Todo arde

    domingo 16.feb.2020    por Lara López    5 Comentarios

 

 

Hoy, en Venga la Radio:

Nuria Barrios (Todo arde, Alfaguara Hispánica)

Rosana Acquaroni (La casa grande, Bartleby)

Las recomendaciones literarias de Lola Larumbe de Librería Alberti

Lara (fragmento de Emil Cioran)

Samuel A.Omeñaca (Vuelo sin Mapa de Eduardo Galeno)

Eduardo Gómez ( Parábolas y aforismos, Schopenhauer- Alianza Edit.)

José Miguel G. Acosta y su ciudad literaria (Rabindranath Tagore. Mi escuela en Bengala de Meditaciones)

Alejandro Escudero (Pieza de Filosofía)

Giuseppe Cambiano y el deseo de comprender

Giuseppe Cambiano ha sido profesor en la hermosa ciudad de Pisa, en la Toscana italiana.

Nos detendremos en su reciente libro titulado Siete razones para amar la filosofía (editorial RBA, 2019).

En él dibuja siete coordenadas de la actividad filosófica. Cuando estos parámetros impregnan la cultura de un mundo recorriendo sus nervaduras son una savia dulce que inyecta energía e impulsa su esplendor.

La filosofía nace en Grecia bajo la presión del asombro. Así se despliega como un arte del preguntar que reconoce y asume lo problemático del mundo. Su primera divisa, entonces, es un preguntar espoleado una y otra vez por lo desconocido.

La búsqueda de una respuesta a los interrogantes del pensar es, siempre, cooperativa. Por eso adopta la forma de un diálogo racional entre posiciones distintas.

La búsqueda conjunta de la verdad en medio del discurso argumentativo se orienta hacia el punto de convergencia del consenso, pero en tanto la verdad es fragmentaria, contextual y revisable, entiende, también, que en ocasiones la divergencia del disenso es fructífera y provechosa.

Una de las vertientes de la comprensión del mundo es el lenguaje. Y la filosofía se empeña en acudir a las palabras apropiadas. El lenguaje, a la vez, muestra y encubre lo que se nos presenta y, por ello, nos reta a cuidarlo evitando su instrumentalización interesada y su distorsión empobrecedora.

La cultura actual, continúa Giuseppe Cambiano, está surcada por innumerables especialidades aisladas, inconexas. Contrarrestando esta tendencia la filosofía -en tanto saber transversal- suscita lo interdisciplinar, es decir, la comunicación e interconexión entre las diversas áreas de la cultura. Por eso, por ejemplo, con perspicacia rechaza la consolidada separación entre “las ciencias”, por un lado, y “las letras”, por otro.

Una tentación de nuestros días es ignorar el pasado. Sin embargo, las obras clásicas siempre tienen algo que enseñarnos. Sin caer, pues, en un estéril tradicionalismo, la filosofía favorece un diálogo crítico con la tradición, con la herencia recibida.

Por último, en séptimo lugar, la filosofía invita a aproximarse a otros mundos culturales ajenos a Occidente. Lo propio sólo se alcanza en contacto fecundo con lo extraño. Se alienta, así, el mestizaje, el intercambio entre distintas formas de vida.

Con sus Siete razones para amar la filosofía Giuseppe Cambiano nos ofrece, en definitiva, una ágil introducción en el intrincado y fascinante universo de la filosofía. Un deseo de comprender avocado a abordar los complejos retos del mundo contemporáneo. Tan desorientado, tan asombroso, tan lleno de promesas como de amenazas.

Campoverde

Lara López   16.feb.2020 08:00    

Belleza ajena

    domingo 9.feb.2020    por Lara López    0 Comentarios

 

Ricardo Menéndez Salmón (No entres dócilmente en esa noche quieta, Seix Barral)

Xuan Bello (La Historia Escondida, Xordica Carrachinas)

Eduardo Gómez (Del capítulo I El hombre en rebeldía de "El hombre rebelde" (L'Homme révolté) Traducción de Josep Escué Alianza Editorial)

Sara Alonso Esparza

Valle Alonso

Tere Vilas

y Esther Ropón

Leen a Leonard Cohen (La llama, Salamandra)

Lara (Josep María Esquirol, La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de la proximidad. Acantilado)

 

Músicas de

Piers Faccini (Angel of Mercy/No one's here)

Yael Naïm (Hasafsal Hatsiburi)

sfj (Little Luv)

Axel Krygier (La espuma de los días)

Ben Harper (I can't takit no longer)

 

 

José Miguel G. Acosta y su ciudad literaria:

Cracovia y París de Adam Zagajewski (En la belleza ajena, Ed.Pre-Textos)

Alejandro Escudero (Pieza de Filosofía)

Nancy Huston y el arte narrativo

Nancy Huston es una escritora versátil, polifacética. Ha escrito novelas, obras de teatro, ensayos. Llegó a París, desde Canadá, en los años setenta del siglo XX. Allí estudió con el semiólogo Roland Barthes y trabó amistad con Marguerite Duras o Julia Kristeva. Nos detendremos aquí en su libro La especie fabuladora (en la editorial Galaxia Gutenberg).

El propósito del libro es localizar las fuentes del arte literario, encontrar su sustrato, el punto del cual brota y sobre el que revierte.

¿De dónde surgen las novelas? Nancy Huston sostiene que arraigan en el inmemorial y cotidiano contarnos historias unos a otros sobre las peripecias más prosaicas, más corrientes, más sencillas. Un relato, en su esquema elemental, es un nudo, una trama, más o menos compleja, ubicada entre un planteamiento y un desenlace.

En el libro se defiende que es imposible vivir plenamente sin narraciones. Pero ¿por qué se elaboran relatos? Por un lado, porque así encontramos sentido en los hechos o sucesos, pero también, y más profundamente, porque la parte ficticia sobre la que se erigen las narraciones desborda lo real desde dentro ensanchándolo. La ficción literaria consiste en imaginar, en medio de lo real, lo posible. De ahí obtiene su fuerza, su verdad, su hechizo seductor.

Una obra literaria, por lo tanto, explora, amplía, intensifica todo aquello sobre lo que se aplica y sobre lo que recae.

Pero ¿qué espolea el relato de ficción? Lo enigmático, lo inquietante, lo contingente y azaroso del mundo. Narrar es, así, una forma específica de comprender el mundo; una forma irreductible y, por eso, imprescindible.

En el libro se mencionan dos grandes figuras de lo narrativo: por un lado, el ancestral mito, un relato del indescifrable momento fundacional, ritualmente repetido; por otro lado, la literatura, el arte de la novela, surgida en el Barroco y expandida en múltiples direcciones desde entonces.

Hay una serie de temas que surcan el libro: la identidad; la memoria; el tiempo; el lenguaje; el sentido.

Nos dice Nancy Huston: «La pregunta de este libro es “¿Para qué sirve inventar historias cuando la realidad es tan increíble?” En general, la meta del arte de la novela no consiste en ser más fuerte que la realidad, en vencerla en el juego de lo increíble. Porque nada puede vencer la realidad. Por el contrario, lo que el arte de la novela puede hacer es ofrecernos otro punto de vista sobre ella. Nos ayuda a situarla a cierta distancia, ver sus triquiñuelas y criticar sus ardides subyacentes. No es posible ni deseable eliminar las ficciones de la vida humana. Son vitales y consustanciales para nosotros. Lo único que podemos hacer es intentar elegir ficciones ricas y bellas, complejas y llenas de matices, en lugar de simples y brutales. La vida tiene sentidos infinitamente múltiples y variados, todos los que una y otra vez le encontremos. Nuestra condición es la ficción. Es cosa nuestra hacerla interesante».

La especie fabuladora es un libro ágil y vibrante, trasmite el entusiasmo por contar lo que nos pasa, esa fuente inagotable de la que se nutre la literatura como forma artística con la que exploramos y entendemos la vida en el mundo.

 

 

*Fotografía de Samuel Alonso Omeñaca

Pisadas

Lara López    9.feb.2020 08:00    

Arcaico corazón/ Antzinako bihotz

    domingo 2.feb.2020    por Lara López    0 Comentarios

 



Los poetas:

Jordi Doce

Miguel Ángel Hoyos (Postal sonora)

Bernardo Atxaga

Claudio Burguez

Las colaboraciones:

La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Un gorrión en el Menshuar (de Álvaro Mutis)

Alejandro Escudero y su pieza de filosofía: Ricardo Moreno y  el legado grecolatino.

Hoy bajo el ingenuo brillo del futurismo tecno científico parece que estamos abocados, inevitablemente, a desprendernos de todo el pasado sin miramiento alguno. Y esto incluye, también, prescindir del legado grecolatino.

Sin embargo, el libro de Ricardo Moreno Los griegos y nosotros (en la editorial Fórcola), se mueve con buen pulso en la dirección contraria: muestra el drástico empobrecimiento que padeceríamos si renunciamos a la rica herencia de lo clásico, a lo mejor de la tradición de Occidente.

Nos dice Ricardo Moreno en su libro: «Soy historiador de la ciencia por afición y he sido educador por profesión. Ambas tareas, la que fue mi oficio y la que todavía es mi pasatiempo, me han hecho pensar mucho en Grecia y en lo que a ella debemos. Y resumiendo un poco las ideas, pienso que a los griegos le debemos todo o casi todo lo bueno del mundo que vivimos. Y que las luces que nos ayudan a mejorar las cosas buenas y superar las malas también nos llegan de Grecia. Vamos a ver por qué esto es así. ¿Qué es lo que tiene la civilización griega para que nos marque de un modo tan cualitativamente distinto de como nos marcaron las otras?».

Sucede que los logros de Grecia están marcados de un lado a otro por la suave fuerza de la razón crítica.

Esta reivindicación del legado grecolatino, por cierto, no está guiada por una mera nostalgia del esplendor del pasado. Las obras clásicas no son un contenido fijo e inmóvil detenido en un canon fuera del tiempo: son obras abiertas a muchas lecturas posibles y, por eso, nos reclaman su reactualización, su puesta al día desde nuestras preocupaciones, preguntas e inquietudes.

No podemos prescindir de volver una y otra vez sobre Sófocles o Aristófanes, Píndaro o Safo, Heródoto o Pericles, Demócrito o Epicuro, Euclides, Hipócrates o Arquímedes, Séneca, Cicerón o Marco Aurelio, Hipatia o Lucrecio.

La memoria reverdecida de esta brillante porción del pasado europeo no es un lastre del que haya que desprenderse en el mundo de internet, el smartphone y los viajes espaciales. La recuperación del pasado es un trampolín hacia lo mejor del futuro.

Y el libro de Ricardo Moreno, una oportuna, razonada y apasionada defensa de lo clásico, nos ayuda a entender lo mucho que perderíamos si despreciamos el legado cultural de unos viejos escritos llenos de luz y siempre lozanos.     

Las músicas

Paul Gauguin – Giannis Palamidas

Antzinako Bihotz – Mikel Laboa

Crickets – Air

Matches - Day 1 – Ludovico Einaudi

Don't Bother Calling – Moses Sumney

Cançó de Bressol – Heura Gaya

Abs-tracte – Clara Peya

*Fotografía de Samuel A. Omeñaca

Snow3

Lara López    2.feb.2020 08:04    

Con vistas

    domingo 26.ene.2020    por Lara López    0 Comentarios

 

Las músicas

Clair-Obscur – Dominique Charpentier

Crickets – Air

Remain the sea – Anoushka Shankar, Matt Robertson y Vanessa Redgrave

Lintukodossa – Milla Viljamaa

La Espuma de los Días – Axel Krygier

Run Run se fue p’al norte – Liliana Herrero

Run Run se fue p’al norte – Sofia Rei y Ángel Parra

Cardo o Ceniza – Silvana Kane

Cançó de Bres per a un dia de pluja – Heura Gaya

All the world is green – Rosemary Standley, Dom La Nena

Picturebook – Nitin Sawhney

Migration of colours (Bulería meets Holi) – Anadi y Debashish Bhattacharya

Los poetas:

Itziar Mínguez  (Lo que pudo haber sido, Huerga y Fierro)

Víctor Angulo (Street view, Sr. Scott)

Alejandro Duque Amusco (Calle del Aire, Ed. Renacimiento)

David Mayor

Pala (Alamar)

Claudia Campos  (Jardín Interior, Ediciones Liliputienses)

Las colaboraciones:

José Miguel G. Acosta La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Calcuta, por Henry Michaux (Un bárbaro en Asia, traducido por Jorge Luis Borges, Tusquets)

José María Pilongo, selecciona un fragmento de El mercader de Venecia, W. Shakespeare

Alejandro Escudero y su pieza de filosofía:

Josep María Esquirol: una filosofía de la proximidad

La filosofía en el siglo XX ha intentado ampliar el concepto de “razón” sumergiéndola en la vida histórica y mundana. Por esta senda transitaron, por ejemplo, José Ortega y Gasset y María Zambrano.

Y el libro La resistencia interior (2015), de Josep María Esquirol, continua esta honda tradición de un modo luminoso e inspirador.

Su punto de partida muestra a la existencia humana en su finitud, es decir, subrayando que está radicalmente a la intemperie, desprotegida, vulnerable. Oscila, entonces, en su itinerario por los procelosos caminos del mundo, entre el absurdo y el sentido, entre el extravío y la orientación hacia metas elevadas. Despunta así una necesidad: encontrar un resguardo, dar con un abrigo o cobijo, por precario y provisional que sea, pues los contratiempos asoman siempre en cualquier recodo de la travesía.

Además, la existencia, cuando cultiva sus mejores posibilidades, cuando logra su auténtico modo de ser, se despliega según dos vectores complementarios: un cuidar y un resistir.

Pero ese despliegue requiere una concreción proporcionada por el contexto, por el estado del mundo en el que la vida, cada vez, se expande y florece.

¿De qué cuidar? ¿Ante qué resistir? Responder a estas preguntas es el propósito del libro.

En la década de los noventa del siglo pasado, Javier Echeverría publicó dos interesantes libros: Telépolis (1994) y Cosmopolitas domésticos (1995). En tanto estamos inmersos en la era digital, la era de la interconexión global a través de las redes telemáticas, se trastoca uno de los tradicionales ejes del mundo: la relación entre lo cercano y lo lejano. En la era de Internet lo cercano se aproxima, pero, en contrapartida, lo cercano se aleja. Este proceso histórico es, desde luego, ambivalente. Tiene un lado positivo, pero, también, otro negativo. Hoy en día una parte significativa de la vida corriente trascurre volcada en los abundantes dispositivos de telecomunicación. Vivimos rodeados de pantallas con imágenes centelleantes que nos atrapan, seducen, capturan. Pues bien, eso ante lo que nos toca resistir es, precisamente, ante las consecuencias negativas de la era digital, con su aceleración extrema, su volatilidad, su frenesí.

¿De qué nos toca cuidar, entonces? De lo asediado y arrinconado por la sociedad del espectáculo y la imagen, por la era del vacío, por el imperio de lo efímero. Es decir, estamos llamados a cuidar de lo próximo, lo sencillo, lo cotidiano (frente al culto a lo lejano y remoto, a la rendición respecto a una celeridad extenuante). Lo próximo está en el borde interior del vértigo de la comunicación telemática, en el repliegue de unas imágenes que hoy lo inundan todo con su magnetismo.  

El libro recorre, con sosiego, una serie de estaciones de lo próximo, de estancias de lo cercano.    

Leemos en él: «El prójimo, la casa, la cotidianidad, el cuidado, son elementos de una filosofía de la proximidad que ha reconocido la experiencia del nihilismo y de la intemperie como fundadoras. Estos elementos de la proximidad se dejan integrar en el sentido de la resistencia. La gente sencilla lo ha sabido siempre: vale la pena resistir. La reflexión filosófica llega tarde -como siempre-, pero llega. Lo que la mueve hace que, sin embargo, no pueda detenerse satisfecha. Inevitablemente se interroga por el diferido sentido de la resistencia. Entrevé que la resistencia tiene todavía más sentido del que parece; entrevé, en la resistencia, una extraña confianza y, entonces, reconoce que ella misma -la reflexión filosófica- siempre ha formado parte de esta resistencia y descubre que la interrogación es también plegaria».

El trayecto dibujado por el libro de Josep María Esquirol culmina abordando dos importantes cuestiones:

Por un lado, señala el proceso de banalización del lenguaje, el cual, hoy, reclama protección. Ante su deterioro y distorsión el lenguaje requiere una especial atención.

Por otro lado, traza un leve apunte sobre la comunidad del nosotros, sobre los vínculos frágiles que nos unen en medio de las peripecias vitales.

Estamos ante un brillante ejercicio de lucidez, de paciencia, de amor por lo cercano. Cuidar y resistir es vivir en una frágil plenitud.

La resistencia interior nos ofrece una escritura tersa, cálida, esponjosa, versátil. Merece la pena adentrarse en sus páginas, respirando con ellas los días y las noches de lo próximo y más cercano, con su riqueza, su sabiduría, su misterio.

Mercader

Lara López   26.ene.2020 08:00    

Jardín Interior

    domingo 19.ene.2020    por Lara López    0 Comentarios

 

 

Nos leen:

Samuel Alonso Omeñaca, un poema de Víctor González (El que no se secaba los jueves y otros cuentos imposibles, Kalandraka)

Claudia Campos poemas de sus libros Jardín Interior (Ediciones Liliputienses) y La carne es Devil (Editorial Yaugurú)

Claudio Burguez de Perro de aeropuerto (Ediciones Liliputienses)

Eduardo Gómez de Derivas, de Lara López (PUZ)

La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Cantón, por Henry Michaux (Un bárbaro en Asia, traducido por Jorge Luis Borges, Tusquets)

 La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero:

Eugenio Trías y el inquietante corazón de la belleza

En la Atenas del siglo IV antes de nuestra era, con Platón, y hasta el siglo XVIII, la Belleza se desplegó como orden y proporción, equilibrio y armonía. Hubo, es cierto, momentos puntuales en los que esta definición se dejó de lado, por ejemplo, en el arte helenístico y el arte del barroco. Pero ha sido la pauta rectora en la tradición de Occidente. Sin embargo, en el siglo XIX y XX, a la vez lenta y bruscamente, se ha ido modificando la Idea clásica de Belleza y las artes se han adentrado en un territorio escarpado y desconocido.

Aquí, en este crucial enclave, arraiga el brillante libro de Eugenio Trías titulado Lo bello y lo siniestro.

Trías propuso una filosofía del límite articulada desde una razón fronteriza, en la que destacan libros como La aventura filosófica, Ciudad sobre ciudad o El hilo de la verdad.

Su hilo conductor es el concepto de lo siniestro (Unheimlichkeit) recogido de ese explorador de las sombras del inconsciente que fue Freud y de la indagación de Heidegger sobre la angustia que puntualmente asedia a la existencia humana asomándola a su propia nada y a la ausencia de sentido.

Desde aquí, apoyándose en el fenómeno de lo siniestro o lo inhóspito, Trías, con rigor y acierto, logra una redefinición de la belleza más acá del clasicismo y la modernidad estética.

En principio lo siniestro artístico es una síntesis de lo bello neoclásico y de lo sublime romántico, pero una síntesis que los altera desde dentro y los conduce más allá de sí mismos, hacia otro modo de ser del arte aún emergente.

¿Qué es, en el ámbito del arte, lo siniestro? Es lo extraño inquietante que late, agazapado, en el corazón de la belleza. Si la obra de arte es una exposición simbólica de los fenómenos del mundo con la que se explora un sentido inédito, la belleza articulada desde y hacia lo siniestro nos extrae de nuestra zona de confort, de modo tal que lo extraordinario se implanta en lo cotidiano y lo sacude. Es, en definitiva, lo siniestro, el fondo perturbador de la belleza.

Leemos en el libro de Eugenio Trías:

«La hipótesis que lanza este ensayo es la siguiente: lo siniestro constituye condición y límite de lo bello. En consecuencia, lo siniestro debe estar presente bajo forma de ausencia, debe estar velado, no puede ser desvelado. Es a la vez cifra y fuente de poder de la obra artística, cifra de su magia, misterio y fascinación, fuente de su capacidad de sugestión y arrebato. Pero la revelación de esa fuente implica la destrucción del efecto estético. El arte de hoy -cine, narración, pintura- se encamina por una vía peligrosa: intentar apurar ese límite y esa condición, revelándola de tal manera que se preserve el efecto estético. ¿Es tal cosa posible o rozamos aquí una imposibilidad? El carácter catártico del arte puede hallar, en esta singladura, su prueba más elocuente. “El caos debe resplandecer en la obra artística bajo el velo incondicional del orden”».

Ya Nietzsche, aproximándose a la constelación de lo siniestro, en el libro El nacimiento de la tragedia, apuntaba que bajo el orden puro y transparente de lo apolíneo late el fecundo desorden de lo dionisiaco, alimentando y nutriendo al arte genuino.

Por este ensayo de Eugenio Trías desfilan el teatro de Sófocles, la pintura de Sandro Botticelli y William Turner. La música de Bach. La literatura de E. T. A. Hoffmann y Joseph Conrad. La poesía de Rilke. El cine de Alfred Hitchcock.

Lo bello y lo siniestro, merecidamente recibió el Premio Nacional de Ensayo en 1983. Volver a recorrer sus páginas es una estimulante delicia que nos aporta una inédita mirada hacia el fascinante e inquieto mundo del arte.

Las músicas de:

Don't Bother Calling – Moses Sumney

Gnossienne No. 1 +

Clair de lune - Nitin Sawhney Version – Hélène Grimaud y Nitin Sawhney

Los Momentos – Camila Moreno

Claudios

Lara López   19.ene.2020 08:00    

Cosechar desiertos

    domingo 12.ene.2020    por Lara López    0 Comentarios

 
La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Tokyo, por Henry Michaux (Un bárbaro en Asia, traducido por Jorge Luis Borges)

Nos leen:

Ferrán Fernández, los poemas

‘Hablar para desnudarnos’

‘Perdernos en el Bosque’

‘Andar despacio’

de su plaqueta Rexistencia.

Eduardo Gómez a Óscar Wilde (La esfinge sin secreto)

Xuan Bello un fragmento de La Historia Escondida (La Historia Escondida, Carrachinas 100/Xordica Editorial)

Chinoy un poema de su libro Velocidad Crucero, Felicidad lucero.

 

Lara

a Amalia Iglesias (‘Cambio climático’, de La sed del río, Abada, 2016)

a Basilio Sánchez (He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes. Vol. MLXI, Visor de Poesía, 2019)

a Claudio Burguez (‘Les Rita Mitsouko’, de Perro de aeropuerto, Ediciones Liliputienses)

 

Las músicas de:

Merciful 1 – Nils Petter Molvær

Angel of Mercy – Piers Faccini

Luz de Tarde – Alejandro Pelayo

Boreal Forest – Mammal Hands

Instru-mental – Clara Peya

Ukiyo +

Flo – RIOPY

Gamar – Yasmine Hamdan

Bright Eyes– Anoushka Shankar y Alev Lenz

 

La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero: 

 

Iván de la nuez y el arte en retaguardia

‘Un libro es siempre un eco de otros libros.

En 1974 Peter Bürger, en su Teoría de la vanguardia, señalaba que el arte de la primera mitad del siglo XX se propuso, por un lado, abolir el principio de “representación”, según el cual la obra de arte es la reproducción de un Modelo, y, por otro lado, suprimir la separación entre el arte y la vida instaurada por las bellas artes en el siglo XVIII. Además, el vanguardismo, bajo el embrujo de una utopía rupturista, abrazó en ocasiones -con el futurismo, el constructivismo, el surrealismo- una política totalitaria con consecuencias desastrosas para el arte.

En 1983 Serge Guilbaut, en su Cómo Nueva York robó la idea del arte moderno, constata que en la segunda mitad del siglo XX el eje del mundo del arte se trasladó de París, Roma, Viena o Berlín a Nueva York. Así el arte vanguardista europeo triunfó, aunque fracasando en sus ambiciones más profundas y demoledoras. Su impulso revolucionario fue domesticado a través de grandes Museos como el MoMA y un mercado internacional del arte abocado a la especulación con una mercancía de lujo. El ciclo explosivo y caótico del vanguardismo había concluido.

En este punto arranca el espléndido libro de Iván de la Nuez, titulado Teoría de la retaguardia. En él nos ofrece un afilado diagnóstico del arte contemporáneo.

Desde hace décadas el arte está, nos dice Iván de la Nuez, en retaguardia, a la defensiva, en un largo compás de espera, a la vez acelerado, reiterativo y desorientado. Un laberinto sin aparente salida.

El libro discute con convicción lo que parecen ser dos principios paradójicos del arte actual: cualquier cosa -debidamente maquillada y promocionada- puede ser una obra de arte; cualquiera puede ser un artista exitoso. Pero, nos avisa, bajo estas dos premisas el arte se aboca a un indefinido proceso de disolución, descrédito y declive.

En cambio, lo que defiende con rigor, es la hibridación y el mestizaje como fuentes de un arte a la vez local y cosmopolita, capaz de explorar las nervaduras secretas de lo real.

Los tres capítulos centrales del libro abordan temas relevantes en el arte contemporáneo.

En primer lugar, pone el foco en las siempre tensas y equívocas relaciones entre el arte y la política. Con lucidez e ironía señala que con la politización del arte éste suele terminar escaldado y con la estetización de la política ésta resulta degradada a una demagogia vacía y teatrera.

A continuación, se fija en qué le sucede al arte en la era del espectáculo en el que el voraz consumo de imágenes se concentra en la omnipresente iconología de la publicidad con la que se enciende el deseo de compra de las marcas que nos definen.

Por último, frente al bombardeo cotidiano de las imágenes del consumo cuando todas las pantallas están siempre encendidas, el libro concluye con una sólida reivindicación del arte de la palabra. No se trata de oponer la palabra a la imagen, sino, más sutilmente, de impedir que lo visual devore y desplace a la riqueza lenguaje, sea oral o escrito, pues con ello se empobrecería irremediablemente la experiencia del mundo.

En concreto Iván de la Nuez llama la atención sobre cuatro novelas recientes: Fred Cabeza de Vaca, de Vicente Luis Mora; Hermano de hielo, de Alicia Kopf; Conjunto vacío de Verónica Gerber; El nervio óptico de María Gainza. Sobre ellas nos dice:

«Los cuatro libros se dejan leer como expediciones lanzadas a confines más o menos remotos del arte. Invasiones bárbaras en las que ese arte no aparece como la vida misma, sino como un extremo inalcanzable de esta. Cada uno, a su manera, nos auxilia en la comprensión, desde el arte, de los “mecanismos internos” de la literatura. Son libros de ficción, no cabe duda. Pero, asimismo, encierran la posibilidad real de cambiar la dinámica del arte al uso. Estos cuatro libros están escritos desde una amplia recepción de las imágenes visuales, pero a la vez están pertrechados contra su omnipresente tiranía. Parten de la textura de los cuadros, pero con el propósito íntimo de convertirla en texto. Son, acaso, la cara B de muchas exposiciones actuales, el tuétano que los conceptualistas esquivan, la resistencia de la primera persona ante las exigencias de un arte social ya convertido en norma».

Iván de la Nuez Teoría de la retaguardia

El arte contemporáneo, como arte en retaguardia, está a la vez atenazado e impulsado por una serie de dilemas difíciles de enfrentar. Y el libro de Iván de la Nuez con perspicacia, agilidad y sentido del humor señala algunos de ellos. El conjunto del texto gravita sobre una lúcida preocupación por el futuro del arte en un mundo como el actual, cegado por el brillo de los aparatos técnicos, espoleado por la codicia, y, finalmente, poco propicio a que el arte se despliegue según sus mejores posibilidades’.

Lara López   12.ene.2020 08:00    

Porvenir

    domingo 5.ene.2020    por Lara López    0 Comentarios

 

Eduardo Gómez lee a Cicerón

La postal sonora es un Vendaval grabado por Susana Koska

Fragmento de Una soledad demasiado ruidosa

Bohumil Hrabal

por Samuel A. Omeñaca

Alejandro Duque Amusco lee

Días finales en Grecia: Cavafis, Gil de Biedma

Gustavo Durán y Alejandro Duque Amusco

La Cruz del Sur

Jardín Seco

Calle del Aire. Editorial Renacimiento

Poeta, ensayista y editor sevillano nacido en 1949. Doctor en Filología, enraizado en la corriente del nuevo esencialismo, publicó su primer libro en 1976 bajo el título "Esencia de los días", seguido entre otros por "El sol en Sagitario" 1978, "Del agua, del fuego y otras purificaciones" 1983, "Sueño en el fuego"1989 y "Lírica solar". Antología personal 1983-2008. En 1994, con "Donde rompe la noche", obtuvo el premio internacional de la Fundación Loewe. Ed. Renacimiento publicó en el año 2008 "A la ilusión final". Ha sido traductor de Valéry, Cavafis y Keats y editor de la obra de Vicente Aleixandre.

 

Maestrazgo

Jane Durán

Silencios de la Guerra Civil Española

Trad. Gloria Gcía. Lorca

Editorial Renacimiento

 

"He intentado escuchar el silencio de mi padre sobre la Guerra Civil Española y lo que podría estar diciendo. Los poemas empezaron como un esfuerzo por vislumbrar aquella experiencia, que cambió el transcurso de su vida. En el proceso, me vi atraída hacia los acontecimientos y los temas de la guerra a través de libros de historia, relatos de testigos y fotografías que documentaban las primeras esperanzas y el largo y doloroso desenlace."

 

 

Jane Durán nació en Cuba, se crió en Estados Unidos y Chile y vive en Inglaterra. Su primer libro Breathe Now, Breathe (Enitharmon Press, 1995) ganó el Forward Poetry Prize for Best First Collection. Posteriormente Enitharmon publicó cuatro entregas más de su poesía: Silences from the Spanish Civil War (2002), Coastal (2005), Graceline (2010) y American Sampler (2014). Ha colaborado con Gloria García Lorca para traducir la poesía de Lorca: Gypsy Ballads (2011) y Sonnets of Dark Love y The Tamarit Divan (2017). Recibió el Cholmondeley Award en 2005. Gloria García Lorca nació en Nueva York durante el exilio de sus padres tras de la guerra civil española. Se graduó de Sarah Lawrence College donde recibió el título de Bachelor of Arts. Después se trasladó a Madrid donde vive y trabaja como artista plástica, poeta y traductora. Ha expuesto en galerías y ferias en España y en el extranjero.

 

Gustavo

**Gustavo Durán

 

La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero

Nuria Varela y las olas de feminismo

 

En una Europa desorientada resurgen viejas ideologías de sustrato religioso dirigidas contra el feminismo, ideologías caracterizadas por su hostilidad hacia las mujeres y su odio a la democracia. Suenan, en diversos países, los tambores de guerra de un fundamentalismo dogmático y excluyente dedicado a estigmatizar a los más desfavorecidos.

 

En este contexto turbulento y peligroso es más que oportuno el reciente libro de Nuria Varela titulado Feminismo 4.0 (la cuarta ola).

 

El feminismo es un movimiento social y político -inseparable de la filosofía- surgido en la Europa de la Ilustración.

 

Dentro de él, de un modo aproximado, cabe distinguir cuatro oleadas. Cada una de ellas ha focalizado su lucha y sus demandas en un asunto específico. Las olas de feminismo, así, se han ido superponiendo y entrelazando, en un arduo camino en el que acumulan tanto logros sobresalientes como dolorosos fiascos.

 

La primera ola, en el siglo XVIII, se centró en la educación en igualdad de condiciones.

 

La segunda ola, en el siglo XIX, pujó por el derecho al voto, reservado hasta entonces, en las democracias liberales, a los varones y propietarios.

 

La tercera ola, ya en el siglo XX, por un lado, desbarató el determinismo biológico y su proyección social, gracias a Simone de Beauvoir y Betty Friedan, y, por otro lado, apostó por la adquisición de una serie de derechos cívicos, sociales y laborales, hasta entonces vedados para las mujeres. Fue, también, en la década de los sesenta y setenta, el momento de la “contracultura” y su revolución de las costumbres.

 

La cuarta ola, propia del siglo XXI, es mucho más difícil de definir, precisamente porque está en ebullición. Se expande según ejes como el ciberfeminismo, es decir, el activismo en la era digital y sus redes telemáticas, o el ecofeminismo, en el que se ensayan respuestas a la crisis ecológica que amenaza la vida en el planeta que habitamos. Además, la lucha política se concentra en el reconocimiento social de las diferencias que atraviesan la identidad de las mujeres. Con ello, sin renunciar nunca a la igualdad, es decir, al núcleo sobre el que pivota el feminismo, ésta se torna más compleja e inclusiva, impidiendo que se confunda con la homogeneidad o se limite a ser un vacío formalismo jurídico.

 

Algunas figuras internacionales de la emergente cuarta ola son Donna Haraway, Judith Butler, Nancy Fraser y Rosi Braidotti. En España cabe mencionar a Teresa Aguilar, Carolina Meloni o Remedios Zafra, entre muchas otras que merecen ser destacadas.

 

Cada ola del feminismo ha chocado una y otra vez contra un muro obstinado y difícil de atravesar. Es decir, cada acción histórica ha chocado con una reacción en la que se intenta, por todos los medios, que sus demandas de igualdad jurídica y social o de respeto a las identidades diferenciadas de las mujeres, no se plasmen en las instituciones y se esfumen en el aire.

 

Hoy, ahora mismo, la reacción a la cuarta ola está en marcha en toda Europa y es, y será, durísima: la dominación masculina -con todos sus componentes religiosos, sociales, económicos y políticos- no va a esfumarse por arte de magia, pues la clase dominante nunca renuncia fácilmente a sus privilegios y prebendas. El combate será largo y su desenlace es incierto.

 

Es importante insistir en lo siguiente: los distintos logros del feminismo, lo conseguido en las luchas históricas por sus distintas oleadas, nunca está “asegurado”. O se protege y se defiende desde todos los frentes o ser perderá o tergiversará. Lo ganado es reversible: nada lo garantiza “definitivamente”.

 

Leemos en el libro de Nuria Varela: «En estos años, el feminismo se ha hecho mayor -porque ha madurado y reflexionado sobre sí mismo como nunca antes lo había hecho- y, al mismo tiempo, ha rejuvenecido -con la militancia extraordinariamente joven que se ha sumado a sus filas-. La teoría feminista, hoy, es prácticamente inabarcable en toda su extensión  y en toda su complejidad y, paradójicamente, la última reacción patriarcal es más violenta y reactiva que en épocas anteriores y, además, trae consigo una corriente negacionista que no solo pretende ningunear la teoría feminista, también trata de cuestionar nuestro propio relato vital, castigar a quienes denuncian, insultar a quienes piensan colectivamente, criminalizar a quienes luchan por erradicar la violencia de género; en definitiva, volver a acallar nuestras voces. Pero hemos pasado del silencio a la palabra, o, mejor dicho, a las palabras, pues el feminismo es polifónico, el sonido de sus múltiples voces se oye, simultáneamente, en todos los rincones del mundo, en distintos tonos y registros. Una melodía con diversas letras, pero con la misma música, la de un proyecto de vida en común».

 

Profundizar en la democracia, una tarea y un desafío actual, es inseparable del cumplimiento de las reivindicaciones de la larga y sinuosa tradición del feminismo.

 

El libro de Nuria Varela Feminismo 4.0 ayuda a entenderlo y, con ello, alienta a empujar en esta dirección. Si no se contrarrestan los movimientos reaccionarios, y se desmontan sus patrañas acudiendo a la raíz de la que brotan, lo conseguido se desvanecerá como le sucede a un rostro de arena dibujado en la orilla del mar.

Músicas de:

 Ah, vita bella! – Lucilla Galeazzi, Marco Beasley, L'Arpeggiata, Christina Pluhar

Ulysses' Gaze: 9. Ulysses' Theme - Litany – Eleni Karaindrou, Kim Kashkashian, Lefteris Chalkiadakis, String Orchestra

¡Es tan díficil dejar de pensar! +

Recordar +

Siempre es Nunca – Patxi Andión

( siempre en el corazón)

 

Boreal Forest – Mammal Hands

Water - Transition 1 – Nitin Sawhney

Lara López    5.ene.2020 13:47    

Orillas

    domingo 29.dic.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

 

Fragmentos de La Historia Escondida

Xuan Bello

(Carrachinas 100/Xordica Editorial)

Fragmentos de Los que alcanzan la orilla

Paula Lapido

(Algaida Literaria - Algaida Narrativa)

Beau Soir

Lara López

(Derivas, La gruta de las palabras/PUZ)

Versiones islandesa y española del poema El palacio sin fin

José Miguel Gómez Acosta

(Viaje a lugares inaccesibles, Voces/Abada Editores)

 

La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero:

María Zambrano en los caminos del bosque

Una de las tareas principales de la filosofía contemporánea consiste en logar una ampliación del concepto de “razón”, indebidamente estrechado y reducido por la tradición predominante, en la que, por ejemplo, se excluye a las emociones y los sentimientos de su radio de acción.

En esta compleja tarea de futuro, en la que aún andamos embarcados, la aportación de María Zambrano es imprescindible.

Zambrano siguió la sinuosa senda de la razón vital, profundizando en la razón poética como una de sus más vibrantes y fértiles rutas.

En su itinerante vida de exiliada fue expulsada de Roma en 1964. Arribó entonces a la frontera entre Francia y Suiza, cerca de la ciudad de Ginebra, donde residió hasta 1977. Allí escribió uno de sus espléndidos libros, bajo el sugerente título de Claros del bosque.

En él, María Zambrano, combatía, emulando a Don Quijote, con un gigante de la tradición occidental: Platón.

En la célebre “alegoría de la Caverna” separaba Platón, bajo una rígida jerarquía, el mundo inferior de las apariencias sensibles -un oscuro mundo de sombras volátiles- del mundo superior de fijas y eternas esencias ideales, las cuales son pura luz sin resto de opacidad alguna. Occidente se ha articulado siguiendo las directrices del platonismo primero en la Edad Media y después en la Era Moderna del mundo.

María Zambrano rechaza tanto esa división como esa jerarquía. Por eso, en un pasaje del libro, escribe con perspicacia: «Hay que dormirse arriba en la luz, hay que estar despierto abajo en la oscuridad». Cualquier luminosidad, nos dice la filósofa malagueña, está trenzada siempre con sus sombras. El lugar del despliegue de la vida -y del pensar- es, pues, la densa espesura de un bosque salpicado por diáfanos claros que emergen y se sumergen según los ciclos de la historia. Un Claro es el lugar abierto donde todo se nos aparece y se nos presenta (un árbol, una flor, un corzo, un poema, una canción).

El Claro del bosque -perseguido por el pensar en su viaje a lo desconocido bajo el impulso de la vida- está bañado por una tenue luminosidad.

En el Claro no sólo hay algo que ver y mirar sino, también, algo que escuchar. Así el Claro está atravesado y recorrido por una resonante sonoridad de la que se nutren el universo musical y el universo poético explorados, en su despliegue, por el arte.

En el centro del Claro, late la inagotable fuente de la ‘creatividad’, brota el fulgurante momento en el que la vida y el ser entran en sintonía. Aquí, en este punto de inflexión, en este instante del acontecimiento, todo se renueva, rezuma frescor y lozanía. En medio del ocaso se planta entonces una aurora.

El libro Claros del bosque dibuja, en sus capítulos, un itinerario del pensamiento, localizando una brújula que orienta su aventura. Es la complicada peripecia de la vida en el mundo alentada por el impulso de la razón. Sus títulos nos muestran, por lo tanto, una trayectoria. La peripecia arranca con “El despertar” y es seguida por unos “Pasos”; después vienen “El vacío y el centro”, “Palabras”, “Signos”; y, por último, en el centro del juego, en su fuente o manantial, nos topamos con “La entrega indescifrable” (en la que el viaje vuelve a empezar una y otra vez).

Estamos, aquí, junto a María Zambrano, animados por su coraje y serenidad, ante un libro de escritura profunda y hermosa, sinuosa y versátil. Viviendo en la frontera -y asediada por un cúmulo de adversidades- nos entregó uno de los libros clave de la filosofía europea del siglo XX.

Las músicas de 

Los Días Azules – Alejandro Pelayo

Future Ruins - Pt. 2 – Get Well Soon, Ghalia Benali

all night – fcj, Chevy

Cammina Cammina – Piers Faccini

Water Falls 2 – René Aubry

 

Ale (1)

Lara López   29.dic.2019 12:50    

La colección invisible

    domingo 22.dic.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

A modo de Cuento de Navidad, hoy, 

Stefan Zweig

La colección invisible

De la web del editor:

 

Un relato magistral, perfecto en su concepción y su forma, debido a uno de los escritores europeos que vivieron con mayor intensidad el drama de la historia europea del siglo XX.

Stefan Zweig (Viena, 1881 – Petró- polis, 1942), autor de una extensa obra narrativa y ensayística, fue uno de los escritores más populares del siglo XX y su obra se ha traducido a numerosas lenguas. De una habilidad y finura admirables en la descripción de los sentimientos y los estados psicológicos, sus novelas, lo mismo que sus biografías, fascinan al lector. De vida azarosa, por su condición de intelectual judío y pacifista, se exilió de su país ante el peligro que suponía el ascenso del nazismo y se estableció sucesivamente en Gran Bretaña, los Estados Unidos y el Brasil, donde, en 1942, desesperado ante lo que veía como la destrucción de su amada Europa, se quitó la vida. La colección invisible es un breve relato formalmente perfecto que sitúa su acción en la inhóspita Alemania vencida y arruinada tras la I Guerra Mundial. En la línea de las mejores narraciones de Zweig, es un relato lleno de humanidad y melancólica belleza.

 

Zweig

 

 

Stefan Zweig

La colección invisible

Colección: Centellas 123
Prólogo de Alex Weiss
Traducción de Alex Weiss
Páginas: 76
Formato: 9,5 x 14 cm
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-9716-985-1
Año aparición: 2.016

 

Las músicas

Six Encores: Wasserklavier ,  Berio –  Andrea Lucchesini

Carousel 1 – George Winston

Lieder ohne Worte, Op. 30/6: Allegretto tranquillo "Venetianisches Gondellied", Felix Mendelssohn–  Javier Perianes

Woman´s Prayer – G. I. Gurdjieff, Anja Lechner y Vassilis Tsabropoulos

She Moved Through The Fair – Traditional, Albrecht Mayer, The King's Singers

Walking in the Air – The Swingle Singers

Cantique de Jean Racine  de Gabriel Fauré - Andrew Fletcher, Ex Cathedra, Jeffrey Skidmore

The Rose – Ola Gjeilo, Choir Of Royal Holloway, 12 Ensemble

Litany: Litany / Otche nash / Dostoino est – Steven Harrold, Rogers Covey-Crump, David James, Gordon Jones, Jan Garbarek, The Hilliard Ensemble

Lara López   22.dic.2019 11:45    

La Historia Escondida

    domingo 15.dic.2019    por Lara López    0 Comentarios

 

Dani Galindo nos envía una Fotografía sonora desde Bocas del Toro

Inma Miravet el texto LA PALABRA SILENCIO

" A medida que pasa la vida -a la que definió William Shakespeare con acierto en su cita: "La vida es una historia llena de ruido y de furia contada por un idiota, y que no significa nada"- crece mi aprecio por la palabra "Silencio". Su significado me evoca prudencia, franqueza, calma, reflexión. Nada más sensato que el silencio que se guarda cuando no se encuentran las palabras adecuadas, nada más sincero que el silencio que surge para no herir con la palabra, nada más reconfortante que el silencio que serena el ánimo, nada más grato que el silencio que invita a reflexionar.
Sin embargo, qué complicado es disfrutar de un bien que tanto estimo, y que roto por dirigentes políticos corruptos, por la sinrazón del terrorismo, por la tiranía de un dictador, por un comentario de mal gusto en una red social, por el repulsivo abuso a menores, por el horror que provoca la violencia machista, por el inhumano maltrato animal, por la hambruna que mata a los más débiles, por la falta de interés en el cuidado del medio ambiente, por las promesas incumplidas para acoger refugiados, por la intransigencia de quienes quieren imponer su razón, por las guerras que asolan países -se transforma en ruido- que nos lleva, finalmente, a mirar hacia otro lado".

La Ciudad Literaria de José Miguel G. Acosta: Kew Gardens, London (Virginia Woolf)

Epicuro en Meditaciones de Eduardo Gómez

Lavabas la ropa azul, Lupe Gómez ( Camuflaje, Papeles Mínimos )

Isabel/ Virtudes/Rezad, Mar Gómez Fornés (En el Valle de las Flores, Edit. Lettere)

La Historia Escondida (fragmentos) Xuan Bello (La Historia Escondida, Carrachinas 100/Xordica Editorial)

El planeta inhóspito (3)

La Pieza de Filosofía de Alejandro Escudero: 

David Wallace-Wells: hacia una tierra hostil

"En 1953, en un Coloquio Internacional, Martin Heidegger pronunció una conferencia titulada “La pregunta por la técnica” (ante la atenta escucha de José Ortega y Gasset). En 1962, Rachel Carson publicó el libro Primavera silenciosa. Ambos avisaron de una inminente crisis ecológica que, entonces, pocos atisbaban y la mayoría negaba.

En 1972 el Club de Roma emitió el informe “Los límites del crecimiento”. El documental de David Guggenheim -con guion de Al Gore- Una verdad incómoda fue estrenado en el año 2006. Y en 2015 apareció Esto lo cambia todo de Naomi Klein.

En esta sinuosa línea se inscribe el reciente libro de David Wallace-Wells, El planeta inhóspito. Un escrito solvente, documentado, matizado en sus pronósticos, rotundo en sus conclusiones.

La vertiente económica e industrial del mundo moderno ha provocado una cascada de daños colaterales y efectos secundarios. El Progreso tecnocientífico, además de sus enormes beneficios, incluía, soterradas, una serie de severas contraindicaciones.

Los mundos culturales en los que viven los seres humanos están injertados en unos ecosistemas. Se generan, así, complicadas interacciones, mutuas interferencias.

Y aquella forma de vida que se ha catapultado sobre el sueño del dominio de la naturaleza ha terminado segregando una pesadilla de autodestrucción bien retratada en el cine con películas como El día de mañana (2004) de Roland Emmerich o Intestellar (2014) de Christopher Nolan.

Ya el teatro de la Grecia clásica nos enseñó que la desmesura humana termina, tarde o temprano, recibiendo su castigo. Hoy empezamos a padecer, inermes, el que se desprende de la soberbia del antropocentrismo del hombre moderno.

David Wallace-Wells apunta que primero se negó el cambio climático y, ahora, es usual minimizar su impacto. Por eso escribe: «Nadie quiere ver venir el desastre, pero quienes miran lo ven». Pero cerrar los ojos es un inútil mecanismo de defensa.

En el libro se enumeran con amplitud y detalle los ingredientes de la actual crisis ecológica.

El calentamiento global desata fenómenos meteorológicos extremos -olas de frío y de calor, sequías e inundaciones, subida del nivel del mar por deshielo. Los bosques secos se incendian con más facilidad y, con ello, el desierto crece. Los ciclos de la biosfera se interrumpen y los seres vivos se resienten con ello.

David Wallace-Wells describe así, con franqueza, cuál fue su punto de partida antes de preocuparse con estas cuestiones: «No soy ecologista, y ni siquiera me considero alguien muy apegado a la naturaleza. He vivido toda mi vida en ciudades, disfrutando de dispositivos fabricados mediante cadenas industriales de suministro sobre las que apenas me paro a pensar. Nunca he ido de acampada, al menos no por voluntad propia, y aunque siempre he pensado que era básicamente una buena idea mantener limpios los ríos y el aire, también he aceptado el planteamiento según el cual existe un tira y afloja entre el crecimiento económico y el coste para la naturaleza; y me decía que, bueno, en la mayoría de las situaciones me inclinaría por el crecimiento. En estos aspectos soy como cualquier otro occidental que ha pasado su vida satisfecho, y voluntariamente engañado sobre el cambio climático, que no es solo la mayor amenaza a la que se ha enfrentado la vida humana en el planeta, sino una amenaza de una categoría y una escala por completo diferentes; a saber: la escala de la propia vida humana».

El desafío global y local, por lo tanto, es detener y revertir el desastre en ciernes. Algo que exige un cambio de rumbo.

El problema es complejo, caleidoscópico, y las soluciones difíciles. El libro más que desalentarnos afianzando el fatalismo nos espolea a reaccionar. Nos ayuda, pues, en la tarea de convertirnos en ciudadanos informados y responsables.

La crisis ecológica, grave, profunda, es una oportunidad de recomenzar para, aprendiendo de los errores, y después de una cura de humildad, tratar de mejorar.

Con su punzante y afilada llamada de atención, El planeta inhóspito, explica la magnitud del problema y despeja el terreno para localizar soluciones. No será fácil, pero no es imposible.

El reto es formidable, y toca afrontarlo con coraje y serenidad".

 

Lara López   15.dic.2019 08:00    

Lara López

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