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Perros


"Ojala me hablara aún así, como ahora hace con ese árbol, como un día hizo conmigo. Pero me he ido convirtiendo en un animal viejo, impedido, estúpido y perezoso, casi siempre de malas pulgas, sin ganas ya de corretear o menear el rabo, lamer o jugar.

Hace ya tiempo que cada tarde, al caer el sol sobre el escueto jardín, mi amo se sienta en el banquito de piedra que hay junto a un gigantesco pruno y le cuenta, con o sin palabras, lo que tal vez nunca haya contado a nadie, siquiera a mí, lo que ya no se atreve a decirse a sí mismo o recordar.

No debe quedarle mucha vida. Cuando un hombre habla y siente así es fácil deducirlo. Y créanme que lo siento, ¡le he amado tanto! Llevo a su lado más de doce años, muchos para un perro. Tampoco a mí debe quedarme mucha vida.

Sé casi todo de él y él sabe casi todo de mí, o debería saberlo. Todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos sentido, todo lo que hemos amado, anhelado o despreciado juntos. Hace ya mucho tiempo se estableció entre nosotros esa rara simbiosis que, dicen, a veces se da entre canes y amos, hasta incluso hacernos parecidos física y anímicamente.

Lo sé. Se estarán preguntando como un perro puede llegar a escribir una historia, por escueta o simple que esta sea. Antes de seguir, debo contarles que hace ya algún tiempo empecé a sentirme algo entre bestia y hombre, a ser, tal vez, un eslabón a medio camino entre esos dos estados del alma y de la carne.

Primero fue, ¿cómo decirlo?, una rara e insípida sensación, una emoción inofensiva, una fantasía inconsistente que podía bien doblegar con el juego o con el sueño profundo. Luego llegaron infames estremecimientos y dolencias, pesadillas y alucinaciones menos maleables. También los que creí insignificantes pero incipientes cambios corporales.

Vista, olfato y oído empezaron a mermar, algo que en principio achaqué al inexorable paso del tiempo, a la edad, a la mala salud que suele traernos. Pero la torpeza y la confusión fueron en aumento de forma alarmante. Los dedos de mis pezuñas empezaron a estirarse, a retorcerse; las patas también y se hicieron pesadas como enormes huesos de vaca, apenas me sostenían.

Engordé desmesuradamente y una rara flojera me fue invadiendo hasta anclarme, consumiendo casi todo mi brío. Mis antes anchas y erguidas orejas fueron menguando hasta convertirse en dos ridículas e inútiles protuberancias.

Perdí casi todo el pelo, lo que, aparte de otras muchas molestias, me deshonró terriblemente. Mi antes sonrosada piel cambió de tacto y de color, haciéndose grisácea, ajada y mortecina. Estar tumbado, una de mis grandes aficiones y mis mayores consuelos, fue descubriéndose un suplicio. Día tras día necesitaba, cada vez más, erguirme en una postura humillante y ridícula, mantenerme en pié y caminar sobre mis tardas zancas traseras, o sentarme sobre un escaso culo, como un maldito ser humano, me decía torturándome aun más.

Comencé también a experimentar tristezas y anhelos, ansiedades y desasosiegos, hasta entonces desconocidos. El pensamiento se disparó en mi hasta entonces indiferente y precaria mente, haciéndola presa de raras ideas, de febriles reflexiones y temores, de representaciones tenebrosas y absurdas, de un millón de preguntas sin respuesta que me torturaban hasta el aullido. Jamás hasta entonces me las había hecho más allá de ¿cuándo se come? o ¿cuándo se sale a pasear?

Una larga, lenta y compleja metamorfosis que, creo, aun no ha concluido y que sigue punzando hasta en estos vagos recuerdos que ya deseo abandonar. Les ahorraré muchos de los macabros detalles de la doliente permuta. Lo peor de todo fue empezar a temer a la muerte. ¿En eso consistía ser un ser humano?, me preguntaba, ¿en hacerse una y otra vez interrogantes para los que no hay contestación?, ¿en torturarse constantemente ante la posibilidad de dejar de existir? Más tarde aprendí que no se trataba sólo de eso, que ser hombre era algo mucho más lúgubre, insoportable y complejo...


Antes, cuando era completamente perro, me sentía capaz de expresar todo con una mirada, con un suspiro, con un jadeo, con un entreabrir de boca, con un chasquido de dientes o unos latigazos de cola. Desde esos días en que se inició la mutación, pobre de mí, comencé además a precisar de las palabras, esas que tantas veces escuché de la voz de mi amo, las que nunca llegué a comprender, aunque entendiera su sentido de forma peregrina.

Aun no soy capaz de pronunciarlas, mi garganta sigue aun condicionada por mis torpes ladridos, por aguzados aúllos o graves ronquidos. Pero lo intento con ahínco, casi con desesperación. Me gustaría hablarle, decirle, explicarle, pero tal vez solo conseguiría darle espanto...".


33 Comentarios

Sencillamente genial David para lo que dejas entrever.Porfín vuelves a escribir si no se lo pido a María no hay forma jajaja.Que tengais buen día.Nos vemos en los tedés.:)

¡¡Hoooooola guapoooooooooo!!;)
Por fín escribes de nuevoooo:) me ha hecho mucha ilusióoon;D
El cuento está muy curioosoo;)
Espero que sigas actualizando regularmente, siempre que tengas tiempo, claro. También espero que estés teniendo buen día. Nos vemos en un ratito...besitos, se te quiereeee:)

Bravissimo David. bella davvero!

nuevamente vuelvo a emocionarme al leer tus párrafos llenos de sentimiento, gracias! no dejes nunca de escribir

Hola David: Me ha gustado mucho tu cuento, se nota la sensibilidad que pones en todo lo que escribes sea cual sea el tema. Ya teníamos ganas de un escrito tuyo y por favor siempre que tengas tiempo actualiza ya que lo necesitamos. Yo solamente tuvimos una perra una temporada y nos hacía mucha compañía. Luego por amigos o familiares que han tenido perro y durante muchos años forman parte de su vida y cuando éste falta se le echa tanto de menos que a veces tienen otro para suplir la falta del otro. También los videos estan muy bien. Os he visto en el td, y otra vez gracias por terminar con las fiestas del Pilar. Muchos besos a todos

Qué bonito el comentario!
Yo tengo un perro en el campo se llama Tizón, en honor a la espada del Cid, antes teníamos una perra y nos la quitaron se llamaba Milana, en honor a Los Santos Inocentes, de Delibes.
A mí los perros me gustan pero en casa no, en el campo que es lo suyo, allí a su aire corriendo y cuidando que no entre nadie, y mata muchos bichos, es muy bueno y cariñoso mi Tizón.

Hola,
Muy bueno el relato. Hacia tiempo que no se te veia por el blog. Ya se te echaba de menos. Hay que reconocer que tus textos son todo un arte de expresión y sentimientos.
Bueno, a ver para cuando sacas el próximo libro.
Un abrazo.

Se nota que eres muy bien escritor. Bueno, no soy crítico literario pero me ha gustado el relato. Sobre todo la forma en que trazas esa metamorfosis entre dos seres que se encuentran unidos.

Un abrazo

Gracias por este nuevo relato.

Hola David guapo!

Gracias por estar aquí de nuevo. Al acabar de leer el relato, me he dado cuenta de muchas cosas que a veces he reflexionado… Los humanos somos seres brillantes, únicos, pero a la vez complejos y simples incluso. Porque nos martilleamos en preguntas sin respuesta? Porque nos dejamos atrapar por miedos, en vez de intentar cumplir sueños? La vida solo se vive UNA vez, para estar torturándote, no quiero verme un día como el protagonista del relato, estando solo, hablando con un árbol y dándome cuenta que mi vida ha pasado delante de mi y no he sido lo feliz que hubiera podido llegar a ser!

Y es que tenemos una mente genial, y hay que emplearla bien, es decir, no debemos dejar que nos impida vivir plenamente ;)

Aquí tenéis mi super-parrafo-filósofico jeje.

Besazos!!

Hola David!!!!!!
Me alegro de que escribas de nuevo... ¡Se te echaba de menos! ;)
Me ha gustado mucho el cuento... es muy original :)
Espero que te vaya todo muy bien... :)
Un besazo y un abrazo enormeees!! Se te quiereee!! :)

artista, q eres un monstruo, no dejes de regalarnos tus escritos....

David,eres un renacentista. Haces de todo y lo haces bien. ¿También cocinas y eres buen padre,etc?
Me ha encantado volver a encontrar un relato en tu blog. Me gusta como escribes en el fondo y en la forma.
Esta historia me ha recordado a mi gata Elsa. Murió de viejecita. Me hablaba, te aseguro que sí. Se explicaba de maravilla y a mí me tenía por su mamá. Llegó al extremo de pedirme a su manera que la acompañara mientras paría.
Gracias por volver a escribir.


Gracias por el relato. Me ha hecho pensar en mi tío, que falleció hace cuatro años aquejado de una enfermedad neurodegenerativa, y Hor, el perro que le acompañaba a todos los lados y que, el día en que aventamos sus cenizas en el monte, se alzó -y se mantuvo- sobre las patas traseras, cuando uno de mis primos abrió la urna y procedió a esparcir los restos.
Un saludo. Hasta cuando quieras.

Hola David.
Curioso y bonito relato.
Yo tengo un perro ,lo encontré una noche en pleno mes de febrero dentro de una caja de zapatos con tan solo cinco días de vida ,de esto hace ya siete años y se ha convertido en mi fiel compañero .
Sencilla vida la del perro,no como la nuestra que nos empeñamos en complicarla más de lo que de lo que ya es.
Un beso...

Hola David:

Que hermoso relato.. me hallegado muy profundo y te cuento porque.
En la familia hemos tenido un perro por 17 años!!!!! ya te imaginaras, era parte importantisima en nuestras vidas, mis hijos crecieron con el

Un abrazo desde Los angeles y decirte que eres un gran periodista

Me gustaría decir algo.
Me gustaría decir que David Cantero es un mentiroso, un engañador. En otros términos, un hombre malo.

Gracias de verdad, de corazón por escribir. Hoy es uno de esos días en los que tras un mes y medio alejada de los tuyos te encuentras de bajón. Es puente en España y esperas la visita de una de las personas más importantes de tu vida, a la cual llevas cuatro meses sin ver, y con la que has planeado este viaje desde hace más de un año...pero una desgracia familiar trunca todos sus planes y, también, los tuyos. Porque necesitas llorar y no sabes el motivo. Necesitas gritar y no tienes fuerzas para ello. Deseas un día soleado y sólo puedes observar como el agua azota vilmente los cristales de las ventanas. Necesitas un abrazo de tu mejor amigo, está a 1.550 km de ti. Piensas en tirar la toalla, dejarlo todo... Pero en el fondo deseas que sólo sea un mal día, tienes la certeza de que pasará. Sientes que nadie a tu alrededor te entiende, te encierras en tus pensamientos y deseas tirar la llave, quedarte para siempre en ellos. En definitiva, para ti el mundo acaba de pararse y, en cambio, para el resto sigue girando.

Hola David. Me encanta poder leer tus escritos de nuevo. Este en particular me ha recordado a mi tía que murió hace poco más de un mes. Tenía un perro, Ponti, que siempre le hacía compañía, era su bebito, y al leer este relato me imagino a Ponti pensando todas esas cosas y viendo como su ama se iba apagando como una velita.
Un abrazo y que pases una estupenda semana. Saludos blogofamilia.

David,

¿Cuántos seres humanos piensan más o menos lo mismo que quien narra este cuento? ¿Cuántos seres humanos no son capaces de ponerse en lugar de un animal y cometen las peores crueldades ya sea en Afghanistan, en Uganda, en Birmania o en Zimbawe? ¿Qué hemos hecho para llegar a un nivel de narcicismo casi enfermizo? Si existiera la reencarnación deberíamos ser perros para saber valorar la vida, nuestro planeta y lo que tenemos.

Gracias David, excelente empatía artística a través de un perro y para asuntos humanos.

"Una larga, lenta y compleja metamorfosis que, creo, aun no ha concluido y que sigue punzando hasta en estos vagos recuerdos que ya deseo abandonar."

A cambio he aquí un par de frases del libro que estoy leyendo y escrito por un tocayo tuyo (Mil vías hacia la sabiduría, David Baird. Ediciones Alhambra):

"El sabio sabe que ninguna respuesta es también una respuesta".

"El aprendizaje no es sabiduría; se puede aprender a robar un coche o abrir una cerradura, pero sería más sabio no hacerlo."

Saludos y quereres ;-)

Hola a todosss .......
Maravilloso relato, David, qué sensibilidad, eres un lujo!!!
La de juego que da esta palabra:
- de perros: muy malo o muy desagradable
- perro viejo: Persona muy astuta ....
- perra chica: Moneda antigua...
- como el perro y el gato: forma de relacionarse dos personas, muy mal ...
- perro caliente, perro salchicha, atar los perros con longaniza, echar o soltar los perros, etc
P.d. Para yyue: Un besazoooo enorme y un fuerte achuchón, guapa!!!
Besos y abrazos !!!


Guau! Genial, sinceramente genial. Yo siempre he querido probar la metamorfosis inversa, de verdad. Lo sperros son más humanos que los susodichos y tienen menos preocupaciones. Gracias por este texto llenos de hermosos y aclaratorios adjetivos.

Un besico maño a todos y a ti, por supuesto.

¡Hola David!
Bonita fábula la que nos has regalado. Como siempre, tus relatos reflejan tu facilidad para describir realidades diarias. Bss.

¡Gracias David!
Gracias de parte mía, y de la de 'Gordo' que sentado en mi regazo miraba la pantalla como si leyera también tu relato. Es un perrito pequeño, sin marca, a veces bueno, a veces no tanto, que hace compañía a mi abuelo por el día y perrerías a mi madre por la tarde, que ladra a los hijos de los vecinos si no le hacen carantoñas y a las furgonetas que hacen el mismo ruido que mi hermano.
Lo dicho, muchas gracias por compartir el relato.

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