes, negando incluso su existencia.
Con la profesionalización del movimiento sonidero llegó su extensión al resto de México, los EE.UU. (donde existía una gran población migrante) y Argentina. Durante los años 70, surgieron - junto a los sonideros tropicales - otras agrupaciones, como “Sonidero Polymarch”, cuyo repertorio era, básicamente, música disco, tecno y High energy. El fenómeno sonidero, tanto en su versión tropical mayoritaria como su variante disco, se multiplicó radicalmente, llegando a congregar en 1994, más de10.000 personas en el Palladium de Los Ángeles (EE.UU.) en una sola noche.

En la actualidad, los sonideros se han convertido en grandes espectáculos audiovisuales, con trepidantes equipos de video, sonido, iluminación e incluso coreografías de bailes, aunque su repertorio tropical - como en el caso de la música “house” de las discotecas de la clase media - ha perdido nivel y es, en general vulgar y machacón, con la irresistible ascensión del “reggaeton” y la intrusión de la salsa blanda y pachanguera, muy del agrado de las masas, cuyo paladar musical y destreza en el baile han caído estrepitosamente - sin distinción de clases sociales ni de géneros musicales - desde esos míticos y añorados años 50.

Existen, no obstante, algunos colectivos alternativos y grupos musicales contemporáneos que reivindican y reinventan el concepto o incluso adoptan el nombre, como “Sonidero Nacional”. Vinculados al proyecto o integrados en el mismo se encuentran miembros de Control Machete, Blanquito Man, Farris DJ, Gush Doctor, Ritmo Llamador y otros muchos. Definen así su proyecto:“Hip-hop, cumbia, ballenato, ska, afro-beat y todo lo que pueda mezclarse en un concepto musical, eso es Sonidero Nacional”.


Pero en realidad va un poco más allá. Se trata de recuperar lo mejor del fenómeno original: su espíritu festivo y espontáneo, su raíz popular e integradora, su actitud tolerante y desprejuiciada, y por supuesto, su buen gusto musical y su alegre propensión a la promiscuidad de los distintos géneros (musicales, se entiende). Atentos todos porque puede venir de cualquier parte:“Llega el sonido sonidero y es…….¡pura sensación!”.

DJ KIKOMAN

Fotografías de Mark Powell y Livia Radwanski procedentes de "El proyecto sonidero" http: elproyectosonidero.wordpress.com. ¡Visítalo!

Música y Letra del Doctor Soul

PASIONES, DEVOCIONES Y SECRETOS INCONFESABLES

SONIDEROS 103 EN RADIO 3

Hoy celebramos nuestro programa 103 en Radio 3 con una selección muy personal de pasiones, devociones y secretos inconfesables. Canciones que pertenecen a la biografía de este sonidero, piezas maravillosas de artistas (algunos) injustamente devaluados u olvidados, que no suenan habitualmente en Radio 3 ni, por supuesto, en otras emisoras más comerciales. Discos que en su momento compré en formato de single, el epítome del pop y que han resistido con absoluta dignidad el paso del tiempo, frente a viento (prejuicios) y marea (¡ah!, la insoportable fugacidad del pop). Una selección con sorpresas (nunca pensé que iba a programar en la radio a Emerson, Lake & Palmer) y con ajustes de cuentas con el pasado del pop nacional (olé y olé por el nunca bien ponderado Juanito Valderrama).

BILLY SWAN. “I Can Help” (1974)

Empezamos con una canción gloriosa, que llegó a interpretar el mismísimo Elvis Presley. Kris Kristofferson y Rita Coolidge le regalaron a su amigo Bll Swan por su cumpleaños un pequeño órgano RMI y Billy Swan compuso esta pieza maravillosa, que canta al más puro estilo pantanoso acuñado por Bobby Charles, sin importarle que a mitad de la grabación su perro (que siempre le acompañaba) le mordisqueara los pantalones (y por eso le aplauden al final los asistentes a la grabación). Final memorable como un bucle que nunca fuera a terminar.

JIM CROCE. “New York’s Not My Home” (1972)

Natural de San Diego, Jim Croce murió en un accidente de avión cuando sólo había publicado dos álbumes sembrados de melodías inspiradísimas. Estos días un anuncio de televisión rescata su hermosa “Time In A Bottle”, pero he preferido traer aquí otra de mis piezas favoritas, en las que Croce, de visita en Nueva York, echa de menos la tranquilidad de su hogar y canta como si fuera Paul Simon o Don McLean.

CLIFF RICHARD. “Carrie” (1979)

Aunque Van Morrison le rescató en uno de sus discos, Cliff Richard parece un apestado del pop pese a su dilatada carrera musical, cuyos orígenes se remontan a la prehistoria del rock’n’roll británico (¡aquellos discos memorables con los Shadows!). Yo le conocí, como muchos en España, por “Congratulations” y luego le reconocí en los estupendos discos que publicó en plena eclosión de la new wave. Como el espléndido álbum “Rock’n’roll Juvenile”, que aquí triunfó con el single “We Don’t Talk Anymore”. De ese trabajo, escuchamos una de las melodías más inspiradas de su carrera: “Carrie”

EMERSON, LAKE & PALMER. “I Believe In Father Christmas” (1975)

Los empecé a escuchar en la radio, por las noches, en “Musicolandia”. Pioneros de lo que entonces se llamó rock progresivo, Emerson, Lake & Palmer alternaron grabaciones infumables y disparatadas con bellísimas melodías, casi siempre firmadas por el bajista Greg Lake. Como este villancico (otro de los géneros por los que siempre sentí debilidad) titulado “Creo en Papá Noël”.

THE MOODY BLUES. “Ride My See-Saw” (1968)

Otros que empezaron como defensores del R&B britanico y terminaron enrolados en el pop sinfónico y psicodélico fueron los Moody Blues, una banda de increíble longevidad, aún en activo. Responsables de piezas históricas como “Nights in White Satin” o este pelotazo titulado “Ride My See-Saw”, incluido en uno de sus mejores álbumes (“En busca del acorde perdido”). Los Moody Blues utilizaron aquí 33 instrumentos, muchos de ellos ajenos entonces al imaginario del rock, como el sitar, el mellotron, el oboe o el cello.

ELTON JOHN. “Rocket Man” (1972)

Uno de mis primeros singles y quizás la mejor canción de Elton John, inspirado entonces en los viajes espaciales (como el Bowie de “Space Oddity”). Aunque hay quien interpreta el texto de la canción, que habla de un astronaut enviado solo al espacio en el seno de un experiment, como uan metáfora de la vida de una estrella del rock. Una cuiosidad: en el primer concierto de Elton John en Rusia, “Rocket Man” apareció con el título de “Cosmonauta”.

JUANITO VALDERRAMA Y ADELFA SOTO. “Ramito de mejorana” (1952)

Y nuestra perla cultivada de hoy, una pieza del gran Juanito Valderrama, interpretada con su entonces protegida Adelfa Soto en el espectáculo teatral “Las alegrías de Juan Vélez” (1952), sobre un libreto de Quintero, León y Quiroga, los Holland, Dozier & Holland de la copla. En la maravillosa película de Víctor Erice “El sol del membrillo” hay una escena memorable en la que Antonio López canta esta canción a dúo con su amigo, el también pintor Enrique Gran.

DANIEL VIGLIETTI. “Construcción/Dios le pague” (1972)

En 1974, el cantautor uruguayo Daniel Viglietti grabó en Cuba un disco portentoso titulado “Trópicos”, secundado por los músicos del Centro de Experimentación Sonora del ICAIC (los músicos habituales de la nueva trova). En ese disco había mayoría de composiciones de Chico Buarque, como este soberbio medley con “Construcción y Dios le pague” (traducción de la letra por el propio Viglietti).

ZERO MOSTEL. “If I Were A Richman” (1964)

Adoro el cine musical, desde “Sonrisas y lágrimas” hasta “Cantando bajo la lluvia” o todo lo de Fred Astaire. Zero Mostel fue uno de los más grandes actores estadounidenses represaliados por el Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy. En cine participó en muy pocas películas (una de ellas, “The Front”, con Woody Allen), pero fue un habitual de Broadway. Entre sus más memorable interpretaciones, la del musical “El violinista en el tejado”. Del score de la obra de Broadway, esta pieza popularizada en España en su día por Nuestro Pequeño Mundo, en su version definitiva: Si yo fuera rico”.

PAUL McCARTNEY. “Another Day” (1971)

El primer single de Paul sin los Beatles y una de las mejores canciones de su vida. La historia de la vida cotidiana de una mujer que todos los días se levanta para trabajar, que busca un amor que nunca llega y que termina reconociendo la inmensa tristeza de su existencia. Canta la segunda voz Linda McCartney. La compré en single y aún la disfruto de vez en cuando.

DOMENICO MODUGNO. “Volare” (1958)

Y nos vamos con la canción de amor más maravillosa de la historia, ganadora en San Remo 1958, tercera en Eurovisión. “Pienso que nunca se repetirá un sueño como éste. Pinté mis manos y mi cara de azul y de repente me encontré volando en el cielo infinito”.

Luis Lapuente “Doctor Soul”

Sonideros


Sonideros, de Radio 3, es un programa de músicas diversas, conducido por Rodolfo Poveda y diseñado para disfrutar en directo los hallazgos y propuestas musicales de cuatro críticos y DJs (DJ Floro, DJ Bombín, Luis Lapuente, Rodolfo Poveda).
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