5 posts de octubre 2009

Henri Fantin-Latour
Título:
Escena de Tannhäuser (Venusberg)
Fecha:
1864
Tipo:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
97,5 x 130 cm
Úbicacion:
Los Angeles County Museum of Art
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Interior de Venusberg (el Hörselberg cerca de Eisenach)

Una larga gruta que forma una curva a la derecha y parece prolongarse hasta que se pierde de vista. De un hueco entre las rocas por el que se filtra débilmente la luz, se precipita una cascada verdosa que cae desde lo más alto de la cueva reflejándose tumultuosamente sobre las piedras más abajo; del embalse que recoge las aguas nace un riachuelo, que corre hacia el fondo de la escena donde alimenta un lago en el que se bañan las náyades mientras que las Sirenas reposan en sus orillas.

En los dos lados de la gruta, hay salientes rocosos de formas irregulares, cubiertos de una vegetación tropical maravillosa que se asemeja a los corales. En el primer plano, ante una abertura que sube hacia la izquierda de la que emana un resplandor rosado, Venus está extendida sobre un lecho suntuoso; ante ella, con la cabeza apoyada en sus rodillas, Tannhaüser, con su arpa junto a él, está arrodillado. Las Tres Gracias están extendidas rodeando el lecho. Junto a ese lecho, así como detrás de él, cupidos adormercidos están tumbados sin orden como niños cansados tras el juego

El primer plano de la escena esta completamente iluminado desde abajo con una luz rosada de un efecto encantador, a través de la cual trasluce en un seductor contraste el verde esmeralda de la cascada de agua y el blanco de su espuma. Al fondo del plano, las orillas del lago aparecen envueltas en un vapor azulado que recuerda a un claro de luna…

(Tannhaüser, acto I, escena primera)

Asi describió Richard Wagner en el libreto de Tannhaüser el lugar donde comienza esta ópera. Y así como vemos en el óleo que encabeza este artículo la reflejó el pintor Henry Fantin-Latour, a sus 31 años. Es una de sus alegorías musicales y poéticas (basadas en lo imaginario, pre-simbolistas) que pueden contemplarse en la completa exposición ofrecida por el museo Thyssen Bornemisza que reúne pintura y dibujos llegados de distintos lugares del mundo: Estados Unidos, Portugal o Grenoble, su lugar de nacimiento. Fondos que en pocas ocasiones se han podido ver reunidos. Recorremos en el programa de mañana martes 27 de octubre los cuadros que más nos gustaron en nuestro recorrido real (también puede hacerse de forma virtual pero menos completa) el sábado pasado. La exposición está abierta en hasta el 10 de enero. De ella destacamos sobre todo los retratos y el capítulo dedicado a las "Frutas y flores" como éstos que dejamos al final del articulo.


Nuestro recorrido virtual-radiofónico de mañana nos llevará a distintos compositores que recordó Fantin-Latour en sus obras: Schumann y sobre todo Wagner, entre otros. Escucharemos piezas del Album para la juventud del primero y del segundo, un arreglo para órgano del coro de peregrinos de Tannhaüser, su obertura y si el tiempo lo permite, la primera escena (Wagner, Tannhaüser/ René Kollo-Christa Ludwig-Hans Sotin-Helga Dernesch-/Wiener Staatsopernchor-Wiener Philarmoniker/Lugar grabación Sofiensaal, Viena, Octubre 1970)


Henri Fantin-Latour
Título:
La mesa aderezada
Fecha:
1866
Tipo:
Óleo sobre lienzo
Medidas:
60 x 73 cm
Úbicacion:
Lisboa, Museu Calouste Gulbenkian


NOTA: AGRADECIMIENTO A www.museothyssen.org

El ruido eterno de Alex Ross

La escala ascendente del clarinete con la que se abre la ópera Salomé de Richard Strauss es el comienzo musical del s. XX, o al menos eso nos dice Alex Ross en El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. El ruido eterno (The rest is noise) ha sido publicado en septiembre de 2009 por la editorial Seix Barral en España. Es el primer libro de su autor, el norteamericano Alex Ross, crítico musical del New Yorker y quien también colaboró con el New York Times en los años 90. Además, ha sido galardonado en diversas ocasiones por sus aportaciones en el campo de la música contemporánea.

El ruido eterno nos propone una descripción de la música del s. XX que nos lleva desde la Viena anterior a la Primera Guerra Mundial hasta el París de los años 20, desde la Alemania de Hitler o la Rusia de Stalin al Nueva York de los años 60. Y los que lo hemos leído podemos decir que es un relato que engancha y que probablemente se convertirá en un libro de referencia.

Para aproximarnos mejor a este libro hablamos con su traductor, Luis Gago, en el programa del día 22 de octubre. Gago nos explicó las dificultades de traducir un texto tan bien escrito como éste y también las peculiaridades de la visión de un americano que habla fundamentalmente de música europea.

El jazz, la música de cine, referencias al pop… Ross nos presenta un panorama diversificado de la música de la pasada centuria sin centrarse en la evolución artística, sino en el paisaje sonoro, siempre con el punto de mira en la música culta. Además, nos descubre las conexiones entre los acontecimientos más importantes y los compositores más influyentes de ese período de la historia. La tensión dramática no se pierde, esa es una de las claves de El ruido eterno.

En la imagen superior: Salomé, de Caravaggio


Prokofiev: Quiero ser siempre yo mismo

La ópera El amor de las tres naranjas de Prokofiev estrenada , en francés en 1921 en Chicago…está basada en la obra teatral homónima de Carlo Gozzi (1761) y en la adaptación firmada por Meyerhold, Solovyov y Vogak.

Aunque Chicago acogió bien la ópera, los críticos de Nueva York condenaron la adaptación escénica y su costo (cada naranja salió a unos 43 000 dólares) . A continuación hubo producciones en Colonia, 1925, Berlin y Leningrado al año siguiente y Moscú en 1927. Gran éxito, por cierto, en la Unión Soviética de la versión rusa.

Nosotros escucharmos hoy, lunes 19 de octubre, la versión discográfica grabada en 1989 en el Auditorio Maurice Ravel de Lyon de esta ópera nihilista y negacionista de los principios operísticos clásicos. La dirigió Kent Nagano y contó con la orquesta y coros de la opera de esa ciudad y Catherine Dubosc, Gabriel Bacquier, Jean Luc Viala y Georges Gautier en los papeles principales. Utilizaron la versión francesa con libreto traducido por el propio Prokofiev y Vera Janacopoulos. Versión que, como podemos comprobar, aligera el efecto de la partitura de Prokofiev aunque tengamos casi siempre la impresión que la música fue concebida para seguir la acentuación del texto ruso.

“Creo en mis propias teorías operísticas. ¿Por qué un individuo debería pararse y decir “escuchen mi aria de concierto”? Es como si introdujéramos largos discursos repetidos en una larga obra teatral.(…) Detesto los métodos habituales. Aspiro siempre a la originalidad, no quiero ser otro bajo un disfraz. Quiero ser siempre yo mismo”

(Sergei Prokofiev, declaraciones a The Music Courier, 18 de marzo de 1920)

ODA PARA EL CUMPLEAÑOS DE LA REINA ANA

Händel desarrolló y llevó prácticamente a la perfección la mayoría de los géneros que habían florecido en la época barroca, como la ópera o el oratorio, pero también supo extraer todo el potencial a géneros como la oda músical: repentinos contrastes de carácter (de afecto, en lenguaje barroco), introducciones inesperadas de ciertos instrumentos, armonías arriesgadas y melodías vigorosas siempre rodeadas de esa majestad que caracteriza su música. Todo eso lo encontramos también en esta Oda para el cumpleaños de la Reina Ana. Pero, ¿quién fue la Reina Ana?

Ana I de Estuardo, hija de Jacobo II, fue reina de Inglaterra, Escocia e Irlanda desde 1702 (momento de la muerte de su cuñado Guillermo III de Orange) hasta su muerte en 1714. En 1707, Inglaterra y Escocia se unieron en un sólo reino, por lo que Ana se convirtió en la primera soberana de Gran Bretaña. Además, a pesar de tener 19 hijos ninguno llegó a la edad adulta, por lo que fue la última soberana británica de la casa de los Estuardo. Le sucedió en el trono un primo distante, Jorge I, de la casa de Hannover.

El 28 de julio de 1683, en el palacio de St. James, Ana se casó con el príncipe protestante Jorge de Dinamarca, hermano del rey Cristián V, una unión impopular debido a las inclinaciones francesas del país natal del novio, pero que fue de una gran felicidad doméstica. De este matrimonio nacieron 19 hijos, pero, desafortunadamente, ninguno de ellos llegaría a edad adulta.

Su más cercana amiga y posiblemente más influyente consejera fue Sarah Jennings, cuyo esposo, John Churchill, 1er duque de Marlborough, dirigió las tropas inglesas en la Guerra de Sucesión Española.

Su reinado, en cuanto a la política exterior, estuvo marcado por el enfrentamiento con Francia en la Guerra de Sucesión Española; como resultado de sus éxitos en ese conflicto, Inglaterra obtuvo, por el Tratado de Utrecht (1713), Gibraltar, Menorca, Terranova y Acadia, además de erigirse en árbitro del nuevo equilibrio europeo. Así terminaba la intervención inglesa en la Guerra de Sucesión Española (o «La Guerra de la reina Ana»), un conflicto que colocó a Felipe, nieto del rey francés Luis XIV, en el trono de España.

Ana cayó enferma víctima de un ataque de gota y murió el 1 de agosto de 1714, a los 49 años de edad.

Un año antes, poco tiempo después de que Georg Friedrich Händel decidiera instalarse en Inglaterra, se celebraba el 48 cumpleaños de la reina con La Oda para el cumpleaños de la Reina Ana HWV 74, con texto de Ambrose Philips y música de Händel.

La obra lleva por subtítulo Oda para la paz, y es que el texto de Philips hace una referencia clara a la Paz de Utrecht, cuya firma era inminente en aquel momento. Así, cada una de las 7 estrofas del texto concluyen con el siguiente estribillo: “The day that gave great Anna birth / who fixed a lasting peace on Earth” (“El día que dió nacimiento a la gran Ana, quien estableció una paz duradera en la Tierra”).

Handel organizó las 7 estrofas del texto de Philips en 9 secciones protagonizadas por tres solistas vocales: soprano, contratenor y bajo, mientras que el estribillo, que varía musicalmente en cada reaparición, es cantado por un coro a 4 voces.

En el programa de hoy vamos a escuchar la oda completa en esta novedad discográfica:

GEORGE FRIDERIC HANDEL: ODE FOR THE BIRTHDAY OF QUEEN ANNE. DIXIT DOMINUS. Hélène Guilmette. Andreas Scholl. Andreas Wolf. Vocalconsort Berlin. Akademie für Alte Musik Berlin. Marcus Creed. HARMONIA MUNDI. 2009

Además, en Té para tres de hoy martes y 13 conoceremos el primer fragmento de uno de los libros de la semana:

LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER (PATRICK SÜSKIND)

Se trata de un divertido relato contado por un niño que nos narra las peripecias de un misterioso andariego: el señor Sommer: anda en silencio, de prisa, como si lo persiguieran, con su mochila vacía y un largo y extraño bastón, rondando por los sueños y las pesadillas de un niño… El señor Sommer no desaparece hasta que ese niño ha dejado de trepar a los árboles.

También conoceremos en el programa de hoy una de las primeras músicas compuestas para el cine: El asesinato del Duque de Guise op. 128 de Camille Saint-Saëns. Los acompañamientos musicales de las películas de cine mudo consistían precisamente en partituras originales compuestas expresamente para acompañar una cinta determinada. La partitura para El asesinato del duque de Guise fue escrita para el visionado de la película basada en el asesinato de Le Balafré (el acuchillado o el herido, apodo de Henri, el tercer Duque de Guise), un asesinato que ocurrió en Bois en 1588.

La película El asesinato del duque de Guise se realizó en 1908 y fue dirigida por André Calmettes con decorados de Emile Bertin y escenario de Henri Lavedan. Cuando Saint-Saëns compuso la música para esta película tenía 73 años. Nosotros la hemos extraído de este disco:

CAMILLE SAINT-SAËNS: EL CARNAVAL DE LOS ANIMALES. QUINTETO CON PIANO EN LA MENOR. L’ASSASSINAT DU DUC DE GUISE, OP. 128. Ensemble Musique Oblique. HARMONIA MUNDI. 2000

En la imagen: Retrato de la Reina Ana cuando aún era Princesa de Dinamarca (título que obtuvo de su matrimonio con Jorge de Dinamarca) realizado en 1687 por el cotizado retratista holandés Willem Wissing.

Ries: el espíritu de Beethoven

Durante dos generaciones, los antepasados de Ferdinand Ries fueron músicos de la capilla de la corte del principe elector de Bonn. Pero en 1794, cuando Ferdinand tenía 10 años, las tropas napoleónicas pusieron fin a la vida de la corte. El padre de Ferdinand, hasta entonces maestro de capilla perdió su empleo y tuvo que afrontar las necesidades de su amplia familia –Ferdinand tenía 10 hermanos y hermanas-como profesor de música y músico independiente

Ferdinand recibió sus primeras lecciones musicales a los cinco años, primero de su padre, después de un violoncellista de la corte de Bonn. A los 11, compuso su primer minueto y poco más tarde, para el aniversario de su padre, todo un cuarteto de cuerda. A los 18 años, partió para Viena para estudiar allí junto cerca de su compatriota Ludwig Van Beethoven. Cuando llegó, Beethoven estaba justamente ocupado terminando su oratorio Cristo en el monte de los Olivos, y Ries, a quien dio lecciones gratuitas, debió a cambió copiar partituras y ayudar al estreno de la obra

Ries pasó cuatro años en Viena y la experiencia de aquel oratorio de Beethoven le marcó mucho. Después de haber viajado durante muchos años como concertista por Alemania, Francia, Escandinavia o Rusia, se instaló en 1813 en Londres, donde se quedaría 12 años. Como director de la Philarmonic Society ganaba bastante para mantener a sus tres hijos y para poder ahorrar. Cuando pudo regresó a su patria: primero a Godesborg, después a Franfort am Main.

En composición abordó prácticamente todos los géneros y combinaciones instrumentales “He montado todos los caballos y asnos de la música” escribiría él mismo en 1828 a su hermano Joseph. Su catálogo de obras nos ofrece la cifra de más de 150 obras publicadas.

Pero el género que el género que marcó su primer encuentro con Beethoven –el oratorio- no lo abordó hasta muchos años más tarde. Para el Festival de Música del Bajo Rin que se celebraba alternativamente en Aquisgrán, Dusseldorf y Colonia (en el que trabajó muchos años como director de orquesta y compositor) compuso en 1829 Der sieg des glauben, op 157 y siete años más tarde el oratorio que hoy escuchamos, Los Reyes en Israel

En 1836, el comité del Festival de música de Dusseldorf cosechó un inmenso éxito con el oratorio Paulus de Mendelssohn. Para el festival del año siguiente, que tendría lugar en Aquisgran, el comité encargó a Ries un nuevo oratorio, además de dirigir musicalmente por novena vez aquel el Festival.

Ries pensó en abordar el tema de Esther pero luego se echó atrás ya que Handel –un competidor peligroso- ya lo había tratado. Además el tema tampoco convendría para un oratorio no muy largo, al estilo del de Beethoven que era el modelo que Ries quería utilizar.

El tema elegido finalmente fue el conflicto de poder entre los dos primeros reyes israelitas, Saul y David. Handel había abordado también este tema. Pero si Handel eligió a Saul como héroe principal, Ries colocó a David en el primer plano de su oratorio

Fue el sacerdote WILHELM SMETS, escritor y autor de libros de poesías, y ensayos científicos e históricos quien se ocupó de redactar el libreto. “Es un trabajo bien hecho, estoy contento y espero tener éxito en mi parte como la ha tenido mi amigo Smets” escribe Ries en octubre de 1836

Asi nació el oratorio Los Reyes en Israel de Ferdinand Ries, un compositor que heredó ( no el genio que es intransferible) pero si el espíritu y la técnica de Beethoven.

La grabación que estamos escuchando realizada en 2005 es la siguiente:

Nele Gramss, soprano; Gerhild Romberger, alto; Ewa Wolak, alto; Markus Schäfer, tenor; Harry van der Kamp, bass; Marek Rzepka, bass; Kai Florian Bischoff, bass

Rheinische Kantorei

Das Kleine Konzert

Hermann Max

Té para tres


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